Conociendo El Libro de los Espíritus | Clase 232 • La Musica Que Cura el Alma

Mansão do Caminho 23/03/2026 (há 4 dias) 48:53 721 visualizações 59 curtidas

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Muy buenas tardes, muy buenas noches y bienvenidos a una aula más de Conociendo el libro de los espíritus. Mi nombre es Manuel Soñer y como siempre es un placer estar una semana más con todos vosotros. Hola a todos, yo soy Dolores Martínez y hoy vamos a entrar en un tema que es eh el que hemos titulado La música que cure el alma. Eh, probablemente os quedéis después con ganas de saber más y iremos aumentando un poquito. En las últimas charlas hemos ido comprendiendo algo fundamental, que la percepción no nace en el cuerpo, sino en el espíritu. El cuerpo recibe, no traduce, adapta y limita, pero no es el origen verdadero de lo que sentimos. O sea, cuando yo toco algo, lo realmente el cuerpo el que está traduciendo, sino muchas más cosas. ¿Por qué? Porque la percepción pertenece al alma. Por eso, cuando Kardec pregunta si los espíritus perciben los sonidos, en realidad nos está ayudando a desmontar una idea muy muy arraigada, la que solo puede se puede percibir a través de los órganos físicos. Entonces ahí creo que a través de estas semanas hemos ido entendiéndolo y prácticamente lo estamos ya desmontando o prácticamente está dentro de nuestra sique y está siendo ya una realidad. ¿Qué es lo que siente mi espíritu, no mi cuerpo? ¿No? Y eso ya estamos empezando a introducirlo. ¿Tiene órganos? Depende del grado de elevación. La percepción espiritual no está fragmentada en cinco sentidos, sino que es una facultad única cuando hablamos del espíritu más amplia y profunda, de la cual los sentidos físicos son solo expresiones muy limitadas, [carraspeo] pero muy limitadas. También hemos visto que mientras estamos encarnados, el cuerpo, el perespíritu y el espíritu trabajan juntos. O sea, cuerpo, espíritu y el perespíritu que está en medio. Y es precisamente por eso que abordamos el tema de la música para comprender la relación profunda entre estos tres cuerpos, por decirlo de alguna manera, no son tres cuerpos, pero bueno, para que nos intentamos porque ibas a saltar ya, ¿no?

el tema de la música para comprender la relación profunda entre estos tres cuerpos, por decirlo de alguna manera, no son tres cuerpos, pero bueno, para que nos intentamos porque ibas a saltar ya, ¿no? La integración de los tres, la integración de de estas tres eh, ¿cómo la llamaríamos? Unidades, tres capas, tres trajes, [risas] pertenecen a la misma cebolla, ¿vale? La música eh como el eje es el eje central de la cuestión 251 y nos invita a detenernos en ella y a reflexionar sobre su verdadero alcance. Esta pregunta porque es muy importante. Cuando estamos encarnados pueden ser mucho más que un sonido bonito. Puede ser la música, ¿no? Eh, puede ser una experiencia que toca directamente nuestras emociones, nuestro interior, cuando estamos encarnados. De hecho, para prácticamente todas las culturas y todos los seres humanos, la música no ha sido solo un arte, sino una experiencia profundamente trascendental. No hay ninguna cultura que no que no la tenga, algún tipo de sonido de música. Entonces, esto tendría que darnos que pensar de que trasciende al cuerpo físico y no la percibimos solo con el oído en el plano físico y sí que también capta matices y vibraciones que muchas veces escapan a nuestra percepción consciente. De modo que la música se experimenta también por todo el ser que nos envuelve, pero capta a lo mejor el oído está captando cosas, pero la sí que está captando otras. Una melodía puede calmarnos, alegrarnos o hacernos recordar, echarnos para atrás. Puede transformar nuestro estado de ánimo en segundos. ¿Por qué? Porque toca capas profundas de nuestro inconsciente, donde quedan inscritas las vivencias de esta y de otras existencias. Entonces, esa música puede tocar esa capa profunda y surgir esa vivencia. En el plano físico, la música llega a nosotros como una vibración, como una onda que el cuerpo capta y el cerebro interpreta. No es una onda sonora, pero en realidad lo que sentimos, lo que nosotros sentimos con la música va más allá de de esta onda material o de lo

como una onda que el cuerpo capta y el cerebro interpreta. No es una onda sonora, pero en realidad lo que sentimos, lo que nosotros sentimos con la música va más allá de de esta onda material o de lo material. Conecta con nuestra sensibilidad, con nuestros recuerdos y con lo que llevamos dentro conecta la música. Por eso la música no es solo un entretenimiento, es un lenguaje emocional o es el lenguaje emocional, es una forma de comunicarnos, es una forma profunda que incluso sin palabras puede expresar lo que muchas veces no sabemos decir. Una música romántica, una música fuerte, una música que te hace bailar, que te hace moverte, ¿no? Dependerá de nuestro estado de ánimo. Sí, pero también la música dependiendo también eh está hablando esa música al gran común, ¿no? Estáamos hablando de lo general es por eso particular. A lo general esa música puede hacer bailar eh canciones que todos conocemos como Despacito cosas por el estilo para hacerte bailar. Puede, pero va a capas más profundas. El lenguaje emocional es la forma en que expresamos, comunicamos y comprendemos las emociones tanto propias como las de los demás. O sea, no es eh no os va con palabras ese lenguaje emocional. Yo, por ejemplo, pues gesticulo la sonrisa, el riptus, la mirada. Son lenguajes emocionales que van diferentes a las palabras, pues que no se limita las palabras. incluye también el tono de voz, los gestos, la música, las imágenes, incluso el silencio. Cuando yo hago así y lo miro, es realmente es un lenguaje emocional que a lo mejor no soy ni consciente que lo estoy haciendo porque es un lenguaje más profundo que el racional, porque no pasa por solo por la mente lógica, no pasa por ahí, sino por la experiencia interna, algo que él dice, yo giro, ¿no? o al revés, como ha hecho ahora mismo, ¿no? Entonces, eso, o sea, no pasa ni siquiera por el cerebro físico. Podríamos decir que es el idioma que habla la psique para traducir sensaciones en emociones. Lo que yo siento va a hacer que eso sea una emoción. Por eso una música puede

quiera por el cerebro físico. Podríamos decir que es el idioma que habla la psique para traducir sensaciones en emociones. Lo que yo siento va a hacer que eso sea una emoción. Por eso una música puede transmitir tristeza, paz o esperanza sin necesidad de palabras, porque está activando ese lenguaje emocional que todos llevamos dentro. hablo de lo general, después de lo particular eh va a transmitirnos algo diferente, depende de nuestros momentos, ¿no? Es un puente lo que sentimos en lo más íntimo del ser y lo que somos capaces de percibir conscientemente. Si nos fijamos en este sentido, ya aquí en la Tierra la música es como un nexo, un pequeño reflejo de una armonía mayor que el espíritu en su esencia reconoce. un lenguaje que reconoce mucho más allá que esas ondas sonoras. No todos nos identificamos con el mismo estilo de música. Por eso es un eco tenue de una armonía superior que que el que el espíritu reconoce por afinidad muchas veces porque forma parte de una realidad que ya conoció antes de encarnar porque la música no la conoce ahora, sino ya desde el mundo espiritual, que es lo que estaba diciendo Kardec a Kardec los espíritus. Ahora, si nos detenemos un momento y dejamos el ruido del mundo, o sea, lo dejamos allí afuera, hacemos el silencio, nos vamos a dar cuenta de algo bastante asombroso. Y la música para nosotros, los que estamos aquí hoy encarnados en este cuerpo con este latido y estos sentidos, no es solo entretenimiento. Daros cuenta que el silencio también tiene su propia música. y lo notamos en lo íntimo. Es algo que es muy sutil de percibir, pero se puede percibir ese silencio. Este lenguaje está inscrito en nuestra sique. Nos permite interpretar el mundo, conectar con los demás y dar sentido a lo que vivimos, incluso cuando no tenemos palabras para explicarlo. Ahora que dices esto, hay una cápsula que se llama la cápsula del silencio, donde la gente entra y me parece que son 15, 20 minutos lo máximo que puede estar una persona ahí dentro con silencio

carlo. Ahora que dices esto, hay una cápsula que se llama la cápsula del silencio, donde la gente entra y me parece que son 15, 20 minutos lo máximo que puede estar una persona ahí dentro con silencio absoluto, ¿vale? Pero absoluto, porque estamos acostumbrados a un sonido, a una música. Bueno, pero no tenemos palabras para explicarlo, ¿no? Yo creo que no. Eh, nos quedamos en lo que entendemos. Sí, por eso una mirada, por ejemplo, una melodía o una sensación pueden decir tanto sin necesidad de explicación, está hablando directamente en ese lenguaje interno con el que hemos sido diseñados. Diseñados, sí, para sentir, comprender y vincularnos. Y hay diseños que son culturales y diseños que son completamente desde el espíritu. va más allá de nuestro cuerpo físico porque forma parte del ser espiritual este diseño de la música. Antes de que cada uno de nosotros tuviera un nombre, antes incluso de ver la luz del sol por primera vez, ya estábamos escuchando música y esto quiere decir que estábamos escuchando la música espiritual, la música de las estrellas, la armonía. Pero, ¿qué otra música escuchamos el minuto cero? El corazón de una madre que es un el primer metrónomo, ese tap tap, ¿no? La música es una herramienta capaz de hackear nuestro sistema nervioso en segundos. Sí, como lo que hacen con los ordenadores. Puede tener un ataque de ansiedad cuando estás muy excitado o hacer que 1000 personas en una sala respiren al mismo tiempo. Es nuestra sincronización biológica. O sea, fijaros todo lo que tiene la música y hablamos de la física, pero hay algo más profundo. Y lo fascinante de esta experiencia humana es que somos materia física, pero que siente con la música cosas abstractas. Y la música también es ese puente. Cuando yo toco algo físico con la música me transporta a ideas, a conceptos, a muchas cosas. Aunque parece que son solo ondas de aire golpeando un tímpano, eso es física pura, ¿no? Esas ondas que van golpeando la el violín, la guitarra, el piano, pero de repente esa música te devuelve

cosas. Aunque parece que son solo ondas de aire golpeando un tímpano, eso es física pura, ¿no? Esas ondas que van golpeando la el violín, la guitarra, el piano, pero de repente esa música te devuelve un aroma de alguien que ya no está o te da una esperanza que no puedes explicar. Eso es algo metafísico, o sea, que nos estamos pasando a la parte física, que son las ondas, que es lo que transmite un altavoz, sin embargo, te lleva a una experiencia metafísica, a un parte espiritual. es el alma hablando a través de la densidad de nuestra carne. Está directamente está hablando nuestra alma a través de de la carne, pasando por todo nuestro sistema de eh que está hablando al periespíritu y está hablando al cuerpo físico. Como seres humanas humanos vivimos atrapados en el tiempo que va siempre hacia delante. Pero, ¿qué ocurre? Que la música rompe esa regla. Es como si fuera nuestra cápsula del tiempo. Es como si la música fuera una llave invisible. Porque una melodía que escuchamos hace 10 años no es solo un sonido, es un enlace directo. Si os fijáis a lo que se vivió en aquel momento, escucháis una canción, por ejemplo, de la Rafaela Carrá, que ahora están hablando de ella, y os vais a ir a cuando éramos más jóvenes, eh, escucháis una una canción de los payasos, la tele, os vais a vuestra infancia. Cuando la volvemos a oír, nuestra mente no solo la reconoce, sino que reactiva todo lo que estaba guardado junto a ella. la emoción que sentíamos, el lugar donde estábamos, incluso acciones físicas como el calor, el frío o el estado nervioso en el que nos encontrábamos. Por eso parece que nos quedamos como suspendidos en un tiempo, porque puede trasladarnos a evocaciones de otras vidas incluso o a o a otros mundos en los que hemos estado. Y a través de nuestra sique nos podemos ver en un castillo medieval, en un palacio de Versalles o en el fondo de una cabaña o en un mundo que no conocíamos. Y a veces no es que recordemos, es que volvemos a sentir todas esas emociones. Música lo que guarda son los momentos

n palacio de Versalles o en el fondo de una cabaña o en un mundo que no conocíamos. Y a veces no es que recordemos, es que volvemos a sentir todas esas emociones. Música lo que guarda son los momentos como si fueran cápsulas y cuando suenan de nuevo las abre y la está guardando directamente en el espíritu porque bueno, no en el espíritu la está guardando directamente sin pasar por lo que sería la parte más física, sino el periespíritu porque es parte de nosotros. Nos ayuda a entender y liberar lo que sentimos cuando no sabemos explicarlo con palabras. A veces te sientes mal, mal y una música te hace llorar o te hace reír o te hace el duelo, por ejemplo, nos permite llorar, recordar y soltar poco a poco el dolor. Por ejemplo, en el duelo oímos música triste de eh de, por ejemplo, de gaitas, nos va a permitir llorar. Cuando tenemos esos deseos, nos conecta con lo que analhelábamos, con lo que nos mueve por dentro. cuando oímos esas canciones que hemos dicho antes de verano, pachangueras, ¿no? Y cuando estamos en esa alegría amplifica lo que sentimos, lo hace más grande y más compatible con todos los demás. Por eso se dice que es una tecnología natural, porque funciona como un mecanismo interno que organiza todas nuestras emociones, las procesa y les da salida casi como si no sin darnos cuenta. Eso es la música para el ser humano, ¿no? Va, llevo mucho rato, te toca explicación. Todos los que estamos aquí, todos estamos hechos de átomos en movimiento. Lo que acaba de explicar Lol nos enseña que la música es esencialmente eso, ordenar el caos de esa vibración. Cuando algo nos conmueve, no solo lo oímos, lo sentimos en el pecho, en la boca del estómago. Es una resonancia, porque la música, como ella estaba explicando, no la escuchamos solo por el oído, la siente todo nuestro cuerpo, la absorbe el perespíritu, porque allí donde hay una vibración, recordemos el tema de la semana pasada, hay una resonancia y donde hay resonancia, ahí empieza la posibilidad de armonizar y de

cuerpo, la absorbe el perespíritu, porque allí donde hay una vibración, recordemos el tema de la semana pasada, hay una resonancia y donde hay resonancia, ahí empieza la posibilidad de armonizar y de sanar. Es como si la música le recordara a nuestras células cómo volver a sonar en armonía cuando el mundo exterior nos ha desafinado. Digamos que el cuerpo recibe el estímulo, el periespíritu lo transmite, lo modula también y finalmente es el espíritu quien realmente va a percibir todo eso. Por eso el cuerpo no va a sentir por sí mismo. El cuerpo, recordemos que es simplemente materia. Es un simple instrumento. Como ya ha explicado Lori, como explicamos durante muchas semanas, el gran intermediario es el perespíritu, que es el que es capaz de conectar el mundo material con el mundo espiritual o ser material, el cuerpo físico con el espíritu. Esto nos ayuda. Es que ha dicho lo mismo que acabo de decir yo, pero bueno. Ya, bueno, pero apetecía nos ayuda a entender mucho mejor incluso fenómenos como el dolor, el sueño, la anestesia. ¿Os acordáis que se explicó la semana pasada los efectos de la anestesia? Pues cuando la conexión entre el cuerpo y el perespíritu está debilitándose, por cualquier motivo, como explicamos, la percepción de las sensaciones físicas va cambiando. Pues eso también es lo que le sucede a nuestra psique con la música, que es capaz de alterar nuestras percepciones. Pero esto que parece que es solo teoría, no lo es. No es solo teoría, tiene una consecuencia en la práctica muy importante que es por lo que hemos querido hablar. Porque si la percepción verdadera, el que percibe de verdad es el espíritu, entonces la calidad de lo que percibimos dependerá también de nuestro estado interior, ¿no? La música alegre y pachanguera va a ser siempre alegre y pachanguera. Por eso necesitamos estudiar, necesitamos la reflexión, necesitamos vigilancia sobre nosotros mismos, porque eso no es simplemente es una acumulación de ideas, porque yo estudio, acumulo ideas, porque yo reflexión,

tamos estudiar, necesitamos la reflexión, necesitamos vigilancia sobre nosotros mismos, porque eso no es simplemente es una acumulación de ideas, porque yo estudio, acumulo ideas, porque yo reflexión, acumulo ideas, no. Cuando de verdad hago todo eso, cuando me estudio, cuando me reflexiono, cuando tengo vigilancia sobre lo que hago, estoy afinándome, estoy preparándome. Recordáis que lo dijimos, explicamos también la semana pasada, afinación y preparación. Dijimos que volveríamos a a repetir un poquitín o más que repetir a a acumular de nuevo esas ideas, a irlas poniendo en su sitio. ¿Por qué decimos afinación? Porque ahí vamos ajustando nuestro instrumento interno, ese instrumento que podríamos en vez de ser un periespíritu, vamos a decir que es un violín, que es un piano, cada uno que coja el instrumento que más le guste. Estamos afinándolo, tanto el perispíritu como el espíritu, ¿vale? y decimos que está en preparación, ya lo explicamos, porque nos estamos capacitando para comprender mejor la vida, para enfrentar mejor las pruebas, tanto físico como espiritualmente. No hablamos solo de lo físico. Y en este contexto y con lo que acabamos de explicar ahora, creo que nos da paso para poder entrar en el tema de verdad, que es el de hoy, que es el de la música. Seguramente continuaremos la semana que viene porque han quedado muchas cosas que queríamos explicar hoy, pero no creo que nos dé tiempo. Vamos a hablar de la música, pero no solo como sonido físico, sino como vibración, como armonía, incluso como resonancia del alma. Porque quizás la gran cuestión que nos hemos hecho analizando todo esto no es solo si los espíritus oyen música, sino de qué manera son capaces de percibirla. ¿Y qué nos revela? Eso sobre la naturaleza profunda de la sensibilidad espiritual. Todo eso es lo que hemos ido viendo durante el estado de encarnación, cuando estamos encarnados, cuerpo, perpíritu y espíritu, están colaborando los tres íntimamente. Como hemos dicho hace un momento, el cuerpo es el que capta el estímulo

rante el estado de encarnación, cuando estamos encarnados, cuerpo, perpíritu y espíritu, están colaborando los tres íntimamente. Como hemos dicho hace un momento, el cuerpo es el que capta el estímulo a través de si es luz los ojos, si es frío la piel, si es música oído, los oídos a través de los sentidos que conocemos. Y ahí el periespíritu lo va a transmitir y lo va a modular también como una especie de enlace fluídico y ahí es donde el espíritu lo experimentará según su estado de conciencia. Por eso la misma música, depende de como tenga yo mi conciencia, será de una manera o será de otra. Recordemos que el periespíritu tiene muy pocos límites materiales para la percepción. No es como el cuerpo físico con los sentidos que conocemos. Por eso el cuerpo decimos que solo es un instrumento semiconsciente. Sin embargo, el periespíritu todo él es sensitivo. Ve siente por todas las partes, sin ningún tipo de límite direccional de los sentidos. No necesita estar mirando a un sitio concreto para ver o para escuchar o para sentir. La física moderna está hoy día estudiando, ya corrobora, ya nos dice, ya nos afirma que la materia y el sonido son vibraciones. Aquí en el plano físico, ondas que van viajando, ¿no? como es la música allá en el universo, en el plano espiritual, son resonancias eternas que están también por unas leyes. Pero lo curioso de la música es que trasciende la teoría física, porque si la percepción depende del espíritu, su impacto, por supuesto, fluye por nuestro estado de ánimo. Por eso hacemos hincapié en hablar del estado de ánimo, de como yo me encuentro a la hora de recibir alguna información de fuera. Recordemos, estudio, reflexión, vigilancia no es acumular datos, es afinar el instrumento. Hay una comparativa que se usa a veces en la Edad Media, ya hablaban de esa vigilancia interior, hablaban de es como si fuese un laut desafinado que queremos conseguir que esté en armonía con las leyes universales. Por eso, cuando hablamos de reparar el periespíritu a través de la música, no

ior, hablaban de es como si fuese un laut desafinado que queremos conseguir que esté en armonía con las leyes universales. Por eso, cuando hablamos de reparar el periespíritu a través de la música, no estamos hablando de una reparación mecánica, de una reparación médica como si fuese algo que se nos ha raduto. Uy, se me ha caído esto al suelo. No, no, no se roto físicamente, sino algo que es mucho más sutil. Estamos hablando de una armonización vibratoria. Por lo tanto, el periespíritu es en esencia un campo de vibración. Sí. No, que el perespíritu es eso. No, no, no iba a decir nada. Llevo mucho tiempo hablando sin que me cortes y escuchándote. Y todo lo que vivimos, los pensamientos, las emociones, las experiencias, todo eso queda registrado en él. Como estados vibratorios hablamos del periespíritu, eh, en las diferentes capas del periespíritu, tanto en las internas como las externas. y va a depender de sus matrices de afinidad, del grado de evolución del espíritu, que es lo que estructurará, lo que almacenará y lo que reproducirá esas vibraciones en función de la frecuencia que ese espíritu sostiene en ese momento. Por eso cuando era Sí, bueno, cuando hablamos del periespíritu no es algo denso, son capas de diferentes eh incluso de diferentes colores. Ponemos el ejemplo de la cebolla muchas veces, ¿no? De esas capas. Sí, pero vemos toda la capa de fuera como muy igual y son capas diferentes maneras, con diferentes densidades también. Entonces, cualquiera de nosotros cuando pasamos por un dolor, por una culpa, por un miedo, por un desequilibrio, nuestro periespíritu entra en disonancia. Podríamos decir que pierde su armonía natural. Y aquí es donde sí entra la música. ¿Por qué? Porque la música nos puede ayudar a instaurar nuestro perespíritu y nuestro yo interno que está necesitando en ese momento ser afinado. Porque la música no es solo sonido, la música es vibración y está organizada con una intención y con armonía, como dijimos antes. Por eso, cuando escuchamos música con

ando en ese momento ser afinado. Porque la música no es solo sonido, la música es vibración y está organizada con una intención y con armonía, como dijimos antes. Por eso, cuando escuchamos música con vibraciones elevadas, no solo bonita, no hablamos de música bonita, hablamos de algo emocionalmente coherente, algo profundo. esa vibración resonancia con nuestro periespíritu. O sea, la música es vibración organizada. Exacto. No desorganizada. Bueno, también hay música desorganizada, pero lo tocaremos un poco más adelante, ¿vale? También tenemos que dejar claro que la música no cura porque sí nos puede ayudar a sanar porque nos reordena, pero tiene que haber cambios de conducta, tenemos que autoanalizarnos, ¿vale? Pero sí es verdad que nos puede ayudar a reorganizar emociones, a suavizar tensiones internas. ayudarnos a elevar el pensamiento y poco a poco esto y nuestros cambios nos ayudarán a restaurar la armonía del periespíritu. ¿Cuál es el problema? Pues que no toda la música tiene ese efecto, porque ahí va a depender la intención con la que esa música fue creada. Ahora os lo explico. Eh, también, por supuesto, la carga emocional que es capaz de transmitir esa música y, como hemos dicho hace un momento, el estado interior de quién la está escuchando. Son tres realidades que componen la música terrenal. Hablamos de la música física, la intención, la carga emocional, el que la compuso en su momento y la interioridad del que la está recibiendo. Porque no toda música, es lo que tú decías, es armonía. Y esto es importante entenderlo. La música no es neutra. La música es vibración y toda vibración tiene una cualidad. Por eso nos encontramos con melodías que nos ayudan a elevarnos, como he explicado hace un momento, a restaurarnos, a reorganizarnos, pero también existen músicas que nos pueden perturbar, que nos pueden agitar o incluso densificar nuestro estado interior, ¿vale? hacernos esa sensación más densa, más negativa, ¿no? No vamos a etiquetar aquí de forma extrema, ¿no?

e nos pueden perturbar, que nos pueden agitar o incluso densificar nuestro estado interior, ¿vale? hacernos esa sensación más densa, más negativa, ¿no? No vamos a etiquetar aquí de forma extrema, ¿no? Los tipos de música, porque cada uno tiene sus gustos musicales, pero sí hemos de reconocer que no toda la música está en sintonía con la armonía, podríamos decir, del bien, ¿no? Entonces, ¿de qué depende el efecto de la música? Como hemos dicho, las más importantes es la intención con la que fue creada esa música, porque ese compositor estaba inspirado con una intención. La música nace en verdad del estado del alma del compositor. Si surge de alguien que busca la paz, que está en paz, amor, elevación, eso va a quedar impregnado. Pero si nace de la ira, del vacío, de la rebeldía, una rebeldía sin dirección, que podríamos decir, ¿no?, también va a transmitir esa vibración. Y seguro que ahora estáis todos pensando en músicas que a lo mejor transmite eso, pero es que dependerá también de la carga emocional que contiene. Hay músicas que son capaces de calmar, de ordenar, que nos reconectan con un ser espiritual, con nosotros mismos y otras, sin embargo, que nos tensan, que nos aceleran, que alimentan emociones mucho más densas. ¿Algo quiere decir? No, estoy escuchándote, estoy pensando. Estamos hablando de que en ocasiones transmiten paz, calma, etcétera, pero que no hemos de olvidar que también pueden transmitir sensualidad, ira, rabia, dolor, ¿vale? Porque la música actúa directamente sobre nuestra psique, muchas veces sin que nos lleguemos a dar cuenta. Influye directamente sobre el sistema límbico, que es la parte del cerebro encargada de las emociones, ¿vale? memoria respuestas afectivas. Es decir, que la música no pasa primero por un análisis, yo oigo algo y empiezo a analizarlo, no, no entra directamente en el mundo de mis emociones. Por eso, como decía Loli, una melodía es capaz de hacernos llorar sin saber por qué. Escuchamos una melodía, nos viene algo que no sabemos qué es y nos dan

a directamente en el mundo de mis emociones. Por eso, como decía Loli, una melodía es capaz de hacernos llorar sin saber por qué. Escuchamos una melodía, nos viene algo que no sabemos qué es y nos dan ganas de llorar. Nos puede erizar la piel, transportarnos a un recuerdo concreto en segundos, en un momento, activando algo que no sabemos qué es. está activando, digamos, esas estructuras. Hablamos de la amíctala, que es la de las emociones intensas, el hipocampo que activa la memoria, conecta con emociones, con recuerdos de forma inmediata. Podríamos denominarla y decir que la música habla el lenguaje del sistema límbico, que es el lenguaje de la emoción, ¿vale? Pues ahí es donde ataca directamente. Activa dos cosas, lo que sería el sistema límbico y limpocampo y activa lo que es la memoria y la emoción. Entonces eso es es como una bomba, ¿no? Y encima tiene tanto poder porque no necesita que lo entendamos, simplemente la sentimos antes de pensarla y ya m nos transporta o nos emociona antes de que lo pensemos. Y además también va a depender del estado interior, de cómo estamos en el momento que la estamos escuchando, porque la música no solo emite, encuentra resonancia en nosotros. Una misma canción es capaz de elevar a una persona y de perturbar a otra según su mundo interno. Por eso, así como cuidamos nuestro comer, ¿no?, para el cuerpo, muchas veces no nos damos cuenta que también deberíamos cuidar qué es lo que escuchamos para nuestra alma. Y aquí me gustaría hacer una idea muy simplista que a veces tenemos sobre la música. No se suele decir, "Esta música es buena, esta música es mala." No, es algo mucho más profundo que voy a intentar explicar brevemente porque Lol ya está nerviosa. No, no. Bueno, sí, [risas] la música no actúa igual en todas las personas, actúa en función del estado interior, porque como la música no emite, sino que busca esa resonancia dentro de nosotros, eso que nos va a activar, es como si cada uno de nosotros llevase una orquesta dentro, ¿no? Yo llevo una

ado interior, porque como la música no emite, sino que busca esa resonancia dentro de nosotros, eso que nos va a activar, es como si cada uno de nosotros llevase una orquesta dentro, ¿no? Yo llevo una orquesta interna y está esperando a ese director. Cuando escuchamos música, esa música externa intenta sincronizar con aquello que está sonando dentro de mí. Por eso, si yo me encuentro bien, si estoy en paz, en equilibrio, en serenidad, y escucho una melodía elevada, armoniosa, esa música todavía me va a elevar más, me va a expandir, me va a afinar. Hay muchas veces las músicas que ponemos en algún tipo de reuniones, ¿no?, que hacemos. Pero, ¿qué pasa si ese día yo dentro he tenido un enfado, estoy con ira? ¿Qué pasa si tengo rabia contenida, dolor, frustración? pues que esa misma música que podríamos decir que es elevada y que en otros momentos me ha llevado, no va a encontrar resonancia y cuando no hay resonancia no hay armonía. En ese momento lo que va a existir es fricción entre aquello que la semana pasada me estaba calmando y que ahora me está poniendo los nervios. Sí, pero ¿por qué? Porque imaginaros que como no estás preparado para esa armonía, es como que que te molesta dentro de esa música, ¿no? Entonces es por eso se llama esa aflicción. Por eso en lugar de calmar me va a incomodar, me va a irritar porque está de alguna manera mostrando una distancia entre lo que suena fuera y lo que yo tengo dentro. Y entonces, ¿qué pasa muchas veces con eso? pues que la persona busca una música que sí esté en frecuencia con como él se encuentra actualmente, un estilo musical a lo mejor más intenso porque yo estoy enfadado, estoy alterado y necesito algo que esté en resonancia con lo que yo estoy sintiendo dentro. Busco músicas mucho más duras, más cargadas emocionalmente de aquello de lo que nosotros estamos vibrando, porque esa música sí va a resonar con mi estado interno. Pero esto no significa que esa música sea mejor, ni tampoco que sea mala en sí misma. Lo que significa es

de lo que nosotros estamos vibrando, porque esa música sí va a resonar con mi estado interno. Pero esto no significa que esa música sea mejor, ni tampoco que sea mala en sí misma. Lo que significa es que estamos sintonizando con ese estado de nuestra alma, de cómo me encuentro yo en ese momento. Hemos tener algo muy claro. Una cosa es es sonar con lo que somos en ese momento. Yo puedo tener un día malo y no apetecerme oír música clásica. Y otra muy distinta es quedarnos ahí. Por eso hemos de entender que la música, que creemos que simplemente es un entretenimiento, ¿no? No hemos de tomarla como una herramienta de autoconocimiento. Ay, ¿por qué a mí hoy me está molestando esto que otros días me calma? ¿Por qué me apetece otro estilo de música hoy en concreto? Bueno, si, ahora ya me toca, no te dejo. Ahora hemos entendido que que dos personas pueden escuchar la misma música y vivir experiencias completamente diferentes y que si hay músicas muy elevadas, que son buenísimas, grandes orquestas, pueden entrar en conflicto íntimo con aquel que las está escuchando. Entonces, al entrar en ese conflicto íntimo produce frustración, ira, rabia, porque aunque sea una música elevada, yo no estoy bien ese día para ese momento, ¿no? ¿Por qué? Porque la música no entra solo por el oído, entra por el alma. Y cuando es elevada no solo se escucha, se convierte en una medicina silenciosa que afina, suaviza, reconstruye el equilibrio del periespíritu. Pero si no nos afinamos con esta música es porque probablemente no estemos preparados para captar la esencia sanadora de ciertas sintonías que existen. ¿Y qué ocurre? Como no estoy preparado, me va a a molestar. Debemos entender la fuerza vibratoria que tiene la música en el hogar. Y eso es algo que vamos a empezar a comprender y vamos a ampliar aún más esta comprensión si miramos lo que André Luis describe las colonias espirituales, especialmente en nuestro hogar. Todos sabemos que es psicografiado por chicos aviar. Ahí encontramos una

pliar aún más esta comprensión si miramos lo que André Luis describe las colonias espirituales, especialmente en nuestro hogar. Todos sabemos que es psicografiado por chicos aviar. Ahí encontramos una formación que si la recapacitamos cambia completamente nuestra visión de la música en el plano espiritual. La música es terapéutica en el plano espiritual. Si recordamos el pasaje en las cámaras de rectificación, si nos vamos a ese pasaje, la música no es un fondo agradable ni un adorno cultural, no. Es una prescripción medicinal y terapéutica para los espíritus que están allí. Entonces, suena esa música porque es una prescripción. André Luis nos describe la llegada de espíritus procedentes del umbral, ¿no? Como llegan, profundamente desequilibrados, con el perespíritu absolutamente desacustado por años de pasiones desordenadas, culpa, odio, desesperación de todo lo que se pueda encontrar allí. Y no llegan solo cansados emocionalmente, llegan estructuralmente desorganizados en su campo vibratorio, o sea, en su perespíritu. Ellos reciben corrientes de reestructuración armónicas. O sea, la música de eh en el mundo espiritual reestructura espíritus que están aún impregnados de angustia, incapaces de sostener pensamientos elevados y ese ambiente que crea esa música comienza a proyectar en ellos una armonía suave, organizada, envolvente y consigue ir penetrándoles. No es que escuchen una melodía bonita como escuchamos nosotros cuando tenemos esa música de fondo, es que las ondas armónicas penetran directamente en su estructura fluídica, reorganizando, calmando, equilibrando. Eso es lo que hace desde el mundo espiritual el eh en en nuestro hogar, en muchas otras espirituales. Por eso, en la pregunta 251 se nos dice que la música tiene infinitos encantos para los espíritus. Fijaros ahora ya como vamos entendiendo mejor la respuesta. Debido a sus muy desarrolladas cualidades sensitivas. La contestación de los espíritus una de la parte es una de la parte. La codificación no describe el fenómeno en términos de

do mejor la respuesta. Debido a sus muy desarrolladas cualidades sensitivas. La contestación de los espíritus una de la parte es una de la parte. La codificación no describe el fenómeno en términos de átomos, pero sí nos enseña que el perispíritu es un organismo fluídico moldeable, que la música actúa directamente sobre las cualidades sensitivas del espíritu y que las prociés del periespíritu. Por tanto, es lógico entender que las vibraciones musicales influyen en la armonización o desarmonización del periespíritu. La música actúa como un bálsamo dinámico que ajusta la frecuencia del perespíritu, serenando lo que está agitado, suavizando lo que está crispado. Es la medicina de la armonía aplicada directamente al alma. O sea, medicina de armonía. Fijaros, si esto ocurre en dimensiones donde la sensibilidad es mucho mayor, entonces podemos intuir el efecto que tiene aquí en la Tierra, aunque más amortiguado por la materia, cuando nos hablan de la música que cura. La música adecuada puede reducir tensiones, disminuir irreatibilidad, favorecer estados de introspección o esperanza. No solo porque actúa sobre el cerebro físico, sino porque impacta en el campo, nuestro campo energético que sostiene nuestra vida emocional. Y vais a fijaros en algo muy cotidiano, algo que todos hemos visto o conocemos, ¿vale? ¿Cuántas veces se producen conflictos, peleas o situaciones violentas a la salida de una discoteca? Te contesto yo, muchas, muchas. Solo hay que ver las noticias fin de semana. Sol, muchos fines de semana. personas que quizás en su vida diaria son tranquilas, pero que en ese contexto terminan discutiendo, empujándose, incluso agrediéndose. ¿Y qué ha pasado ahí? No es solo el alcohol, no es solo la situación, hay algo más profundo, el estado vibratorio en el que esas personas han estado inmersas durante horas. Porque la música que suena muchos en muchos de estos ambientes no es neutra, como diía mi madre y el chumba chumba, ¿no? Como decía mi madre en su momento, no es neutra. Es una música intensa,

horas. Porque la música que suena muchos en muchos de estos ambientes no es neutra, como diía mi madre y el chumba chumba, ¿no? Como decía mi madre en su momento, no es neutra. Es una música intensa, repetitiva, con ritmos muy marcados y a veces agresivos, a veces no, casi siempre agresivos, que excita el sistema nervioso, que acelera el pulso, que activa emociones primarias. Si eso le sumamos letras cargadas de rabia, de dominio, de ego o de impulsos descontrolados, sexuales, todo lo que quieras ponerle, lo que estamos haciendo es alimentar ese estado interno. Entonces, ¿qué ocurre? que el perespíritu que es profundamente sensible entra en resonancia con esa vibración, se sobreestimula, se tensiona y la persona sale de allí con una carga acumulada y basta una mirada de alguien, una palabra mal interpretada para que todo eso explote. No es que la música obligue a nadie a pelear, pero sí crea un clima vibratorio que facilita, que predispone, que amplifica lo que está dentro. O sea, persona a lo mejor ya tiene rabia, ya tiene no sé qué y esto va a salir fuera a través de esta música. Por eso vemos que en ciertos entornos musicales los conflictos son mucho más frecuentes, porque cuando la vibración es desordenada, el comportamiento también tiende al desorden. Y ahora nos vamos a ir al otro tema, al otro extremo. Sí, por favor. No pensar en un entorno completamente diferente. Un concierto de música clásica, una pieza de Antonio Vivaldi, de Smetana, de Mozart. ¿Habéis visto alguna vez que al salir de un concierto así la gente se pelea? No eso normal. No quiere decir que no pase, pero pero eso no es no es tan normal. No es normal, ¿no? La gente suele salir en silencio o hablando en voz baja, como si algo dentro hubiera sido ordenado. Algunos incluso salen emocionados, otros reflexivos, otros en paz. Durante ese tiempo, el ser entero, la mente, el cuerpo y el perespíritu han estado a una vibración armónica, estructurada, coherente. No hay sobresaturación, no hay agresividad, no hay ruptura, hay

z. Durante ese tiempo, el ser entero, la mente, el cuerpo y el perespíritu han estado a una vibración armónica, estructurada, coherente. No hay sobresaturación, no hay agresividad, no hay ruptura, hay equilibrio. Y esa armonía no se queda fuera, se imprime dentro. Por eso, al igual que hay entornos donde la vibración favorece el conflicto, también hay espacios donde la vibración favorece la paz. Por supuesto que esos dos ejemplos tienen susciones, pero eso ya forma parte del ser humano más que del entorno, ¿no? Sí, porque como hemos dicho también saliendo de un concierto Vivalde podemos pelearnos. Sí. Volvemos a André Luis que va todavía más lejos en sus descripciones, cuando habla de cómo la música en planos superiores no es solo un sonido, es luz. Él utiliza expresiones que desafían nuestra física actual, diciendo que la música se percibe con una como una verdadera lluvia luminosa. En la Tierra el sonido es vibración del aire. En el mundo espiritual es vibración del fluido cósmico universal. Eso significa que no se limita a estimular un órgano sensorial, sino que se expande por como un fenómeno sinestésico por todo. Una nota no solo suena, sino que ilumina. Una melodía no solo se oye, sino que colorea el ambiente. Los habitantes, que ya lo hemos hablado todo esto, ¿no? Los habitantes de esas esferas perciben la música como ondas que envuelven el espacio con tonalidades lumínicas, creando una atmósfera que eleva el estado de conciencia de quienes participan. Una experiencia integral donde arte y energía son una misma cosa. Nosotros en la destinidad de la carne apenas captamos una fracción de esa realidad. ¿Quieres seguir tú? Si me dejas hablar de Chico Xavier. Sí, vale, sigue tú. Si nos vamos a la literatura de Chico Xavier, cuando en una colonia espiritual se desea sintonizar con esferas más puras, lo hemos leído muchísimas veces, no estamos hablando de que allí utilicen discursos elaborados ni fórmulas mágicas complejas. Lo que hacen es recurrir a la armonía musical junto a la oración.

s puras, lo hemos leído muchísimas veces, no estamos hablando de que allí utilicen discursos elaborados ni fórmulas mágicas complejas. Lo que hacen es recurrir a la armonía musical junto a la oración. De esta manera la música funciona como una especie de antena colectiva que eleva el tono vibratorio de todo el conjunto. Entonces, recordamos que en las explanadas a veces iban a ver música, otras veces empezaban con la música y venía un espíritu a dar el mensaje. Ese es el puente que permite a un espíritu en transición elevar su frecuencia lo suficiente para poder tocar aunque sea momentáneamente la paz de los planos superiores, la música. En ese sentido, podríamos decir que la música bien utilizada es como una oración. Es cuando nuestra mente conecta con Dios a través de la música, ahí prescinde de palabras y se convierte en una vibración pura dirigida hacia el bien. No hablamos aquí de tipo de música, sino de cómo yo la utilizo. Hay además un detalle profundamente bello en las asambleas descritas por Andrés Luis del Plano Espiritual, donde dice que muchas veces la música no es la ejecución individual de un músico, sino una creación colectiva. Y creo que eso es bastante importante que lo entendamos. Cuando nos unimos para una oración, cuando nos unimos para una música, como ha dicho Loli, no es lo mismo en una discoteca que en un sitio donde estás sentado, callado, escuchando, interiorizando. No es solo instrumento dominando la escena. Es la suma de muchas voluntades cuando se hace bien y de muchos sentimientos orientados hacia el bien. Eso es lo que se hace en el plano espiritual, en esas asambleas musicales. Tientos de espíritu se encuentran unidos en un propósito fraterno. Son capaces de proyectar pensamientos armónicos que su estructura, podríamos decir que es, como él ha comentado antes, tienen formas sonoras y lumínicas. Es una unión que genera una atmósfera tan potente que se convierte en una construcción real en el fluido universal. Y no es una metáfora, es un

l ha comentado antes, tienen formas sonoras y lumínicas. Es una unión que genera una atmósfera tan potente que se convierte en una construcción real en el fluido universal. Y no es una metáfora, es un efecto totalmente fluídico. Vamos a imaginar por un momento una orquesta, no una orquesta cualquiera. Estamos hablando de una orquesta de 500 instrumentos. Todos los músicos están ahí. Hay violines, hay violonchelos, hay flautas, hay trompetas. Encontramos percusión, encontramos cuerda, encontramos de todo, de aire, ¿vale? Ahora imaginad por un momento que todos empiezan a tocar a la ve, pero perfectamente afinados. Ahí no hay nada de caos, no hay nada de ruído, no hay nada de desorden. Lo que hay es total armonía. Aunque cada instrumento suene distinto, uno de cuerda, uno de aire, uno de percusión, ¿vale? Ninguno molesta al otro. Cada uno es capaz de ocupar su lugar, su frecuencia, su momento para todos juntos poder crear algo que uno solo de ellos por separado sería incapaz de crearlo. Pues eso es lo que hacemos cuando nos unimos tanto en oración como en música, como para poder conectar con el bien. Y aquí es donde vemos algo muy importante que Kardec explicó con claridad cuando habló de que la unión de intenciones potencia resultado. Eso nos dice Cardc, es una calificación. Cuando varias conciencias son capaces de vibrar en la misma dirección, el efecto no es aritmético, no, no es multiplicador. Y en el plano espiritual esa multiplicación se manifiesta como estructura armónica que es capaz de fortalecer, es capaz de elevar y es capaz de sostener a todos los que están participando. Podríamos decir que es la prueba viviente de que la fraternidad no es solo un ideal moral, no, no es una fuerza energética capaz de transformar ambientes. Si esto lo trasladamos de alguna forma a nuestra vida cotidiana, podremos comprender que la música en el hogar, como decía Lolia hace un momento, puede ser utilizada de forma consciente como una herramienta de armonización colectiva. Y no estamos hablando de

diana, podremos comprender que la música en el hogar, como decía Lolia hace un momento, puede ser utilizada de forma consciente como una herramienta de armonización colectiva. Y no estamos hablando de imponer repertorios ni de crear rigideces. sino de entender que cada vibración elegida contribuye a construir la psicoesfera doméstica. Cuando un núcleo familiar es capaz de compartir momentos de armonía sonora, está generando un campo vibratorio común a todos ellos, que es capaz de facilitar el entendimiento, de suavizar conflictos. Cuando la música, además, es elevada, es serena, es capaz de crear condiciones favorables para la presencia de nuestros guías, nuestros espíritus benefactores que se van a encontrar en afinidad con ese ambiente. Por eso diríamos que la música no es un accesorio cultural, es una expresión directa de la ley universal de vibración. Como decía Loli hace un momento, puede ser medicina, puede ser luz, puede ser un enlace con lo divino, incluso una manifestación de la voluntad colectiva, todo el núcleo familiar, de todo el núcleo de una ciudad, de todo el núcleo de un centro orientada hacia el bien. Imagináis ese esa orquesta general para todos, ¿no? Te lo imaginas. Sí, pero cuando empiezan yo los encuentro desafinados. ¿Cómo siempre? Bueno, yo creo que no puede ser un pelín más. Hablamos de los planos superiores. Sí. Pues entonces seguiremos. que yo tengo aquí un horario. Entonces, dejarme que hable un momento de los planos superiores, porque allí la música es la materialización armónica de esas conciencias que estamos hablando. Aquí en la Tierra podemos, digamos, comenzar modestamente a utilizar como instrumento de educación vibratoria, ¿no?, la música, afinando un poco nuestra sensibilidad hasta que algún día llegamos, podamos llegar, si llegamos a comprender esa experiencia propia que los espíritus llaman llama cuando contestan en la pregunta 251, música celeste. Sí, ya yo creo que sí que podemos acabar. Yo creo que sí, porque si no me voy a expandir más de

a experiencia propia que los espíritus llaman llama cuando contestan en la pregunta 251, música celeste. Sí, ya yo creo que sí que podemos acabar. Yo creo que sí, porque si no me voy a expandir más de sobre todo eh la reflexión de hoy sería esa música que ponemos en el hogar e para que empecemos a ser conscientes de la vibración y de lo que puede hacer en nosotros, ¿no? Entonces, esperemos que la clase de hoy os haya servido. Continuaremos la semana que viene un poquito más con lo que es la música ya para acabarlo, incluso a ver si podemos traer algún alguna cosita, ¿no? algún tipo de música que podamos escuchar que no sea la gallina caponata. No, no, eso es lo que querías poner tú la semana pasada. Sí. No, el o la don Pepit la don Jesé. Vale, pues muchas gracias por escucharnos una semana más y gracias por vuestras preguntas y por continuar con nosotros. Un saludo a todos, un abrazo. Gracias por los comentarios, por los saludos, por estar cada semana ahí. Ya somos amigos muchos de los que estáis ahí comentando cada semana. Un fuerte abrazo y nos vemos la semana que viene.

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