Conociendo El Libro de los Espíritus | Clase 234 • El poder silencioso de la música
» Videoaula en español – Conociendo El Libro de los Espíritus • Con Manuel Sonyer y Dolores Martínez • Clase 234 • Reencontrarse por dentro: el poder silencioso de la música #ElLibroDeLosEspíritus #ManuelSonyer #DoloresMartínez #Espiritismo #DoctrinaEspírita #EstudioEspírita #AllanKardec #FilosofíaEspírita #ClaseEspírita #ConociendoElLibroDeLosEspíritus #EducaciónEspiritual #Espiritualidad *Conozca EspiritismoPLAY — su plataforma espírita digital.* Acceda a contenidos exclusivos: conferencias históricas con Divaldo Franco, eventos, películas, música, audiolibros, revista digital y mucho más. 👉 http://www.espiritismoplay.com
Muy buenas tardes, muy buenas noches y bienvenidos a un aula más de Conociendo el libro de los espíritus. Mi nombre es Manuel Soñer y es un placer estar una semana más con todos vosotros. Hola a todos, yo soy Dolores Martínez y esta semana vamos a terminar el tema de la música, del cual nos habéis hecho muchísimas preguntas, nos habéis obligado a buscar, ¿no? Y entonces eh lo hemos titulado Reencontrarse por dentro el poder silencioso de la música, ¿no? Para esa ayuda. Eh, como es un tema que os ha gustado mucho, pues vamos a a ir adentrándonos un poco ya para terminar esta semana. La semana pasada hablamos de la música en el hogar y esto os ha traído preguntas, eh, pensamientos, ¿no? Pero habéis de pensar que no es simplemente un sonido que acompaña, sino debe ser una herramienta que pueda transformar profundamente nuestro estado interior. La música no es ese ruido. Recordáis, no solo hablamos de la música como armonía, sino también como una herramienta de sanación. Y ese es el otro punto que vosotros también habéis tenido cierto interés. Si nos acordamos, en el libro de nuestro hogar se describe con bastante detalle las colonias espirituales, pero no solo como lugares de vida, sino también como espacios de tratamiento, de recuperación y de reajuste del alma. Y allí la música hemos explicado que no es un adorno, la música es una terapia, pero dentro de muchas más cosas que hay, ¿no? Allí se nos habla en este libro de hospitales espirituales donde los espíritus que han desencarnado llegan en estados muy diversos, algunos confundidos, otros con sufrimientos muy profundos, otros incluso con desequilibrio que arrastran de la vida física, o sea, con todo aquelaste que tienen de la vida física. Y en esos lugares se aplican terapias que no son materiales, pero tampoco son abstractas. Son profundamente reales porque el periespíritu es semimaterial y el mundo quinta esenciado también es otro tipo de materia. Allí se utilizan fluidos, vibraciones y también música. O sea, hay muchas
. Son profundamente reales porque el periespíritu es semimaterial y el mundo quinta esenciado también es otro tipo de materia. Allí se utilizan fluidos, vibraciones y también música. O sea, hay muchas herramientas que se utilizan allí, igual que aquí en la Tierra. La música allí es vibración directa del pensamiento. Es armonía que penetra en el ser, que reorganiza, que equilibra. Es una música que no solo se escucha, que se siente en todo el espíritu. Y esto es algo que que nos cuesta mucho concebir. Después veréis que hay algunas veces que se puede sentir así. En seguimos hablando del libro de nuestro hogar, que se describen momentos en los que en determinados ambientes son preparados estos ambientes con armonías específicas, con vibraciones musicales dirigidas a diferentes situaciones. No toda la música es igual para todas las situaciones. Lo que en el plano espiritual es evidente, aquí en la Tierra es sutil, pero la ley que acompaña a la a este estado vibratorio de la música es la misma. Porque la música no solo entretiene, nos eleva o nos densifica. Claro, depende, depende. Y claro, como habéis hecho tantas preguntas, hoy vamos a intentar dar un paso más porque, claro, no se trata simplemente de poner música y ya está. Si fuera así de sencillo, todos viviríamos en equilibrio, sobre todo en un equilibrio permanente, todos en armonía. Todos, todo. La diferencia, o sea, estaríamos en armonía, todo estaría bien, porque la diferencia no está solo en la música, está en cómo la utilizamos. Lo primero es entender que no estamos creando un ritual complicado, ni algo técnico, ni algo reservado a especialistas cuando hacemos esa música en la casa que ponemos, no, no, no. Estamos hablando de algo sencillo, ¿no? Hacer un curso de cuencos tibetanos, de organizar grandes sinfonías, es algo más sencillo, más consciente, es lo que tenemos que hacer en nuestras propias casas. Pero vamos a hacer un inciso para que no nos confundamos, porque después también vamos a hablar de cómo podemos hacerlo
sencillo, más consciente, es lo que tenemos que hacer en nuestras propias casas. Pero vamos a hacer un inciso para que no nos confundamos, porque después también vamos a hablar de cómo podemos hacerlo para nosotros. El espiritismo no niega en absoluto las terapias para ayudar a sanar el cuerpo y el alma. Al contrario, reconoce profundamente que el ser humano no es solo cuerpo, que existe una dimensión espiritual, energética, vibratoria, que forma parte de lo que somos, que por lo tanto también debe ser cuidada, educada y armonizada. O sea, toda esa parte vibratoria, toda esa parte espiritual, ya sabemos que debemos cuidarla. O sea, el espiritista no huye, al contrario, la ama, la organiza y piensa que es la verdadera vida. Y esta idea es fundamental porque no nos sitúa ante una visión más amplia de la vida, donde lo invisible no es algo ajeno, o sea, para nuestros ojos no es algo ajeno el periespíritu, el mundo espiritual, no, sino es una extensión natural de nuestra propia realidad. Vivimos en el plano físico y en el plano espiritual. Ahora bien, y esto es muy importante comprenderlo con claridad y no todo lo que se presenta como terapia espiritual, y lo hago así, ¿no? Porque Manolo me mira, o para el espíritu lo es realmente. O sea, el hecho de que hablemos de lo que hacen en el plano espiritual le estamos llamando terapia, pero está abarcando un sinfín de cosas. Y hemos hablado otras veces de las eh pseudoterapias. El espiritismo no es una doctrina de soluciones rápidas, ni de fórmulas mágicas, ni de promesas inmediatas. Ya esto se va a resolver en un momento. Que resuelve los problemas sin esfuerzo. Nada. Esto no lo hace el espiritismo, ni lo dice. Es una doctrina que invita a la responsabilidad personal, al conocimiento consciente y sobre todo a la transformación interior del individuo. A eso es lo que nos invita. En el libro de los mediums se nos advierte con claridad sobre los peligros de aceptar sin criterio, y lo vamos a repetir varias veces durante esta clase,
ior del individuo. A eso es lo que nos invita. En el libro de los mediums se nos advierte con claridad sobre los peligros de aceptar sin criterio, y lo vamos a repetir varias veces durante esta clase, todo aquello que se presenta como proveniente del mundo espiritual. Es que me lo ha dicho un espíritu, es que es que lo he leído. No, no, no, no. Hay que tener criterio porque del mismo modo que existen influencias elevadas, también existen influencias imperfectas. Y esto es de queda claro, claro, claro en la mente del espiritista, pero y ese pero a veces no tenemos no sabemos cómo verlo. Y por eso cualquier práctica que se llame espiritual debe pasar siempre por un filtro muy claro, el de la razón, el de la moral, si es razonable, si no, si es moral o no, y de su coherencia con las leyes naturales, que sabemos que no existen los milagros, que hay muchas cosas que todavía desconocemos. Pero una coherencia con las leyes naturales, o sea, no creer en milagros, ni soluciones rápidas, ni soluciones sin esfuerzo. Esto jamás, jamás lo va a decir el espiritismo. Jamás va vamos a decir que una terapia que diga esto va a funcionar. Sin ese desternamiento corremos el riesgo de confundirlo con confundirlo, bueno, verdaderamente aquello aquello que es verdaderamente constructivo, decir, claro, con aquello que aunque pueda parecerlo no lo es. A mí me pueden dar, por ejemplo, hoy en día, pues vamos a ver una solución mágica para adelgazar, pero esa solución mágica es momentánea. Si llega a ser, si llega a ser momentánea y después, ¿qué? No [resoplido] sabemos que existen terapias para el cuerpo y el espíritu válidas, pero razonadas con esos filtros que hemos hablado. El espiritismo no habla de terapias, no tiene terapias y ha de quedar muy claro, pero tampoco tiene medicamentos. O sea, vamos al médico y cada cosa tiene su lugar dentro de de todo ese todo eso que tenemos a nuestro alrededor. Llamamos terapias a la terapia de pases, al agua fluficada, pero son ayudas. Claro, no debe tratarse de espectáculos
cosa tiene su lugar dentro de de todo ese todo eso que tenemos a nuestro alrededor. Llamamos terapias a la terapia de pases, al agua fluficada, pero son ayudas. Claro, no debe tratarse de espectáculos ni de rituales externos, ni de algo que alguien hace sobre nosotros mientras permanecemos pasivos. Va, os tumbáis una camilla, voy a hacer cuatro pases y no calcáis nada. ya estáis sanados o estáis salvados, ¿no? No, las verdaderas herramientas de armonización implica siempre la participación del individuo, de nosotros, porque el cambio real no viene de fuera, sino que se construye desde dentro hacia fuera con esa ayuda de esa terapia y lo vemos en esos libros donde lo que están haciendo es reconstituirlos, pero no se arreglan de repente las cosas. Por eso prácticas como la oración sincera, el cultivo de la del pensamiento elevado, la reforma íntima, el desarrollo de buenos sentimientos, todo eso son terapias, que eso lo que se aconsejan. Y también la música armoniosa de la que hablamos no son simples actos simbólicos, sino procesos que generan un cambio vibratorio real, ¿de acuerdo? O sea, que generan, que ayudan. Un cambio que no actúa de forma mágica ni instantánea, o sea, porque me ponga Vivaldi o Abac, no, no, sino que poco a poco nos ayuda a reorganizarnos interiormente, a reencontrarnos con nosotros mismos y a recuperar el equilibrio que muchas veces sin darnos cuenta hemos perdido. Vivimos rodeados de música y esto lo sabemos. ¿Por qué? Porque la escuchamos en el coche, en la casa, en la calle. La usamos para acompañar momentos, para distraernos, para emocionarnos, la usamos para todo, en las películas, en todo, pero rara vez nos detenemos en algo esencial, que la música no solo nos acompaña, sino que nos transforma. Y eso es lo que ahora mismo estamos aprendiendo, que la música nos está transformando. Hay canciones que nos calman, otras que nos inquietan, ¿no? Esa cuando las las películas de Mot tan. otras que nos levantan el ánimo, ¿no? Incluso en los días más difíciles.
ca nos está transformando. Hay canciones que nos calman, otras que nos inquietan, ¿no? Esa cuando las las películas de Mot tan. otras que nos levantan el ánimo, ¿no? Incluso en los días más difíciles. La música no es solo sonido, es vibración organizada. Por eso está dentro de otro esquema, igual que los pases. Todo eso son esquemas diferentes del universo. Y toda vibración vimos el otro día con aquellos que se daban el gón tiene un efecto, no solo en nuestro oído, sino en todo nuestro cuerpo, en nuestra mente y en lo más profundo de nuestro ser. ¿Por qué? Porque si yo tengo una emoción ahí muy y la saco, está ayudándome. De hecho, desde hace miles de años, civilizaciones enteras ya utilizaban la música como herramientas de sanación. ¿Recordáis que os hablamos de Pitágoras? No enseñaba matemáticas solo para hacer cálculos. Enseñaba que el universo entero está construido sobre proporciones armónicas. Eso es lo que nos enseñaba. Para él el ser humano era como un instrumento y cuando ese instrumento se desafina aparece el desequilibrio, la enfermedad, el malestar. Y por eso él os recordamos que usaba y creaba sonidos específicos para calmar, para armonizar y para restaurar. Eso es lo que hacía. Entonces, yo creo que de alguna manera ya estamos bien metidos en en el tema, bien entendido el tema, ¿no? Yo creo que tampoco hace falta que nos vayamos tan lejos. Bueno, vale. Sí, ir a Pitágoras para entender lo que es la la sanación a través del sonido, que es una ayuda, ¿vale? Por eso he hablado de los padres y todo, todo esto es ayuda. Si nosotros no cambiamos ya podemos poner la mejor música del mundo o el mejor pasistad. Tenemos que cambiar. Pues para entender todo esto, debemos recordar que todo el universo, como decía hace momento, es vibración y nosotros no somos una excepción. Nuestros cuerpos, nuestras células y sobre todo nuestros fluidos espirituales, ¿vale?, vibran a determinadas frecuencias. Sabemos que la música no se escucha solo con los oídos, lo estuvimos explicando,
estros cuerpos, nuestras células y sobre todo nuestros fluidos espirituales, ¿vale?, vibran a determinadas frecuencias. Sabemos que la música no se escucha solo con los oídos, lo estuvimos explicando, con los oídos físicos, ¿vale? que la escuchamos, la podemos sentir con el perespíritu y que las ondas sonoras son fluido movimiento, ¿vale? Entonces, una música elevada puede llegar a bañar nuestra atmósfera espiritual y nos va a ayudar a limpiar lo que diría en el esoterismo, ¿no? Las formas pensamientos, esas larvas negativas, ¿no? Nos puede ayudar a limpiarnos y a facilitar entonces la labor de los benefactores espirituales, que va a ser más fácil que se acerquen a los otros y que nos van a ayudar a a a sacarnos todo eso, ¿no? Por eso en nuestras reuniones, ya sean mediúnicas, ya sean de pases, ya sean cuando ponemos música, muchas veces no estamos hablando de poner música de fondo, música de relleno, estamos hablando de que es un vehículo de fluido saludable. Y aquí yo quisiera pararme un segundito. Recordar que casi siempre ponemos música para los pases y todo, pero de ahora en adelante yo propongo que todos tengamos más cuidado porque hoy vamos a hablar de que cada música hacia dónde va, ¿no? Entonces tengamos más cuidado en nuestras reuniones mediúnicas, en nuestras reuniones de pases, ¿a qué lo dedicamos? Vale, porque ahora Manolo va a explicar eso, ¿no? Algunos pequeños detalles. Vamos a empezar hablando de Wolfen Amadeus Moa, ¿vale? Más conocido por todos como Mozas. Sido estudiada su música porque ya estuvimos explicando, ¿os acordáis? que tiene efectos en el cerebro, por ejemplo, que se ha visto que puede ayudar a reducir ataques a ansiedad, a organizar la actividad neuronal, incluso dicen que influye en ciertos trastornos neurológicos, como vimos el ejemplo de aquella niña la semana pasada. No estamos diciendo que sea una cura milagrosa, no es una sanación, pero sí que estudiando todos estos casos vemos que hay algo de verdad ahí, que hay algo real, algo que todavía quizás estamos
asada. No estamos diciendo que sea una cura milagrosa, no es una sanación, pero sí que estudiando todos estos casos vemos que hay algo de verdad ahí, que hay algo real, algo que todavía quizás estamos empezando ahora a entender, pero que es complicado. Y es que cuando una vibración está en orden, estamos hablando ahora de música, tiende a ordenar lo que toca. ¿Os acordáis el efecto de resonancia? Si una música está en orden, va a tender a que yo por resonancia intente vibrar en la misma sintonía. Cuando estamos enfermos, tristes, angustiados, como decía Pitágoras, ¿no? Nuestra vibración se vuelve disonante. Es como un instrumento que está totalmente desafinado. Y aquí es donde puede entrar la música curativa, sanadora, llamémosle como queramos, porque va a actuar como un diapasón. ¿Os acordáis del diapasón que pusimos que vibraba? Cuando escuchemos armonías elevadas, nuestro campo energético, si las escuchamos bien, con intensidad, bien, va a intentar copiar esa frecuencia superior. Esto es muy interesante porque es como que queremos copiarla, queremos acercarnos a ella y hacer lo mismo como los niños cuando copian lo que hacen los mayores, ¿vale? por resonancia. Hm. Nosotros vamos a intentar vibrar en esa frecuencia y esa música en concreto es una música elevada y eso nos va a ayudar a recuperar el equilibrio momentáneamente. Luego tendría que haber cambios en nuestra moral, nuestra Pero eso nos va a ayudar a esa a dar ese primer paso. Incluso lo hacemos bien, puede llegar a influir en la zona material, en nuestro cuerpo físico. ¿Por qué? Porque yo voy a enviar también esas vibraciones porque me empiezo anímicamente empiezo a encontrarme mejor y estamos recuperando de alguna manera nuestro equilibrio original, ¿no? Aquel del que estamos hechos. La ciencia a día de hoy, la verdad es que confirma que la música, ellos dicen que la música suave, es capaz de reducir el cortisol. Acordad que el cortisol es la famosa hormona del estrés, ¿vale? y que también puede fortalecer nuestro
es que confirma que la música, ellos dicen que la música suave, es capaz de reducir el cortisol. Acordad que el cortisol es la famosa hormona del estrés, ¿vale? y que también puede fortalecer nuestro sistema inmunológico. Pero esto ya lo tenemos con Kardec, ya nos hablaba de esos estilos de música. Ya recogía en muchas de las comunicaciones que recibió en la Ru Spirit al libro de los Mediums, como los propios espíritus describen una música que no se limita solamente a ser un sonido, sino que es capaz de actuar directamente sobre el propio ser, que es capaz de calmar, de elevar, de ayudar a organizar el periespíritu. Y esto nos permite entender que cuando hablamos de música curativa no nos referimos simplemente a una música que a mí me gusta. Es es que a mí esto me gusta, esto es agradable. No, no, no. Estamos hablando de una vibración con una capacidad realme a restaurar el equilibrio interior. Y no todas las músicas lo tienen, o sea, son determinadas músicas tienen esa capacidad. Claro, porque no, porque pueden pensar que todas las músicas pueden hacerlo. Por eso vamos a hacer hincapié también en eso. Si profundizamos, ¿no?, en la idea de la música como agente de armonización, aquí es donde quiere llegar Loli. Vemos que hay compositores cuya obra no solo se escucha, sino que es capaz de ayudarnos a reorganizarnos, ¿no? Por eso cuando escuchamos ciertas obras podemos sentir que nos calmamos, que nuestro sistema nervioso encuentra ese patrón estable, no entra en esa sintonía. Es como si la música fuese un poco el recordatorio de la ley de orden, ¿no?, que el universo. Ahí vuelvo a esa tranquilidad, a esa calma. Claro. Bueno, es que es que realmente nos reorganiza el alma. Si nos reorganiza el perespíritus, nos está reorganizando el alma. Y entonces eh siempre vamos a no es como sí, es que hay unas leyes que rigen el universo y la música tiene también esas leyes. Sí, pero es como si no se estuviese recordando. He puesto un condicional por ponerlo en la frase. Vale, vale, vale.
í, es que hay unas leyes que rigen el universo y la música tiene también esas leyes. Sí, pero es como si no se estuviese recordando. He puesto un condicional por ponerlo en la frase. Vale, vale, vale. Vamos a pensar en Moza. Su música hemos analizado varias, ¿vale? Para que lo entendáis. Las diferencias. La música de Mozart destaca porque dicen los profesionales que tiene una proporción que es casi perfecta. Se habla de una música que no tiene excesos, que no hay conflictos entre ella ni entre notas y que cuando uno la escucha es capaz de calmar por completo nuestro sistema nervioso, es capaz de aquiietarlo. ¿Vale? Claro, después analizando la vida de Mozar, las comunicaciones que tenemos con Kardec, vemos que Mozart, un espíritu que trajo a la Tierra, esto es una idea nuestra, quizás destellos de esa armonía, ¿no?, de las esferas superiores. Por eso su música es capaz de reducir la ansiedad, porque nos recuerda que somos espíritus en evolución y él quiso recordarnos eso a través de su música. La música de Mozart nos ofrece una paz técnica, una estructura donde el alma es como si se sintiese en casa. Te veo con ganas de hablar. Noto que tienes ganas de hablar. Sí, porque eh vamos a ver, cuando estamos hablando dice un reflejo de las esferas superiores, realmente algo es algo que hemos leído en alguna ocasión. No sabemos si es cierto o no nos podéis escribir, pero creemos que sí que él trajo esos reflejos, ¿no? Ya he dicho que es opinión nuestra. Ya, pero yo sé que lo he leído en algún sitio, pero lo he encontrado. Luego tenemos a Johan Sebastián Bach. O sea, fijaros este una paz técnica y el alma siente que está en casa. Ahora, Bac, ¿qué es lo que hace con BAC? Hablamos de un fenómeno que dicen que es estructural, ¿vale? Porque su música se compara con una arquitectura precisa, sonora, que es como si intentase colocar nuestro pensamiento en su sitio. Daros cuenta las diferencias, ¿no? El otro es armonía. Este es una estructura. O sea, que cuando nuestra cabeza se pone
ecisa, sonora, que es como si intentase colocar nuestro pensamiento en su sitio. Daros cuenta las diferencias, ¿no? El otro es armonía. Este es una estructura. O sea, que cuando nuestra cabeza se pone loca y no conseguimos dominar los pensamientos, Bac tiene este efecto. Sí. Pac coloca cuando cuando estamos con una dispersión mental, él es capaz de actuar como ese eje interno, ¿no?, que nos vuelve a su sitio. Digamos que es la representación matemática de la creación divina, ¿vale? Escuchar a Bac bien escuchado es como simbólicamente es como hacer una oración pero sin palabra. Sería poner orden en el caos de nuestras obsesiones, de nuestras preocupaciones diarias, intentar poner esa calma. No es totalmente diferente. Una cosa era la calma que nos traía Mozar y otra es Bac. Luego tenemos a Bethoven. Bethoven, a diferencia de Mozart, lo que nos trae es transformación. Y diréis, ¿por qué? Porque siempre hablamos de lo que nos dicen los profesionales, los técnicos, la gente que le encanta. nos dicen que su música no evita el conflicto. Claro, yo digo, lo atraviesa, ¿no? A, ¿cómo que no evita el conflicto? No, no dicen que atraviesa el conflicto. Cuando oyes sus sinfonías, pues es verdad, él al principio expone la lucha, expone el dolor y finalmente hay una resolución. ¿Vale? Luego os explicaré un poco porque me lo voy a guardar esto como detalle para después, ¿no? Pero es así, ¿no? Escuchándolo. Cuando lo escuchas con personas que saben dices, "Oye, pues es verdad, tiene esa estructura." Betoven nos enseña que el proceso de sanación no es cómodo, como podríamos decir con Mozas, ¿no?, que nos incita esa calma, ¿no? Deveen nos dice que no es cómodo porque es necesario para que lo aquello que está bloqueado dentro de nosotros en el periespíritu no pueda salir finalmente y liberarse. Él nos dice con su música que a veces no es cómodo, que tiene que haber una lucha para que haya una solución. Y eso todos lo entendemos que es así. Cuando tenemos un problema grande y atravesamos esos momentos tan
on su música que a veces no es cómodo, que tiene que haber una lucha para que haya una solución. Y eso todos lo entendemos que es así. Cuando tenemos un problema grande y atravesamos esos momentos tan difíciles, es una lucha y al final se sale hacia delante, ¿no? Hablando con personas que entienden, me he recordado a Betoven como la ley de destrucción, ¿no? Luego tenemos a Vivaldi. Vivaldi es capaz de regalarnos la fluidez de la naturaleza. es capaz de calgular nuestro cuerpo dinamizando el espíritu que tenemos desordonado. Podríamos decir que la música de Vivaldi es energía en movimiento, ¿no? Escuchar a Vivaldi es sentir esa energía. Sí, porque nos dinamiza por dentro, o sea, eh regula nuestro cuerpo, aunque esté regulado, esté bien, ¿vale? Estamos bien, lo ponemos y nos va a dar energía. Es curioso. Sí, hemos aprendido mucho de la música. Sí. Luego hay cosas en la música que a veces se nos escapa, como son el espacio, el silencio. Y esto los nos lo trae Eric Satier. Eric Satier. En un mundo donde estamos viviendo saturado de ruidos, podríamos decir que Satie es el que nos permite respirar. ¿Os acordáis la famosa frase de Jesús, no? Que dicen que buscaba el silencio del monte para orar, ¿os acordáis? Pues eso es lo que intentas a ti con su música. nos ofrece ese momento espiritual a través de una simplicidad, permitiendo que la mente se restaure también. Pero, ¿qué sucede? que la música no actúa de forma aislada, actúa siempre en relación con aquel que le recibe. Con eso decimos que hemos aprendido mucho nosotros también, porque no es lo mismo como oía yo música a lo mejor hace 15 días a como la puedo oír ahora, ¿no? Que ahora nos poníamos back, betoven, te pones lo que quieras, pero ahora dices, anda, cada música tiene diferentes momentos y diferentes eh para diferentes necesidades. Y ahí es donde entra la ley de afinidad. Una misma melodía puede ayudar a sanar a alguien y no afectar para nada a otra persona. ¿Por qué? Porque es el estado interno de quien escucha esa música lo
s. Y ahí es donde entra la ley de afinidad. Una misma melodía puede ayudar a sanar a alguien y no afectar para nada a otra persona. ¿Por qué? Porque es el estado interno de quien escucha esa música lo que va a determinar esa resonancia. Si yo no soy capaz de entrar en resonancia con lo que estoy escuchando, no me va a poder ayudar. Por eso la música que llamamos curativa no es una receta mágica, no es una lista de nombres famosos. Hemos querido traer algunos ejemplos simplemente para hablar de la música de de siempre, de la música clásica. Podríamos decir que es un puente, que los compositores son los arquitectos, ¿no? Pero somos nosotros los habitantes de ese edificio, de ese edificio sonoro, ¿no? Hablando metafóricamente, que queremos estar bien, qué queremos buscar. Y si buscamos la curación, no solo debemos elegir qué música escuchar, yo qué quiero escuchar, ¿no? Sino desde dónde somos capaces de escucharla. El verdadero proceso empieza cuando comprendemos que no escuchamos solo con los oídos, que yo creo que esto ya ha quedado claro durante varias semanas, sino que somos capaces de escuchar con todo nuestro bagaje espiritual. Hay un autor que he querido guardarme ahora para el final. Lo conocimos en en un viaje hace bastantes años. Al autor, ¿no? Su música. Conocimos a este compositor, a la música de este compositor hace unos cuantos años que es Bedric Esmetana. Esmetana, para quien no lo sepa, es un compositor checo, es pilar del nacionalismo musical en su país y a los 50 años quedó completamente sordo, igual que Betoven, pero de manera diferente. Luego si tengo tiempo os lo iré explicando, pero él siguió componiendo algunas de sus obras más importantes. De hecho, en entre 1874 y 1879, por eso he dicho que no lo conocimos a él. Bueno, yo lo he dicho en esta vida. Bueno, a lo mejor en otra sí. Ya afectado por una sordera total, le acompañaban unos tumbidos, unos vértigos, un ruido constante en su cabeza y ahí con todo eso él consigue crear su ciclo sinfónico que se llama Mi patria,
otra sí. Ya afectado por una sordera total, le acompañaban unos tumbidos, unos vértigos, un ruido constante en su cabeza y ahí con todo eso él consigue crear su ciclo sinfónico que se llama Mi patria, donde está uno de los temas más famosos y más conocidos que es el poema musical El Moldava. Lo impresionante es que mientras su oído físico estaba enfermo, su mundo interior era capaz de seguir lleno de música. Él mismo describía los tumbidos que tenía en el oído como si estuviera bajo una enorme cascada y aún así consigue transformar ese tormento en arte. Y hablamos de vibración, de perespíritu, de campo energético, esmetada. Lo hemos traído, lo he querido traer porque nos enseña algo muy profundo que incluso cuando los sentidos externos nos fallan, a él le falló completamente, quedó completamente sordo. La música interior puede seguir sonando. Su vida es el testimonio de que la música no depende solo del oído, sino de una capacidad más profunda de escuchar con el alma. Por eso, si buscáis la música y alguno de vosotros escucha el Moldaba o cualquier partitura de de mi patria, nos podemos llegar a imaginar a ese hombre, ¿no?, que no oía con los oídos, pero sí con el espíritu. En el tema del Moldava, Esmetana describe todo el recorrido completo del río Moldaba desde su nacimiento hasta el mar. Es lo él escuchaba cada lugar, cada cascada. Es, fijaros que él escuchaba el río como si fuera de agua. Consigue demostrar que la música nace del alma, no solo de los oídos. Esos zumbidos que lo estaban atormentando se convierten en el fluío, de cómo caía el agua. O sea, es capaz de de esa desarmonía que él tenía interior, la transforma en una armonía sanadora y y es una de las músicas sanadoras para aquellos estados de que de de enfermedad que no que nos traen una un desasortivo, una armonía nos nos puede ayudar. Quizás no es por casualidad entonces que estos compositores, Mozar, Esmetana, Antonio Vivaldi, hayan creado obras que no solo se escuchan, sino que parecen sanar, que vivimos sus obras.
puede ayudar. Quizás no es por casualidad entonces que estos compositores, Mozar, Esmetana, Antonio Vivaldi, hayan creado obras que no solo se escuchan, sino que parecen sanar, que vivimos sus obras. No parecen, sanan, curan si tú desde dentro las vives. Claro. Si no, no. Claro, si no las vives desde dentro y entras en esa sintonía, ¿no? Pero te van a ayudar mucho. Y yo quiero ahora retomar el tema de Bethoven y vamos a hacer una comparación con el Mentana porque me pareció tan interesante que digo yo, esto lo tengo que explicar para que entendamos que la música nace de dentro. Recordemos que los dos se quedaron sordos, pero sus sorderas no eran para nada iguales. ¿Por qué? Porque vivió la ausencia del sonido, mientras que Smentana vivió el exceso de un sonido que no podía apagar. Mientras uno no oía nada, el otro estaba todo el día escuchando ese ruido interno. Uno creó desde el silencio absoluto y otro desde un ruido que no le dejaba en paz. Y por por eso os digo cuando es pronunciamientos repetitivos, repetitivos, repetitivos, el Mentana es muy bueno porque él tenía ese ruido, pero ambos demostraron que la música no depende del oído físico. No componían solo con notas, no, sino con estados del alma en armonía, buscando esa armonía interna. Son dos genios, son dos historias marcadas por la sordera, pero dos experiencias completamente distintas. ¿Por qué? Porque Betoven comenzó a perder el oído siendo relativamente joven. Nosotros estuvimos en su en la casa de Betoven y se usaban unas como unas trompetillas y cada vez era más grande. Había ya una gigantesca. Eh, no fue de un día para otro como le pasó a Esmendana. Fue un proceso lento, progresivo, casi cruel, porque él mismo iba sintiendo y siendo consciente de cómo el mundo sonoro se le iba poco a poco, se le escapaba. Y eso para un músico, imaginaros, es desbastador. Si es para una persona que no adora o ama la música, imaginaros a alguien que sí que lo está adorando. Y hay un momento clave en su vida donde escribe una carta que es conocida como
s, es desbastador. Si es para una persona que no adora o ama la música, imaginaros a alguien que sí que lo está adorando. Y hay un momento clave en su vida donde escribe una carta que es conocida como el testamento de, dilo tú porque yo no sé decirlo, eso mismo, no está viendo el pico, eh, en la que expresa su desesperación, su aislamiento, su dolor, incluso eh pensamientos muy muy oscuros. Y porque esa carta que era como un testamento, acaba con la siguiente frase. Fijaros si era duro ese momento. Mi deseo es que vuestra vida sea mejor y menos triste que la mía. Recomendad a vuestros hijos la virtud. Ella sola puede volvernos felices y no el dinero. Hablo por experiencia. Es ella la que me ha reanimado en mi aflicción. Le debo como a mi arte no haber terminado mi vida con el suicidio. Adiós y amaos. Habla de la virtud, o sea, de un cambio interior y del arte para no haberse suicidado. Porque para él no era solo dejar de oír, era dejar de compartir, dejar de participar en la vida. ¿Os acordáis aquellos bailes y todo? Y sin embargo no dejó de crear, no siguió componiendo porque recordaba la música. No, sino porque empezó a vivirla de otra forma, o sea, estaba de dentro suyo la música y la música dejó de ser algo externo porque él no podía oírlo cuando tocaba y pasar pasó a ser algo completamente interior. Sí, como tú puedes tocar un piano o cualquier cosa. Ay, no, mira, esto no me gusta, ponlo así, ponlas. Lo sabemos hoy en día con los ordenadores, con las máquinas que nos dan música. No sube este tono, baje el otro. Eso no lo podía hacer él. ya no dependía del oído físico, dependía de su estructura interna, o sea, de su cuerpo, de su perespíritu, de su percepción profunda y de una especie de escucha interior que él hizo. Por eso dice lo de la virtud. Y por eso cuando escuchamos sus últimas obras no suenan a limitación, suenan a expansión. Su música va desde la transformación, lucha y resolución, como dijimos hace un momento, es algo que ya no pertenece solo al mundo material, es mucho más. Y
no suenan a limitación, suenan a expansión. Su música va desde la transformación, lucha y resolución, como dijimos hace un momento, es algo que ya no pertenece solo al mundo material, es mucho más. Y entonces yo quiero que escuchéis el primer minuto del himno de la alegría que todo el mundo conoce. Vamos allá. ¿Qué parece? Estamos entramos es en el himno ya del final cuando ya ha pasado todo, porque es recordar que es un todo una sinfonías, la novena sinfonía, ¿no? Y aquí es cuando ha pasado todo y cuando ya resurge, te da alegría, te da fuerza, te da ganas de vivir y es la resolución del conflicto, ¿no? Hay algunas curiosidades que quiero aprovechar para contaros sobre esta novena sinfonía. Para quien no lo sepa, esta este himno a la alegría está basado en un poema de Frederick Schiller, ¿vale? que es en lo que se basó él para componerla. Y es una innovación bastante inusual en aquel momento porque incorporó en el movimiento final eso que habéis escuchado, que por eso lo hemos querido poner, que es el cuarto movimiento, un coro y solistas vocales. Era un hecho sin precedentes en la tradición sinfónica. Brutal. Imaginad por un momento crear una de las obras más bellas que ha dado la humanidad y no poder escucharla. Y ahora vamos a hacer un ejercicio. Vamos a situarnos en Viena, Austria, año 1824. Primera representación de esta obra que ha cambiado la historia para siempre. La novena sinfonía es el himno de la Comunidad Económica Europea. Se utiliza para muchísimas cosas. Imaginaros un teatro en Viena lleno, expectación enorme. Betoven, completamente sordo, noía nada. Él insistió en dirigir su obra. Había varios directores con él, pero él quería dirigirla. Aunque no podía escuchar ninguna nota, ni una sola. Él quiso dirigir, entonces le permitieron dirigir con sus asistentes, como siempre hay directores asistentes. Entonces él subió y empezó a dirigir. Suena todo lo que hemos escuchado. La música termina, el público se levanta emocionados. Es una gran novedad. Esas voces, esa
o siempre hay directores asistentes. Entonces él subió y empezó a dirigir. Suena todo lo que hemos escuchado. La música termina, el público se levanta emocionados. Es una gran novedad. Esas voces, esa sinfonía en ese magnífico auditorio lleno de gente, aplauden, gritan, lloran. ¿Qué hace Betoven? Betoven se queda quieto en silencio mirando a sus músicos sin saber que acaba de conmover al mundo entero. Él seguía de espaldas, concentrado, sin darse cuenta de lo que estaba pasando a sus espaldas. Ahí es cuando una de las cantantes, que era una contraalto, además tenemos el nombre, se llamaba Caroline Unchark, ella se acercó, lo coge con cariño, con suavidad, lo va girando lentamente para que viese lo que estaba haciendo el público, para que pudiese ver la ovación. Ahí él se emociona en ese instante lo ve, ve todo el teatro en pie, ve la emoción, ve lo que ha creado. Estaba Betoven dirigiendo una de las obras más grandiosas de la historia sin haber podido escuchar ni una sola nota, sin escuchar los aplausos, sin escuchar las ovaciones, sin escuchar al público, completamente aislado dentro de sus orden. Por eso estaba el final de ese recorrido oscuro que él decía, ¿no? ese himno a la alegría que no nos podemos imaginar cómo tuvo que ser ese momento para él. Y es que lo seguimos escuchando y todos nos ha dado, ¿no?, ese pequeño subidón hasta que nos hemos imaginado todo, ¿no? Ahora bien, el caso de Esmana es muy diferente, pierde el oído también, pero poco a poco, en su caso, la sordera llega de forma mucho más rápida, ya en la madurez. Y no solo eso, no se queda en silencio, al contrario, empieza a escuchar un sonido constante, un pitido agudo pi permanente. Lo que hoy se conoce como tinitus, imaginarlo por un momento. No es no oír nada, es no poder dejar de oír algo. Un sonido que no se apaga nunca, que te acompaña de día y de noche y que se mete dentro de tu mente y eso genera una presión psicológica enorme y, sin embargo, también transforma su música. Porque Smettana no intenta
se apaga nunca, que te acompaña de día y de noche y que se mete dentro de tu mente y eso genera una presión psicológica enorme y, sin embargo, también transforma su música. Porque Smettana no intenta ignorar ese sonido, lo incorpora en una de sus obras más conocidas, su cuarteto desde mi vida, introduz introduce una nota muy aguda, sostenida, que representa exactamente ese pitido que escuchaba. Es decir, es capaz de convertir su sufrimiento en un lenguaje musical. Entonces, vamos a poner también, no sé si ha elegido dónde se oye el pitido o que ha elegido. El pitido se oye en un momento concreto. Os puedo poner un poquito de esetarna. Voy a poneros también un minuto de veterana para que veáis [música] cómo es las diferentes músicas. Ah. Lo primero que habéis escuchado era el nacimiento del agua, como luego se va formando esa primera laguna y cuando empieza ahora a subir la música es cuando él cambia de tono bajando, ¿vale? Y es es ese nacimiento. Si os dais cuenta, cuando empezáis a escuchar esta música tenéis que concentraros mucho. Entonces, los pensamientos esos repetitivos se van porque se tiene que concentrar uno mucho en escuchar la música para que vaya entrando, ¿no? Como la de Botoven, que era otro tipo de música. Se comentan que ambos músicos tenían lo que se llamaba oído absoluto, que es la capacidad de identificar o reproducir una nota musical sin necesidad de una referencia externa. Pero ni Betoven ni Esmetana están confirmados como poseedores de estabilidad, pero ambos tenían algo que nos parece aún para nosotros mucho más profundo, una capacidad interna de percibir y crear música más allá de los sentidos físicos, incluso con las limitaciones de la sordera, porque aquí es donde se da respuesta a lo mismo que dice Kardec y habla de los espíritus. Y y bueno, y yo quiero ahora hacer un inciso también porque, ¿por qué más nos habéis preguntado? por los cuencos tibetanos, ¿no? Sí. Entonces, han sido varias semanas preguntando y al final nos hemos visto obligados a
uiero ahora hacer un inciso también porque, ¿por qué más nos habéis preguntado? por los cuencos tibetanos, ¿no? Sí. Entonces, han sido varias semanas preguntando y al final nos hemos visto obligados a ponerlo. Entonces, si ampliamos la mirada más allá de Occidente, encontramos que el uso de la música con fines de armonización no es algo moderno, sino que forma parte de tradiciones muy muy antiguas. Y esto ocurre en el Tíbet, donde hace siglos se han utilizado los llamados cuencos tibetanos como herramientas de equilibrio y de trabajo interior. El origen exacto de estos cuencos no es no es eh completamente preciso, ¿no? Pero se situa aproximadamente sobre más de 2,000 años antes de Cristo, ¿no? en la región del Himalaya, en contextos vinculados a prácticas espirituales antiguas que posteriormente se integraron en tradiciones como el budismo tibetano, seas más antiguo que el propio budismo, no era objetos decorativos ni instrumentos musicales en el sentido habitual, sino herramientas utilizadas en rituales, meditaciones y procesos de armonización. ¿Qué ocurre? que no puede no se puede comparar con lo que nos venden ahora como cuencos tío bretanos. Estamos hablando de una estructura mental absolutamente diferente y una intencionalidad. Una intencionalidad. Personas que tenían eh que estaban en ese proceso, que eran monjes, que eran, ¿no? No es como si me pongo yo ahora a tocar los cuencos. Bueno, no, estos cuencos, ¿de qué están hechos? Están hechos tradicionalmente de una aleación de varios metales y al ser golpeados o frotados, depende de lo que se quiera hacer, producen un sonido muy particular, profundo, continuo, con múltiples armónicos, tienen lo que se llama resonancia, aquello delgong, que es muy típico en en aquella en en Asia. No es un sonido plano, sino una vibración rica que parece expandirse en el espacio y mantenerse en el tiempo. O sea, se oye hace un no generando una sensación en bombestino, lo vuelvo a repetir. Pero lo más [risas] interesante no es solo lo que se oye, sino lo que se
e en el espacio y mantenerse en el tiempo. O sea, se oye hace un no generando una sensación en bombestino, lo vuelvo a repetir. Pero lo más [risas] interesante no es solo lo que se oye, sino lo que se siente. Claro, cuando sabes que cuando das a un golpe, a un cuenco o algo, se nota en el pecho, en las manos, incluso en el silencio que queda después, como si algo se hubiera recolocado por dentro, pero también cuando le das un hierro fuerte, o sea, por eso decimos que qué sonido hace, por eso decimos que es tan importante que entendáis que esto es algo muy particular. Entonces, se utilizaba para preparar la mente para la meditación, o sea, antes de la meditación, para calmar estados internos alterados y para facilitar una conexión más profunda con uno mismo. ¿Por qué? Porque esa resonancia que hacía el cuenco, hacía que tú elevaras y buscaras lo que hemos dicho antes, esos planos más elevados, o sea, copiar, porque al final tanto en el Tíbet como en otras tradiciones, la idea es la misma que estamos desarrollando, que el sonido cuando está en armonía tiene la capacidad de inducir armonía y ahora ya ves aligerando y acabemos. Bueno, pues vamos a hablar un poco de la musicoterapia que nos habéis preguntado, ¿vale? No es una idea abstracta, como decía Loli, ni una moda reciente. Es una disciplina que se ha ido desarrollando con el objetivo de utilizar la música de forma estructurada para poder mejorar el bienestar físico, emocional, cognitivo de las personas. Porque no se trata solo de escuchar música, se trata de aplicar sonidos, melodías de una forma intencional, con un propósito terapéutico, claro, además con seguimiento de profesionales. ¿Vale? Ya he dicho que nosotros estos días hablando con personas que entienden mucho de música, te das cuenta que no es lo mismo ponerte música de ambiente que decir, "Estoy escuchando música, estoy viviendo música." Pensemos que en lo dentro de contextos clínicos, por ejemplo, se utiliza para reducir la ansiedad, para mejorar el
nerte música de ambiente que decir, "Estoy escuchando música, estoy viviendo música." Pensemos que en lo dentro de contextos clínicos, por ejemplo, se utiliza para reducir la ansiedad, para mejorar el estado de ánimo, para facilitar la comunicación con personas que tienen dificultades cognitivas o incluso para ayudar en procesos de habilitación neurológica, ¿vale? Entonces, nos podemos encontrar con hospitales, con centros de salud, con programas incluso especializados donde la música forma parte del tratamiento. Pero tengámoslo presente, nunca como sustituto, siempre como complemento, ¿vale? Porque es verdad que los estudios nos demuestran que la música puede influir en muchos aspectos de nuestro organismo, que nos puede modular la frecuencia cardíaca, que puede afectar a la forma en que respiramos y sintonizamos o resonamos bien con la música. Incluso podemos activar una respiración consciente que puede reducir nuestros niveles de estrés, incluso, como hemos dicho, alterar nuestra actividad cerebral. Se han observado cambios en el funcionamiento de las neuronas, en la liberación de ciertas sustancias químicas, en la forma en que el cerebro es capaz de procesar la información. Si la ciencia observa todo esto, que la música reorganiza nuestro cerebro, que reduce nuestra ansiedad, que influye en nuestro cuerpo, nosotros y sabemos que ese efecto no queda limitado simplemente al plano físico, sino que también es capaz de alcanzar el plano sutil, el plano espiritual, la vida en el mundo espiritual, la estructura de nuestras emociones, de nuestro perespírito, de nuestros pensamientos y de nuestro equilibrio interno. Lo que la ciencia empieza a medir ahora, los espíritus ya lo describían cuando nos hablaban de estar en armonía. Lo que hoy se llama regulación neuronógica lo podemos denominar también para nosotros como equilibrio interior. Y lo que para muchos sería un alivio en el fondo, no deja de ser un proceso de afinación interior. Por eso, más allá de los estudios científicos que puedan llegar a ver, lo
s como equilibrio interior. Y lo que para muchos sería un alivio en el fondo, no deja de ser un proceso de afinación interior. Por eso, más allá de los estudios científicos que puedan llegar a ver, lo importante es comprender el principio, que la música es una vibración. que toda vibración tiene un efecto y que cuanto más coherente, más equilibrada y más armónica sea esa vibración, mayor será la capacidad de ayudarnos a encontrar nuestro propio orden interior. No lo va a encontrar por nosotros. Por eso no se trata de escuchar música de forma mecánica, como dijo el Oriente, si fuese así el bienestar lo tendríamos garantizado. Me pongo una música en concreto, ya sé que voy a estar bien. No, lo esencial es cómo yo estoy viviendo ese momento. Por eso, para hacerlo queríamos hablar de es [resoplido] porque uno de los uno, no, varios nos habéis preguntado, ¿cómo se puede hacer todo eso, lo primero sería elegir un momento del día. No hace falta que estemos una hora, que estemos 2 horas, a lo mejor con 10 minutos, con 15, incluso con 5 minutos bien hechos, ¿vale? Pero bien vividos es suficiente porque lo que nos va a ayudar es a bajar el ritmo, a apagar distracciones, a dejar el móvil, las tablets, los ordenadores de lado, el ruido exterior y a que seamos capaces de crear un pequeño espacio de calma. Y algo fundamental cuando lo hagamos, la música no es un fondo que me he puesto, tiene que ser protagonista, tengo que ser capaz de estar concentrándome en ella. Por eso os hemos hablado de los autores clásicos, para que veáis y entendáis que cada uno tiene una finalidad totalmente diferente. Vamos a ver cómo podríamos hacerlo para buscar esa conexión. Vamos a elegir siempre una música que nos eleve. No damos nombres, no damos títulos porque cada uno depende como esté. Y cada música, os habéis dado cuenta, que va para sitios diferentes. Tenéis que investigar vosotros algo que no nos agite, que no nos altere y sobre todo que no nos arrastre hacia emociones densas, sino que nos ayude a
habéis dado cuenta, que va para sitios diferentes. Tenéis que investigar vosotros algo que no nos agite, que no nos altere y sobre todo que no nos arrastre hacia emociones densas, sino que nos ayude a serenarnos. ¿Qué quiero decir con emociones densas? Aquellas que se sienten pesadas, intensas, difíciles de gestionar. Estamos hablando de si tengo una música que me produce tristeza o miedo o culpa, rancor o me está trayendo esos pensamientos, vamos a dejarlo porque me está consumiendo mucha energía. Quiere decir que esa música no me sirve, nos está bloqueando, nos está limitando, nos hace sentir atrapados o cargados emocionalmente. Vamos a cambiar. Por eso cada uno tiene que probar. Y no es porque sea malo la tristeza ni la soledad ni los sentimientos que puedan venir, no. es porque nos están diciendo cuando siento eso, que hay algo que no está bien y que necesito transformarlo. Entonces, la música que utilicemos para sentirnos bien puede ser instrumental, puede ser suave, cualquier melodía que nos conecte con algo que sea profundo, que nos eleve, que nosotros notemos de verdad que nos eleve, porque depende de cómo estemos también será una música o será otra. El criterio tiene que ser siempre muy claro a la hora de elegirla, que nos ayude a estar mejor por dentro. Y entonces llega la parte importante, tenemos que escuchar. ¿Qué quiere decir escuchar? No como estamos acostumbrados, no como hacemos con otra cosa, no, no de forma automática, sino con atención para intentar sentir esa música que nos atraviesa, como dicen los compositores, ¿no? Podemos cerrar los ojos si queremos, respirar más despacio, controlar la respiración. o simplemente observar y dejarnos llevar por la música, ver qué está ocurriendo dentro de nosotros, porque a lo mejor nos aparece un momento de calma, a veces emociones, pueden surgir, pensamientos que teníamos ahí guardados, todo eso forma parte del proceso, pero ese proceso nos está diciendo que en realidad la música no nos está curando. Lo que está haciendo la música, por eso
ir, pensamientos que teníamos ahí guardados, todo eso forma parte del proceso, pero ese proceso nos está diciendo que en realidad la música no nos está curando. Lo que está haciendo la música, por eso es importante hacerlo de forma consciente, es crear condiciones para que nosotros podamos reorganizarnos como si estuviésemos intentando afinar un instrumento, solo que el instrumento ahí somos nosotros. Si queremos lo podemos acompañar con frases, ¿no? Yo quiero estar bien, tener un pensamiento elevado, quiero encontrar la paz, dirigirlo hacia algo que sea productivo. No hace falta mucho más. Hay personas que nos han preguntado, es que tengo una persona enferma en casa. Y bueno, pues si queréis poner música en casa, no se puede hacer imponiendo, o sea, no es algo que tengamos que imponer aquí. Este, si tenemos personas enfermas y creemos que la música les puede ayudar, simplemente tenemos que ayudar a crear el ambiente, dejar que la música esté presente suave, sin invadir, como una atmósfera. ¿Por qué? Porque con el tiempo, si convertimos eso en un hábito, nuestro hogar va a cambiar y vamos a ayudar a esa persona que lo necesita o a nosotros. Por supuesto, no vamos a ayudar de una forma espectacular, no va a cambiar de un día para otro, pero cambia. Se va a volver algo mucho más ligero, más sereno, más acogedor, porque al final la verdadera musicoterapia no está en ese altavoz que me está dando, en el aparato que me da la música. No, no está en lo que corre dentro de nosotros cuando aprendemos a escuchar de verdad. Y eso es lo que aprendemos a través de este tipo de terapias. Pero, y ahora sí quiero acabar con algo muy importante. Todas estas terapias, todo lo que estamos hablando, la mayor música curativa que hay, la mayor terapia que existe y que conocemos los espíritas es el evangelio puesto en práctica. Y eso sí tiene que estar presente, no durante 5 minutos, sino durante toda nuestra vida. Muchas gracias por escucharnos. De todas maneras, muchos nos habéis preguntado,
l evangelio puesto en práctica. Y eso sí tiene que estar presente, no durante 5 minutos, sino durante toda nuestra vida. Muchas gracias por escucharnos. De todas maneras, muchos nos habéis preguntado, la semana pasada no pudo salir por Facebook la que sé que ahí estáis nuestros mayores oyentes y la de la semana con un problema de edad. Sí, y la la semana pasada entonces la podéis encontrar en YouTube el número que os falta entre medios. Muchas gracias por esa acogida y ya la semana que viene, si Dios quiere, cambiaremos de tema. Un fuerte abrazo. Como siempre, gracias por los saludos, por los emails que nos han orientado como siempre. os habéis dado pistas para ver sobre lo que de verdad os interesa. Así que un saludo a todos los que nos saludan, los que nos siguen y nos vemos la semana que viene. Un fuerte abrazo a todos.
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