Conociendo El Libro de los Espíritus | Clase 229 • Vibraciones que Modelan el Espíritu

Mansão do Caminho 23/02/2026 (há 1 mês) 51:58 3,131 visualizações

» Videoaula en español – Conociendo El Libro de los Espíritus • Con Manuel Sonyer y Dolores Martínez • Clase 229 • Vibraciones que Modelan el Espíritu #ElLibroDeLosEspíritus #ManuelSonyer #DoloresMartínez #Espiritismo #DoctrinaEspírita #EstudioEspírita #AllanKardec #FilosofíaEspírita #ClaseEspírita #ConociendoElLibroDeLosEspíritus #EducaciónEspiritual #Espiritualidad *Conozca EspiritismoPLAY — su plataforma espírita digital.* Acceda a contenidos exclusivos: conferencias históricas con Divaldo Franco, eventos, películas, música, audiolibros, revista digital y mucho más. 👉 http://www.espiritismoplay.com

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Muy buenas tardes, muy buenas noches y bienvenidos a una ola más de Conociendo el libro de los espíritus. Mi nombre es Manuel Soeña y como siempre un placer estar con vosotros durante unas semanas. Hola a todos, yo soy Doris Martínez y estamos muy contentos de estar otro día con vosotros. Estamos en el capítulo 6 eh hablando de las percepciones, sensaciones y sufrimientos de los espíritus. Hoy lo hemos titulado vibraciones que molde que modelan el espíritu porque de alguna manera nos vamos a dar cuenta de que esas vibraciones son las que realmente nos están diciendo quiénes somos. Después de haber reflexionado sobre la luz, las anteriores preguntas, Cardiene ahí, da un paso más y continuando con su buena coherencia y con la estructura que tiene el libro de los espíritus, eh esta semana nos hace reflexionar sobre la vista, sobre cómo el espíritu percibe la luz más allá de los ojos físicos y la antiud del espíritu que hablamos la semana pasada. Entendimos el color, no como pigmento, sino como estado vibratorio. Y esas reflexiones nos han llevado a comprender por qué las flores del plano espiritual son tan distintas, por qué no son simples formas vegetales, sino expresiones vivas del pensamiento, siendo también ellas emoción y armonía. Ahora las preguntas avanzarán de manera natural hacia otro de los grandes sentidos del ser humano. Eh, ese otro sentido del ser humano es el oído. Por eso esta nueva cuestión no es un cambio de tema, sino una continuidad lógica. Primero comprendemos como el espíritu ve y ahora empezamos a comprender cómo escucha. Y al hacerlo, seguimos tejiendo ese puente entre el cuerpo físico y el espíritu con su intermediario, el perespíritu. entre los sentidos materiales y las facultades profundas del alma, entendiendo que todos ellos forman parte de una misma experiencia de percepción, pero en distintos niveles de existencia, ¿vale? El oído, la vista y no es casualidad porque el oído, al igual que la vista es una puerta, una puerta de entrada a la realidad, al entorno, a los

epción, pero en distintos niveles de existencia, ¿vale? El oído, la vista y no es casualidad porque el oído, al igual que la vista es una puerta, una puerta de entrada a la realidad, al entorno, a los demás y también, como no, al mundo espiritual. Carter no escribe el libro de los espíritus como si fuera un manual de anatomía para nada. No le interesa explicarnos cómo funciona el ojo, el oído o el cerebro desde un punto de vista médico. Eso ya lo hace la ciencia y él lo sabe. Lo que Kardec hace es algo distinto y mucho más profundo. Nos ayuda a entender la relación entre el cuerpo físico y el espíritu y por qué existen los sentidos. Cuando Kardec pregunta por la vista, por el oído, por cualquier otro sentido, no está hablando del órgano en sí, sino de la función espiritual que ese órgano cumple mientras estamos encarnados. Y el ojo no ve por sí mismo, el oído no oye por sí solo, es el espíritu el que percibe. Y esto ya lo hemos entendido. El cuerpo lo que hace es actuar como un instrumento, como un traductor, como un adaptador para este plano material. Y el espíritu ya tiene la capacidad, porque el espíritu ya tiene la capacidad de percibir, de sentir, de captar vibraciones, luz, sonido, emociones sin el cuerpo físico. Pero cuando encarna necesita un sistema que limite, sobre todo que limite y ordene esa percepción, porque imaginaros que lo pudiéramos ver todo lo de la Tierra o del plano espiritual, porque el mundo físico es denso, lento y concreto. Y ahí entran los sentidos corporales, por eso los tenemos. Por eso necesitamos ojos, oídos, piel, sistema nervioso, no porque el espíritu sea incapaz de percibir sin ellos, sino porque el cuerpo regula, filtra y canaliza lo que el espíritu puede captar mientras está en la materia. Sin ese filtro, la experiencia encarnada sería caótica. Imaginaros todo viendo y oyendo el mundo espiritual, todo lo que hay, todo y todo el mundo físico y no distinguir lo que es de un plano, lo que es del otro, todo mezclado o o aún distinguiéndolo, imagínate.

aros todo viendo y oyendo el mundo espiritual, todo lo que hay, todo y todo el mundo físico y no distinguir lo que es de un plano, lo que es del otro, todo mezclado o o aún distinguiéndolo, imagínate. Eso sería una experiencia caótica. Kardec va siguiendo un hilo muy claro, entrelazando el funcionamiento del cuerpo físico, como percibimos a través los sentidos materiales y poco a poco nos va llevando a otra pregunta más profunda. ¿Qué ocurre con esas mismas facultades cuando ya no dependemos de un cuerpo de carne? Eso es lo que nos va llevando. Nos va llevando de esos sentidos físicos a los sentidos espirituales. ¿Y qué va a ocurrir después? Así, después de la luz llega el sonido, después de la visión la audición. Es el tema. Y con ello se amplía el diálogo entre lo que somos como seres encarnados y lo que seguimos siendo como espíritus. Porque escuchar no es solo una función del oído. Escuchar implica vibración, sensibilidad, resonancia. Y cuando el codificador pregunta si el espíritu percibe los sonidos, en realidad nos está invitando a ir más allá del del tímpano, de la onda acústica, de lo físico, para comprender como el espíritu capta, siente y se comunica en otra escala de percepción. De este modo vemos como los sentidos del cuerpo no desaparecen en el plano espiritual, sino que se transforman, se liberan de sus límites materiales y se convierten en facultades propias del espíritu. O sea, aquí están aprisionados por unas eh como unos filtros, el oído, la vista, sería como un filtro. Y cuando quitamos esos esos límites materiales, se convierte en otra cosa, desaparecen los límites de los órganos. Claro, pero también el filtro que tenía, ¿no? Y así paso a paso, como el libro de los espíritus va entrelazando, podemos irlo viendo, el cuerpo físico con el cuerpo espiritual, ayudándonos a comprender que no somos dos realidades separadas, sino una misma conciencia expresándose en planos distintos. Eso ya. Entonces, claro, al llegar a esta pregunta ya tenemos muy claro eso.

ayudándonos a comprender que no somos dos realidades separadas, sino una misma conciencia expresándose en planos distintos. Eso ya. Entonces, claro, al llegar a esta pregunta ya tenemos muy claro eso. Entonces, ya según qué preguntas que nos pueden parecer como, ¿por qué vuelvo a preguntar esto? No, no tienen un sentido. Y vamos a pasar ahora a la a la a la cuestión que nos tocaría, ¿no? A la 249 que dice, "¿Percibe el espíritu sonidos?" ¿Qué contestan? Sí. y captan además otros que vuestros sentidos limitados no pueden percibir. Cuando el codificador formula la pregunta, hay un detalle que suele pasar desapercibido, pero que es profundamente revelador. O sea, que él sabe hacia dónde vamos. Él no pregunta si el espíritu oye los sonidos, tampoco pregunta si los escucha. Utiliza una palabra mucho más amplia y mucho más precisa. percibir. Así como cuando habló de la luz, habló de ver, ahora ya sabe que no estamos hablando de oír, sino de percibir. Y esto no es casual, porque oíras es algo que hacemos con el oído físico. Implica un órgano, un nervio, un mecanismo biológico y con la pregunta anterior ya se había entendido. Y escuchar ya añade incluso un acto mental, sería prestar atención, interpretar, elegir que oímos. Pero el espíritu cuando está fuera del cuerpo no tiene oído, no tiene nervios, no tiene cerebro físico. Entonces, ¿cómo iba a oír o escuchar en el sentido humano de la palabra? Claro, eso ya lo habíamos entendido. Por eso Carde pregunta si el espíritu percibe, porque percibir es captar una realidad sin necesidad de un órgano material. Es recibir una información directamente en la en la conciencia. Es sentir una vibración tal como es, sin filtros físicos. Y eso va a ser muy importante a lo largo de de esta clase y de las y las que van a venir. Son cosas básicas que debemos entender. En el plano espiritual no hablamos de ondas sonoras viajando por el aire ni tímpanos que vibran. hablamos de vibraciones que el espíritu capta de manera directa, no como sonido físico, sino como

nder. En el plano espiritual no hablamos de ondas sonoras viajando por el aire ni tímpanos que vibran. hablamos de vibraciones que el espíritu capta de manera directa, no como sonido físico, sino como experiencia interior. Ya no estamos hablando de un color, ya estamos hablando de una experiencia interior. Por eso los espíritus responden que sí, que perciben los sonidos y que además captan otros que nuestros sentidos tan limitados no pueden oír. De la respuesta deducimos que así como no vemos únicamente con los ojos, tampoco suyamos solo con los oídos, o sea, nos están como ampliando. El oído físico es un instrumento limitado diseñado para captar una franja muy concreta de vibraciones, al igual que el ojo, como lo dijimos la otra vez, para entender mejor lo que significa percibir y no solamente oír, basta con observar algo muy sencillo. Todos los seres vivos oyen lo mismo, ni siquiera estando en el mismo lugar. Y eso lo sabemos. Hablamos de los colores, que la gente diferentes colores, pero aquí hay más singularidades y más peculiaridades, porque incluso hay maneras diferentes de comunicación. Empecemos por los animales para que nos hagamos una idea, no vamos a pegar todo aquí una parrafada de los mundo animal. Hay especies que viven en un mundo sonoro completamente distinto al nuestro. Por ejemplo, los perros oyen frecuencias mucho más altas que los humanos. Esto ya lo sabemos gracias a la ciencia y gracias a ellos mismos. Y muchos animales perciben el plan espiritual a través de la sensibilidad de sus propios órganos físicos, que no en todos los casos va será la misma. Aquí es interesante detenernos un momento en los animales, que sé que es un tema que muchas veces os interesa porque muchos de ellos perciben el plano espiritual, pero no lo hacen de la misma forma que lo haría un medium, ni tampoco de de manera continua, ¿no? Los animales perciben a través de la sensibilidad de sus propios órganos físicos, su propio físico, que ya de por sí están mucho más afinados que los nuestros,

, ni tampoco de de manera continua, ¿no? Los animales perciben a través de la sensibilidad de sus propios órganos físicos, su propio físico, que ya de por sí están mucho más afinados que los nuestros, pero mucho más afinados. Su oído, su olfato, su capacidad para detectar vibraciones, cambios energéticos o presencias sutiles es muy superior en muchos casos a la nuestra. Por eso esa sensibilidad no es igual en todos los animales ni funciona siempre del mismo modo. Entonces ellos no son mediums y esto tiene quedar muy claro, sino que tienen órganos físicos que pueden percibir el plano espiritual. Por eso has dicho algo muy importante. Has dicho que no siempre ven. Claro, porque el percibir no significa que siempre percibamos todo. Estamos viendo algo y estamos oyendo y vamos a a ver y oír según que que Vale, pero ellos entonces no tienen una percepción constante en todo momento, ni voluntaria ni permanente en todo momento. No, porque si yo, por ejemplo, estoy percibiendo, yo estoy viendo una película y no estoy percibiendo todos los sonidos ni todo, o sea, eh, mi atención se va a fijar en la protagonista, el protagonista de la caída. Vale, pero en el caso de los animales sí que es verdad que hay momentos determinados en los que esa percepción se tiene que activar. Claro. Vale. ¿Cómo se activa esa percepción? Pues puede ser ante una presencia concreta, ante un cambio de vibración en el ambiente, con una alteración emocional, sobre todo en las personas que rodean. cuando hay cambio, sabéis que los animales no notan o incluso también perciben enfermedades, el tránsito, una desencarnación próxima quizás o cuando está aconteciendo ese tránsito, ¿no? Y lo que ellos perciben no es una imagen. Muchas veces no pensemos que ellos están viendo una imagen y eso lo que perciben es una sensación, una inquietud, una calma repentina o una alerta, un rechazo, quizás un acercamiento. son reacciones que nosotros a veces incluso una sombra, ¿no? Pueden per una sombra que pueden percibir, ¿no?

ación, una inquietud, una calma repentina o una alerta, un rechazo, quizás un acercamiento. son reacciones que nosotros a veces incluso una sombra, ¿no? Pueden per una sombra que pueden percibir, ¿no? Es nosotros lo solemos interpretar esto como un instinto, ¿no? Ay, es el instinto del animal que no no no en realidad tiene mucho que ver con la capacidad de captar lo que se mueve dentro de los planos sutiles, no dentro del del plano físico, ¿no? Porque el animal en sí no está viendo espíritus todo el tiempo, está respondiendo a vibraciones que están atravesando su campo sensorial y emocional. Entonces ahí es cuando su percepción se abre o se cierra en un momento dado, donde se puede intensificar, donde el entorno va a influir. Y ahí es donde volvemos a lo que venimos diciendo semana tras semana, que la percepción no depende del órgano físico, como explicaba Loli hace un momento, sino del grado de sensibilidad y de la interacción entre el cuerpo y el principio espíritu. Creo que ya quedado más o menos claro. Sí, yo creo que sí. Por eso cuando un animal vemos que se queda mirando a un punto fijo, ¿no? Muchas veces, uy, es que ahí hay un espíritu, es que esto, es que lo otro, reacciona sin una causa aparente para nosotros o cambia súbitamente de comportamiento. Sabéis que los gatos, por ejemplo, dice que se alteran mucho, ¿no? No siempre hay que buscar una explicación a ese comportamiento o una o una reacción espiritual, porque pueden estar desde captando un sonido que nosotros no somos capaces o un color o algo que no somos capaces de ver. Sí, simplemente a veces pueden estar ellos percibiendo algo que nuestros sentidos físicos ya no son capaces de de sentir y de alcanzar una frecuencia, como dices tú, una vibración. Recordemos que el ser humano ahora metido ya la flor es de los 20 a los 20,000 hercios fuera de ahí y algunos estamos ya bastante limitados. Vale. Bueno, y entonces incluso puede ser Sí, claro. Incluso puede ser que vean el plano espiritual, ¿por qué no? Pero

los 20 a los 20,000 hercios fuera de ahí y algunos estamos ya bastante limitados. Vale. Bueno, y entonces incluso puede ser Sí, claro. Incluso puede ser que vean el plano espiritual, ¿por qué no? Pero puede ser esos signos de alerta pueden ser por muchísimas cosas. Es que mi pastor alemán siempre se pone en alerta, eh, y hay algo en la casa, a lo mejor es el petido de un vecino, puede haber muchas causas. el ambiente de la casa de cerca, alguien que ha cruzado por ahí espiritualmente. No olvidemos que ellos son capaces de percibir sonidos que para nosotros simplemente es como si no existiesen. Y no es porque el sonido venga de lejos, no es que sean sonidos muy débiles, no, no es que nuestro oído no está preparado para captar ese tipo de sonido. Lo pusimos hace unas cuantas semanas, el el ejemplo de los murciélagos, meses, meses, que ellos ven aún más allá de lo que es una visión normal. Ellos no solo oyen sus sentidos, hacen que se orienten a través del sonido. Ellos emiten ultrasonidos y perciben ese eco que regresa. Para nosotros eso sería un mundo en silencio absoluto, pero para ellos es un mapa que está lleno de formas, de distancias, de movimientos, un plano total de donde están. Viven literalmente en una realidad perceptiva totalmente diferente a la nuestra. Y ahora nos podemos ir al mar si queremos. Los delfines y las ballenas. Ellos también perciben sonidos que viajan a través del mar distancias enormes bajo el agua y son frecuencias tan graves que nuestro oído humano no es capaz de captarlas. Ellos se comunican, ellos se reconocen, se orientan en un rango, digamos, sonoro que para nosotros está completamente vedado, o sea, como si no existiese para nosotros. No, no es que no existe para nosotros con cuerpo físico, no, no existe. Y ahora vendría una pregunta un poco clave aquí, ¿no? ¿Por qué si estamos en el mismo planeta, en el mismo espacio, ¿por qué no oímos todos lo mismo? Sería lógico, ¿no? Es porque la percepción no depende solo de lo que existe, sino de la capacidad del

o? ¿Por qué si estamos en el mismo planeta, en el mismo espacio, ¿por qué no oímos todos lo mismo? Sería lógico, ¿no? Es porque la percepción no depende solo de lo que existe, sino de la capacidad del perceptor, de aquel que recibe el mensaje. Entonces, el sonido sigue ahí. La vibración sigue ahí, pero lo que cambia es la capacidad para poder captar eso, ¿no? Es nuestra capacidad. Sí, otra cosa. Claro. Entonces, volvemos a al cuerpo, el órgano físico es superimportante y esto es fundamental que lo entendamos porque además también nos demuestra algo muy importante que la realidad no se reduce solo a lo que percibimos, hay mucho más ocurriendo de lo que nuestros sentidos físicos son capaces de registrar. ya no solo en el plano espiritual, sino también dentro del plano físico. Hay algo bastante interesante cuando hablamos de la audición, ¿no? El el escuchar sobre todo la audición humana, ¿no? No oímos lo mismo a lo largo de la vida. Nuestros oídos van cambiando con la edad. Con él, por supuesto, también cambia el mundo sonoro que podemos ser capaces de llegar a percibir. Cuando el ser humano nace, su oído es capaz de captar rangos de frecuencias muy amplias, sobre todo especialmente las más agudas, ¿no? Y aquí es donde iríamos al paralelismo de lo que hemos explicado hace un momento con los animales, ¿no? Esto nos ayuda a entender mucho mejor tanto los animales como el propio ser humano, por qué con el tiempo van cambiando, por qué las franjas vibratorias de los jóvenes, los sonidos que captan, los sonidos que captan los adultos, los más mayores, laitud, son totalmente diferentes Sí. Eh, pueden los sonidos van a decir el sonido eh la edad que tenemos. Yo recuerdo hace muchos años en un programa que que hacían un sonido y decían todos los que habían levantado la mano que lo habían oído, les decían la edad, no llegáis a los 7 años, después no llegáis a los 14. No te es algo muy humano. Sí, sí, sí. Los niños, los pequeñitos, al igual que los animales, no perciben el mundo con

ían oído, les decían la edad, no llegáis a los 7 años, después no llegáis a los 14. No te es algo muy humano. Sí, sí, sí. Los niños, los pequeñitos, al igual que los animales, no perciben el mundo con la mente racional, como los más adultos. Digamos que todavía no han aprendido a filtrar, a negar, a buscar una explicación para todo, ¿no? Su percepción es mucho más abierta y oyen esos sonidos que no oímos nosotros. Por eso en determinadas edades los niños decimos que ven, que sienten, que perciben cosas que los adultos ya no percibimos o quizás no las percibimos porque hemos aprendido a silenciarlas. Pero bueno, al igual que ocurra con los animales, en los niños tampoco es algo constante. No es que el niño esté viendo, escuchando, percibiendo en todo momento. Hay momentos concretos en los que esa percepción se activa. ¿Cuándo? Cuando el niño está relajado, cuando está jugado, jugando, centrado en su juego, no está, estoy en esto. Cuando está en un silencio interior, el niño más difícil que llegue ese momento, ¿no? Bueno, pero sí que puede tener momentos de vacío, de no importar las cosas. en los momentos que no tiene miedo, que es más receptivo, que no tiene miedo. Entonces, los niños y los jóvenes pueden oir sonidos muy altos, muy finos, muy agudos, que muchas personas adultas ya no perciben. Está a punto de decir, "Percibimos." No, percibimos. Sí. Sí. De hecho, durante la adolescencia todavía se conserva esa sensibilidad para las frecuencias altas y con el paso de los años ese rango empieza a reducirse. Es algo que no sucede de golpe, ¿vale? A no ser que haya una enfermedad, un traumatismo, algo, ¿no? Esto es algo que va sucediendo de manera aulatina, progresiva, casi imperceptible. Son las células de nuestro oído interno que son las encargadas de transformar esa vibración que llega en una señal nerviosa y que sin que nos demos cuenta se van desgastando. Y es un proceso natural, no es una enfermedad, estamos hablando de biología. No es que te quedes sordo, estamos hablando de que

en una señal nerviosa y que sin que nos demos cuenta se van desgastando. Y es un proceso natural, no es una enfermedad, estamos hablando de biología. No es que te quedes sordo, estamos hablando de que perdemos ciertos sonidos con la edad y todo va a tener un sentido a nivel espiritual. Por eso, a partir de la, digamos, adultez, más claramente con la edad, las personas empiezan a perder la audición de esas frecuencias más altas, más agudas. Siguen oyendo perfectamente las voces normales, los sonidos graves, pero se pierden algunos tonos. Digamos que el mundo no se vuelve silencioso, pero sí menos rico de matices, ¿no? Si fuesen colores diríamos que hay algunos colores que ya no podemos percibir. Ahí diríamos que hay algunos tonos que ya no se pueden percibir. No ocurre lo mismo con el con el ojo humano. El ojo humano puede seguir percibiendo los colores igual. Hay algo muy interesante que sucede con la audición, ¿no?, del ser humano. Cuando somos niños o adolescentes, nuestro oído es extremadamente fino. Captamos frecuencias muy altas, ya os lo he dicho hace un momento, sonidos muy sutiles y con el paso de los años esa capacidad se va perdiendo poco a poco, pero no significa que perdamos el oído ni que funcionemos peor. Significa simplemente que el cuerpo se va ajustando como si fuese un instrumento, ¿vale?, de que se va a las necesidades de ese momento. Y aquí es donde si buscamos en la codificación nos da un sentido y una explicación para todo esto. Nos dice que en la infancia el espíritu todavía está muy abierto, muy sensible, muy permeable a todo lo exterior y el cuerpo permite una percepción mucho más amplia porque todavía está aprendiendo a encajar en la materia. A medida que vamos madurando, que la encarnación se va afianzando, la vida se vuelve mucho más completa concreta, ¿no? Mucho más racional, más dirigida hacia lo externo. Y ahí el cuerpo acompaña ese proceso afinando o mejor dicho limitando ciertos canales a medida que la edad va avanzando. Pero ese empobrecimiento del oído físico

cional, más dirigida hacia lo externo. Y ahí el cuerpo acompaña ese proceso afinando o mejor dicho limitando ciertos canales a medida que la edad va avanzando. Pero ese empobrecimiento del oído físico no es una pérdida espiritual. espiritualmente seguimos siendo quizás jóvenes. Al contrario, podríamos decir que es una reorganización de la percepción. El espíritu en estas edades ya más avanzadas no necesita tanto estímulo sensorial para desarrabiarse. Lo que necesita es más conciencia, más discernimiento, más comprensión. Y ahí es donde decimos, "Bueno, ¿y qué tiene que ver eso con el mundo espiritual?" Con la pregunta de Cardel. Eso es importante porque en el mundo espiritual no se oye como oímos aquí, no escuchamos como escuchamos aquí. No hay un bombardeo de sonidos ni de estímulos automáticos como los pasa cuando estamos encarnados. Claro. De los dos planos más agudos, más altos. Allí en el plano espiritual se percibe con conciencia. Por eso aquí en la Tierra, cuando hablamos de clarudiencia, clarividencia, no es ver oír más colores, sino comprender mucho mejor lo que se está percibiendo, porque un medium o no más o no o no más fuerte, no no es oír ahí, porque un medium no vea más cosas, no escuche más, no quiere decir que no no no es comprender e interpretar, como hemos dicho más de una ocasión, lo que se está viendo y lo que se está percibiendo. Entonces ahí no es una percepción instintiva como la del niño cuando ya somos adultos, sino que es una percepción mucho más consciente, integrada, asumida por el espíritu. Entonces, el hecho de que el cuerpo vaya perdiendo esa audición tan fina, tan aguda en unos tonos en concreto, no es un castigo ni una carencia, es una preparación. Hay explicación científica para todo esto que no la vamos a dar ahora, pero tiene su explicación. El espíritu va a aprender mientras está encarnado a no depender únicamente del cuerpo físico. Entonces, con el envejecimiento, cuando llega el momento de enfrentarnos a la vida espiritual, lo que vamos a ver allí, lo que vamos a

entras está encarnado a no depender únicamente del cuerpo físico. Entonces, con el envejecimiento, cuando llega el momento de enfrentarnos a la vida espiritual, lo que vamos a ver allí, lo que vamos a escuchar allí no será confuso ni será automático, porque poco a poco nos imos acostumbrando a escuchar con más conciencia, ¿vale? Entonces allí lo haremos acorde a nuestro grado de conciencia del espíritu. Y no será como la percepción infantil que oímos todos, sentimos todos, no seremos capaces de centrarnos porque en la madurez hemos aprendido a enfocar nuestra atención para tener una percepción mucho más lúcida. Estoyando mucho, ¿verdad? Porque veo mirarla ahora. No, vamos a ver, eh, de alguna manera cuando ya hemos perdido esos sonidos tan altos, lo que está haciendo en nuestro eh nuestro cuerpo físico es que el espíritu, cuando queremos captar esos sonidos espirituales o esas vibraciones espirituales que se ven tan fácilmente cuando uno es niño o como los animales, porque esos sonidos están más limitados, sobre todo más hasta los 7 años o cuando somos bebés, lo que hace es que se cierran para que sea el propio propio ser humano, que haga esa búsqueda y que haga esa percepción del mundo espiritual, que se esfuerce de otra manera, ¿no? Vamos a continuar con el sonido. Hay algo importante que conviene que conviene aclarar porque a veces pensamos que si no oímos un sonido, este sonido ya no existe y no es así. Muchos sonidos siguen ahí, siguen vibrando en el aire exactamente igual que antes, o sea, no desaparecen. Lo que cambia no es el sonido, sino el instrumento con el que lo captamos. Con la edad, como ha dicho Manuel, el oído físico va perdiendo la capacidad de traducir ciertas vibraciones, sobre todo las más finas, las más rápidas. Es como si el oído dejara de ser un buen intérprete de ese tipo de frecuencias, pero eso no significa que esas vibraciones no sigan actuando sobre nosotros, siguen actuando igual. Aunque el oído ya no las convierte en sonido consciente, la conciencia sí que

e tipo de frecuencias, pero eso no significa que esas vibraciones no sigan actuando sobre nosotros, siguen actuando igual. Aunque el oído ya no las convierte en sonido consciente, la conciencia sí que las recibe. ¿Qué pasa? que yo no lo estoy oyendo con mi con mi oído, pero mi conciencia, mi espíritu las está recibiendo de una manera distinta, más sutil, menos localizada en el órgano físico. Ya no oímos con el oído, pero percibimos con algo más amplio y esa es una preparación. O sea, si no perdiéramos un poco de esa audición, no nos eh, o sea, no ampliaríamos el otro rango, no aprenderíamos a enfocarnos y a concentrar, sí, no, pero no ampliaríamos el rango espiritual, porque podemos quedarnos igual o ampliar ese rango y ya iremos viendo cómo los órganos físicos se van a adaptar al espíritu y y si puede y si podemos entender que no todo lo que percibimos necesita pasar por un sentido físico, así lo aprendemos, para existir en nosotros, ¿no? No necesita pasar por el oído, por la vista para que exista en nosotros. El oído traduce, el cerebro interpreta, pero la percepción profunda no se limita solamente a lo físico. Por eso, a medida que el cuerpo va cerrando ciertas puertas físicas, se nos invita a abrir otras, per, o sea, más mayores somos, se nos van ampliando nuevas percepciones a nivel espiritual. aprender a captar de otra forma, a escuchar sin oído, a percibir sin sonido. Entonces, la mediunidad, la intuición o la percepción sutil no desaparecen, pero dejan de ser automáticas y para ser conscientes, porque claro, todo esto desaparece cuando el niño crece, cuando el adolescente vaya ya alejándose, entonces dejan de ser automáticas. Solamente nos queda es hacerlas conscientes para aprender. Así que no es que sea necesario perder esas frecuencias para alejarn para alejarnos del plano espiritual, no, al contrario, es para esforzarnos. Es más bien que al perderlas el espíritu deja de apoyarse en el cuerpo y aprende a percibir por sí mismo sin intermediarios físicos. O sea, nos van dando toda esa

o, al contrario, es para esforzarnos. Es más bien que al perderlas el espíritu deja de apoyarse en el cuerpo y aprende a percibir por sí mismo sin intermediarios físicos. O sea, nos van dando toda esa etapa que primero nos enseñan algo y después nos lo van retirando para acercarnos más. Primero nos van dando la mano y luego nos la quitan. Sigue caminando, pero no nos la quitan de golpe, sino que nos dicen, "Va, estoy aquí como al niño, ya sabes darle paso, ahora ven." En la infancia el espíritu siente. En la maridurez el espíritu elige escuchar. Y aquí hay una idea muy importante. El sonido no desaparece porque dejemos de oírlo. La vibración sigue ahí. Lo que cambia es el instrumento. Entonces, el instrumento de olvido ha cambiado y nosotros tenemos que hacer ese cambio. Esto nos permite entender algo esencial. La percepción no define la realidad, solo define nuestro acceso a ella, de cómo vamos a a buscarla, ¿no? El oído humano es como una ventana. Cuando somos jóvenes, esa ventana es más amplia, con el tiempo se va estrechando, pero fuera la realidad sigue siendo la misma. Así como con los colores no ocurre eso, que podemos seguir viendo los colores siempre hasta el final de nuestra vida, eso que nos quedemos ciegos, se puede cansar la vista, no es lo mismo. El oído sí está hecho para perder una serie de eh de sonidos, ¿no? Pero el espíritu libre de la materia densa no se restringue, no se restringe a ese rango físico auditivo. Eso lo hemos aprendido antes. Percibe el sonido como vibración. como mensaje, como resonancia interior. Y del mismo modo que la luz espiritual no se reduce a lo visible, el sonido al ser escuchado como espíritu no se reduce a lo que oímos. Es otra cosa. Entonces, vamos a hablar ahora porque ahora sabemos que que es otra cosa, ¿no? Que lo oímos, lo oímos, pero de otra manera, no es un sonido. Pero ahora hablemos de cómo emitimos el sonido como espíritus. Claro, yo qué estoy oyendo de mente a mente estoy oyendo al otro. Me está hablando, pero yo le estoy oyendo. No,

manera, no es un sonido. Pero ahora hablemos de cómo emitimos el sonido como espíritus. Claro, yo qué estoy oyendo de mente a mente estoy oyendo al otro. Me está hablando, pero yo le estoy oyendo. No, vamos a imaginarnos un diapasón. Si lo golpeas, vibra, clac, clac, y genera un sonido. En el plano espiritual, nuestro pensamiento es el golpe de diapasón. Y es así como emitimos nuestro sonido interior, cómo emitimos y cómo llegan a los otros. Cuando decimos que el pensamiento imite un color, no estamos hablando de un color físico como el que vemos con los ojos, sino una manifestación vibratoria del espíritu, pero está transmitiendo algo muy diferente, no está transmitiendo todo el concepto, toda la idea. El pensamiento no es neutro, nace del espíritu, se carga de intención, emoción y propósito y al hacerlo entra en movimiento y todo se mueve y todo vibra. Y esa vibración del pensamiento se expresa de dos maneras. fundamentalmente con nosotros, con el color y después lo que nos vamos a llamar nosotros sonido. Lo vamos a llamar así porque es lo único que conocemos, no tenemos una palabra más cercana. En el plano espiritual el color es información, no es declaración ni un símbolo arbitrario, es la forma en la que se manifiesta el estado íntimo del espíritu. O sea, es una información. No es que el espíritu elija un color como quien pinta un cuadro, es el color, ese color natural es el resultado de cómo vibra ese pensamiento. Por eso los espíritus, las flores, los paisajes espirituales no tienen color. Son color porque son vibración consciente. O sea, son color. Pero claro, nos da la impresión de que lo del color que no tiene, ¿por qué no puede existir un color en el mundo espiritual? Queremos quitarle todo a la espiritualidad cuando tiene cuando somos un reflejo pequeño y prácticamente nulo de lo que es el mundo espiritual. Ahora bien, toda vibración no solo se ve, también se oye, aunque no con el oído físico. Y en el plano espiritual, el pensamiento es el lenguaje. No

prácticamente nulo de lo que es el mundo espiritual. Ahora bien, toda vibración no solo se ve, también se oye, aunque no con el oído físico. Y en el plano espiritual, el pensamiento es el lenguaje. No necesita pasar por un aparato fonador, no necesita aire, no necesita ondas sonoras materiales. El pensamiento del espíritu se proyecta directamente y es percibido por otro espíritu de forma inmediata, sin intermediarios. Claros, lo que estamos diciendo. En términos físicos, el sonido es vibración. En términos espirituales, el sonido es frecuencia de pensamiento. Cada pensamiento emite una onda, una frecuencia que se propaga. En el plano espiritual esa frecuencia no necesita aire ni cuerdas vocales. Se transmite directamente de conciencia a conciencia. Hemos dicho como un diapasón. Y eso es lo que ahora nosotros vamos a llamar sonido, porque es lo que más se aproxima a una a esa manera de de transmitir nuestros pensamientos, de hablar sobre nuestras cosas. Por eso hay pensamientos que se armonizan cuando entramos en en contacto con ciertas personas. Hay ambientes que pesan sin que nadie diga una palabra, pero se sienten pesados, incluso se pueden llegar a como a escuchar el ruido. No hay presencias que tranquilizan o alteran solo por estar cerca. No es una sugestión, es una resonancia vibratoria. Y entonces, claro, cuando hablamos de resonancia, estamos hablando como si como un sonido. Si algo resuena es un sonido, ¿no? Claro, pero no es así. Un pensamiento ordenado tiene una frecuencia clara, estable, casi musical. Un pensamiento caótico genera ruido interior, disonancia, interferencia. Y aquí aparece algo muy importante. En el plano espiritual no se habla de eh no se habla, se sintoniza. Color y sonido no están separados. Color y sonido no son dos cosas distintas, son dos expresiones del mismo fenómeno. El color es la forma visual de la vibración del pensamiento, y el sonido es la forma frecuencial de esa misma vibración. Sabemos que está esta clase está hoy un poquito densa, pero vamos a

o fenómeno. El color es la forma visual de la vibración del pensamiento, y el sonido es la forma frecuencial de esa misma vibración. Sabemos que está esta clase está hoy un poquito densa, pero vamos a irla trabajando, trabajando un poquito más. Por eso muchos sensitivos o mediums describen colores y otros describen sonidos, tonos, zumbidos, armonías, etcétera. No perciben cosas diferentes, perciben la misma realidad por canales distintos. El espíritu no depende de los sentidos físicos para captar la vibración. El pensamiento no es solo una idea, es una energía viva. Cuando vibra se manifiesta como color, cuando se propaga se puede expresar como sonido. Y ambos nos hablan del mismo lugar, del estado real del espíritu y de lo que queremos transmitir. O sea, la vibración, por decir, el sonido, es lo que queremos transmitir, mientras que el color es lo que nosotros también somos. Pero es el mismo canal. Si mi pensamiento es de paz, hago vibrar el fluido a mi alrededor en frecuencias de armonía. Si el pensamiento es de odio, el fluido se densifica, se vuelve espeso. Vamos a ver, si cerráramos por un momento los ojos, podríamos ser conscientes de lo que escuchamos, el zumbido del aire, una silla que se mueve y incluso el latio de nuestro propio corazón. Lo que acabamos de hacer es usar nuestras ventanas al mundo, que son los oídos. Pero, ¿qué pasaría si esas ventanas se hicieran gigantescas? ¿Qué pasaría si no necesitáramos ojos para ver ni oídos para escuchar? La pregunta es interesante. Claro, porque es que tenemos que volver un poquito a redefinir todo lo que estamos diciendo. Necesitamos volver a no a reexplicar, sino a redefinir. Y vamos a seguir explorando este tema que a menudo nos cuesta imaginar porque estamos atrapados en este traje de carne que es el cuerpo. Vemos cómo se unifican en la pregunta 248 y 249, porque están muy unificadas. Es donde Alan Cardec indaga sobre cómo percibe la realidad un ser cuando ya no tiene cuerpo físico, porque van ligadas, no es que ahora diga

ican en la pregunta 248 y 249, porque están muy unificadas. Es donde Alan Cardec indaga sobre cómo percibe la realidad un ser cuando ya no tiene cuerpo físico, porque van ligadas, no es que ahora diga la luz el color, sino que van ligadas. O sea, no hace la misma pregunta cuando habla de de del sonido. Está haciendo preguntas diferentes, pero van entrelazadas. Y ahora hemos ido paso a paso, ¿no? Es lo que hemos hecho. Primero, la luz, el color, la visión y ahora ya entramos en el sonido, en el oído. Pero si nos fijamos bien en las preguntas 48 y 249, Kardec no las plantea como compartimentos estancos, no está diciendo ahora un sentido, luego el otro. en realidad las está entrelazando para que comprendamos algo mucho más profundo. Lo que nos está enseñando es que el espíritu no necesita órganos físicos para percibir porque no percibe por partes, no ve por los ojos, no oye por los oídos, no siente por la piel. El espíritu entero es el que percibe enterito. Es el espíritu el que capta, el que entiende, el que se expresa. Los órganos son solo instrumentos traductores, groseros, de una realidad mucho más amplia. Por eso, cuando hablamos de que el espíritu percibe la luz, también estamos hablando de que percibe el sonido. Y cuando hablamos del sonido, estamos hablando de vibración. Y cuando hablamos de vibración, estamos hablando de frecuencia. Toma un poco de aire. Sí. No son cosas separadas, son lenguajes distintos de una misma realidad vibratoria. Espero que se haya entendido. Vamos repitiendo algunos conceptos, pero tranquilos porque esto va a dar para bastante más. No es que Cardic pregunte por la vista, luego pregunte por el oído. Lo que se aplica a la vista se aplica también al oído. No se está haciendo y va adelantando cosas. Ahora percibir, no sé quéendo. Claro, precisamente usa la palabra percibir, ¿no? Y dices, ostras, ¿por qué no dice escuchar como ha dicho si los espíritus ven en la anterior? No, no habla de percibir y ya nos está dando pie y separa las maneras y va separando las

ra percibir, ¿no? Y dices, ostras, ¿por qué no dice escuchar como ha dicho si los espíritus ven en la anterior? No, no habla de percibir y ya nos está dando pie y separa las maneras y va separando las maneras de cómo el espíritu puede eh ver, oír o transmitir. Muchas veces solemos pensar que puedo seguir yo. Sí, sí, sí. El plano físico, ¿no? Y el plano espiritual están separados por una frontera muy clara, como si fuesen dos mundos que no se tocan. Uno es el mundo físico, otro es el mundo espiritual. Uno es tangible, medible, visible y el otro es el invisible, ¿no? Ese mundo lejano reservado para lo extraordinario. Sin embargo, si observamos un poco más y con un poquito más de atención en la experiencia humana, vamos a ver que esa frontera empieza ya a difuminarse, ¿no? Como hemos dicho, sea un mundo y el otro. se la niñez se se empieza las dos juntitos y después se va difuminando, pero vivimos constantemente en un digamos en un punto de contacto, ¿no? Entre ambos planos se entrelazan el uno y el otro. El cuerpo no es ese muro que aisla el espíritu, no es una herramienta que el espíritu utiliza a través del cual se expresa, aprende, recuerda que muchas personas piensan que el cuerpo es bueno, es una barrera que ya es infrancleable, es la cárcel, está aquí, ya no puedo salir, ¿no? Cuando el sentido físico falta, hablamos de un sentido cualquiera, el oído, el tacto, el la vista, podríamos decir que el cuerpo se ve limitado, ¿vale? Tenemos que falla un sentido, pero es que lejos de cerrarse esa experiencia, hay algo muy interesante que que ocurre aquí, ¿vale? Hay otras vías de percepción que se hablen y lo hemos visto muchas veces. Vamos a hablar de una realidad que ocurra en el mundo físico para que entendamos esa conexión entre el mundo físico y el mundo espiritual. Hay una situación que a veces nos han consultado, como decimos, gracias por los emails y demás, que descoloca, ¿no?, cuando hablamos del mundo físico, el mundo espiritual, cómo interactúa uno, cómo interactúa otro y descoloca

eces nos han consultado, como decimos, gracias por los emails y demás, que descoloca, ¿no?, cuando hablamos del mundo físico, el mundo espiritual, cómo interactúa uno, cómo interactúa otro y descoloca profundamente cuando hablamos del tema de la percepción. La de las preguntas es, pero bueno, yo he visto en en YouTube, en Facebook y tal, pintores ciegos que pintan, personas ciegas que dicen ver colores, que ya es un tema que tocamos ya por encima, o sea, todo lo que fuimos tocando ahora vamos a lo largo de todos este tiempo, ahora vamos a irlo colocando en su sitio. De hecho, existen personas que nacieron ciegas y aún así pintan. Y no es que pinten formas abstractas, sin ningún sentido que sean capaces de pintar dentro del lienzo, ¿no? No, sino que son capaces de trabajar con colores, con composiciones, con armonías cromáticas que son capaces incluso de emocionar, ¿no? Cuando estás mirando la obra, ¿cómo es posible si nunca han visto un color? Por lo menos con los ojos físicos. Otra cosa es otros artistas que con el tiempo han perdido la visión, ¿vale? Pero aquí hablamos de ciego de nacimiento. La respuesta es incómoda si tenemos una visión puramente materialista, porque dices, ¿cómo es posible que el color no es solo algo que entra por los ojos? Como estaba explicando hace un momento, el color también se construye internamente. ¿Os acordáis que estuvimos hablando, no sé si fue la semana pasada o hace dos semanas del olo, ese color, ¿no? Pues el color es algo que se construye internamente. Es una expresión sensorial, emocional y simbólica que nuestro cerebro y también nuestra conciencia puede organizar por otras vías si no tiene los globos oculares. Hoy la neurología nos muestra algo que es muy fascinante cuando empiezas a investigarlo. El cerebro, ya lo sabemos, no es un órgano rígido, es profundamente adaptable. Es lo que se llama la plasticidad cerebral, ¿no? Y diréis, "Oye, ¿qué significa eso?" Bueno, pues que el cerebro es capaz de organizarse según las necesidades y las experiencias

ofundamente adaptable. Es lo que se llama la plasticidad cerebral, ¿no? Y diréis, "Oye, ¿qué significa eso?" Bueno, pues que el cerebro es capaz de organizarse según las necesidades y las experiencias de cada persona. Por ejemplo, cuando una persona nace ciega o cuando pierde la visión, no es que le falte algo sin más. Ahí es cuando entra en acción, cuando el cerebro cambia de estrategia, como es extremadamente plástico, es muy muy moldeable, es muy tiene una plasticidad enorme, él empieza a organizarse y a decir, "A ver, ¿qué hago? Tengo zonas que normalmente se dedicarían a la visión, pero no lo puedo usar porque no tengo la capacidad." Entonces, esas zonas pasan a colaborar con el tacto, con el oído, con la orientación espacial, con la memoria sensorial. daros cuenta. Lo vemos muchas veces cuando vemos una persona ciega que aprende a leer Brailey, esos puntitos que veis esas letras en Brailey. Pues las zonas del cerebro que normalmente se activarían cuando estamos leyendo, estamos viendo las letras, estamos viendo vuestros mensajes, ¿no? Cuando alguien que ha aprendido Bry toca, se activan al tocar esos puntos de lieve de forma automática, como si estuviese viendo las letras con la mano. El cerebro interpreta el tacto como si fuera la visión. Está, por decirlo de alguna manera, viendo a través del tacto, a través de las manos. Y la ciencia lo explica muy bien, ¿no? Nos dice que el cerebro no se queda quieto. El cerebro es capaz de adaptarse ante múltiples situaciones. El espíritu ahí no está multilado. El espíritu no es ciego. El espíritu es capaz de percibir. Entonces, ¿qué hace el espíritu cuando el cuerpo tiene una limitación? ¿Cómo actúa el espíritu? Pues lo mismo que el cerebro busca caminos, busca salidas, busca formas de expresarse a través de los recursos que sí están disponibles en ese cuerpo físico. Por eso vemos personas ciegas con un oído extraordinario, extraordinariamente fino. Bueno, pero no todas. O sea, para que veamos que el espíritu es lo que tiene.

stán disponibles en ese cuerpo físico. Por eso vemos personas ciegas con un oído extraordinario, extraordinariamente fino. Bueno, pero no todas. O sea, para que veamos que el espíritu es lo que tiene. He dicho personas ciegas, quiero decir algunas personas ciegas. algunas porque es que con las películas creemos que todos van a oír perfectamente, van a tener no hay otros con una sensibilidad táctil, como he dicho, impresionante, con capacidad para leer zonas espaciales, al igual que hacen los murciélagos, a través de las vibraciones, incluso ser capaces de estando con alguien sin verle la cara, percibir el estado emocional de la otra persona, siendo ciegos. No todos, vuelve a decirlo, no todos. Y es verdad, pero no es porque estos elegidos que lo pueden hacer tengan un don mágico, no, no es porque el espíritu empuja para intentar manifestarse y ellos ponen de su parte para intentarlo y el espíritu quiere porque no quiere quedarse, quiere percibir, quiere sentir. Entonces el cuerpo se reorganiza, se reestructura porque el impulso viene de dentro, viene del espíritu. No es que el cerebro decida potenciar las zonas de la voluntad por por su propia voluntad, no no es el principio inteligente, no es la el cerebro no tiene una voluntad propia, es el espíritu. Entonces es ese principio inteligente, el que necesita expresarse, el que quiere crear, el que necesita comprender al mundo y utilizar cualquier instrumento que esté mano en el cuerpo, lo que sea, de la mejor manera posible, supliendo cualquier carencia. Por eso una persona ciega es capaz de pintar. Una persona sorda es capaz de crear música. ¿Cómo sabías que iba a decir sorda? O de orientarse o de sentir colores de otra manera o percibir vibraciones que otros no percibimos. Y no es porque no ve por los ojos, sino porque percibe con todo su ser. como estábamos diciendo, el tacto, el oído, la memoria, la emoción, todo se organiza de manera completamente diferente. Pero bueno, más allá del dato científico que os estoy contando, hay una realidad

como estábamos diciendo, el tacto, el oído, la memoria, la emoción, todo se organiza de manera completamente diferente. Pero bueno, más allá del dato científico que os estoy contando, hay una realidad que nos interpela y es que esas personas no copian colores cuando están pintando. Hablamos ahora de los pintores, los sienten, los interpretan, los expresan. Y aún es más llamativo cuando hablas con personas invidentes y describen colores, ¿no? Y no es porque alguien se los haya explicado de forma racional, ¿no? Sino porque ellos lo asocian a estados, a sensaciones, a vibraciones. Son capaces de decirte, "No, es que noto un color cálido por esta vibración o pesado a través de esa vibración o tranquilo, agudo, envolvente, ¿no? ¿Cómo puedes sentir eso?" hablan del color como una experiencia, no como una longitud de onda. Es impresionante. Y aquí, ahora sí, ya para acabar, quiero ir a lo que quería contaros al principio para explicar la historia de un pintor ciego que es por el que nos han preguntado un email y es el que ha dado pie a lo que hemos hecho hoy, que es RF Armagan. Su historia ya de por sí es muy rebladora. Armagán es un pintor ciego, no ha perdido la vida, la vista de adulto, sino que nunca ha llegado a conocer el mundo a través de la visión y aún así es capaz de pintar. Pero él no copia imágenes, no reproduce recuerdos visuales. Él crea a partir de otra forma de percepción, ¿no? Cuando él le preguntan y él explica el proceso, hay infinidad de entrevistas con él, él cuenta que al principio tuvo que aprender como un niño, como cualquier ser humano, al igual que un niño pequeño, como todos, le explicaban lo que eran las cosas. Mira, esto es una mesa, esto es un vaso, esto es una puerta, esto es una ventana, pero no desde la imagen porque no veía, sino desde el concepto. Después, cuando le explicaban el concepto, él empezaba a tocarlas, recoría el objeto con las manos, reconocía los límites, la forma, el volumen y a partir de ese contacto físico tocando, él empieza a percibir

cuando le explicaban el concepto, él empezaba a tocarlas, recoría el objeto con las manos, reconocía los límites, la forma, el volumen y a partir de ese contacto físico tocando, él empieza a percibir una vibración, una especie de resonancia, ¿no? Él lo llama como una especie de sonido interno y dice, "No es que vea el objeto, pero lo siento." Y esa sensación es lo que luego ha sido capaz de trasladar al lienzo. Él mismo lo dice con mucha claridad. Si nunca hubiera conocido un objeto, si nunca lo hubiera tocado, si nunca me lo hubieran explicado, no podría pintarlo. Y no es porque no tenga capacidad artística para pintar, sino porque no tengo un punto de referencia para después sacarlo del interior y poder crearlo. Claro, su punto de referencia es como los niños. Cuando nosotros les enseñamos, los educamos, les damos puntos de referencia para que después saquen todo su potencial. Y es exactamente lo mismo. Este ejemplo del de este pintor creo que nos ayuda muchísimo a entender lo que estamos tratando hoy, porque nos muestra que la percepción, que es lo que Card pregunta, la percepción no surge de forma espontánea. Primero hay un aprendizaje a través del cuerpo, a través de los sentidos físicos y luego esa información se transforma en otro tipo de conocimiento mucho más sutil. Por lo tanto, la experiencia en la materia construye un lenguaje interno que más adelante el espíritu puede utilizar para percibir, para expresar, para comprender más allá incluso de los límites del cuerpo físico. El pintor ciego no crea desde un solo lugar, no pinta solo con el cuerpo, parece que esté pintando con el espíritu. Pero él se produce una interrelación constante entre lo aprendido ahora y lo aprendido en otras existencias, que es lo que el espíritu ya traía, ya conocía. Es que no él pinta con las con los dos mecanismos, el mecanismo que le está dando el cuerpo y el mecanismo que que le da el espíritu y lo que su cuerpo toca a través de redescubrir con el tacto, que es lo que él dice cuando empecé a tocar, ¿no? Al

os, el mecanismo que le está dando el cuerpo y el mecanismo que que le da el espíritu y lo que su cuerpo toca a través de redescubrir con el tacto, que es lo que él dice cuando empecé a tocar, ¿no? Al tocar una forma, al tocar una textura, un volumen, dice que no solo recibe una información física, dice que es como si se le activase una memoria profunda, una comprensión interior y entonces lo que hace él es trasladar esa experiencia al plano físico, al cuadro, ¿vale? Pero es una experiencia de ambos planos. Él no copia la realidad visible porque no la ha podido ver, sino que interactúa entre el plano material y lo que su espíritu, que es el plano espiritual, tiene. Lo integra en lo que siente, en lo que recuerda. y en lo que percibe más allá de los ojos y lo percibe como vibración, como realmente lo que llamaríamos sonido nosotros. Sí, para nosotros hay un sonido. Por eso sus creaciones no son simples reproducciones, no son traducciones de una experiencia mucho más amplia donde el espíritu y el cuerpo han estado trabajando juntos. Él mismo lo explica cuando le preguntan, ¿no? Y lo vuelvo a traer porque quería acabar con esto que ha sido muy curioso. Dice, "Empecé a percibir una vibración, una especie de resonancia. Era casi como un sonido interno. No he visto nunca el objeto, pero sí he sido capaz de sentirlo, de percibirlo, como nos dice Kardec en la cuestión de hoy 241." Entonces, vamos a seguir profundizando en este tema porque es bastante interesante para comprender esa interrelación entre el cuerpo y el espíritu. Es una interrelación que va más, pero que necesita de los sonidos, de los sentidos físicos y necesita de del cuerpo para poder seguir en ese adelanto. Y ahora creo que estamos más capaces de entender ahora el porqué del cuerpo físico, por lo menos no es una prisión, lo hemos intentadoón, que no es una prisión, es un canal. y que si ahora todo lo tuviéramos todos los canales abiertos, no seríamos capaces de evolucionar ni nos enteraríamos de nada. Entonces es

ión, lo hemos intentadoón, que no es una prisión, es un canal. y que si ahora todo lo tuviéramos todos los canales abiertos, no seríamos capaces de evolucionar ni nos enteraríamos de nada. Entonces es como los niños, ¿no? No estamos capacitados para eso. Un espíritu sin cuerpo no puede evolucionar y el cuerpo necesita de un espíritu de su aprendizaje para ir transformando todo lo que sería la realidad espiritual. Despides tú primero. Sí. Muchas gracias por habernos escuchado una semana más y por ser tan atentos con nosotros. Hasta la semana que viene. Muchas gracias. Un saludo a todos, un fuerte abrazo. Gracias a, como digo siempre, a las cartas que nos mandáis, a las preguntas, a los comentarios, a las inspiraciones que sin saberlo nos estáis dando cada semana. Un fuerte abrazo a todos. Nos vemos la semana que viene.

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