Conociendo El Libro de los Espíritus | Clase 218 • Más Allá de los Ojos y del Cerebro
» Videoaula en español – Conociendo El Libro de los Espíritus • Con Manuel Sonyer y Dolores Martínez • Clase 218 • Más Allá de los Ojos y del Cérebro #ElLibroDeLosEspíritus #ManuelSonyer #DoloresMartínez #Espiritismo #DoctrinaEspírita #EstudioEspírita #AllanKardec #FilosofíaEspírita #ClaseEspírita #ConociendoElLibroDeLosEspíritus #EducaciónEspiritual #Espiritualidad *Conozca EspiritismoPLAY — su plataforma espírita digital.* Acceda a contenidos exclusivos: conferencias históricas con Divaldo Franco, eventos, películas, música, audiolibros, revista digital y mucho más. 👉 http://www.espiritismoplay.com
Muy buenas tardes, muy buenas noches y bienvenidos a una aula más de Conociendo el libro de los espíritus. Mi nombre es Manuel Soñer y como siempre un placer estar una semana más con todos vosotros. Hola a todos, yo soy Dolores Martínez y os doy las gracias por una semana más estar con nosotros. Hoy hemos titulado Más allá de los ojos y del cerebro, ya que estamos tocando las percepciones, sensaciones y sufrimiento de los espíritus. Recordamos la última pregunta, la de la semana pasada, que fue la 245 y decía si la vista de los espíritus hacia la pregunta está circuncrita como los seres corpóreos y contestaba a los espíritus no reside en ellos. O sea, ese residir en ellos ya hablamos un poco, pero tenemos que profundizar un poco más porque a partir de aquí todo lo que creemos saber sobrever va a empezar a moverse y todo lo que y todas las preguntas siguientes va en función de esta pregunta. En la tierra vemos con los ojos, oímos con los oídos, tocamos con las manos, pero el espíritu, una vez desprendido del cuerpo, ya no es necesita de esos instrumentos. Su percepción nace de su propia esencia. Y es muy importante que lo tengamos claro, porque eh cuando vemos al a un espíritu o lo presentimos o nos lo presentan siempre con ojos, con manos, no es así. Esa imagen mental tenemos que empezar a a diluirla, a cambiarlo. Podemos imaginarlo así. La visión del espíritu no sale hacia fuera como veno, brota desde dentro y percibe por afinidad, por vibración, por intuición. O sea, su percepción es mucho, mucho más amplia de lo que nosotros podemos intuir. Aquello que nosotros vemos en fragmentos y lo físico, el espíritu lo abarca de una sola mirada interior. O sea, que cuando estamos mirando nosotros, nuestro propio espíritu incluso encarnado, está viendo mucho más de lo que ven nuestros ojos. Y vamos a observar la naturaleza y en y y en ella nos damos cuenta cuando observamos que esta idea no es tan extraña. Hay animales que ven sin ojos. ¿Recordáis de los murciélagos que dibujan el mundo con el sonido a través
naturaleza y en y y en ella nos damos cuenta cuando observamos que esta idea no es tan extraña. Hay animales que ven sin ojos. ¿Recordáis de los murciélagos que dibujan el mundo con el sonido a través de esa de esas ondas? Los peces que que perciben por impulsos eléctricos o las serpientes que detectan el calor del cuerpo ven así. Entonces hacen una imagen. También hablamos de los pulpos que sienten la luz con la piel y no nos y no nos vamos a dejar de olvidar las plantas que se orientan hacia la claridad sin tener órganos ni siquiera visuales ni ese esos sentidos físicos, ¿no? Todos estos ejemplos nos van a enseñar una lección. La percepción no depende de los ojos, sino de otros factores que van más allá de lo que simplemente percibimos. Y lo mismo ocurre con nosotros, que sabemos que los ojos no ven, porque lo sabemos, que solo recogen la luz. Los que no lo saben lo explicamos muy bien la semana pasada, que el cerebro no ve solamente interpreta esas señales que recogemos por los ojos o por otras o por otros sentidos. La verdadera visión, lo que la que la que da es la que da significado, es obra de la interpretación del espíritu según cada conciencia. Y vimos que cada persona daba un significado diferente, podía ver cosas diferentes. Por eso, cuando desencarnamos seguimos percibiendo, pero no necesitamos órganos ni estímulos externos. El alma ve directamente, aunque algunos espíritus creen necesitar los ojos, todo aquello que seguíamos que tenemos en el plano físico. Y hoy vamos a recorrer un poco la ciencia para ver que eh otros ejemplos que también son impresionantes, porque ya explicamos que hay personas que recuperan la vista después de años de ceguera en formas y colores, pero no pueden reconocerlos todavía. Y os remitimos a la película Blin, que la imagen aparece, pero el significado llega más tarde, o sea, todo se su cerebro lo conjuga más tarde. Os explicamos el caso de del o o relatamos las historias del Dr. Oliver Sacks, aquel doctor que decía que aquel hombre que podía
ficado llega más tarde, o sea, todo se su cerebro lo conjuga más tarde. Os explicamos el caso de del o o relatamos las historias del Dr. Oliver Sacks, aquel doctor que decía que aquel hombre que podía describirlo un objeto con detalle, pero no sabía qué era. Sus ojos funcionaban, lo que le faltaba era la interpretación y después interpretaba por otras por otros sentidos. Conseguía saber lo que era. Nos damos cuenta que ver no siempre es comprender, ver no es mirar, es interpretar desde la conciencia. Claro, en el espíritu la percepción nace de dentro y aquí en la tierra también, aunque creamos que es desde fuera, solo que aú dependemos de los sentidos para traducir lo que el alma ya sabe. Entonces vemos, creemos que vemos desde fuera, pero el que está viendo es desde dentro. Vamos a explicar todos estos conceptos y recapitulemos sobre todo lo que hemos explicado para que entendáis esos conceptos. Cuando pensamos la visión solemos imaginar que todo ocurre con los ojos. Imaginamos. Pero lo cierto es que los ojos solo son la puerta de entrada, son sensores que captan luz, colores, formas, pero ver realmente ver es una función del cerebro. Y aquí es donde las cosas se van a poner interesante entre el cerebro y el espíritu, porque los ojos reciben información, sí, pero lo que sucede después es mucho más complejo. Esa información viaja por los nervios ópticos, llega a zonas especializadas del cerebro que se encargan de interpretar, ordenar y completar y dar sentido a lo que ha captado. Si en ese proceso cerebral las imágenes serían simples, señales sin significado. Y recordemos que el cerebro rellena huecos muchas veces de lo que estamos viendo, o sea, lo que existe solemos vemos con el cerebro, ¿no? No creemos que vemos con el cerebro, no es lo mismo. Vale, de acuerdo. Pero en un principio, porque aunque los ojos captan la luz y la convierten en los impulsos eléctricos, es el cerebro quien interpreta y construye la imagen que percibimos. El cerebro tiene que estar muy unido al
principio, porque aunque los ojos captan la luz y la convierten en los impulsos eléctricos, es el cerebro quien interpreta y construye la imagen que percibimos. El cerebro tiene que estar muy unido al espíritu. Cerebro utiliza la información de la retina y la combina con experiencias previas, con el contexto y hasta con las emociones para dar significado a lo que vemos. Y las áreas cerebrales implicadas en la visión como la corteza visual, el lóvulo occipital, procesan y organiza los estímulos lumínicos para recrear, o sea, para reproducir la realidad, pero no quiere decir que siempre la vaya a reproducir exactamente. Y esto explica por qué existen casos de personas cuyos ojos funcionan perfectamente, pero que debido a daños en áreas cerebrales específicas son incapaces de reconocer objetos, rostros o movimientos. Y esto ya está más que estudiado por la ciencia. Sus ojos ven, pero su cerebro no puede transformar esa información en percepción consciente. Claro. Y el y el espíritu, ¿qué ocurre con él? Vamos a ir una prueba clara de que la visión no depende únicamente del ojo como órgano físico, sino de la capacidad del cerebro para procesar lo que recibe. Y vamos a seguir profundizando en el cerebro. Es importante comprender esta parte física para poder reconocer cómo funciona y sobre todo cómo se relaciona, intercambia, interactúa constantemente con el con el espíritu. Porque claro, nosotros oímos que si memoria este cerebral, que si no sé qué, pero tenemos que tener estos conceptos muy claros en nuestra mente, muy colocados para conseguir entender la profundidad de lo que pasa con el espíritu y el cuerpo a través del cerebro. Otro aspecto importante es que el cerebro no se limita a recibir datos para nada. Participa activamente, no lo creáis, participa. Completa huecos, como os he dicho hace un momentito, anticipa movimientos, interpreta sombras, corrige imperfecciones y compara constantemente lo que le llega con recuerdos y experiencias previas. O sea, que lo que
s, como os he dicho hace un momentito, anticipa movimientos, interpreta sombras, corrige imperfecciones y compara constantemente lo que le llega con recuerdos y experiencias previas. O sea, que lo que vemos desde completar un hueco, o sea, nuestro cerebro va a anticipar muchas veces lo que va a ocurrir antes. Era los atajos mentales que hablamos ya hace muchísimo tiempo, pero hasta se ve una sombra la estén respretando a ver lo que es. Fijaros muchas veces que hay esos TikToks que veis que podéis leer 20 veces y no veis que hay una palabra que está repetida más de una vez lo que está mal escrita o aquel del famoso que hay un un mono por allí y tú solamente te fijas en una cosa, el cerebro borra, corrige, coloca y pone. Por eso dos personas pueden mirar exactamente lo mismo y ver algo completamente distinto porque el cerebro va a participar activamente en todo esto. Comprender que la visión está en el cerebro también abre nuevas posibilidades científicas. Si el cerebro es el verdadero centro de la visión, entonces incluso cuando los ojos fallan, se puede explorar técnicas que estimulen directamente la actividad cerebral para reconstruir esa presión visual. Pero más allá de lo biológico, este principio nos invita a una reflexión profunda. Si ver es interpretar, entonces cada uno de nosotros vive su propia versión de la realidad. No solo miramos con los ojos, miramos con nuestra historia, nuestras experiencias, nuestras emociones y nuestros aprendizajes. Por eso a veces no vemos el mundo tal como es, sino tal cómo somos nosotros y creemos ver cosas a lo mejor que no están ocurriendo. Y ahí reside la clave. ¿Por qué? Porque debemos aprender a educar la mirada interior. Y esto no lo dice constantemente la espiritualidad. Reconocer los filtros que distorsionan nuestra percepción, cultivar la capacidad de ver con verdadera claridad, porque muchas veces estamos distorsionando la realidad y es una distorsión del espíritu. No se trata solo de mirar con los ojos, sino de interpretar con la mente y con la
e ver con verdadera claridad, porque muchas veces estamos distorsionando la realidad y es una distorsión del espíritu. No se trata solo de mirar con los ojos, sino de interpretar con la mente y con la conciencia que son los instrumentos reales de la visión profunda. No es el cerebro, no es la parte física, es la conciencia. Cuando afirmamos esa mirada o afinamos esa mirada íntima, la realidad se revela más nítida, también más comprensible, porque dejamos de depender únicamente de los sentidos físicos y comenzamos a percibir desde el ser, desde aquello que permanece más allá del cuerpo. Entonces, nosotros empezamos a darle otra visión a lo que estamos viendo. las personas optimistas, ver las cosas de una manera optimista, las pesimistas de una manera pesimista y así podríamos poner muchos ejemplos. Cada uno según su bagaje. Claro, en los últimos años la ciencia ha empezado a lograr algo que antes sonaba, podríamos decir, la ciencia ficción, ¿no? Que es conectar el cerebro directamente con una máquina para devolver funciones perdidas, como ver, comunicarse, caminar. Lo estamos viendo ahora con los exoesqueletos que están empezando a salir. Hay un un caso en Valencia, aquí en España que es el se llama ella se ella, la paciente se llama Bernardeta Gómez. Es una mujer de Valencia, como he dicho, que quedó completamente ciega en el año 2005 tras estuvo tuvo un problema de infección que dañó irreversiblemente sus nervios ópticos. Durante muchos años no percibió ningún tipo de imagen, estaba ciega. Pero hubo un equipo internacional de Estados Unidos, de Valencia, de Holanda que se reunieron para intentar usarla, digamos, un poco de conejito de indias, ¿no? Para ella se dejó hacer porque le gusta los adelantos de la ciencia y está dispuesta a sacrificarse por eso. Entonces, el equipo se puso en marcha y decidieron hacer algo radical. ¿Qué quiere decir esto? intentaron estimular directamente su corteza visual, saltándose por completo los ojos, nervio óptico, todo. Lo vamos
l equipo se puso en marcha y decidieron hacer algo radical. ¿Qué quiere decir esto? intentaron estimular directamente su corteza visual, saltándose por completo los ojos, nervio óptico, todo. Lo vamos a saltar, vamos a ir directos a ver qué es lo que pasa, ¿no? Entonces, lo que hicieron es implantarlo una pequeña matriz con 96 microelectrodos conectados a unas gafas que llevaban una cámara, pues las gafas captaban el entorno y lo convertían, o lo convierten. Todavía es una investigación que está en marcha en señales eléctricas. que viajan directamente al cerebro. Al principio, Bernardeta no veía casi nada, algún destello, algún despunte, estuvo meses y meses entrenando y al final logró distinguir formas simples, algunas letras, podía incluso leer posición de los objetos. Es impresionante lo de su caso, porque consiguió demostrar que incluso sin ojos funcionales, porque los ojos no le funcionaban, el cerebro es capaz de recibir y procesar información visual si se la sabemos enviar en el lenguaje que él entiende. O sea, estamos hablando de impulsos eléctricos. ¿Por qué estamos haciendo estas comparaciones? Para que veáis después el proceso de que va a tener el espíritu dentro de todas estas partes físicas. O sea, que que es mucho más complejo. Ahora ya están llegando a ver que los ojos no es no son eh el centro de la visión. Ahora ya todos sabemos que es el cerebro, pero incluso las investigaciones llegarán a profundizar más a que es el espíritu el que están interpretando. Hay una curiosidad también hablando de este caso que es que el implante que le pusieron a ella era bidireccional. Es uno de eso que tiene de curioso, eso quiere decir que la cámara se lo decodificaba, enviaba una señal eléctrica al cerebro y una vez que el cerebro lo percibía, los investigadores podían ver lo que ella percibía. Imaginaros, esto abre infinitas posibilidades científicas enormes. Por supuesto, también abre importantes dilemas éticos y morales. Claro, ver lo que estoy lo que estoy percibiendo yo, viendo la realidad,
inaros, esto abre infinitas posibilidades científicas enormes. Por supuesto, también abre importantes dilemas éticos y morales. Claro, ver lo que estoy lo que estoy percibiendo yo, viendo la realidad, lo que estoy pensando también. Entonces es algo muy muy curioso. La historia Bernardeta, ¿no? Nos muestra el enorme potencial de esas interfaz que vemos que se están investigando, que son cerebro máquina, ¿no? Por llamarlo de alguna manera. Y nos deja una pregunta que ya no parece tan imposible, ¿no? Viendo todos estos casos, viendo los adelantos de la ciencia, preguntamos, ¿será posible ver sin ojos? Es que ya la ciencia está llegando a un punto que solamente le falta ya indagar en el espíritu. Todo llegará, pero este caso no es el único. Al estar investigando, como os imaginaréis, surgen casos, unos los descartamos, otros los guardamos para otro momento. Y como estábamos hablando de la interfaz cerebro máquina, no podíamos evitar hablar de un equipo estadounidense que está trabajando en algo también igualmente sorprendente. están permitiendo que una persona completamente paralizada de cuello para abajo, cuello para abajo, pueda escribir con la mente. A ver, ¿cómo? ¿Qué tipo de interfaz? ¿Cómo es? Este es el caso de un paciente al que ellos están llamando T5. es un paciente al que le implantaron dos chips en la zona del cerebro encargada del movimiento fino, o sea, aquel movimiento que precisa de que prestemos atención. Los investigadores le pidieron cuando ya llevaba un tiempo trabajando con estos implantes, que imaginase que estaba escribiendo a mano las letras y las palabras en un cuaderno. Los ojos, imagina que estás escribiendo. Descubrió que mientras él lo hacía, unas 200 neuronas aproximadamente se activaban en patrones totalmente diferentes. Entonces se decodifica a través de una inteligencia artificial que aprendió a descifrar con muchas pruebas, ensayos de tal, a descifrar esos patrones y los convierte en texto, los patrones que tenía dentro el ser humano, que no significa que para todos
artificial que aprendió a descifrar con muchas pruebas, ensayos de tal, a descifrar esos patrones y los convierte en texto, los patrones que tenía dentro el ser humano, que no significa que para todos vayan a ser igual, ¿no? No, el problema es que cada uno es diferente. El resultado es que T5, que es como se llama el paciente, ha llegado a escribir 90 carácteres por minuto, 1 y medio por segundo. Y es como si estuviese escribiendo con la mano. O sea, veis la libreta que es un un panel, un una pantalla, ¿no? Y es como si escribiese a mano. No es imaginar el teclado, ¿no? No es impresionante. Es más rápido que algunos teclados. Yo, por ejemplo, escribiendo igual seguramente me ganen. Entonces, yo ahora también. A lo mejor, ambos casos nos están mostrando una misma idea, ¿no? La idea de que aunque algunas funciones del cuerpo se pierdan, la vista en el caso de Bernardeta o el movimiento en el caso de T5, el cerebro sigue ahí completo, con una enorme capacidad para generar señales. Entonces, la tecnología a través de microelectrodos, algoritmos inteligentes, está empezando a captar esas señales para poder devolverle a estas personas la autonomía. ¿Vale? Es muy importante no descartar todos los adelantos de la ciencia o decir que la ciencia no. La ciencia avanza y nos está ayudando a muchísimas cosas. Los casos que os hemos contado, se trata de tecnología muy experimental todavía, con límites muy importantes, probada en muy pocas personas. Ya os digo que Bernardeta se ofreció voluntaria para el experimento y otras personas también como el caso de T5, ¿vale? Pero está marcando un camino muy claro. Es el camino, podríamos decir, de las futuras prótesis y la rehabilitación, porque ya no se trata solo de sustituir un órgano, músculos, sino de hacer que la mente vuelva a comunicarse con el mundo, podríamos decir que de formas completamente nuevas, ¿no? Se abre unas posibilidades inmensas, enormes, enormes. Entonces ahora poder comprender que la conexión entre el cuerpo físico y el espíritu es mucho más
decir que de formas completamente nuevas, ¿no? Se abre unas posibilidades inmensas, enormes, enormes. Entonces ahora poder comprender que la conexión entre el cuerpo físico y el espíritu es mucho más profunda de lo que parece, yo creo que está ya más que demostrado. Sabemos que el espíritu necesita de la materia para evolucionar, ¿sí? Y que esta unión es la que nos permite expresarnos, aprender y transformar. Cuando, por ejemplo, la conexión entre el espíritu y el cerebro se debilita o se rompe, el espíritu continúa percibiendo. No se pierde la conexión, aunque ya no se pueda manifestar lo que recibe, ¿no? Claro, os preguntáis, bueno, ¿y si esta persona ya se ha quedado como un vegetal? ¿Qué ocurre? Pues el cerebro funciona. O sea, no puede manifestarse, pero está ahí. Pero el espíritu sí puede absorber todo lo que ocurre a su alrededor. Hay algo muy similar con los ojos. Cuando no ven, no pueden transmitir imágenes al cerebro. Por eso hemos hecho la comparativa, ¿no? Y nos obliga a depender de otras vías de percepción. De la misma manera, cuando el cuerpo físico falla, el espíritu sigue siendo consciente de todo, aunque su capacidad de expresión se vea limitada por las condiciones en las que está el cuerpo. Y eso es algo que vamos poco a poco a ir descubriendo, a ir conociendo y dando vueltas a todo lo que estamos hablando. Cuando hablamos de percepción, de esa mirada interior que estamos aprendiendo a educar en estas últimas semanas, inevitablemente nos encontramos con una cuestión, una cuestión, digamos, fascinante, ¿no?, que es la relación entre el cuerpo físico y la conciencia espiritual, que Loli explicaba antes, que es la conciencia la que lo mueve todo, donde se almacena, la que verdaderamente toma la decisión, la que está gestionándolo todo, ¿no? Y esto nos conduce directamente a la idea de la memoria extracerebral que hemos tocado en algunas ocasiones. La memoria real, la profunda, como hemos dicho en otras aulas, no está alojada en el cerebro. El cerebro simplemente es un
a la idea de la memoria extracerebral que hemos tocado en algunas ocasiones. La memoria real, la profunda, como hemos dicho en otras aulas, no está alojada en el cerebro. El cerebro simplemente es un instrumento biológico, podríamos llamarlo un decodificador, un traductor que permite que el espíritu se exprese en la materia, pero es el espíritu quien conserva los recuerdos, quien guarda las experiencias y, por supuesto, quien gestiona cada aprendizaje que forma parte de nuestro proceso evolutivo. Por eso, cuando la conexión entre el espíritu y el cerebro se altera por una enfermedad, por un accidente, por cualquier afectación, digamos, neurológica, cualquier problema que surja, el espíritu continúa percibiendo porque es el que lo registra todo, lo guarda todo. Cuando a veces eh leemos en ciertas teorías espiritualistas que si pierdes la sangre vas a perder recuerdos, si hay en el corazón, ¿no? El espíritu lo registra todo, literalmente. es el que continúa sintiendo, continúa registrando y la memoria espiritual no se pierde. No existe la amnesia espiritual, existe momentáneamente cuando encarnamos, ¿no? Y también cuando estamos en el mundo espiritual depende de nuestra materialización o desmaterialización que vamos a recordar o vamos a olvidar, pero va a ser también producto de todo esto que estamos explicando de como los ojos ven y como el espíritu siente. Lo que sí sucede es que el cuerpo deja de tener la capacidad de mantener, de manifestar lo que el espíritu está sintiendo, porque ese lazo está, esa máquina está averiada, ¿vale? Entonces, el contenido está ahí, está intacto, pero el instrumento, que es el que tiene que manifestarlo físicamente, ya no logra emitir eso, ¿no? Y eso es parecido a lo que hemos dicho que sucedía con los ojos. Cuando los ojos dejan de ver, la realidad no desaparece. Simplemente un un canal, ya sea lo el globucular, ya sea el nervio, que es el que transmite al cerebro, deja de funcionar y entonces la persona se tiene que apoyar en otras
la realidad no desaparece. Simplemente un un canal, ya sea lo el globucular, ya sea el nervio, que es el que transmite al cerebro, deja de funcionar y entonces la persona se tiene que apoyar en otras vías, en un implante, como hemos dicho, en tocar, en escuchar, como dijimos con los murciélagos. Tenemos que apoyarnos en otros sentidos y con el espíritu no va a ser diferente. Cuando el cerebro falla, la conciencia sigue viva, lúcida y plenamente activa la conciencia. ¿Por qué? Porque no se puede expresar, se ve limitado, pero el espíritu, que es el que comanda, sigue recibiendo toda la información. Y es en este punto donde la memoria extracerebral se va a volver profundamente significativa porque nos recuerda que somos más que cerebro, más que un conjunto de neuronas. Somos seres espirituales que utilizan un cuerpo físico para aprender, para avanzar y para transformarse. Al final, la verdad es que si lo pensamos con calma, h nos damos cuenta de algo esencial. Aquello que yo veo, ya sea con los ojos, con el cerebro o con cualquier otro sentido, nunca es la realidad en bruto. La realidad que percibo es la que mi espíritu interpreta a partir de su propio bagaje, de su historia, de sus experiencias acumuladas a lo largo de muchísimas y muchísimas existencias. Podríamos decir que los sentidos captan, el cerebro organiza, pero que quien realmente interpreta es el espíritu. Y esa interpretación está profundamente marcada por lo que somos por dentro. que son nuestras emociones, nuestras creencias, nuestras heridas, nuestros avances, nuestro propio nivel de conciencia. Por eso explicaba Lori antes que dos personas pueden presenciar exactamente la misma situación, como tú decías, ¿no? Y aún así vivirla completamente distinta. ¿Por qué? Pues porque lo que determina no es la mirada de los ojos, es la conciencia que hay detrás de él. Por eso la visión más auténtica, podríamos decir, no proviene únicamente de los órganos físicos, sino del espíritu, que al final es el que va a utilizar todos esos canales de
cia que hay detrás de él. Por eso la visión más auténtica, podríamos decir, no proviene únicamente de los órganos físicos, sino del espíritu, que al final es el que va a utilizar todos esos canales de percepción para forjarse su idea. Por eso, cuando habla aquí Cárdez de la visión de los espíritus, debemos comprender algo muy importante, que la vista, tal y como la entendemos estando encarnados en un cuerpo físico, deberíamos aprender. Aquí tenemos ojos, tenemos globos, tenemos nervios, pero no reside en ninguna parte física en el plano espiritual. No está en un órgano, no está en un sentido concreto y ni siquiera está localizada en el espíritu, o sea, perdón, en el periespíritu. No me has corregido. Qué extraño. Ah, estaba aburrida. No está en el periespíritu como si fuese una estructura definida, como nos dijeron, no ven con los ojos, ¿vale? En el estado espiritual no es una función biológica. Ver, es una capacidad de la conciencia. Por eso el espíritu no necesita ojos, como decía L al principio, ni necesita un sistema nervioso, ni depende de la materia sutil del periespíritu para poder percibir. Tu percepción es integral, es global, es directa, es una forma de visión que surge del propio nivel de lucidez de cada uno, de su afinidad vibratoria, de su estado moral, de su desarrollo interior, de todo eso es de lo que va a depender, que no quiere decir que los espíritus, como tú decías al principio, no se nos muestren con ojos, con cara, con todo, ¿vale? Pero es la forma en que se nos muestra. Te dejo hablar. Ya puedo, ya puedes. Entonces, una vez hemos comprendido que lo que es la máquina, la interpretación a través de la máquina es compleja, pero porque es complejo como está ligado al espíritu, o sea, una máquina simple no puede desarrollar para esa evolución que necesitamos. Entonces, tenemos una máquina física muy compleja y con muchas capacidades todavía por desarrollar. Por eso, cuando hablamos de vista espiritual no es hablar de un órgano, sino de una facultad del ser. El
nces, tenemos una máquina física muy compleja y con muchas capacidades todavía por desarrollar. Por eso, cuando hablamos de vista espiritual no es hablar de un órgano, sino de una facultad del ser. El espíritu capta, comprende e interpreta intermediarios materiales, no lo necesita. Claro, la percción está encerrada en una parte del cuerpo espiritual. Se manifiesta donde el espíritu es capaz de sintonizar. Su visión nace de la conciencia misma y por eso puede abarcar más, comprender más y penetrar más profundamente en la realidad que la vista física jamás podría ni ni podrá alcanzar, ya que el alma es capaz de percibir directamente. No es extraño que en ciertos casos algunas personas logren manifestar esas facultades, incluso estando encarnadas, aunque de una manera parcial. O sea, lo que estamos hablando del plano espiritual y en el plano físico también hay personas que de una manera parcial pueden manifestar esas esas cosas de ver sin ojos, ¿no? Recordemos los experimentos los que hemos hablado estas semanas, aquellos en los que se evaluaba la capacidad de ver una venda de los ojos, tanto en niños como en adultos. Es como si la naturaleza espiritual del ser humano estuviera empezando a abrirse paso, recordándonos que ver, sentir y comprender no depende exclusivamente de los ojos ni del cerebro, sino del grado de sensibilidad y expansión de la conciencia. Entonces, hemos visto muchos mediuns con los ojos cerrados por describir objetos que estaban en otro lado. Entonces, es una facultad del alma. Todo esto nos hace pensar en cuán profundamente estamos aún ligados a la materia, porque nuestra vida diaria gira en torno a los sentidos físicos. vemos con los ojos, oímos con los oídos, tocamos con las manos y llegamos a creer que si el cuerpo no percibe, entonces nada existe. Fijaros cuando nosotros cambiamos el chip, como están cambiando estos científicos, todo lo que podremos lograr o todos estos experimentos, ¿no? Estos científicos que han decidido ir directamente al cerebro,
s cuando nosotros cambiamos el chip, como están cambiando estos científicos, todo lo que podremos lograr o todos estos experimentos, ¿no? Estos científicos que han decidido ir directamente al cerebro, eh, aquellos que están tapando los ojos para ver si conseguimos esa extracorporeedad. Sin embargo, los ejemplos que hemos visto nos muestran que la vida es mucho más amplia que los límites que percibimos con los sentidos físicos, pero mucho más amplia. Estamos tan acostumbrados a depender de los sentidos materiales que hemos olvidado que el alma también tiene sus propios sentidos. Cuando alguien dice ver, en realidad lo que está haciendo es interpretar una vibración, una señal que el cerebro traduce en imagen, pero detrás de esa imagen hay algo más, una conciencia que da sentido a lo que ve, que capta esa vibración, que la está captando y viendo lo que la conciencia cree ver. Pero eso aunque el cuerpo sea una herramienta, no maravillosa, no es la fuente de la percepción, sino su vehículo. Y cuando el espíritu se desprende del cuerpo, simplemente recupera su forma natural de sentir libre de estas limitaciones, aunque muchos espíritus tan apegados a la metodía no consigan ese despegar y siguen necesitando esas piernas y siguen necesitando eh esas manos y siguen necesitando todo. Es como si durante la encarnación lleváramos puestos unos guantes muy gruesos. Tocamos, pero no sentimos del todo. Y eso sería para el espíritu, el cuerpo físico. Cuando desencarnamos, el guante se retira y el alma vuelve a sentir directamente, sin barreras. Otra cosa es que nosotros consigamos decodificar y hacerlo. Y estamos tan aferrados a la materia que nos cuesta imaginar esa libertad de ver, oír, sentir, comprender. Son funciones del alma y no del cuerpo. Aunque necesite el cuerpo, aunque necesite todos estos órganos tan complejos, tan sutiles que tenemos dentro de nuestro cuerpo físico, tan preparado para todo. En realidad es el espíritu. Cuando el alma se está liberando del cuerpo, se libera del cuerpo, ya no
os tan complejos, tan sutiles que tenemos dentro de nuestro cuerpo físico, tan preparado para todo. En realidad es el espíritu. Cuando el alma se está liberando del cuerpo, se libera del cuerpo, ya no necesita luz solar, ni distancia, ni dirección para ver. Lo que percibe no son formas físicas, sino vibraciones. Esa energía se hace visible para el espíritu como colores, luces o densidades que reflejan el estado interior de los seres y de los lugares. Entonces, cuando se preguntan por el mundo, los mundos espirituales, es la energía que se está haciendo visible. Es la energía que emitimos, que trasladamos, que traemos hacia nosotros. Si en el mundo espiritual no se mira con los ojos, no, no con los ojos, no, sino con la conciencia. Y los espíritus ven nuestras ideas. Entonces, ellos cuando ya están alejados de de lo que es la parte física, ven nuestras ideas antes de que las expresemos. sienten nuestros pensamientos, nuestros sentimientos antes de lo que los mostremos. La forma secundaria, lo esencial la vibración en la que se irradia. Entonces, ellos pueden, que me han leído el pensamiento, el espíritu, no, no, no es que lo estoy irradiando y lo estoy mandando y está vibrando y lo pueden estar leyendo como en un libro. Entonces, en un lugar donde reina la armonía, la oración o el amor, fraternal brilla con una luz suave y serena esa vibración. En cambio, los ambientes cargados de odio, tristeza o materialismo aparecen turbios, opacos y densos. Claro, por eso cuando los espíritus elevados se acercan a nosotros, no se guían por nuestras palabras ni por lo que aparentamos, sino por la luz que que proyecta nuestra alma. Entonces, puede decir que yo soy muy bueno, que soy una gran persona, pero no, no va a ver lo que proyecto desde dentro. Esta visión integral explica por qué en el mundo espiritual nada puede ocultarse. Todo pensamiento es una imagen viva, todo sentimiento, una forma visible y no es un castigo, es simplemente la transparencia de la vida espiritual donde lo interior se manifiesta tal y
uede ocultarse. Todo pensamiento es una imagen viva, todo sentimiento, una forma visible y no es un castigo, es simplemente la transparencia de la vida espiritual donde lo interior se manifiesta tal y como es, porque ya hemos quitado el guante, no existen las máscaras. Claro, hemos quitado el grande. Comprender esto nos invita a reflexionar sobre lo que irradiamos a diario. ¿Qué luz sale de nosotros cuando pensamos, cuando hablamos, cuando sentimos? Claro, muchas veces, no, yo soy muy bueno, pero estoy odiando a fulanito o estoy rabiosa o estoy enfadada, porque aunque estemos encarnados, ya participamos de esa realidad vibratoria. Es que os olvidáis muchas veces que participamos de esa realidad. Y aunque nuestros ojos no puedan verla, los espíritus sí nos ven y nos perciben tal como somos en lo profundo. Y es precisamente aquí donde surge una cuestión aún más profunda. Si el espíritu ve desde sí mismo, si su percepción nace de su propia conciencia, entonces necesita luz para ver. Y esta es por la siguiente pregunta. En el plano espiritual, la vista no se localiza en un punto determinado, ni en los ojos, ni en el rostro, porque todo el ser percibe. Ah, y Jesús ahí dice y dice Kardec, necesitará luz para ver cada partícula del perespíritu, ese cuerpo sutil que nos envuelve, es sensible a las vibraciones del entorno. Entonces, puede percibir enteramente de arriba a abajo. El espíritu ve con todo su ser, siente la forma, la energía y el pensamiento sin necesidad de enfocar ni girar la cabeza ni nada, va sintiendo, ¿no? Cuando notamos el amor, el cariño y todo esto, ¿con qué se ve? ¿Con qué se siente? con todo el cuerpo. El espíritu va con todo su ser y percibe a distancia, incluso a través de muros, si no me equivoco, ¿no? Claro. Y lo percibe todo, a través de muros, incluso a través del tiempo, porque su percepción no está limitada por la materia. Entonces, claro, eh, el ponerte un muro delante o no, esta capacidad no pertenece solo a los desencarnados, no. Nosotros como encarnados también tenemos
su percepción no está limitada por la materia. Entonces, claro, eh, el ponerte un muro delante o no, esta capacidad no pertenece solo a los desencarnados, no. Nosotros como encarnados también tenemos esta capacidad porque mientras estamos encarnados poseemos destellos de esa visión superior y todo eso. Por ejemplo, aparecen los momentos de intuición cuando vemos algo sin mirar. Estamos viendo, lo comprendemos en esos institantes del presentimiento, cuando sentimos una presencia o un peligro antes de que ocurra en los sueños lúcidos, en las meditaciones profundas, en la oración, en el trance mediúnico, cuando la conciencia se expande más allá de los sentidos físicos, estamos haciendo ya algo que puede el espíritu. Y esta manera de ver no es un milagro, es la manifestación natural del espíritu que empieza a liberarse de la dependencia de la materia o que aprende a liberarse un poco dentro de la propia materia. Puede ser las dos las dos cosas. Algunos medios videntes la ejercen conscientemente, percibiendo formas, colores y espirituales sin que sus ojos físicos participen. Ya lo hemos ya hemos dicho, aunque lo vean, no son los ojos físicos. Otros la experimentan de modo espontáneo en forma de imágenes mentales o intuiciones repentinas que surgen con ese destello, con una percepción más amplia. Esa visión interior no necesita luz porque la luz está en el pensamiento, necesita una luz exterior. El espíritu iluminado proyecta claridad allí donde mira, mientras que el espíritu turbado solo percibe sombras incluso en plena claridad. Por eso este tipo de visión no es solo un fenómeno sensorial, es también moral. Cuanto más puro es el pensamiento, más nítida es la percepción. Cuando más egoísta o materializado, más se oscurece. Entonces, fijaros, ¿no? De hecho, los espíritus inferiores suelen quejarse de hallarse en tinieblas, no porque estén en un lugar sin luz, sino porque su propia vibración impide que la que la perciban. La luz espiritual no se conquista con los ojos, sino con la elevación
arse de hallarse en tinieblas, no porque estén en un lugar sin luz, sino porque su propia vibración impide que la que la perciban. La luz espiritual no se conquista con los ojos, sino con la elevación interior. Y si pensamos en nuestra vida cotidiana, podemos darnos cuenta que todos en cierto grado vemos más allá de los ojos. Todos cuando sentimos que alguien necesita ayuda antes de que nos lo diga. Cuando percibimos la energía de un lugar que entramos, uf, qué energía más densa o qué buena energía. Simplemente cuando cerramos los ojos y vemos el rostro de alguien muy claramente a quien amamos o a quien estamos ejerciendo en una mínima escala esa misma facultad del alma. Ver sin mirar, sentir sin tocar. Podemos cerrar los ojos y notar como el de esto, comprender sin palabras. De repente es como que recordamos algo que pasó, pum, y lo y lo comprendemos sin palabras. Estás hablando de esa semilla que será algún día la visión espiritual, ¿no? Completa algún día quizás cuando dejamos el cuerpo físico no descubriremos, hay algo nuevo, ¿no? Simplemente nos daremos cuenta de que ya poseíamos todas estas facultades, pero que la materia nos la estaba ocultando, nos la velaban. El alma unida al cuerpo por ese lazo fluídico es capaz de expandir su campo perceptivo más allá de los órganos físicos. Lo le he puesto unos cuantos ejemplos. Cuando los ojos están cubiertos, la visión espiritual no desaparece, simplemente se manifiesta también, como hemos dicho, sin el intermediario del globo ocular, de la retina. El periespíritu, que es ese cuerpo sutil del alma que decimos siempre, es el que capta vibraciones luminosas, las impresiones del ambiente y la que la va a transmitir toda esta información a la conciencia. Podríamos decir que en ese instante el espíritu ve por sí mismo, como afirma los guías a Kardec, ¿no? Y es precisamente la confirmación experimental, porque todos podemos experimentar eso, sentir, ver, percibir, tener. Podemos experimentarlo y incluso ver esto más allá de los sentidos
s a Kardec, ¿no? Y es precisamente la confirmación experimental, porque todos podemos experimentar eso, sentir, ver, percibir, tener. Podemos experimentarlo y incluso ver esto más allá de los sentidos físicos. Y eso es lo que nos están enseñando la pregunta 245 y 246 del libro de los espíritus. Si ven con los ojos y si se necesita luz. Este tipo de fenómeno, aunque es interesante, no quiere decir que aquellos que desarrollan el fenómeno sea una superioridad espiritual y una facultad que debe buscarse uy por curiosidad, no, no. Todas estas percepciones extrasensoriales son facultades del alma y el objetivo no es sorprenderse por la capacidad de ver sin ojos, evidente, sino comprender que la conciencia en su esencia ya posee todos estos sentidos espirituales en potencia y que los podemos llegar a desarrollar todo. las experiencias que os hemos ido contando durante estas semanas, estas digamos estimulaciones, podríamos decir multisensoriales, ¿no?, que hemos visto que la ciencia está intentando descifrar a través de múltiples experimentos, nos están mostrando apenas una chispa de lo que el espíritu puede hacer cuando la materia deje de limitarlo. Nosotros, estando encarnados en la tierra dependemos de la luz, de la claridad exterior. Cuando cae la noche, cuando todo se apaga, cuando no hay luz, nuestra vista se vuelve inútil. Pero en el mundo espiritual la luz no viene de fuera, no proviene tampoco del sol, no proviene de las lámparas ni de las estrellas, brota del propio ser. Y a menudo cuando hablamos de esa luz interior, esa radiación íntima del espíritu, ese brillo que no nace del cuerpo, sino de la esencia, vamos a hacer una comparativa con los ojos materiales. Ellos no captan la luz del universo, tampoco captan la luz moral y espiritual que cada uno es capaz de emitir. Todos emitimos un tipo de onda, un tipo de vibración. Dime, no pues que o sea, lo que irradia el espíritu tampoco puede verlo todo. Entonces, nuestros ojos hay muchas cosas que no ven, porque el espíritu no puede
os un tipo de onda, un tipo de vibración. Dime, no pues que o sea, lo que irradia el espíritu tampoco puede verlo todo. Entonces, nuestros ojos hay muchas cosas que no ven, porque el espíritu no puede verlo tampoco todo, según nuestro nivel. No, no me hagas spoiler. Según nuestro nivel de Vale, te iba a hacer spoiler, me callo. La veo venir. Es que a veces uno no sabe lo que ha escrito el otro y lo que tenemos ahí en la cabeza. Cuando hablamos de la luz, ¿no? Normalmente pensamos en lo que nuestros ojos pueden ver, es lo que dice ella, pero la ciencia nos recuerda que la luz visible es solo una pequeña porción de ese espectro real de la luz. Nuestros ojos están preparados para captar un rango muy limitado de esas longitudes de onda y todo lo que queda fuera de ese rango simplemente queda invisible para nosotros. Digamos que el ojo humano solo capta un pequeño segmento de ese espectro, digamos, espectro para que lo entendamos, electromagnético, ¿vale? O sea, la mayor parte de la luz que existe en el universo es invisible para nosotros. No somos capaces de ver la luz ultravioleta hasta que nos quemamos. Ahora ya estoy con las maquinitas. No vemos los infarrojos, no vemos los rayos X, no vemos los rayos gama, pero están ahí, existen, son parte del mundo, aunque nuestra biología, nuestros ojitos no tengan la capacidad de detectarlas. Toda esa realidad luminosa existe, vibra, interactúa con el mundo, pero nuestro ojo físico no la percibe, pero sin embargo existe, está ahí, ¿no? Por eso cuando dice la gente, "Sí, en el mundo espiritual va a haber colores diferentes." Sí, porque se van a ver nuevas cosas. va a haber cosas diferentes, muy diferentes. Podemos hacer con todo esto una comparación útil para que lo entendamos cuando hablamos de esa llamada luz interior del espíritu. Cuántas veces no hemos usado esa impresión y esa expresión, ¿no? Pues no, no estamos hablando de una luz física. Esa luz no pertenece al espectro visible, pero podría entenderse como una forma de presencia, de intensidad, de
sado esa impresión y esa expresión, ¿no? Pues no, no estamos hablando de una luz física. Esa luz no pertenece al espectro visible, pero podría entenderse como una forma de presencia, de intensidad, de vibración, que tampoco se registra con los sentidos materiales, al igual que necesitamos instrumentos para ver la luz que no detectamos, la invisible, la invisible, todo lo que no llegamos, ¿no? Para poder captarla del espíritu se necesitan otros recursos. ¿Qué recursos se necesitan? Una sensibilidad. una percepción, una afinación interior para poder captarla. Entonces, la luz interior del espíritu, no estamos hablando de una luz óptica, no está hecha de partículas como los fotones, pero es una luz de verdad. Y para comprenderlo mejor, podríamos apoyarnos en un ejemplo que nos da la propia naturaleza. Real, no esa luz no es una luz que nos imaginemos. No, no es de verdad, te he dicho. No, ya lo sé, pero yo estoy afirmando. Loli afirma que esa luz es de verdad. Queda dicho. Vamos a hablar de la luminiscencia en algunos animales. ¿Te parece bien? Sí, ya me estoy iluminando. Hay animales que producen su propia luminosidad. Estuvimos hablando de luciérnagas el otro día, de peces avisales, de medusas, de ciertos hongos en plena oscuridad. son capaces de emitir luz de forma natural. Es una luz que no proviene de una fuente externa, que forma parte de su estructura biológica. Hemos traído esto para que esta imagen nos sirva para entender algo que si no si no tenemos ejemplos cuesta entender. El espíritu también posee su propia entre comillado luminiscencia. Esto es interesante porque nos da una imagen práctica para poder entender este concepto, que hay seres que brillan sin que nadie los ilumine desde fuera. Al igual que la luciérnaga no depende del sol para emitir ese brillo. El espíritu no depende de condiciones externas para aliar su luz moral. Te he visto con ganas de No, que me has comparado con un gusiluz, ¿no? Con un gusanito. Y la semana pasada me pegó a mí la bulla. Voy a comprarnos con un gusanito.
es externas para aliar su luz moral. Te he visto con ganas de No, que me has comparado con un gusiluz, ¿no? Con un gusanito. Y la semana pasada me pegó a mí la bulla. Voy a comprarnos con un gusanito. Ay, si todo esto lo trasladamos a la idea del espíritu, podemos pensar en algo similar. Digamos que cada conciencia, la suya y la mía, tienen una firma, una manera de posicionarse en el mundo, una forma de expresarse que no depende del entorno. Podría llamarse luz, presencia, tono interno. Y la palabra no es importante, pero existe esa vibración interna. Así como animales, animales, como los ejemplos que he puesto, ¿no? Cuyo brillo es más intenso o débil, depende del estado de ánimo, si está animada, si estoy animado, si tenemos un brillo. La expresión interna del espíritu también cambia según su desarrollo, su claridad y su nivel de comprensión. Por eso, cuando hablamos de la luz del espíritu, no estamos hablando y no estamos utilizando una metáfora poética ni mucho menos. Estamos hablando de un tipo de irradiación que aunque no entra por los ojos sí se puede sentir. En la naturaleza, los animales bioluminescentes que estamos hablando nos muestran este fenómeno que es fascinante, la transformación directa de la energía química en energía al lumínica. No hay magia, no hay ninguna ruptura de las leyes naturales, es simplemente la vida obedeciendo unas leyes. No he dicho nada. Si lo llevamos esto al terreno espiritual, encontramos cierto paralelismo. El brillo del espíritu tampoco rompe ninguna ley. De hecho, si escuchamos, nos acordamos, leemos las palabras de Jesús, dice, "No he venido a volverir la ley, sino a darle cumplimiento." Ahí esto nos hace comprender que todo lo que pertenece al orden espiritual también se somete plenamente a las leyes naturales, aunque sean leyes más sutiles. Por eso, así como ciertos seres vivos son capaces de transformar su energía interna para producir luz, el espíritu, a medida que progresa moral e intelectualmente realiza también su propia transformación
eso, así como ciertos seres vivos son capaces de transformar su energía interna para producir luz, el espíritu, a medida que progresa moral e intelectualmente realiza también su propia transformación íntima. Y ese avance que es hecho con esfuerzo, con autoconocimiento, con rectificación, con sufrimiento, con amor, modifica su frecuencia vibratoria y de esa elevación es de donde nace su luminosidad espiritual. Esa luminosidad no es un adorno, no es un símbolo poético, como he dicho hace un momento, es una consecuencia natural, tan legítima como la bioluminescencia en los océanos. La luz del espíritu es el resultado de su propia alquimia interior, donde la energía moral es lo que lo convierte en claridad, en serenidad, en que sea una presencia luminosa. Por eso, cuando llegamos a la pregunta 246 del libro de los espíritus, cuando Card plantea algo que parece muy simple, ¿no? Como todas las preguntas que él hace parece simple, ¿no? Necesitan los espíritus luz para ver. Hay una Sí, sí, no, que que encierra una distinción bastante importante. Vale, vale. El spoiler sigue. A primera vista, cuando leemos la pregunta, podemos pensar que tal luz es como nosotros la entendemos, ¿no? La claridad que permite a nuestros ojos captar los colores y todo lo que nos rodea. Sin embargo, la respuesta que recibe Carde nos abre una puerta completamente distinta. nos explica que los espíritus no necesitan luz física porque no ven con los órganos materiales, no tienen retina ni pupila, no dependen del sol, ni de una lámpara ni de nada que provenga del mundo espiritual para percibir lo que sucede, mundo material, lo que sucede es alrededor. Sí, pero hablo demasiado deprisa, me equivoco. Pues ves despacito. Respiramos. Esta es la primera distinción importante, que la luz material no le sirve para nada al espíritu porque su modo de percepción no es visual en el sentido humano. O sea, no sirve de nada que yo apague la luz de aquí en la habitación porque los espíritus nos van a seguir viendo igual.
da al espíritu porque su modo de percepción no es visual en el sentido humano. O sea, no sirve de nada que yo apague la luz de aquí en la habitación porque los espíritus nos van a seguir viendo igual. Y entonces surge otra idea. Si no necesitan luz externa, ¿será que ven gracias a su luz interior? Y aquí es donde sí, si tengo tiempo que tengo, me gustaría aclarar para que no se generen confusiones. Los espíritus sí poseen una especie de luz propia, pero no es una luz para iluminar, para ver. Es una luz de carácter moral, vibratorio, que refleja su nivel evolutivo. Cuanto más elevado es un espíritu, más luminoso se presenta. Pero no confundamos, esa luz no funciona como una linterna. Claro, es que me imagino ya un espíritu ahí iluminándolo todo, que es como no lo hemos imaginado muchísimo, pero es que no es así, no ilumina objetos, no es tampoco un instrumento de visión, ¿no? Cojo el dedo, apunto allí porque con mi luz voy a iluminar aquello que quiero ver, ¿no? Bueno, o no así, pero o tú te imaginas que está irradiando y ilumina todo, ¿no? No, es simplemente la irradiación de lo que son en verdad. Por tanto, hay dos conceptos que tenemos que aprender a separar. Primero, que la luz física como la que usamos diariamente no influye en absoluto en la percepción espiritual. Y segundo, que la luz de los espíritus tampoco es un mecanismo para ver cuando hablamos de la luz del espíritu interior es una manifestación de su pureza y de su adelanto moral. Entonces, si no ven con luz externa ni con luz interna, la pregunta que surge es, ¿cómo ven? No lo han explicado que su visión no es una visión como la nuestra, es una percepción integral, una forma de captar la realidad directamente, sin órganos, sin intermediarios, no dependen de sombras, de distancias ni de orientaciones físicas. Como ha dicho Loli, no necesitan mover la cabeza, mirar de un lado a otro, simplemente perciben, incluso pueden captar aquello que está más allá de lo que nosotros llamaríamos materia densa. Estamos
. Como ha dicho Loli, no necesitan mover la cabeza, mirar de un lado a otro, simplemente perciben, incluso pueden captar aquello que está más allá de lo que nosotros llamaríamos materia densa. Estamos hablando de espíritus ya con cierta elevación. Es una percepción del alma que Kardec en la codificación la describe como una especie de visión del pensamiento que es capaz de abarcar múltiples aspectos a la vez. O sea, aquí vemos que cuando Kardec pregunta por la luz, los espíritus con su contestación nos llevan a comprender que ellos no ven como nosotros, que no necesitan una luz exterior, que no utilizan la luz interior como una linterna, como una herramienta y que su percepción es directa, espiritual, instantánea. O sea, esa imagen que tenemos del espíritu de luz que viene iluminándolos a todos, ¿no es así? Puede hacerlo, puede hacerlo, puede hacerlo, pero no es, pero no es la función, ¿vale? Pero puede hacerlo. Lo lo que para nosotros depende de los sentidos físicos, para ellos es un acto natural de la conciencia. Yo creo que con todo esto que estoy explicando, estamos preparados para entender la verdadera profundidad de esa pregunta de si los espíritus necesitan luz para ver. Y la contestación ahora ya la podemos entender. Dice, "Ven por sí mismos y no precisan luz exterior. Para ellos no hay tinieblas, excepto aquellas en que puedan encontrarse por expiación." Yo creo que con esto, bueno, la semana que viene tocaremos un poco esta pregunta que ya está más que definida toda. Yo creo que la hemos la hemos alargado y profundizado hasta Vamos. Muchas gracias por habernos escuchado y por estar aquí con nosotros y hasta la semana que viene. Nos vemos la semana que viene. Un fuerte abrazo a todos y como siempre muchísimas gracias por los saludos, los comentarios y los corazoncitos.
Vídeos relacionados
Conociendo El Libro de los Espíritus | Clase 224 • La Visión del Espíritu
Mansão do Caminho · Manuel Sonyer, Dolores Martínez
Conociendo El Libro de los Espíritus | Clase 233 • La Música como Fuerza de Transformación
Mansão do Caminho · Manuel Sonyer, Dolores Martínez
Conociendo El Libro de los Espíritus | Clase 227 • Las Percepciones del Espíritu
Mansão do Caminho · Manuel Sonyer, Dolores Martínez
Conociendo El Libro de los Espíritus | Clase 225 • Percibir desde el ser: la conciencia del Espíritu
Mansão do Caminho · Manuel Sonyer, Dolores Martínez
Conociendo El Libro de los Espíritus | Clase 229 • Vibraciones que Modelan el Espíritu
Mansão do Caminho · Manuel Sonyer, Dolores Martínez
Conociendo El Libro de los Espíritus | Clase 230 • Resonancias del Alma
Mansão do Caminho · Manuel Sonyer, Dolores Martínez
Conociendo El Libro de los Espíritus | Clase 231 • La Música del Infinito
Mansão do Caminho · Manuel Sonyer, Dolores Martínez
Videoaula en español - Conociendo El Libro de Los Espíritus - Clase 82
Mansão do Caminho · Manuel Sonyer, Dolores Martínez