Conociendo El Libro de los Espíritus | Clase 225 • Percibir desde el ser: la conciencia del Espíritu
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Muy buenas tardes, muy buenas noches y bienvenidos a una ola más, la número 225 de Conociendo el libro de los espíritus. Mi nombre es Manuel Soñer y un placer estar una semana más con todos vosotros. Bueno, hola a todos. Yo soy Dolores Martínez y hoy el título ha sido Percibir desde el ser la conciencia del espíritu, porque debemos hm hacer un recorrido por el tema que estamos tocando desde hace varias semanas, porque aunque estemos en el capítulo 6, estamos en el ítem tres y ese ítem tres es el que estamos trabajando poco a poco, que trata de las percepciones, las sensaciones y sufrimiento de los espíritus. Y claro, antes de continuar adentrándonos en las siguientes preguntas, vamos a hacer un pequeño compendio de las preguntas anteriores. No nos vamos a enrollar mucho, pero vamos a tener que hacer un poquito para estructurar en nuestra mente todo lo aprendido y así una vez lo hayamos consolidado, podamos avanzar con mayor amplitud, porque claro, los temas parecen cada vez más sencillos, pero vamos añadiendo cosas más complejas. Para comprender la vida del espíritu, primero debemos cambiar nuestra perspectiva. Eso es lo primero. Sobre lo que somos ahora. No somos un cuerpo físico, somos un espíritu y tenemos que pensar como un espíritu. Imaginémonos por un momento que el cuerpo físico es apenas un velo, un velo denso que aunque es necesario para nuestra experiencia aquí oscurece y limita las verdaderas capacidades del espíritu. Las oscurece y las limita. no las impide. ¿De acuerdo? Después la inteligencia, esa chispa que nos define, es un atributo eterno del espíritu. Sin embargo, mientras estamos encarnados, esa inteligencia lucha contra la densidad de la materia. Claro, tampoco se puede expresar en el mismo punto. Solo cuando nos liberamos de esas trabas, cuando el velo cae, entonces nuestra inteligencia puede manifestarse con verdadera libertad, pero la inteligencia con absolutamente con nuestra forma física no se puede manifestar, pero tampoco veremos como también dentro de la parte espiritual
encia puede manifestarse con verdadera libertad, pero la inteligencia con absolutamente con nuestra forma física no se puede manifestar, pero tampoco veremos como también dentro de la parte espiritual tenemos lo que sería unas capas, unas limitaciones y unas capas físicas que es el perespíritu, que es semimaterial. Luego hay materia. Ojo, inteligencia y conciencia son facultades distintas porque operan niveles diferentes, la inteligencia y la conciencia. La inteligencia es una capacidad instrumental, o sea, es un instrumento. Es la habilidad para procesar datos, razonar, tener memoria y resolver los problemas lógicos. Es la potencia del motor. ¿De qué motor? Porque del espíritu, ¿no? La conciencia es la madurez moral y existencial. Es la capacidad de darse cuenta uno mismo de los demás. O sea, yo me veo, yo puedo sentir que existen los demás, puedo sentir empatía, puedo distinguir el bien del mal. Sería la dirección del volante, o sea, la dirección del espíritu. Ya tenemos la potencia del motor, el volante para dirigir, o sea, que sería eh todo nuestro espíritu, esa dirección del volante sería de todo nuestro espíritu, de todo nuestro yo, pero ni la ni no sería ni la ni la conciencia ni la inteligencia, todo nuestro yo es un conjunto, ¿no? El espíritu, por tanto, no van de la mano necesariamente. Un ser puede tener una inteligencia brillante, ser muy astuto, calculador o oculto y sin embargo tener una conciencia primitiva, ser egoísta, cruel y moralmente ciego. Y lo podemos ver hoy en día en cualquier momento, personas muy inteligentes que pueden haber hecho grandes logros intelectuales o científicos y a nivel moral ser muy primitivos. La inteligencia es saber cómo hacer las cosas y la conciencia es saber si deben hacerse. Fijaros. Es muy diferente, ¿eh? Qué diferente. Claro, al desencarnar y dejar el cuerpo físico, entramos en un estado donde la percepción y sensación cambia radicalmente. Cambia según qué, según nuestra conciencia. Y aunque hayamos abandonado nuestro cuerpo físico, no va a ser según
erpo físico, entramos en un estado donde la percepción y sensación cambia radicalmente. Cambia según qué, según nuestra conciencia. Y aunque hayamos abandonado nuestro cuerpo físico, no va a ser según nuestra inteligencia, sino según nuestra conciencia. alturas hemos comprendido que los espíritus viven fuera del tiempo en todo estas clases que hemos hecho. Tal como nosotros lo entendemos, hemos hablado mucho del tiempo, del espacio, ¿no? No están atados a las horas ni a los años, ven lo que nosotros no vemos y juzgan la realidad de un mundo modo distinto, de una manera muy diferente a como la juzgamos nosotros. Pero tener cuidado con pensar que la muerte nos vuelven sabios automáticamente, porque mucha gente piensa que nos vamos a volver más inteligentes o más listos para nada. Habrá quienes est esperando morir para volverse listo. Ser, no seremos los mismos. Es fundamental recordar que los espíritus no lo conocen todo, para nada. La sabiduría depende estrictamente del grado de elevación de los espíritus. Cuanto más se acerca un espíritu a la perfección, más sabe. En cambio, los espíritus inferiores son todavía ignorantes. A menudo no saben más lo que sabían como hombres. Puede que hayan aprendido algo cuando mueren, ¿no? Que aprendan cosas que en ese momento no sabían. Siguen teniendo las mismas pasiones y los sufrimientos intactos, mientras que el espíritu puro no. Es una jerarquía los espíritus de luz y entendimiento, no de intelectualidad. Una vez aclarado el concepto del tiempo, porque es lo que hemos hablado de la inteligencia, de todo esto, comprendemos que el espíritu al desencarnar puede abarcar de una sola mirada sus pasadas emigraciones, sus vidas anteriores, entendiendo el camino recorrido. Entonces vemos cómo pueden ver, ya vemos que ven de una manera diferente, pero ver el futuro, eso solamente será un privilegio que se gana. O sea, el pasado tal vez prácticamente muchos incluso sin estar muy elevados, pero el futuro es un privilegio. El el espíritu
ferente, pero ver el futuro, eso solamente será un privilegio que se gana. O sea, el pasado tal vez prácticamente muchos incluso sin estar muy elevados, pero el futuro es un privilegio. El el espíritu ve el porvenir con mayor claridad solo conforme se va acercando a Dios. Claro, entonces ya tenemos que entrar dentro de lo que es el soberano creador, que nadie puede igualarlo, o sea, nadie puede saberlo todo. Y únicamente los espíritus superiores, aquellos completamente integrados tras muchas existencias, pueden comprenderlo plenamente, comprender lo que decimos, qué es Dios la inteligencia suprema. Por eso hemos separado inteligencia y conciencia. Pero para el resto de los espíritus que no han alcanzado ese grado de perfección, ¿qué ocurre? Pues que Dios notifica sus órdenes y su voluntad a través de una cadena de mensajeros. Ellos son esos espíritus más elevados en perfección e instrucción que nos guían y orientan. Entonces vamos viendo toda esa cadena, todos esos guías, cosas que hemos ido hablando, pero vamos a irlo colocando. Entonces, un pequeño compendio, ¿no?, del de todas las clases pasadas. El propio libro de los espíritus en este momento nos va a conducir un paso más allá. Después del tiempo viene el espacio y esto también lo hemos tocado así por encima, pero después vienen las siguientes preguntas que será cómo se trasladan, cómo ven, cómo sienten. Y estos son precisamente los temas que estamos trabajando en estas últimas semanas. O sea, hemos llegado hasta este punto. Sí que sabemos que se trasladan con el pensamiento, pero estamos ahondando en todos estos conceptos. Es decir, después de comprender que las percepciones no están localizadas en órganos que forman parte del ser mismo, o sea, del espíritu mismo, ahora estamos desdanando sobre cómo se mueve el espíritu. No es un movimiento físico como el nuestro, sino un desplazamiento de conciencia. Claro, el espíritu puede estar presente sin trasladarse como lo hace un cuerpo. Puede ver a distancia porque su
íritu. No es un movimiento físico como el nuestro, sino un desplazamiento de conciencia. Claro, el espíritu puede estar presente sin trasladarse como lo hace un cuerpo. Puede ver a distancia porque su pensamiento actúa como vehículo. Para el espíritu no existen las mismas limitaciones de espacio ni de tiempo, porque su forma de presencia no depende del de músculos ni de pasos, sino de afinidad, vibración y estado interior. Y después veremos cómo funciona ese movimiento a través de la energía, ¿no? En las aulas anteriores hemos estado hablando de cómo percibe el espíritu, claro, también cómo percibe, o sea, todo es como un todo que hemos ido haciendo, tiempo, espacio, percepción, bastante completo. Claro, percepción, todo esto es bueno, es complejo, pero vamos a intentar comprender cómo se mueve dentro de esa percepción porque claro, hemos visto todo lo que lo que puede percibir con todo su ser, pero también va a ser cuestión de de la de lo que sería su intelectualidad, su comprensión de todo lo que tiene, porque según su percepción, ese movimiento o traslado será diferente. Cada uno va a ser de una manera va a a trasladarse o a moverse de una manera diferente. Claro, la semana pasada ya cerrábamos la charla con una idea muy importante, la de comprender cómo es posible estar presente sin desplazarse. Y aquí vamos a tener varias charlas en esta en estos desplazamientos, ¿no? Poníamos en un principio un ejemplo muy sencillo de nuestra vida cotidiana. Hoy en día, con todas las tecnologías que están a nuestro alcance, hoy sin movernos del sitio podemos enviar mensajes, pero no es solamente eh sino directamente como tenemos por ejemplo el Zoom, que mucha gente usa dar órdenes, podemos comunicarnos con varios lugares a la vez seguimos siendo uno, pero nuestra acción alcanza muchos puntos simultáneamente y esto hoy en día podemos tener una idea limitada. Siempre ponemos ejemplos, pero sabemos que son limitados dentro de lo que es el plan espiritual. Por eso hemos dicho que tenemos un velo todavía a
te y esto hoy en día podemos tener una idea limitada. Siempre ponemos ejemplos, pero sabemos que son limitados dentro de lo que es el plan espiritual. Por eso hemos dicho que tenemos un velo todavía a nivel h de lo que sería la materia. En el espíritu esta capacidad es aún mucho más profunda. Este eh enviar mensajes, dar órdenes, comunicarnos. Hemos hablado de cómo se comunica Dios, cómo podemos comunicarnos, cómo es todo nuestro ser. Pero el espíritu no necesita medios materiales. El pensamiento es un vehículo y ahí donde llega el pensamiento llega también la conciencia. ¿De acuerdo? Esto no es solamente una idea filosófica. A lo largo de la historia existen testimonios y los estuvimos hablando y están muy bien documentados de personas encarnadas. Ya no estamos hablando de espíritus unencarnadas que fueron percibidas en distintos lugares al mismo tiempo, no porque se dividieran, sino por un fenómeno de irradiación espiritual. Ha de quedar muy claro que explicamos los testimonios para que veamos que en la carne puede haber conceptos que también se trasladan a la a lo que sería cuando somos como espíritus, pero que van a ver muchas diferenciaciones. Casos como lo de San Alfonso María de Ligorio, el padre Pío o Sor María de Jesús de Águeda nos muestran que cuando la conciencia alcanza cierto grado de elevación puede expandirse más allá de los límites del cuerpo sin perder esa unidad. O sea, no se disgregan. Y si esto es posible en personas sujetas a la materia, vamos a imaginarnos cómo puede actuar un espíritu plenamente libre que no tenga la materia y un espíritu elevado, ¿cómo puede actuar? Y encima no se fragmenta. Esto para nuestra cabeza hacef. Lo entendemos, pero lo entendemos de aquella manera, con las limitaciones que nos da lo que conocemos. Entonces hemos explicado que ese espíritu es elevado, su conciencia se expande y hemos puesto muchas veces que sería como la luz del sol que ilumina muchos lugares sin abandonar su centro. Y hasta aquí está este ejemplo, pues
que ese espíritu es elevado, su conciencia se expande y hemos puesto muchas veces que sería como la luz del sol que ilumina muchos lugares sin abandonar su centro. Y hasta aquí está este ejemplo, pues íbamos entendiéndolo muy bien. No estamos hablando de moverse ni de viajar ni de proyectarse desde lejos. Estamos hablando de presencia por sintonía. Entonces, eso sería una cosa, o sea, esa presencia, ese eh ese llegar a otro lado sería una cosa diferente. Entonces dijimos, cuando hay una unidad sincera, coherencia interior y propósito elevado, se crea una afinidad espiritual y esa afinidad, entonces la presencia se manifiesta plenamente. Es como si salgo yo de mi casa y dejo que los rayos del del sol me penetren. Si estoy metida en mi casa, no va a poder penetrarme. Quiere decir que el sol no calienta, va a calentar mi edificio, mi casa, pero no me va a calentar de la misma manera que si salgo a contemplarlo. Entonces, hablamos que no depende del espacio este eh el que este sol nos irradie, nos caliente, ¿no? Sino de la de las voluntades alineadas con el bien. También podríamos hablar de las alineadas que no están tamb por el bien, pero hoy estamos hablando de espíritu elevado. Por eso más que esperar visitas de los guías espirituales con mucha gente, ¿no? me tiene que la invitación es otra, es vivir de manera que la presencia de ellos encuentre siempre un lugar donde manifestarse, o sea, que siempre salgamos a que nos dé el sol. Sí, me lo has explicado. Sí, he hecho un resumen de todo lo que hemos estado hablando en estas últimas semanas. Sí, digamos que has ido haciendo un compendio de las últimas semanas. Ahora tú tendrás que explicar para que yo intente claro los últimos días, el último, vamos a aclarar cuando estuvimos hablando de esas tres formas distintas de trasladarse o de sentir la presencia del espíritu de las que estuvimos hablando. Hay otras más, puede incluso haber algunas que lleguemos a desconocer que a veces se pueden incluso llegar a confundir, pero en realidad expresan
presencia del espíritu de las que estuvimos hablando. Hay otras más, puede incluso haber algunas que lleguemos a desconocer que a veces se pueden incluso llegar a confundir, pero en realidad expresan niveles diferentes de conciencia y de acción espiritual. La primera de la que estuvimos hablando fue la irradiación. No sé si os acordáis los que nos seguíem la semana. Fue de la que más hablamos porque la irradiación es una de las que nos pueden parecer más sencillas a todos, que es la del sol, de entender, ¿no? El solecito. Bueno, después va a estar complicándose. En este ejemplo que pusimos en vez del sol, vamos a hablar del espíritu. Él no se desplaza como nosotros entendemos el movimiento. Sigue siendo uno, está en un lugar, permanece donde está en sí mismo, pero es capaz de extender su pensamiento, su atención, su conciencia hacia diferentes puntos. Como decía Loli, yo estoy aquí y hago una llamada grupal a 10 o 12 sitios a la vez. ¿Vale? Es quizás el ejemplo que más se puede llegar a entender, lo de la llamada grupal, porque yo ahí en esa llamada grupal que estoy haciendo sin moverse a más de un destino a la vez, no me divido, no me estoy fragmentando, estoy emitiendo a la vez en varias direcciones. Yo creo que eso da para entender. En el plano espiritual se trata de una aviación natural que va a depender siempre del grado de elevación del espíritu. Cuanto más elevado, por supuesto, más amplia y mucho más clara va a ser esa irradiación. Luego estuvimos hablando del, digamos, la segunda, por ponerle, sí, porque hablamos de unos de unos cuantos que nos las sabemos todas, ¿no? Que es el transporte o desplazamiento espiritual. Eso creo que sí lo podemos entender. Aquí ya no hablamos de aviar, sino de dirigir nuestra propia conciencia a un lugar concreto, estando plenamente allí. en un lenguaje llano sería viajar de un lugar a otro, ¿no? Pero ahí no hay un cuerpo físico que recorra distancias. Por lo tanto, el traslado no es espacial, no es de aquí a aquí, sino mental y espiritual. Aparece sin más. No
a viajar de un lugar a otro, ¿no? Pero ahí no hay un cuerpo físico que recorra distancias. Por lo tanto, el traslado no es espacial, no es de aquí a aquí, sino mental y espiritual. Aparece sin más. No hay un viaje entre A y B. Lo estuvimos explicando, pero queda para entender. Estamos intentando explicar por algunos emails que nos habéis enviado, por la complejidad quizás que le dimos, todo lo que hemos estado explicando. El espíritu en este caso, está donde quiere estar. Sí, porque lo sobre todo es que no es un viaje como nosotros lo estamos entendiendo, sino es que ahora tenemos que sacarnos lo que es la parte física. Es aquel aparecer, ¿no?, en un sitio. Ha habido un viaje. Sí. Después explicaremos cómo está funcionando un poquito ese viaje, ¿no? En este viaje, como dice Loli, que es viaje, no viaje, el espíritu está donde quiere estar, ¿vale? La presencia es mucho más puntual, mucho más focalizada y no todos los espíritus tienen la misma libertad o lucidez para poder realizarla. Luego hablamos de una de una tercera forma de presencia plena, que es cuando estuvimos hablando en el caso, por ejemplo, de Jesús, Jesús de Nazaret, que cuando dijo y lo explicamos creo que bastante bien, cuando dos o tres personas sean en mi nombre, allí estaré yo. Aquí no estuvimos hablando de proyección ni de desplazamiento parcial, no, no estamos hablando de una presencia que es consciente, real, activa, sin límites de espacio. Jesús no viene desde un lugar, no se proyecta desde otro lugar, es su propio nivel espiritual lo que le permite estar presente allí donde hay sintonía, sin esfuerzo, sin intermediarios, sin ningún tipo de fragmentación. En la irradiación claramente hay una voluntad del espíritu. Yo quiero irradiar. Aquí no. En la radiación, él, el espíritu en concreto, decide extender su pensamiento, su conciencia, dirige su atención, ¿vale? Hacia uno o varios puntos, ¿vale? Pero él no se mueve, él alcanza el lugar donde quiere estar por irradiación. Él está aquí, pero quiere
ender su pensamiento, su conciencia, dirige su atención, ¿vale? Hacia uno o varios puntos, ¿vale? Pero él no se mueve, él alcanza el lugar donde quiere estar por irradiación. Él está aquí, pero quiere estar allí. Y dijimos que Jesús no hacía eso. Jesús no hacía eso, ¿no? Después eh le daremos la palabra, ¿no? Adecuada. Después le damos otra palabra adecuada para hoy. Cuando hablamos de traslación de un lugar a otro, también hay una voluntad. Yo pienso que quiero estar en un sitio y tengo la facultad para aparecer allí dejando A y apareciendo en B. Es lo que hemos dicho, no hay una traslación, no hay una fricción. En el caso de los guías y mentores espirituales, muchas veces esto nos confunde y la verdad es que no todos los guías, todos los mentores actúan de la misma manera ni con el mismo alcance. Es importante ese traslado porque a veces nos cuesta entender qué es lo que nuestros días cuando los llamamos, cuando nos hacemos oración, entonces esto a veces nos nos lía un poco la cabeza, ¿no? Porque lo vemos como de una manera muy física. Claro. Forma que tienen los mentores de ayudarnos va a depender mucho de su grado de elevación y sobre todo de nuestra apertura y nuestro estado interior. Y ahí es donde vamos a empezar con los problemas. La forma más habitual que tienen de hacerlo es la irradiación. Quiere decir que el guía no está pegado constantemente a nosotros todo el tiempo. Sí, el guía. He dicho guía. Por eso guía, no obsesor no está junto a nosotros todo el tiempo ni necesita desplazarse continuamente a nuestro lado. Simplemente iradia su pensamiento, sus intuiciones, aquello que nos quiere enviar. Impulsos suaves que van a llegar a nuestra conciencia cuando siempre y cuando nosotros estemos receptivos. Y de esa manera podrá estar en todo momento y situación a nuestro lado enviándonos esos consejos aún en la distancia. Recordemos que ellos no nos van a imponer nada. Ellos nos van a sugerir, nos van a inspirar, nos pueden orientar, pero la última decisión siempre va a ser nuestra.
s esos consejos aún en la distancia. Recordemos que ellos no nos van a imponer nada. Ellos nos van a sugerir, nos van a inspirar, nos pueden orientar, pero la última decisión siempre va a ser nuestra. Muchas veces su ayuda se va a traducir en una especie de idea que de repente mu nos llega. No hace falta que él esté ahí al lado. Es un pensamiento que nos ha enviado una claridad inesperada ante algún conflicto, alguna enfrentamiento que tengamos, un problema o una sensación de calma, aquello que estamos y de pronto nos entra una ese momento, ¿no?, de decir hoy qué bien estoy. Pero también puede ser una advertencia interior y no va a ser nunca una voz externa, algo que yo oiga, que me digan, sino un pensamiento que parece nuestro, pero que si lo analizamos tiene una forma distinta. En algunos casos muy concretos, el guía sí es verdad que se va a poder aproximar a nosotros. Lo vamos a tener al lado. Ahora sí te puedes acercar. Porfa, porfa, porfa. Se aproximará. Es lo que podríamos llamar una presencia focalizada, activa, pero no confundamos, no es la habitual. Ellos no están las 24 horas con nosotros. Esto va a ocurrir en situaciones de necesidad, de peligro, en enfermedades o cuando tenemos que tomar decisiones importantes donde ellos la preocupación del propio guía y mentor va a hacer que estén a nuestro lado y allí entonces no va a ser que ellos irradien, sino que su atención es mucho más directa, mucho más que enfentrada con nosotros, pero no en el día a día, en esas decisiones tontas que muchas veces decimos que me ayude a parcar, no a parquear el coche. Espero que a estas alturas no lo digamos. Aún así, en casos digamos importantes, no van a anular nunca nuestra libertad porque el guía no dirige nuestra vida, el guía nos acompaña como un amigo que no nos va a orientar porque a veces podemos pensar, bueno, entonces si deja de irar y se viene y está a mi lado, eh, va a tomar las decisiones, ¿no? No me va a pasar nada más. Va a ser lo mismo, simplemente que es una presencia más activa, más en
nsar, bueno, entonces si deja de irar y se viene y está a mi lado, eh, va a tomar las decisiones, ¿no? No me va a pasar nada más. Va a ser lo mismo, simplemente que es una presencia más activa, más en compañía. No es lo mismo que nos llamen por teléfono a veces para nuestra psique que que estén a nuestro lado, diciéndonos lo mismo. No hay algo que debemos tener muy muy claro. Los guías no actúan si no existe afinidad. ¿Vale? Y ahora entenderéis por qué digo esto. Porque cuanto más desorden interior tengamos, cuanto, por llamarlo de alguna forma, más ruido emocional o mental, va a ser más difícil percibirlos, no porque ellos estén lejos que pueden estarlo, sino porque nosotros nos sintonizamos. Entonces, a veces cuando decimos, "Es que no me han avisado, no me han dicho, no, no éramos nosotros con ese ruido emocional, con ese desorden interior, que no estábamos a la altura para poder captar sus mensajes. Por eso nos encontramos con muchas tradiciones filosóficas, religiosas, budistas, muchas espiritualistas, muchas espiritualistas también que insisten en esa necesidad de calma, en la intención que ponemos en hacer las cosas, en tener una coherencia moral. en hacer oración, por ejemplo, momentos de recogimiento, no, no es para llamar al guía, es para escucharlo. Daros cuenta la diferencia. Yo hago una meditación para llamar al guía, no hago una meditación porque quiero entrar en sintonía con lo que él me está diciendo. Pero aquí nos encontramos con lo que decía Lor hace un momento, una gran diferencia con Jesús. Jesús, digamos que su presencia es universal por su grado espiritual. Recordemos que los guías trabajan dentro de un vínculo de una relación progresiva con sus tutelados. O sea, dependerá de mi evolución intelecto moral y demás que o mi evolución espiritual, que yo estaré con unos guías o con otros que estarán más tiempo, menos tiempo. Y recordemos que los mentores también a lo largo de nuestra vida pueden ir cambiando. Pero cuando hablamos de Jesús, no estamos hablando de un espíritu que
otros que estarán más tiempo, menos tiempo. Y recordemos que los mentores también a lo largo de nuestra vida pueden ir cambiando. Pero cuando hablamos de Jesús, no estamos hablando de un espíritu que esté como mi mentor, mi guía, de ella, pendiente de nosotros. A ver cuándo los llamamos y Jesús va a bajar corriendo, ¿no? Porque eso seguiría siendo una forma de desplazamiento. Y con Jesús no existe desplazamientos. Con Jesús lo que sucede más bien, para que lo entendamos es que nosotros entramos en una frecuencia donde su presencia es inmediata. Para poner el ejemplo y que lo podamos entender, diríamos que es como si el teléfono que tiene Jesús a su lado no estuviera colgado, ¿vale? Él tiene el teléfono siempre abierto, descolgado, abierto. Ahora con las líneas, como ya no es descolgado, no sé cómo llamarlo, siempre abiertas las líneas abiertas. Abierto. Vale. Y lo único que cambia es que si nosotros marcamos bien, él nos escuchará. Si nosotros no marcamos bien porque no nos encontramos bien, porque no estamos en condiciones, entonces él no nos escuchará. Pero debemos saber que Jesús siempre está ahí. Que conectemos con él o no, eso dependerá de que haya una verdadera unión, una verdadera intención, una verdadera sintonía por nuestra parte, no por la suya. En los espíritus elevados, la presencia no es una acción puntual, es una condición permanente. A ver si más o menos lo podemos explicar. Ellos no responden a una llamada. Ellos están siempre disponibles por afinidad. Cuando hemos hablado de ir radiación y de transporte, el espíritu actúa, va, se desplaza en la presencia de Jesús. Somos nosotros los que entramos en su campo y dejamos que él entre en el nuestro. Cuando hay esa vibración, esa afinidad, el pensamiento del del espíritu, cuando estamos en espíritu y nuestro propio pensamiento actúa sobre los fluidos, de la misma manera podríamos decir que una mano actúa sobre un objeto. Yo cojo el mouse con con el que os estoy saludando. Y es el pensamiento es el que hace que
o pensamiento actúa sobre los fluidos, de la misma manera podríamos decir que una mano actúa sobre un objeto. Yo cojo el mouse con con el que os estoy saludando. Y es el pensamiento es el que hace que actúe cuando no estoy en el cuerpo físico, en el plano espiritual. Por eso hay querer, una cosa es estar. No hay inercia y no hay fricción. Y mucho menos en el caso de Jesús. Si un espíritu elevado piensa firmemente en un lugar y tiene la afinidad vibratoria y necesaria, su perespíritu es transportado allí boom, instantáneamente. Por eso decimos que los espíritus viajan a la velocidad del pensamiento. Lojito que no son todos. Eso lo explicaremos luego después también. Si llegamos. Si llegamos. El periespíritu puede según sus circunstancias expandirse, ampliar su campo de sensibilidad y de percepción, digamos, ¿no?, de todo lo que sentimos. Es esta expansibilidad lo que también va a facilitar en otro grado el desencadenamiento de un proceso que se llama emancipación del alma, ¿no? O sea, viaje estral, lo podemos llamar de muchas formas, ¿sí? desdoblamiento, la comunicación, todo lo que estamos hablando. Desdoblamento ahora os vamos introduciendo a lo que viene a continuación. A medida que se va expandiendo, es capaz de alcanzar un estado inicial de desapego en el que la percepción se va a hacer mucho más aguda. Voy a sentir más cosas y desde allí, si es necesario, puedo incluso evolucionar hacia lo que llamamos la proyección espiritual, o sea, hacia lo que hacen los espíritus, proyectarme hacia otro sitio, aún estando encarnado, que es lo que hemos estado hablando, si viajamos y nos proyectamos, si si irradiamos, es lo que hemos estado hablando, ¿no? a través de de este sistema de fluidos, del fluido universal, ¿no? A través de este de esta de esta manera el pensamiento, digamos que es la fuerza motriz, es ese motor que decía hace momento que impulsa el ser, ¿no? Pero entonces nos surge una pregunta que nos habéis hecho también y por eso la hemos querido traer. Lo difícil a veces es
la fuerza motriz, es ese motor que decía hace momento que impulsa el ser, ¿no? Pero entonces nos surge una pregunta que nos habéis hecho también y por eso la hemos querido traer. Lo difícil a veces es poder introducir las preguntas porque tenemos que dar vueltas a ver cómo lo hacemos y que es vital para entender la vida en el mundo espiritual. Una de las consultas que nos es, si el pensamiento es la fuerza, ¿cuál es el objeto que se mueve? ¿Qué es lo que se mueve cuando hay de un lugar a otro? ¿Tiene el espíritu una forma o cómo viaja de un lugar a otro? Eso es lo que nos estabais preguntando. Entonces ahí hemos ido a Kardec, al libro de los espíritus, al libro de los Médiums y nos ha dicho que el espíritu utiliza un vehículo para desplazarse. Uy, utiliza un vehículo, así una envoltura semimaterial a la que llamamos periespíritu. Para que lo entendamos, imaginemos un viaje por carretera, es lo más sencillo. Vamos en un coche. El espíritu es el que conduce, es la inteligencia la que decide dónde vamos a ir. El pensamiento y la voluntad, digamos que serían la gasolina y el motor que genera la fuerza para ir, ¿vale? Y tengo la voluntad para ir y el espíritu va dirigiendo, por supuesto, hacia donde voy a ir, ¿vale? Pero el perespíritu es el automóvil, es ese chasis necesario para que ese conductor pueda ir de un lugar a otro, para que pueda manifestarse, para que pueda moverse. Espero haber contestado la pregunta que nos hicisteis, que es bastante interesante. Vale, ahora viene otra pregunta. ¿Cómo se mueve este vehículo? ¿Lo vas a explicar tú mejor? ¿Qué pasa? Que me oyo mucho. Un poquito. Venga, vamos a ver. Eh, ya hemos hecho todo lo que sería el conjunto, cómo se está moviendo, porque claro, estamos moviendo que si se mueve, que si se transporta, que si traslada el periespíritu es la clave. Y aquí es donde la doctrina espírita y está además enriquecida por las obras de Chico Xavier y de Divaldo Franco nos van a abrir un panorama fascinante. ¿Por qué? Porque el espíritu
íritu es la clave. Y aquí es donde la doctrina espírita y está además enriquecida por las obras de Chico Xavier y de Divaldo Franco nos van a abrir un panorama fascinante. ¿Por qué? Porque el espíritu no necesita caminar, no ni mover las piernas como lo hacemos aquí. no están sometidos a la gravedad ni al suelo. Y esto lo hemos dicho durante todas estas conferencias. Lo que pasa que ahora yo creo que se está entendiendo más claramente. El espíritu se desplaza a través del fluido cósmico universal. Al ser su cuerpo fluídico etéreo, obedece al comando mental. Claro, las obras de Chico Xavier dictadas por el espíritu de André Luis y las de Divaldo, algunas con Joana de Ángeles, encontramos un término, ¿no?, para esto, la abolitación, o sea, el que se vuela, ¿no? La bolitación, pero no es volar como lo entendemos, sino es la capacidad de levitar. Es lo que significa. Claro, necesitamos nuevas palabras para esas nuevas ideas que se nos van dando o adaptar las palabras y acabar teniendo un lenguaje común. es la capacidad de evitar, de levitar, de deslizarse por el aire, de trasladarse a la a velocidades increíblemente, o sea, increíble, simplemente con el impulso de la voluntad. Por eso es puf, aparece, pero hay un sistema que es esa eh esa energía, ¿no? Pero atención, ¿vale? Como él ha puesto el ejemplo de los automóviles, no todos corren igual. ¿Vas a aprovechar mi ejemplo? Claro, la capacidad de desplazamiento depende directamente de la de la densidad de nuestro periespíritu y esa densidad va a depender de nuestro estado moral. O sea, me estás diciendo que no todos los automóviles van igual, ¿no? Un espíritu elevado tiene un amperio espíritu sutil, ligero, brillante. Su pensamiento lo transporta casi instantáneamente a donde quiera ir. Su vehículo es un vólido de luz. Fórmula 1, ¿vale? Y nosotros decimos que el pensamiento es más rápido y debe ser incluso más rápido que la luz, que es lo que conocemos, pero ahí estamos nosotros todavía y en la luz y en el vólido, ¿no?
mula 1, ¿vale? Y nosotros decimos que el pensamiento es más rápido y debe ser incluso más rápido que la luz, que es lo que conocemos, pero ahí estamos nosotros todavía y en la luz y en el vólido, ¿no? Sin embargo, el espíritu que todavía está atado a los vicios, al odio, al rencor o al materialismo excesivo, tiene un perespíitu denso, es pesado, pesa. Entonces, es como una cosa que pesa mucho, pues no se puede. André Luis nos narra en nuestro hogar como muchos espíritus al desencarnar no pueden volar. Se arrastran, caminan con dificultad. o se sienten pegados al suelo. ¿Por qué? Porque sus propias imperfecciones lastran su vehículo. Vamos a pros seguir con los espíritus más puros, que es cuando es lo que estamos trabajando. Sí. ¿Qué es lo que estamos cuando más puro es un espíritu? Más energía tiene su pensamiento. Su foco de conciencia. O sea, su conciencia puede estar en un sitio, pero su su voluntad y su vibración se expande, permitiéndole ver, oír y actuar en varios lugares a la vez. sin necesidad de desplazar su centro de conciencia, a diferenciándose de la volitación de la que hemos hablado, o sea, el traslado. Pero claro, ahora vamos a diferenciar las palabras. Cuando hablamos de estos fenómenos, decimos, "Ese personaje tenía el don de la ubicuidad santal, ¿no? O fue un caso de bicorporiedadoredad y las usamos ubicuidad bicorporiedad como si fueran sinónimos, como si fuera la misma cosa, ¿no? Cuando hablamos de ubicuidad estamos hablando de un absoluto y la palabra clave aquí es todo. La ubicuidad es la capacidad de estar en todas partes, en todo momento, simultáneamente. Es una propiedad del espíritu. Nos cancelaremos cuando seamos espíritus puros. O sea, está en todas partes. En la buicuidad no hay proyección, no hay duplicación, no hay aparición visible, no hay ni siquiera un trayecto. Lo que es una conciencia no localizada, porque puede estar en cualquier sitio capaz de eh abarcar simultáneamente distintos lugares porque no depende del espacio. Claro, si históricamente y
trayecto. Lo que es una conciencia no localizada, porque puede estar en cualquier sitio capaz de eh abarcar simultáneamente distintos lugares porque no depende del espacio. Claro, si históricamente y teológicamente ese es un atributo que solo corresponde a la divinidad, o sea, la uquuidad, es lo que llamamos omnipresencia, o sea, solamente le le es de Dios. Dios está en todas partes, ¿no? Esa omnipresencia, eso es la ubicuidad. Es como el aire de una habitación. El aire no viaja de una esquina a otra, simplemente está ocupando todo el espacio al mismo tiempo. Ningún ser humano, ningún espíritu creado tiene esa capacidad infinita, solo Dios. Pero los espíritus puros pueden conseguirlo dentro de las limitaciones de haber sido creados y no ser el creador. O sea, pueden conseguir esa ubiquidad con sus limitaciones. Con sus limitaciones. Y dentro de estas capacidades, hay otra capacidad que Jesús nos mostró. cuando estaba todavía encarnado. Y es una capacidad dentro de esa obviidad que vamos a hablar. Con esto estamos diciendo que un espíritu puro, aún con los límites de la materia, estamos hablando de Jesús encarnado, puede transmitir, trasladarse, impactar de formas muy poderosas con el per espíritu, cosas que todavía no vamos a comprender. Entonces, claro, yo recuerdo eh y vamos a explicar un relato de Amelia Rodríguez, entrego de Dios. Yo recuerdo que esto me gustó mucho y esta vez permitirme que lo explique yo, ¿no? Que siempre explica las historietas. Manolo, voy a explicarlo yo. Vamos a cerrar los ojos y vamos a imaginarnos por un instante la Galilea de aquellos días cuando Jesús caminaba con entre nosotros, ¿no? Qué hermoso. Eh, se cuenta que el aire palpitaba de vibraciones desconocidas, ¿no? Una sintonía de paz tan suave que apenas se podía oír con los oídos del cuerpo. Esa región era una región bendita, ¿no? Tenía Jesús, tenía su perpíritu, tenía su energía, ¿no? Se veía ese inmenso lago como un espejo del cielo, las playas verdes y la vida sencilla de sus gentes. En Cfarnaú la
ra una región bendita, ¿no? Tenía Jesús, tenía su perpíritu, tenía su energía, ¿no? Se veía ese inmenso lago como un espejo del cielo, las playas verdes y la vida sencilla de sus gentes. En Cfarnaú la vida era ruda pero honesta. Esto nos explica Melia Rodríguez así con esta poesía tan maravillosa cuando describe los tiempos de Jesús. Nos encontramos con pescadores de piel curtida como Simón y su hermano Andrés pasaban el oficio de padres a hijos y eso ha ocurrido siempre. Sus preocupaciones eran básicas, las redes, el pescado, el sustento. Simón era un hombre práctico, endurecido por el mar, pero él, para él, la vida no tenía los misterios, solamente tenía trabajo y fluir. Y esto lo explica con una claridad, con una belleza Amelia Rodríguez increíble. Pero entonces dice que el un rumor está allá. Se habla de un hombre singular, un profeta que decía ser el hijo de Dios. No tenía ejército ni riquezas, pero prometía un reino de justicia para los desheredados. Y el mundo, siempre ambiente de consuelo, corrí hacia él. Simón, sin embargo, era escéptico, aunque no lo creáis. Al oír a sus amigos y a su hermano en especial, que era el que siempre estaba ahí hablar con tanto entusiasmo, sentía una mezcla de de pena, incluso de rabia, porque estaba como enfadado, ¿no? Y él pensaba, "Otro mistificador que engaña a los ignorantes." O sea, porque había habido tantos que se estaban autodenominando profetas, ¿no? Y lo invitaron varias veces, pero se negoí, pero algo le estaba rollendo, correndo por dentro, ¿no? una extraña curiosidad que fue más fuerte que su propio orgullo, porque él decía que todos eran engaños y lo empujó aquel sábado a subir las montañas donde el maestro iba a hablar. Eh, fue, o sea, fue más la curiosidad, se tragó el orgullo, ¿no? Claro, cuando él llegó a la cumbre, él vio una escena que le sobrecogió. Había cientos de personas enfermos, ciegos, paralíticos, ancianos abandonados. ¿Y qué qué estaba el aire? estaba lleno de quejas, de gritos, de peticiones desesperadas y era el ruido del dolor
ecogió. Había cientos de personas enfermos, ciegos, paralíticos, ancianos abandonados. ¿Y qué qué estaba el aire? estaba lleno de quejas, de gritos, de peticiones desesperadas y era el ruido del dolor humano, ¿no? Esos gritos que que encontramos cuando hay desesperación, ¿no? Y en medio de ese caos vaya aparece Jesús allí en lo alto, majestuoso, en su sencillez. Dice que entonces nos explica que solo su presencia impuso un silencio. Entonces Jesús comenzó a hablar, habló de la nueva era, de cómo nos aferramos a cosas que se deshacen en las manos, del dinero, del placer y olvidamos los bienes eternos del alma. Eso estaba hablando Jesús. Y de repente una mujer desesperada rompe ese protocolo de silencio, de escuchar, ¿no? Grita pidiendo la cura para su hija ciega. empieza a gritar, ¿no? Y Simón, que aunque era un hombre rudo, pues tenía esos sentimientos nobles que que se que estaba cerca, movido por un impulso, toma la niña en sus brazos y avanzó hacia la primera fila. O sea, la cogió a la niña para porque la madre, suponemos que estaba ya cansada y se quedó frente al maestro, frente a Jesús. Y aquí es donde debemos prestar mucha atención lo que sucede ahora, porque aquí se revela el misterio de la sintonía, donde ocurre todos estos fenómenos que hablamos. El ruido de la multitud seguía allí, pero Jesús clava sus ojos transparentes en los ojos de Simón. No. Y en ese instante el tiempo se detiene para el pescador. Jesús no se movió, no movió los labios para hablarle a él, no emitió sonido físico. Sin embargo, dice que Simón empezó a escuchar en la acústica de su alma. Allí donde solo entra la verdad, resonó una voz nítida, directa y personal. Y no era una voz que venía de fuera, sino que nacía de dentro, pero era la voz del maestro que sintonizaba directamente con su espíritu. Y esa voz, sin palabras, le dijo, "Yo te conozco, Simón, desde ayer." Claro, Simón se estremeció. ¿Cómo podía ese desconocido hablarle dentro de su pecho? ¿Cómo podía conocer su pasado, sus dudas, su ayer, quería decir no?
s, le dijo, "Yo te conozco, Simón, desde ayer." Claro, Simón se estremeció. ¿Cómo podía ese desconocido hablarle dentro de su pecho? ¿Cómo podía conocer su pasado, sus dudas, su ayer, quería decir no? Mientras Simón procesaba esa conexión mental, Jesús tocó a los ojos de la niña, mientras todo en el mismo instante que gritó de alegría al recuperar la vista. Pero al bajar el brazo, la manga de la túnica de Jesús rozó apenas el pecho de Simón. O sea, la manga. Ese roce fue la confirmación. El pescador, o sea, quedó paralizado como hipnotizado. Pedro desconectado totalmente del mundo físico. Ya no oía a la gente, ya no sentía. Él no sentía nada, no sentía el sol. Él solo vibraba en esa frecuencia superior, repitiendo en su interior, me conoce, sabe quién soy. O sea, de repente todo, todo, todo fue una desconexión y cuando volvió en sí estaba solo. La gente se había ido. Simón entonces bajo a Cafarnaum, pero ya no era el mismo hombre rudo de antes. O sea, había oído una desconexión muy importante de su cuerpo físico y su espíritu había volado. El encuentro con la verdad lo había transformado. Estaba tarciturno, reflexivo. digiriendo aquella voz que aún resonaba en su mente. Imaginaros el impacto, ¿no?, emocional, tan fuerte. Días después, mientras estaba arreglando las redes, Jesús volvió a aparecer y esta vez la invitación fue verbal, pero cargada de esa misma energía magnética. Seguidme y yo os haré pescadores de hombres. Y no hubo dudas. Simón y Andrés lo dejaron todo, el hermano y él, las redes, el miedo, la rutina y se fueron. Pero cuando el alma sintoniza con el maestro, no hay vuelta atrás. Él tomó a esos hombres simples y a través de esa conexión de amor los convirtió para siempre en que en pescadores de alma. Pero esta conexión tiene una reflexión muy importante. A ver si nos da tiempo, Manolo. Vamos a intentarlo. Aquí es donde el ejemplo de Jesús nos permite tocar, aunque sea muy muy de lejos, ese concepto complejo que hemos llamado al principio ubicuidad. Vamos a
si nos da tiempo, Manolo. Vamos a intentarlo. Aquí es donde el ejemplo de Jesús nos permite tocar, aunque sea muy muy de lejos, ese concepto complejo que hemos llamado al principio ubicuidad. Vamos a imaginar la escena. Jesús está en el monte o en la orilla del lago, no importa, con cientos de personas. Físicamente su voz está emitiendo sonidos que van viajando por el aire, como todos, que llegan a los oídos de todo el mundo por igual. Empieza sus parábolas, bienaventurados los que lloran. Pero ahí al mismo tiempo cura un fenómeno espiritual. Entre la multitud vamos a analizar tres personas. Una madre que acaba de perder a un hijo, un hombre calcomido por la culpa de las cosas que ha hecho y un joven que está buscando su propósito se hallan entre esa multitud. Lo maravilloso con Jesús es que mientras su voz física le está hablando a la masa, su espíritu está manteniendo un diálogo individual y simultáneo con cada uno de ellos. Ya no hablamos con la madre de la niña ciega, no hablamos con Pedro, sino con todos los demás. No fueron uno solo, con todos aquellos que estaban en sintonía. La madre entonces escucha en su mente no solo la frase general que está hablando Jesús, sino que escucha el consuelo específico para su dolor. El hombre que se sentía culpable sin que nadie se lo diga, siente que está siendo perdonado. ¿Qué es todo esto que está pasando? ¿Cómo llamamos a esto? a estar escuchando y al mismo tiempo estar viendo que te están hablando directamente algo diferente a lo de los demás. Eso es la ubiquidad en acción. Entendamos bien esto. La ubiquidad en un espíritu puro no significa que se divida en mil pedazos. Significa que su conciencia es tan vasta y su pensamiento tan veloz que la noción de espacio y tiempo desaparece completamente. A menudo, cuando pensamos en la conversión, la mayoría de nosotros no puede evitar pensar en Saulo de Tarso, Pablo de Tarso, en el camino de Damasco, ¿no? Todos recordamos la historia, una luz fuerte que lo derriba del caballo y
la conversión, la mayoría de nosotros no puede evitar pensar en Saulo de Tarso, Pablo de Tarso, en el camino de Damasco, ¿no? Todos recordamos la historia, una luz fuerte que lo derriba del caballo y queda físicamente ciego durante tres días. ¿Qué pasa con Saulo? Que necesitó un apagón total. Su resistencia era tan dura que la espiritualidad le apagó literalmente los ojos del cuerpo para obligarle a encender los ojos del alma. ¿Qué diferencia hay con Simón? Ese pescador, ¿no? Ese pescador del que Lori ha contado la historia. Tú yo la voz desde fuera, ¿no? Saulo. Saulo, ¿no? Su experiencia. ¿Por qué me persigues? La experiencia de Simón es diferente. Su experiencia es totalmente distinta, pero igualmente poderosa. Simón no cae al suelo. Simón no se queda ciego físicamente. Simón en medio de un griterío de gente, de una multitud enorme, sufre una ceguera selectiva. Cuando la vibración de Jesús le toca, para él el mundo desaparece. Y aquí es donde ocurra el fenómeno clave del que hemos estado hablando. En ese instante de emancipación del alma, Simón pierde la sintonía del espacio tiempo. Fijaos bien. Para la gente que estaba a su lado, solo pasaron unos segundos. El sol seguía moviéndose para todos. Las olas batían en la orilla para todos. Pero para Simón, el tiempo cronológico, como nosotros lo conocemos, se detuvo. El espacio físico, las montañas, las piedras, el gentío, todo se disolvió. Todo eso sucedió cuando conectó con la frecuencia de Jesús, con esa ubicuidad divina. Simón en ese momento salió completamente de las coordenadas humanas. dejó de estar allí en el ahora de la tierra para entrar en la dimensión del espíritu, donde no existe el tiempo como lo conocemos, donde no existe Lot. Él estaba en Galilea, así, pero su conciencia estaba suspendida en la eternidad. Ambos, Saulo y Simón, pasaron por ese umbral, por ese estado de liminalidad. Uno necesitó tres días de oscuridad física para romper su tiempo. El otro, Simón, logró romper esa barrera del espacio tiempo en solo un instante de
aron por ese umbral, por ese estado de liminalidad. Uno necesitó tres días de oscuridad física para romper su tiempo. El otro, Simón, logró romper esa barrera del espacio tiempo en solo un instante de sintonía perfecta, demostrándonos que cuando el alma se emancipa y toca a Dios, en este caso a Jesús, el mundo material deja de existir. Para poder entender la profundidad de lo que ocurrió a Simón, debemos utilizar lo que sabemos sobre las facultades del Espíritu, que no es un libro. Sabemos que existen experiencias extracorporales que son espontáneas, pero hay otras que son inducidas, es decir, que son resultado de una acción específica, que es lo que desencadena el proceso de esa emancipación, ¿no? Y eso es exactamente lo que vemos aquí. Simón no entra en un estado de trance por casualidad. El detonante es ese contacto. Es el momento en que la túnica de Jesús lo roza. Simón nota esa energía y se produce una inducción magnética instantánea. Imaginad qué potencia vibratoria la de Jesús. Su energía es tan fulminante que un simple de su túnica actúa como un pase magnético fulminante. Para que os hagáis una idea, eso es como cuando los espíritus superiores nos aplican fluidos magnéticos cuando ayudan a los mediuns a desprenderse del cuerpo, facilitar el trance mediúnico. Jesús con su sola presencia consigue magnetizar a Simón. ¿Y qué provoca esto? Su trance medio único. Esa inducción le permite a Simón desprenderse momentáneamente de las ataduras físicas. Su espíritu se emancipa, se suelta del cuerpo lo suficiente para dejar de oír todo ese ruido de fuera, para poder captar la transmisión que hay dentro de él. Es decir, Jesús utilizó su magnetismo para desconectar los sentidos físicos de Simón, de su cuerpo físico, y abrirle el canal espiritual. Fue una operación de desdoblamiento inducido para que él fuese capaz de recibir alto y claro un mensaje que cambiaría su vida para siempre. Lo que estamos haciendo ahora es empezar a vislumbrar, aunque sea solo un poco, las verdaderas capacidades que tiene el
ese capaz de recibir alto y claro un mensaje que cambiaría su vida para siempre. Lo que estamos haciendo ahora es empezar a vislumbrar, aunque sea solo un poco, las verdaderas capacidades que tiene el espíritu. Por eso los espíritus cuando nos hablan en la codificación nos muestran que la ubiquidad no es un poder mágico, sino que es una consecuencia natural de la condición espiritual, por supuesto, especialmente en espíritus que son mucho más elevados, cuyo pelispíritu es muy muy sutil y cuya conciencia es amplísima. Estamos, por decirlo de alguna forma, en definitiva, empezando a comprender que el espíritu no está sujeto al espacio como los otros. y que su forma de estar presente es completamente distinta a la nuestra y a lo que entendemos y conocemos. Nosotros cuando queremos prestar atención tenemos que enfocar nuestros sentidos, nuestra vista en un punto y dejamos de ver lo demás. Es como si usásemos una linterna en la oscuridad. Sí, es verdad. La linterna me apunta donde yo apunto, pero a los lados o a la espalda queda oscuras. Para un espíritu puro como Jesús no es una linterna. Jesús es un sol. El sol no tiene que elegir si ilumina la flor o la montaña, simplemente ilumina. Y aquel que está en sintonía con él recibirá su calor. Como ha dicho Loli al principio, yo para recibir calor del sol tengo que salir de mi casa. No tiene que desplazarse de un lugar a otro Jesús. Él está esperando que nosotros salgamos porque la naturaleza de Jesús es abarcar. Por eso decimos que Jesús posee el don de la ubicuidad. No lo estamos comparando con Dios. Lo decimos porque su amor y su vibración son tan potentes que puede estar íntimamente presente en la conciencia de 1000 personas a la vez, respondiendo a cada uno como si fuera solo y único en el mundo. Él no necesita viajar de una mente a otra. Su atmósfera espiritual nos envuelve a todos. Por eso, aquellos que queremos o que quieran sentir a Jesús, que les hablen al oído en medio del sermón, como hizo allí, aquello no era
una mente a otra. Su atmósfera espiritual nos envuelve a todos. Por eso, aquellos que queremos o que quieran sentir a Jesús, que les hablen al oído en medio del sermón, como hizo allí, aquello no era una alucinación. Esa era la capacidad del espíritu perfecto como el de Jesús, de ser uno con todos sin dejar de ser el mismo. Y esa es la verdadera ubicuidad. Sí, ya vamos a ir acabando. Creemos que lo que es la ubiquidad lo habéis entendido perfectamente. Lo hemos intentado. Lo hemos intentado. Hemos ido marcando pautas, esquemas y por lo menos la ubicuidad creo que ha quedado bastante entendida. Gracias por escucharnos una semana más y hasta la semana que viene. Nos vemos la semana que viene. Un fuerte abrazo. Como siempre, muchísimas gracias por los emails, por los comentarios, por los seguidores que están surgiendo cada día y que nos impresionan cada día más. [risas] Muchísimas gracias a todos. Nos vemos la semana que viene.
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