Conociendo El Libro de los Espíritus | Clase 238 • El Dolor más allá de la Materia

Mansão do Caminho 04/05/2026 (há 1 semana) 52:53 2,980 visualizações

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Muy buenas tardes, muy buenas noches y bienvenidos a una aula más de Conociendo el libro de los espíritus. Mi nombre es Manuel Soñer y como siempre un placer estar una semana más con todos vosotros. Hola a todos, yo soy Dolores Martínez y hoy vamos a hablar de un tema que es el que preocupa muchísimo, que es el dolor más allá de la materia, ¿no? Entonces, para eso tenemos que que hablar del periespíritu y aunque lo hemos tocado en otras semanas, otros meses, otras clases atrás, tenemos que eh intentar entrar dentro de a través de esa psicología del periespíritu. Vamos, vamos a hacer una pequeña introducción de lo que es el periespíritu, ¿vale? Cuando hablamos del perespíritu es importante comprender que no estamos ante algo abstracto o indefinido, sino ante una estructura con forma, con coherencia y con función. Eh, de manera general, el periespíritu adopta la forma humana. Es pero de manera muy general, no es casual. Esta forma humana actúa como un modelo organizador tanto durante la encarnación como en el estado espiritual. O sea, el que organiza es el perespíritu, no la materia. Es, por decirlo de manera sencilla, el patrón sobre el cual se construye, se mantiene la identidad del ser. O sea, nosotros estamos construidos sobre ese periespíritu, la materia sobre ese eh sería el eh eh el patrón sería el perespíritu y la materia sería ya la la condensación. Pero ese p espíritu no se trata de un cuerpo físico como el nuestro, porque es un cuerpo semimaterial, etéreo, vibrátil, porque vibra y cambia. Un cuerpo que conserva la la apariencia humana. Sí, la conserva, pero no está limitado por la rigidez de la materia densa. No es igual. solamente conserva esa forma y tiene una gran capacidad de transformación porque ese cuerpo puede volverse más diáfano, casi imperceptible, o sea, eh más consistente, más definido según el grado de evolución del espíritu y en muchos casos según por su propia voluntad. O sea, ese cuerpo espiritual o ese periespíritu cambia, puede ser modificado.

eh más consistente, más definido según el grado de evolución del espíritu y en muchos casos según por su propia voluntad. O sea, ese cuerpo espiritual o ese periespíritu cambia, puede ser modificado. La forma humana, por lo tanto, es la estructura típica del periespíritu. sería lo lógico. O sea, cuando nos encontramos en el otro plano, todos eh se conserva prácticamente todo el mundo la forma humana. Incluso cuando el cuerpo físico desaparece, esa forma sigue permaneciendo. Es como si la identidad profunda del ser necesitada necesitara de esa de esa referencia, de ese rostro, de esa configuración que le permite reconocerse reconocido. Es como si psícamente necesitáramos tener esa forma. para conocerlos y ser reconocidos. cuando la forma con la que nos identificamos. Imaginaros ahora mirarse en un espejo y ver una cara con la que no te identificas, ¿no? Bueno, yo creo que más que una cara es verte, por ejemplo, hm con otra forma que no sea humana, con una forma que no conoces, que no entiendes. Imagínate ya no estoy diciendo de animales con una cara que no te identificas, imagínate con un cuerpo que no te identifiques. Eh, entonces eh es lo que eh es identidad profunda, lo que realmente estamos guardando. Ahora bien, aunque esa sea su base, o sea, eh la base humana, su aspecto no es siempre el mismo. En determinadas manifestaciones, el perespíritse como algo vaporoso, nebuloso, casi casi como una bruma. En otros casos irradiar una gran luminosidad. O sea, se puede presentar con mucho color, con poco color, con formas, incluso más vibrátil, menos. Y esa diferencia no es estética, es moral. Cuanto mayor es la elevación del espíritu, más sutil, más ligero, más luminoso se vuelve su envoltorio perespiritual. Entonces, entendemos que el perispirito es moldeable, es plástico, o sea, duct maleable, porque cuando decimos es plástico no es que sea de plástico, sino que es duct maleable, o sea, es como una plastilina, tiene lo que podríamos llamar polimorfismo, o sea, que puede adoptar y

maleable, porque cuando decimos es plástico no es que sea de plástico, sino que es duct maleable, o sea, es como una plastilina, tiene lo que podríamos llamar polimorfismo, o sea, que puede adoptar y y muchas formas, sobre todo bajo la acción de la voluntad. El espíritu puede modificar su apariencia, puede presentarse con el aspecto de una encarnación anterior o de 20 o adoptar una forma más densa o más sutil según la necesidad del momento. Eso es la teoría lo que teóricamente podríamos hacer todos cuando eh estamos en en el plan espiritual. Esto nos habla de un cuerpo que no está sometido a las leyes rígidas, sino a otras leyes, la de afinidad y la de vibración, por ejemplo. Además, el perespírit no solo refleja el espíritu, también actúa como un molde, como hemos dicho antes. Y ese es el modelo que organiza la materia durante la gestación. O sea, cuando la mamá ya está embarazada, la gestante, el molde para para lo que va a venir es el periespíritu y va a hacer entonces ese perespíritu va a mandar esas señales para ese cuerpo. Sería el patrón invisible que guía la formación del cuerpo físico. Va a adaptar ese cuerpo físico a las necesidades del espíritu. Claro, en esa encarnación, quiero decir, claro, primero existe el diseño, luego la forma material, o sea, primero la estructura sutil y después la manifestación densa, que sería el cuerpo. Y como toda en la vida del espíritu, este cuerpo también evoluciona. En los espíritus más elevados, el perespíritu se vuelve cada vez más sutil, más luminoso, casi como si se desmaterializara. En cambio, los espíritus más ligados a la materia es más denso, más pesado, más opaco. No es un castigo, es una consecuencia natural del estado interior. No es que estemos, no es que esté el Padre castigando a nadie, sino es como tú eres lo que hay dentro. Por eso, cuando hablamos del perespíritu, no estamos hablando solo de una envoltura, no. Estamos hablando de un reflejo vivo del alma, de su historia, de su estado, de su vibración. Estamos hablando de

or eso, cuando hablamos del perespíritu, no estamos hablando solo de una envoltura, no. Estamos hablando de un reflejo vivo del alma, de su historia, de su estado, de su vibración. Estamos hablando de muchas más cosas. O sea, porque claro, miramos si es plástico, si no es plástico, cómo hace, no, no estamos mirando qué irradia, qué es. Realidad es quiénes somos. Que miramos más profundamente el perespíritu en profundidad en los casos del espíritu moralmente muy inferiores, es necesario comprender algo fundamental. Como es tan duct, su forma no es fija. O sea, así como en los espíritus más superiores la forma es mucho más fija, más estable, aunque ellos puedan cambiar la voluntad, los espíritus con menos eh con menos adelanto, eso no es posible, porque no estamos ante una estructura estable, sino ante un reflejo directo del estado interior del espíritu. Es decir, lo que el espíritu piensa y siente y vive se manifiesta inmediatamente en esa envoltura espiritual. En el caso de esta tipología de espíritus que hablamos generalmente de entidades con un grado de evolución todavía limitado, están profundamente marcadas por por emociones densas. El odio, la venganza, la envidia, el resentimiento, el dolor y todo eso no se queda en el interior, se proyecta hacia hacia esa forma. Por eso muchas veces superespíritu no se presenta una como una figura clara o armoniosa de de estas espíritus. Al contrario, puede aparecer como algo confuso, desorganizado, sombrío, casi como una identidad fragmentada. No es solo una cuestión de estética, es una cuestión de coherencia interna. Entonces es lo que están manifestando y claro, cuando el pensamiento está desordenado, cuando la emoción está perturbada, la forma también lo va a estar y lo está. No, no es que se fragmente, pero sí es como se desconstruye, ¿no? Es como que eh esa denidad ya no está como debería y y en algunos casos incluso pueden proyectar imágenes deformadas, aterradoras y no tanto porque sean así de manera permanente, sino porque utilizan esas

omo que eh esa denidad ya no está como debería y y en algunos casos incluso pueden proyectar imágenes deformadas, aterradoras y no tanto porque sean así de manera permanente, sino porque utilizan esas formas muchas veces como recurso para impresionar, para intimidar, para dominar psicológicamente y en muchas ocasiones es porque no lo pueden evitar. O sea, cuando vemos esos espíritus con esas formas de eh esas formas que que tienen tan horribles para nosotros o tan deformados, tan diferentes a lo que llamamos normal. Claro, a veces pueden incluso es que ellos no lo pueden evitar a veces, otras veces puede ser que lo hagan. Cuando decimos que esos espíritus proyectan formas deformadas, aterradoras, no siempre estamos hablando de una decisión fría y calculada, ¿no? Como si se sentaran a pensar, va, me voy a ver a ver cómo voy a asustar hoy a a esta gente, ¿no? Me voy a a a cuando están en sueños o me voy a presentar, no. En muchos casos sí hay intención de impresionar o dominar, pero en otros simplemente no lo pueden evitar. ¿Y por qué no lo pueden evitar? Porque la forma del perespírit no es un disfraz que uno se pone y se quita a voluntad, no. Es en realidad una expresión directa del estado interior. Es pensamiento visible, es emoción hecha forma. Igual que aquí el rostro delata la angustia, el miedo o la rabia, ahí esa manifestación es mucho más intensa, mucho más clara. mucho más difícil de ocultar en el otro plano. Y cuando un espíritu está dominado por el odio, por la culpa, por la confusión o por el sufrimiento, superespíritu se organiza en torno a esas vibraciones. Y entonces, aunque no quiera proyectar eso, no es que se elija ser oscuro, es que está sumergido en esa oscuridad. No es que decida de formarse, es que su propio mundo interior está desordenado, fragmentado y herido. Cuántas veces una persona dice, "No quería reaccionar así, pero reaccionó." Cuántas veces alguien hiere, grita, se desborda y después reconoce que no supo contenerse. Es que me se me fue la

y herido. Cuántas veces una persona dice, "No quería reaccionar así, pero reaccionó." Cuántas veces alguien hiere, grita, se desborda y después reconoce que no supo contenerse. Es que me se me fue la cabeza, no pude hacerlo. Pues imagina eso sin el frito del cuerpo físico. Imaginaroslo, sin el freno biológico del cuerpo, sin la densidad de la materia, porque esta materia está amortiguando lo que somos realmente. O sea, la materia tiene muchas funciones y en el mundo espiritual el pensamiento es una acción tan inmediata y la emoción es una forma pero mucho más inmediata todavía. Claro. Por eso en muchos casos esas imágenes aterradoras no son solo una estrategia, son también un reflejo involuntario. ¿Cómo son? Claro, es un lenguaje del alma que todavía no han aprendido a armonizarse. Claro, eso puede generar miedo, puede generar impacto, pero si lo miramos en profundidad también revela algo más. Revela sufrimiento, descontrol, necesidad. Y es muy importante que tengamos en cuenta todo esto hablando del perio espíritu para que vayamos comprendiendo cada vez más el en las preguntas que estamos adentrándonos. Sí. Ahora bien, Loli está hablando de de la forma, ¿no? Yo voy a intentar ir un poco más allá de la forma porque hay algo que también en estas circunstancias debemos tener en cuenta y es la vibración. El perespíritu de los espíritus de la categoría de las que nos está hablando Lori, que son un poco más inferiores, digamos, vibran en frecuencias muy bajas y esa vibración es lo que les permite entrar en sintonía con los pensamientos, con las emociones de los que estamos encarnados, también de otros desencarnados y en muchas ocasiones es un encuentro con su propia realidad porque descubre cómo son de verdad cuando se ven, ¿vale? Por eso nos podemos encontrar con, llamémosle, obsesores de forma sutil, ¿vale? o espíritus que nos manipulan. Pero no se trata de una invasión al azar, no es que, bueno, viene un espíritu y afinica con otro, con tal, no, no está simplemente hablando de la

de forma sutil, ¿vale? o espíritus que nos manipulan. Pero no se trata de una invasión al azar, no es que, bueno, viene un espíritu y afinica con otro, con tal, no, no está simplemente hablando de la ley de afinidad, porque allí donde hay un pensamiento negativo sostenido, no es que yo ahora mismo tengo un pensamiento, no, no, porque me puede desaparecer en un momento, ser un momento de ira, de rabia y desaparecer. Pero cuando hay un pensamiento negativo que está sostenido en el tiempo, una emoción descontrolada, un hábito perjudicial, si puede ser de cualquier tipo, ahí estamos abriendo una puerta vibratoria muy importante y esa es la puerta que permite la conexión. Aunque sean espíritus imperfectos, podemos decir, como decía Loris, que sufren también ellos también, muchos de ellos no son ignorantes, muchos tienen una inteligencia práctica y saben adaptarse. Son capaces de cambiar la apariencia, de presentarse de forma mucho más aceptable, incluso de engañar, de fascinar, de seducir ocultando su verdadero estado. Y no es porque ya hayan sanado, no se muestran como algo que está bien porque han sanado, no, no. es que han aprendido a disimular, han aprendido a trabajar con energías, han aprendido cómo se mueve uno en el mundo espiritual. Pero uno de los aspectos más delicados en este tipo de entidades es el apego a lo físico. En determinados casos, especialmente en procesos que son mucho más intensos, el periespíritu de un espíritu de esta vibración, que voy a llamar obsesor de forma muy sutil, puede llegar a adherirse al perispíritu del que está encarnado. Y ahí estamos hablando ya de una conexión más o menos persistente, una especie de dependencia. Y es en esa relación cuando el obsesor va a buscar alimentarse de los recursos vitales del otro, de su energía, de su equilibrio, de su vibración. ¿Por qué hablamos de obsesores? hablamos de espíritus, hablamos de todo de todo esta relación porque veremos que después las preguntas eh van a tener todas mucha consancia con esta manera de pensar de

¿Por qué hablamos de obsesores? hablamos de espíritus, hablamos de todo de todo esta relación porque veremos que después las preguntas eh van a tener todas mucha consancia con esta manera de pensar de cada uno. Y no pensemos que los espíritus lo hacen por una maldad abstracta, no es que son más, no no se trata de una necesidad, aunque sea distorsionada y profundamente desequilibrada, pero para ellos es una necesidad. necesitan eso, como el que necesita el tabaco, el alcohol o cualquier otro vicio. Por eso, cuando observamos a un espíritu de baja vibración, lo que realmente estamos viendo es un espejo, es un reflejo de su mundo interior que es denso, que es inestable, que está cargado de conflictos y no se trata de una forma fija, como explicaba hace un segundo, ¿no? Ni una forma definida. es la expresión viva de un estado del alma, de cómo se siente, ¿no? Que la verdad es que necesita todavía de comprensión, de orientación y sobre todo de transformación. es que nos da la impresión de que el que va a cambiar más es un espíritu superior, pero él lo hace a voluntad y ese espíritu superior puede eh poner o la forma de una manera a voluntad y muy estable, pero un espíritu atormentado es muy complicado y va conforme sus emociones, se deja llevar por aquello que está sintiendo, ¿vale? Todo esto que estamos hablando ahora de obsesores, de energías, de vibración, no es un tema aislado, no es una curiosidad, no es un tema que hemos elegido al azar, no es porque cuando estamos hablando de este tipo de espíritus algo más inferiores, de su estado de superespíritu denso, confuso o incluso transformado, ¿no? De alguna manera, como decía Lol, que se ha transformado en algo que puede ser desagradable, nos surge una pregunta. Estos espíritus sufren, tienen necesidades, padecen de alguna manera, porque claro, los vemos desde nuestra perspectiva, pero ¿por qué están haciendo eso? La respuesta a todas estas preguntas es que sí, que sufren, pero no como nosotros. No sufren el dolor físico

anera, porque claro, los vemos desde nuestra perspectiva, pero ¿por qué están haciendo eso? La respuesta a todas estas preguntas es que sí, que sufren, pero no como nosotros. No sufren el dolor físico como el nuestro. No tiene hambre en el sentido biológico que tenemos nosotros. No sienten una herida en la carne como nosotros la podemos sentir, pero sí conservan la memoria de esas sensaciones y y más aún, ¿vale? Conservan el estado emocional, el impulso, el deseo no resuelto. Es como si su el cuerpo ha desaparecido, el cuerpo físico, pero la necesidad no ha desaparecido. La necesidad se ha quedado grabada en ellos y es lo que los mantiene ese sufrimiento, esa carencia, esa necesidad. ya no se va a expresar a través de un organismo físico. Entonces, ¿qué hace? Buscar otra vía. Y muchas veces, ¿cómo la encuentra? Acercándose a un encarnado o desencarnado, de los que ellos de alguna manera puedan obtener aquello que necesitan. Por eso hablamos de apego, de conexión, de dependencia. No estamos hablando de una agresión externa. No viene un obsesor porque quiere y boom, entra dentro de mi franja vibratoria porque un espíritu que necesita alguna o tiene alguna necesidad, ¿no? En muchos casos es también una expresión de una necesidad desordenada, de un sufrimiento que no se ha comprendido ni se ha superado. Es verdad, el espíritu sabe lo que es el dolor, sabe lo que es la necesidad, sabe lo que es un vicio, sabe lo que es un apego, pero no sabe cómo liberarse de ello. Vamos a asumirlo para que se comprenda un poco. El periespíritu del que empezó hablando Lori es como el cuerpo que tiene el espíritu cuando ya no está en el mundo físico. No es un cuerpo de carne, pero es que tampoco es algo totalmente invisible o inmaterial. Ese cuerpo normalmente mantiene la apariencia de la última reencarnación que tuvo. Normalmente, ¿vale? Por eso los espíritus suelen mostrarse cómo eran cuando estaban encarnados y es lo que utilizan para poder moverse, comunicarse, relacionarse en el mundo

ma reencarnación que tuvo. Normalmente, ¿vale? Por eso los espíritus suelen mostrarse cómo eran cuando estaban encarnados y es lo que utilizan para poder moverse, comunicarse, relacionarse en el mundo espiritual. O sea, por eso hemos eh como todas estas lecciones atrás, pues tenemos que ir eh viendo la importancia de de ese perespíritu de lo que estamos hablando. Es el verdadero cuerpo. Realmente es verdad que no vemos a todos los espíritus de la misma forma. Cuanto más elevado, como hemos dicho muchas veces y puro es el espíritu, tu perespíritu va a ser más ligero, más sutil, quizás más luminoso si así se quiere mostrar. Y ese es su cuerpo perespiritual, mientras que cuanto más apegado esté a la materia, su periespíritu va a ser mucho más denso. Y todo esto nos lleva a la pregunta 253, que es la que vamos a analizar ahora en la que nos tocaba, [resoplido] porque creo que al hablar del perespíritu me ha recordado muchas cosas que aquí necesitamos saber. Por ejemplo, cuando hemos hablado de que están sufriendo los espíritus de más baja vibración, aquellos que podemos llamar obsesores o vampirizantes o como queramos llamar o incluso algunos que no son obsesores, espíritus simplemente sufrientes, sufrientes, que los llamamos que que están sufriendo o necesitados. Pues vamos ahora a la pregunta 253, porque ahí es cuando Card pregunta que si estos espíritus en general, si los espíritus experimentan nuestras necesidades y sufrimientos físicos y por eso hemos vuelto a los cimientos de lo que sería el periespíritu, volver a hacer esa parte que cada vez la tenemos más clara, ¿no? Y qué es lo que contestan. No pasa nada, ¿me puedes decir? Contestan los espíritus que los conocen porque los han padecido, pero que no los experimentan como vosotros, dicen, en lo material, porque son espíritu. Entonces, cuando nos adentramos en esta pregunta que nos habla un poco de cómo es la vida de los espíritus cuando ya no tienen cuerpo físico, ahora podemos entender un poco más que no tienen un cuerpo, que tienen un

o nos adentramos en esta pregunta que nos habla un poco de cómo es la vida de los espíritus cuando ya no tienen cuerpo físico, ahora podemos entender un poco más que no tienen un cuerpo, que tienen un cuerpo que no es material, pero que tampoco es un cuerpo completamente abstracto, que hay que conocerlo, que hay que saber que tenemos que conocer para entender lo que es su sufrimiento, que es el nexo de unión entre el espíritu, el cuerpo, físico que permanece tras la muerte. todo lo que hemos explicado en muchos otras aulas y en esta de hoy, ¿no? Digamos que es el cuerpo que conserva cuando deja el mundo material, es su nueva herramienta, ¿no? Igual que cuando está encarnado su cuerpo físico. Y esto es muy importante que lo entendamos porque va a romper un poco esa idea que algunas personas tienen, ¿no? De que cuando desencarnamos, cuando morimos, todo se vuelve difuso, todo se vuelve inexistente. No, no existe una estructura, hay una forma, hay una continuidad y seguimos aprendiendo y evolucionando. O sea, que después la muerte no es que desaparezca todo. Tenemos ahí tenemos esa estructura, eh, y esa forma. Ahora bien, cuando entramos en el lo de las sensaciones, aquí es donde tenemos que aprender a ver, donde cambia un poco nuestra referencia, porque ya no hablamos de dolor físico ni de placer corporal. El sufrimiento, estamos hablando del mundo espiritual, sobre todo es moral, es la conciencia, es el peso de lo que hemos hecho, de lo que hemos vivido, es aquello que uno lleva dentro, lo que verdaderamente determina mi sufrimiento. Y de la misma forma, el bienestar no va a venir tampoco de lo externo, sino de la armonía que pueda tener yo interiormente. Estamos hablando de un cambio radical. Ya no depende del cuerpo físico, depende del estado del propio espíritu. Porque los espíritus no pierden la identidad con la desinformación, ni sus vínculos, ni su identidad singular, ¿no? Siguen queriendo, siguen recordando, siguen sintiendo afinidad, siguen sintiendo también, como hemos

itus no pierden la identidad con la desinformación, ni sus vínculos, ni su identidad singular, ¿no? Siguen queriendo, siguen recordando, siguen sintiendo afinidad, siguen sintiendo también, como hemos dicho, vicios y eso hace que se agrupen, pero no como aquí en la tierra, a veces por obligación, ¿no? Allí nos agrupamos por sintonía, al igual que hacemos aquí en la Tierra, pero de una forma mucho más clara. Se forman allí lo que podríamos llamar familias espirituales, grupos que están unidos por afecto, por pensamiento, por evolución. Eso es lo que hemos estado trabajando también las últimas semanas y lo que nos ha llevado a la pregunta de hoy cuando estuvimos hablando, ¿os acordáis, de la música, de la belleza, del arte? Todo eso nos lleva a la ley de afinidad y a la ley de resonancia. Estábamos hablando de todo de cómo ya cómo funcionamos en el mundo espiritual, la música, la belleza, las todo lo que es la psicología del propio ser humano cuando ya deja la tierra, ¿no? Y hoy vamos a continuar estudiando esa relación que existe entre nosotros, los que estamos encarnados, o sea, entre el mundo físico y el mundo espiritual, porque no se trata de un mundo aislado. Hm. Digamos que ya no viven en un mundo completamente desconectado del nuestro, está totalmente interconectado el uno con el otro, que es una idea que se tiene de que el mundo físico y el mundo espiritual están como divididos. Entonces, incluso los dibujos vemos ese muro tan grande que si se desbordan vienen unos, vienen otros. No, no, no. O sea, los dos mundos están absolutamente interconectados, el mundo físico y el mundo espiritual, al igual que cuando estamos encarnados, está superconectado. Imaginaros cuál es el tipo de conexión, la conexión esa tan grande, que son capaces de percibir lo que está ocurriendo en el plano físico. Tienen conciencia de los acontecimientos del plano material y sabemos que en muchos casos ellos también influyen, como hemos comentado antes, ¿no?, en muchas decisiones que tomamos, en cosas que nos

. Tienen conciencia de los acontecimientos del plano material y sabemos que en muchos casos ellos también influyen, como hemos comentado antes, ¿no?, en muchas decisiones que tomamos, en cosas que nos van a suceder, intentan de alguna manera participar. Y eso es lo que conecta con lo que nos dice la cuestión 253, que nos explica [carraspeo] que los espíritus conocen nuestros sufrimientos porque ellos también los han vivido. Claro, no es solamente y cuando ellos pueden olvidar, reconectan otra vez con el plano espiritual, con la gente que está en el plano espiritual. Entonces dices, ¿se han olvidado, no, no se han olvidado, siguen sintiendo, siguen viviendo, percibiendo, incluso conectando con nuestro plano. Hace un momento hemos explicado que en el caso de los espíritus de baja condición moral, la oscuridad que proyectan no es necesariamente lo que quieren ser, sino el resultado de lo que están siendo en ese momento, que es un reflejo de su incapacidad por armonizarse, ¿no? Es decir, no estamos ante seres ajenos, monstruos por naturaleza, sino ante consciencias que han pasado por experiencias humanas, que han sentido, que han sufrido, pero que en ese momento no han logrado superar ese estado y se están dejando llevar. Por eso, entonces eh podemos decir, "No, es que no se ven con formas humanas o están animalizados, no. Están conservando prácticamente el 90% de lo que han vivido en la tierra. ese tipo de espíritus. Por eso, más allá de la apariencia, lo que hay muchas veces es un grito desordenado, una expresión caótica de un mundo interior que todavía está necesitado de equilibrio, de comprensión y, sobre todo de transformación, de entendimiento. Y aquí es donde quizás el podríamos cambiar nuestra mirada, ¿no?, de forma más importante, dejar de ver solo la forma de los espíritus para empezar a entender lo que esta forma nos está diciendo. Porque a veces detrás de lo que asusta, ¿no? Cuando vemos un espíritu de este tipo, lo que hay simplemente es alguien que aún no sabe

ritus para empezar a entender lo que esta forma nos está diciendo. Porque a veces detrás de lo que asusta, ¿no? Cuando vemos un espíritu de este tipo, lo que hay simplemente es alguien que aún no sabe cómo dejar su situación, cómo dejar de sufrir y es una forma inconsciente, es un grito de ayuda que nos está pidiendo. ¿Quieres hablar? Sí. Bueno, una vez hemos pensado, nos hemos dado cuenta que cuando dejamos la tierra seguimos siendo los mismos, que hay muchas cosas ahí que no comprendemos, cosas que no podemos evitar. Entonces, vamos adentrándonos poco a poco en es en la pregunta 253. Porque la vida no está separada en dos mundos cerrados, sino que hay una interacción constante, una continuidad entre lo visible y lo invisible. Y no es así que lo mismo entre lo que hemos vivido en el mundo físico y lo que vamos a vivir en el mundo espiritual. Y después de todo lo que hemos visto, cómo perciben, cómo sienten, como ya no dependen del cuerpo, que es lo que sabemos, ¿no? Ya no dependen del cuerpo, todo lo que hemos dicho, el cuerpo queda aquí. Claro, aparece aparece, claro, pero aparece una pregunta muy natural, es casi inevitable y yo creo que todos nos las hemos hecho y que nos lo han hecho. ¿Siguen sufriendo como nosotros? ¿Tienen frío, hambre, dolor? Como cuando estaban encarnados. si me estás diciendo que han dejado el cuerpo y tienen otro cuerpo. Claro. Y la respuesta no es un sí ni un no. No es tan simple. Nos adentra en una cantidad muy grande de matices, que es lo que hemos intentado estar reflejando. Los espíritus conocen esas sensaciones, saben lo que es el dolor físico, el cansancio, la enfermedad, porque la han vivido. Forma parte de su memoria, de esa memoria que tiene el espíritu de sus vivencias. forma parte de de ese 90% que se acercan aquí a la Tierra, pero hay una diferencia fundamental, ya no lo experimentan en lo material porque su cuerpo ya no es material. Es decir, no sienten el dolor como lo siente el cuerpo, como lo notamos nosotros estando en vida.

y una diferencia fundamental, ya no lo experimentan en lo material porque su cuerpo ya no es material. Es decir, no sienten el dolor como lo siente el cuerpo, como lo notamos nosotros estando en vida. Y cuando estamos en la tierra, muchas veces pensamos que el sufrimiento es el cuerpo. Lo creemos, pero en realidad el cuerpo es solo el vehículo del sufrimiento. O sea, las primeras reacciones son el perespírit, después vienen al cuerpo y lo que realmente permanece, lo que sigue es nuestro aprendizaje en el otro plano. Y cuando leemos la respuesta de los espíritus puede parecer muy sencilla. si ya lo sé, que si sufren o no sufren, tienen frío, tienen hambre, nos dicen que no experimentan nuestras necesidades y sufrimientos físicos, pero sí los conocen. Una vez dicho esto que nos dicen los espíritus, entonces nosotros entramos, "Ah, bueno, y esos libros que nos dicen que comen, que beben y eses conocen es la clave, porque no es un conocimiento teórico, no es algo que alguien les ha contado, es un conocimiento vivido. Ellos han pasado por el cuerpo, han sentido el dolor, el cansancio, la enfermedad, la angustia física, han estado donde estamos nosotros ahora. Pero claro, una cosa es haberlo vivido y otra es muy distinta es seguir viviéndolo. Y aquí es donde muchas veces nos equivocamos, pensamos, entonces al morir ya está, se acabó el sufrimiento. Y no es así. Lo que desaparece es el sufrimiento del cuerpo, pero permanece el sufrimiento del espíritu. Ese sufrimiento es mucho más profundo porque no depende ya de algo externo, está dependiendo de uno mismo. O sea, el hambre, la sed, todo lo que podemos decir, está dependiendo de uno mismo. Depende de lo que piensa, de lo que siente, de lo que arrastra. Es la conciencia, es el darse cuenta, es ver con claridad aquello que antes quizás se evitaba. Entonces, cuando Kardec plantea esta cuestión, en realidad está tocando una de las preguntas que todos nos hacemos alguna vez. Sufrir los espíritus. Claro, porque dices, cuando yo me muera

se evitaba. Entonces, cuando Kardec plantea esta cuestión, en realidad está tocando una de las preguntas que todos nos hacemos alguna vez. Sufrir los espíritus. Claro, porque dices, cuando yo me muera voy a sufrir. ¿Qué es lo que sienten cuando ya no tienen cuerpo? Les afecta el frío, el calor, el dolor, la enfermedad, igual que a nosotros. Y todos hemos tenido ese instante en el que uno piensa, "¿Qué pasará cuando me muera? ¿Dolerá? ¿Sentiré algo? ¿Habrá algo después o nada? Esta es la conferencia de las preguntas. Sí, claro. Y es una pregunta muy humana, muy inmediata. No nace de teorías, nace de una sensación muy básica. El miedo a lo desconocido. El miedo psicológico a la muerte no suele ser tanto al dolor físico como a lo desconocido. Ese sería el primer punto. Es un temor que nace de la mente al intentar imaginar algo que no puede comprender el propio final. Porque la vida sabemos que continúa, entonces no podemos entender el final, no existe para la mente. Y lo que realmente parece que inquieta es la pérdida de control, la incertidumbre y sobre todo la duda de seguirá existiendo la conciencia. Y eso es algo que que todos en el inconsciente lo tenemos muy marcado. Y en el fondo no es solo un miedo a morir, es miedo a dejar de ser, a no saber qué ocurre después. Precisamente porque la mente no puede resolver esa incógnita, la mantienen abierta, generando una sensación de inquietud que todos en algún momento hemos sentido, incluso ahora como espíritas, ese sentimiento, esa inquietud sigue dentro. Y después tenemos el miedo al dolor, que es uno de los más primarios del ser humano. No nace tanto de la razón, sino de los mecanismos de defensa del propio cuerpo físico. Y el cerebro interpreta el dolor como una amenaza y activa respuestas internas para protegernos incluso antes de que de que el dolor ocurra. Por eso, muchas veces el miedo no está en el dolor real, sino en su anticipación. La idea que puede ser intenso, incontrolable o angustiante. Muchas veces el problema lo tenemos en

ue el dolor ocurra. Por eso, muchas veces el miedo no está en el dolor real, sino en su anticipación. La idea que puede ser intenso, incontrolable o angustiante. Muchas veces el problema lo tenemos en la imaginación, aquello que imaginamos que, como decías tú, el es la imaginación. Claro, todos los espíritas más o menos sabemos que la muerte como tal no existe, ¿no? Pero ese miedo a lo desconocido, a yo estaré preparado para pasar sin que me duela, yo me encontraré en el otro lado, bien, yo despertaré, yo esto, yo lo otro, lo y las fobias estaré en la oscuridad, estaré en no sé qué, o sea, todo. Por eso no el miedo no está en el dolor real, como hemos dicho, sino en anticiparlo, la idea de que puede ser intenso, incontrolable o angustante, o sea, esa amenaza activa, esa respuesta intensa para protegernos incluso antes de que ocurra. La mente proyecta ese posible sufrimiento y el cuerpo reacciona como si ya estuviera ocurriendo. Y en el fondo no es tanto el miedo al dolor en sí, sino al desbordamiento que imaginamos que puede provocar. Y decimos desbordamiento, porque la mente intenta imaginar ese momento y no puede. No puede imaginar dejar de sentir, dejar de pensar, dejar de ser, porque tú no puedes dejar de pensar. Y no desaparece esa duda casi automáticamente, ¿será como dormir? ¿Será oscuro? ¿Voy a notar algo? ¿Me voy a dar cuenta? O sea, que la pregunta de Kardec es una pregunta muy intensa dentro de de todas las cuestiones que ya hemos ido aclarando. Y ahí lo que realmente está pasando es que estamos intentando traducir algo desconocido con experiencias que sí conocemos. el dolor, el sueño, el silencio, el frío, el calor, pero ninguna encaja del todo. Claro, acabamos intentamos de alguna manera entenderlo con aquello que ya conocemos. Claro. Y entonces eso es lo que te explican los espíritus cuando hablas con los espíritus te explican esas sensaciones, pero no son del todo como son aquí en la tierra. Y la clave está en esto. Cuando pensamos en ese momento, lo que hacemos

can los espíritus cuando hablas con los espíritus te explican esas sensaciones, pero no son del todo como son aquí en la tierra. Y la clave está en esto. Cuando pensamos en ese momento, lo que hacemos desde lo hacemos desde el cuerpo y por eso lo primero que aparece es el miedo al dolor físico y sus necesidades, hambre, frío, etcétera. Pero si lo simplificamos mucho, mucho, la ide la idea sería el dolor está ligado al cuerpo y como yo me sigo viendo mi cuerpo, pues ahí puede haber dolor. Si el cuerpo deja de funcionar este tipo de dolor, ya no tiene donde manifestarse el cuerpo físico. Esa es la teoría. Claro. Entonces, lo que queda no es si dolerá físicamente, sino si habrá algún tipo de percepción o continuidad a ese dolor. Es lo que maquina nuestra mente continuamente. Y por eso la pregunta persiste, porque en el fondo no nos preocupa sobre el dolor, nos preocupa también el qué me pasará y cómo será un nuevo estado. Ese instante, tal como lo imaginamos, es más una transición desconocida que un final comprensible. Y lo que genera inquietud no es tanto lo que ocurra, sino el no poder anticipar con certeza. Y todos nosotros decimos, "Es que no sé cuando me muera cómo voy a reaccionar, no sé si me voy a quedar en la tumba, no sé si me si voy a tener hambre. No sé lo que me va a pasar." Por eso la respuesta no es tan simple como decir un sí o un. Porque los espíritus no sufren como nosotros en lo material, pero eso no significa que no puedan sufrir. Lo que ocurre es que cambia la completamente la naturaleza de la sensación. Esa naturaleza cambia mientras estamos encarnados. El cuerpo es el instrumento inmediato del dolor. El frío, el calor, una herida, una enfermedad. Todo eso llega al espíritu a través del cuerpo y del perespíritu. Pero cuando el cuerpo muere, ya no hay órganos, ya no hay nervios, ya no hay carne que pueda quemarse el ars o enfermar. ¿Cuántas veces habría yo? es que si me queman y noto eh cuando estoy en el crematorio, entonces todo eso entonces el espíritu

, ya no hay nervios, ya no hay carne que pueda quemarse el ars o enfermar. ¿Cuántas veces habría yo? es que si me queman y noto eh cuando estoy en el crematorio, entonces todo eso entonces el espíritu no puede sentir el dolor físico exactamente como lo sentimos nosotros porque no tiene cuerpo físico. Pero hay espíritus que te lo relatan, que lo han sentido, que lo viven. Pero aquí viene matiz importante. Aunque ya no tengan cuerpo, conserva la memoria, la impresión, el estado interior relacionado con todo aquello que vivió. Y esa impresión puede ser tan fuerte que para el espíritu se convierte en una realidad dolorosa. Entonces, el desbordamiento de las sensaciones ocurre cuando la intensidad de lo que percibe supera la capacidad de la mente para procesarlo con calma. O sea, se desbordan sus emociones. No es solo sentir, es sentir demasiado, demasiado rápido o demasiado fuerte. Por eso encontramos esos espíritus que no saben dónde están, no saben. En ese momento la conciencia pierde la sensación de control. Lo que normalmente se integraría de forma natural, una emoción, una impresión, una sensación física, se vuelve abrumador. Se vienen con tanto frío, con tanta ansiedad, tan mal. Y el espíritu reacciona con tensión, con bloqueo, con ansiedad o incluso una con una especie de desconexión. No es que la sensación sea más grande en sí misma, sino que la capacidad de sostenerla se ve superada. Es como si no pudiera regular la intensidad y entrara en saturación. Entonces vosotros imaginaros, me muero, no sé lo que me pasa, no sé dónde estoy, me saturo y todas mis emociones se desbordan. ¿A qué voy? A mi memoria de lo físico, a mi memoria de mi conocimiento y a mis miedos. Sí, eso el desbordamiento es impresionante porque sucede muchas veces, no solo en el plano espiritual. Conocemos personas, la mayoría creo que tenemos algún amigo o algún conocido que ante una simple extracción de sangre o ver una inyección, ¿no? No pueden sostener la sensación de verlo. Ahí el cuerpo se descensa, aparece el mareo,

creo que tenemos algún amigo o algún conocido que ante una simple extracción de sangre o ver una inyección, ¿no? No pueden sostener la sensación de verlo. Ahí el cuerpo se descensa, aparece el mareo, en algunos casos el desmayo y no podemos decir que sea el dolor porque aún no han llegado ni a pincharle. es la intensidad de esa reacción interna, ¿no? Es lo que se imaginan, lo que creen, ¿no? Pero es que lo mismo encuedarse paralizado ante una altura, sentir que no puede respirar en espacios cerrados, pero puede ser una altura moderada, puede ser una altura de muy pequeñita, altura, o sea, no tiene por qué ser algo exagerado o incluso bloquearse ante una situación de mucha presión emocional, ¿no? Hay gente que le pasa eso, que ante según que incluso ante un susto se quedan totalmente bloqueados, ¿no? Y en este caso no es que falle la lógica, ¿no? Ay, no es que no no es que la lógica falla, es que la capacidad para regular lo que está sintiendo en ese momento se desborda, que es lo que explicabas tú hace un momento, ¿no? Y por eso digo, uy, que esto lo hemos vivido con algunas personas que conocemos. Eso es claramente la el desbordamiento, ¿no? Es una sensación que supera el umbral que la persona puede llegar a manejar. Entonces, el espíritu responde como puede, con huida, como ha dicho Loli, con bloqueo. Otra simplemente desconectando. Hablamos del desmayo. Yo me voy, no quiero sugerir esto, no quiero verlo. Que vienen que dicen que no saben quiénes son ni cómo se llaman, simplemente han desconectado de ellos mismos, de su realidad, de su vida. lo quieren y están frente a ellos, ¿vale? Entonces, cuando llega el momento de la muerte, muchas veces no llega con una transición tranquila ni ordenada, lo que se produce es ese desbordamiento del que estamos hablando, ¿no? La persona no sabe bien, no entiende bien si sigue viva, si ya ha muerto, no reconoce su entorno, no distingue con claridad lo que está percibiendo, todo se le vuelve confuso, inestable. Eh, imaginaros, es que eso,

sabe bien, no entiende bien si sigue viva, si ya ha muerto, no reconoce su entorno, no distingue con claridad lo que está percibiendo, todo se le vuelve confuso, inestable. Eh, imaginaros, es que eso, imaginaros ese esa sensación ese momento, ese momento, ¿no? Imaginaros en cuando entra en ese estado la sensaciones no es que hagas así, desaparezcan de golpe, sino que aún se pueden intensificar mucho más. Estamos hablando muchas veces de si la muerte encima ha sido brusca o traumática. Estamos hablando de dolores, emociones, acuerdos que pueden aparecer con tanta fuerza como si todo emergiera al mismo tiempo. Entonces, la persona intenta desconectar. Es un colapso total de la percepción. Lo que antes estaba más organizado dentro del cuerpo físico, no sé lo que me viene, lo que oigo, lo que siento, lo que tengo en la mente, todo eso se rompe y lo que queda es una experiencia que encima está amplificada por todos los sentidos sin ningún tipo de filtro. sobre todo sin el filtro del cuerpo físico que te ayuda a regular. Por eso hablamos de de la importancia de controlar ese desbordamiento, porque no hablamos solo de sentir, hablamos de sentirlo todo a la vez, sin saber todavía cómo situarse en esa nueva realidad que a lo mejor ni creía en ella. Yo creía que con la muerte se acababa todo. Por eso Card habla de esos casos en los que ciertos espíritus dicen que sienten frío, que sienten calor, que sienten hambre, que sienten incluso todavía los dolores del cuerpo físico y todo eso pertenecía a la vida corporal. Es decir, en la semana que viene iremos explicando algunos casos más que esta pregunta es muy interesante, ¿no? Y no es que en estos casos el frío, por ejemplo, esté dañando su cuerpo físico, no, no, ya no tienen cuerpo físico. No es que el fuego les pueda quemar, como dice Lori, cuando incineran a alguien, no, no tienes por qué notarlo, pero lo notamos porque forma parte de nuestras sensaciones que no hemos dejado. Entonces sí puedo llegar a notar como mi cuerpo se quema, cómo sucede esto. No

a alguien, no, no tienes por qué notarlo, pero lo notamos porque forma parte de nuestras sensaciones que no hemos dejado. Entonces sí puedo llegar a notar como mi cuerpo se quema, cómo sucede esto. No quiero entrar más detalles para No entres en detalles, no asustes al personal y déjalo tranquilamente. Lo que ocurre con el espíritu es que todavía está muy unido a la materia, muy apegado a esas sensaciones de la vida física y conserva esas impresiones de una manera viva, intensa, casi real, aunque no podría prescindir, podría prescindir del casi. Déjame acabar una frase. Vale, vale. Podría prescindir del casi, o sea, es real porque lo está viviendo de verdad. El cuerpo ya no está, pero la impresión permanece. Y mientras que el espíritu no se desprende completamente de esa relación, la materia, va a sufrir por ella. Las sensaciones ya no están localizadas como antes. No es decir, me duele la cabeza, me duelen los pies. No, no. Ya no hay una cabeza física, aunque sea perespiritual, no hay unos pies físicos en ese sentido. Es una sensación mucho más general, mucho más íntima, mucho más difusa. Por eso que a veces los espíritus nos explican que no debemos confundir el dolor físico con el sufrimiento de un espíritu, porque aunque te digan que les duele, me duele. Bueno, vamos a ver qué es lo que pasa. No olvidemos que el dolor físico pertenece al cuerpo físico y el sufrimiento espiritual pertenece a la conciencia, al estado moral, al grado de apego, al cuerdo de aquello que viví, a los remordimientos y a esas pasiones que todavía no se han superado. Por lo tanto, lo que hace sufrir al espíritu no es la materia en sí, sino el vínculo que todavía conserva con ella. Y los espíritus reconocen aquí algo muy importante, que nuestro lenguaje se queda corto, que intentamos explicar cosas del mundo espiritual con palabras hechas para el mundo material. Es como si intentásemos explicarle a alguien lo que es la luz, ¿no? Entonces podríamos decir lo que es la luz, alguien que nunca la ha visto, pero es

ritual con palabras hechas para el mundo material. Es como si intentásemos explicarle a alguien lo que es la luz, ¿no? Entonces podríamos decir lo que es la luz, alguien que nunca la ha visto, pero es que además por mucho que se lo intentemos explicar, por mucho que le podamos decir que existe, si nunca la ha visto, podemos hacer comparaciones, podremos decir muchas cosas, pero hay una parte que solo la comprende aquel que la ha visto, que la ha vivido, que la siente. Por eso, cuando un espíritu inferior dice que sufre frío, no debemos entenderlo de una manera vulgar, como si tuviera un cuerpo sentado al lado de una chimenea para no tener frío. Debemos entender que ese frío representa una impresión interior, una sensación que está vinculada a su estado moral, a su pasado, a su apego, a lo que vivió y a lo que quizás ha hecho vivir a otros. Porque el espíritu encuentra después de la muerte las consecuencias de todo aquello que ha cultivado en sí mismo. Si vivió esclavo de la materia, sufre por ese apego. Si vivió dominado por las pasiones, pues va a sufrir por esas pasiones. Si se pasó la vida sembrando dolor, ¿qué pensáis que va a encontrar? se va a enfrentar a la conciencia de ese dolor. Y esto lo podemos encontrar en algo que ha sido muy curioso y que hemos estado hablando los dos. Vamos a ver. Eh, yo le dije, "Oye, ¿y hay descripciones en la Biblia del mundo espiritual? Todo esto que ya nos adentraremos más la semana que viene porque ya empezamos a ir un poco justos de tiempo. Eh, y hemos encontrado y y yo entonces me acordé de de este pasaje de de Lucas. Entonces, me gustaría que que Manuel lo explicara, ¿no? Un poco. Es contado por Lucas, ¿vale? Y habla de de una experiencia de Jesús explicando una de sus parábolas a los discípulos. habla de las consecuencias espirituales de las acciones o de los desajustes, ¿no? Él está contando la historia de dos hombres que compartían un mismo espacio, pero que vivían en universos totalmente diferentes. Había uno que era rico, que

s de las acciones o de los desajustes, ¿no? Él está contando la historia de dos hombres que compartían un mismo espacio, pero que vivían en universos totalmente diferentes. Había uno que era rico, que tenía de todo, no se da un nombre, pero le llaman Epulón. ¿Qué quería decir Epulón? Epulón era alguien que le gustaba comer bien, vestir bien. Vale. Simple que siempre había llamado Zabulón. Yo no sé por qué. Gan las cosas muy a lo busca, digo, busca el el capítulo de de Lázaro y Zabulón y dice Pulón, no, no, sí, sí, sí, tenía razón, Manol. A él le gustaba vestir bien de las finas, se rodeaba cada día de banquetes, comía, bebía, se satura, ¿no? Su vida era apariencia, oído, placer. Y en la puerta de donde él hacía todo eso, encontramos a Lázaro. Lázaro era un hombre que no tenía nada, que tenía el cuerpo cubierto totalmente de llagas. Lázaro estaba cada día sentado en la puerta esperando que Epulón le tirase las migajas de la comida y Epulón se la tiraba a los pregamos en vez de dársela a él. Los pregados cuando acababan de comer se acercaban y lamían las llagas de Lázaro para ayudarle, para ayudar a limpiarlas y Lázaro se dejaba. Era para él era como una muestra de afecto de esos animales, ¿no? Y entonces llega un momento en que los dos desencarnan, llega el momento de la muerte, del traslado al mundo espiritual. En ese momento se rompe el filtro con la materia. El cuerpo físico deja de protegernos de lo que somos y somos lo que verdaderamente somos por dentro. ¿Qué sucede? Que cuando despierta la vida espiritual, Lázaro despierta en un plano donde está rodeado de paz. En Lucas nos dice en el seno de Abraham. Sin embargo, Ebulón, el rico, despierta en una realidad que ya él no la puede adornar porque era su vela de la conciencia. despierta en el aves, en el tormento, nos dice Lucas, en medio de esa angustia, él se levanta, levanta la vista y ve a lo lejos al azaro está en un lugar supermajo, superb, super a gusto, ya no está con llagas, ¿no? Y lanza un grito de desespero desde donde él se encuentra.

stia, él se levanta, levanta la vista y ve a lo lejos al azaro está en un lugar supermajo, superb, super a gusto, ya no está con llagas, ¿no? Y lanza un grito de desespero desde donde él se encuentra. Dice, "Padre Abraham, ten piedad de mí. envía a Lázaro, porque lo estaba viendo cómo estaba, para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama. Y en ese momento se oye la voz de Abraham que dice, "Hijo, acuérdate de que recibiste tus bienes en vida y Lázaro solo recibió males, pero ahora este es consolado aquí y tú atormentado. Este abismo entre el uno y el otro, el que nos habla la parábola del fuego que atormenta, ¿no será todo lo que hemos explicado en la en la tierra de hoy? nos explica claramente cómo cada uno va a sentir uno el fuego, la sed, el hambre, ¿no? Esa ese fuego de pulón no es un fuego físico, es el incendio del remordimiento de lo que ha hecho. Y la sed es la culpa. Es la forma deformada de un alma que se dio cuenta demasiado tarde que pasó toda la vida construyendo un vacío. El Ricon no estaba ahí, o sea, pulón no está ahí en ese lugar porque alguien no ha empujado a ahí. No, no está porque su propio mundo interior estaba cerca. sin una gota de caridad, de amor al prójimo, de empatía, su perespíritu no hacía más que proyectar la aridez y el calor de su propio egoísmo. Por eso, cuanto más materializado está el espíritu, más pesadas son sus sus digamos sensaciones. Cuanto más vive apegado al egoísmo, a la materia, a la avaricia, al orgullo, a los deseos puramente materiales, más difícil le va a resultar desprenderso. Entonces, cuando deja el cuerpo físico, no se va a liberar de golpe de todo eso. No, no. El cuerpo quedó atrás, pero las sensaciones, las inclinaciones van a continuar. Sin embargo, si hablamos en este caso de Lázaro, cuanto más purificado esté el espíritu, que él incluso dejaba los animales, sentía el amor de ellos, más sutil se vuelve superespíritu. Y cuanto más sutil es superespíritu, menos sujeto

aso de Lázaro, cuanto más purificado esté el espíritu, que él incluso dejaba los animales, sentía el amor de ellos, más sutil se vuelve superespíritu. Y cuanto más sutil es superespíritu, menos sujeto están las impresiones doseiras de la materia. Por eso hablamos de la diferencia entre espíritus elevados que no sufren nuestras sensaciones y los que sí las sufren. Los más elevados no sienten el frío como nosotros, ni el calor, ni el hambre, ni la fatiga. Hablamos de una percepción mucho más amplia, más libre, más luminosa, porque ya no está encerrada en la limitación de los órganos físicos. Pero de todas formas eso no significa que sean insensibles, ¿no? No, al contrario, también tienen percepciones, también tienen sensibilidad, también tienen alegría, tienen dicha. pero tiene una vida interior mucho más intensa que la nuestra. Lo que sucede es que estos espíritus cuando tienen sensaciones no dependen de la materia que nosotros conocemos y no podemos compararlas con el perfume de una flor, con el sonido de un instrumento, como hablamos las semanas pasadas o con un placer físico. Las sensaciones de los espíritus elevados pertenecen a otro orden de la realidad. Yo creo que sí. Tenemos que continuar porque aquí hay bastante que podemos trabajar a nivel de muchas cosas, pero ya se nos ha hecho el tiempo. Espero que con todo lo que hemos explicado y sobre todo con la parábola de Zabul de Epulón Lázaro podáis comprender eh cómo cada uno ha hecho su propio infierno, ¿no? Cómo las sensaciones. Dice, "Dame agua, ¿no? Como si pudiera todavía beber agua, ¿no? moja el dedo, deja que moja el dedo y me dé agua y y bueno y pensar que ese agua la lo va lo va a saciar. Bueno, pues muchas gracias por habernos escuchado una una semana más y hasta la semana que viene. Nos vemos la semana que viene. Muchas gracias por los comentarios, por los emails que nos enviáis, que a veces nos, como siempre digo, nos orientan a llevar las preguntas del libro de los espíritus hacia un lado o hacia el otro. Y la

chas gracias por los comentarios, por los emails que nos enviáis, que a veces nos, como siempre digo, nos orientan a llevar las preguntas del libro de los espíritus hacia un lado o hacia el otro. Y la verdad es que sois muchos lo que cada semana nos saludáis, nos animáis y compartís con nosotros estos momentos. Nos vemos la semana que viene y un fuerte abrazo a todos. Nos vemos.

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