Conociendo El Libro de los Espíritus | Clase 235 • Belleza, Armonía y Experiencia Interior

Mansão do Caminho 13/04/2026 (há 4 semanas) 52:37 2,072 visualizações

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Muy buenas tardes, muy buenas noches y bienvenidos a una aula más de Conociendo el libro de los espíritus. Mi nombre es Manuel Señor y como siempre un placer estar una semana más con todos vosotros. Hola a todos, yo soy Dolores Martínez y muchas gracias por vernos una semana más. Hoy vamos a hablar de la belleza y la armonía y sobre todo de esa experiencia interior que se siente con esta belleza y con esta armonía. Si recordamos lo que hemos venido compartiendo en las últimas semanas, veremos que hemos ido avanzando poco a poco por un camino de aprendizaje sin darnos cuenta. Comenzamos hablando de la luz, de cómo el espíritu percibe, no a través de órganos, sino a través de su propia naturaleza. Después nos detuvimos en el sonido comprendiendo que aquello que llamábamos oír en realidad en el estado espiritual es más bien una forma de percibir que envuelve todo el ser. Finalmente, al acercarnos a la pregunta 251, dimos un paso más y entramos en algo todavía más sutil, la música, la que hemos estado varias semanas, no como simple combinación de notas, sino como expresión de armonía, como vibración que toca directamente al alma. Y todo este recorrido no ha sido casual. Kardec no construye su obra de forma aislada, sino que nos va llevando paso a paso desde lo más cercano a nuestra experiencia, los sentidos físicos, hacia una comprensión más amplia, más profunda de lo que realmente somos cuando dejamos el cuerpo. Primero la luz, luego el sonido, después la música y ahora casi de manera natural llegamos a un punto clave. ¿Por qué? Pues porque la pregunta 252 abre una puerta distinta. Ya no estamos hablando de solo de percibir el exterior, de ver, de oír o de sentir armonías, sino que empezamos a entrar en el terreno de las sensaciones más íntimas, más profundas, aquellas que no dependen de estímulos físicos, sino del propio estado del espíritu. Es como si pasáramos de observar el universo a sentirnos nosotros mismos dentro de él. Entonces, fijaros que es ya no es si veo, si oigo, no, no es algo

s físicos, sino del propio estado del espíritu. Es como si pasáramos de observar el universo a sentirnos nosotros mismos dentro de él. Entonces, fijaros que es ya no es si veo, si oigo, no, no es algo ya que va desde mi sique, desde quién soy yo. Ya no son los sentidos los que me dan la información, sino es como yo me percibo, como yo siento, como yo noto. Claro, no son los no van a ser los sentidos, sino que ya va un paso más allá. Ya hemos descubierto que los sentidos es todo el espíritu y hemos descubierto muchas cosas porque sabemos que el espíritu percibe sin órganos, si oye sin sonidos, sin oídos, perdón, si se conmueve con una música que no es material, todo esto lo sabemos. Entonces surge inevitablemente una pregunta, ¿cómo siente? ¿Cómo experimenta el placer, el bienestar, el sufrimiento después de la vida corporal? Pero claro, es todo como un todo integrado. Entonces, la pregunta 252 no es solo una continuación, es seguir indagando para profundizar. En el momento en el que dejamos de mirar hacia fuera, ¿qué nos ocurre? Que entonces vamos a a empezar a comprender lo que ocurre dentro de nosotros como espíritus. Y este es el momento en en el que con esta pregunta nos va a hacer mirar hacia dentro. ¿Por qué? Porque Kardec pregunta la pregunta 252, ¿los son sensibles a las hermosuras de la naturaleza? Está hablando de la naturaleza, de todo lo que nos rodea. Y entonces nos habla, nos dice los espíritus, las bellezas naturales de los mundos van son tan distintas que estamos lejos de conocerlas. O sea, nos habla de que tenemos una distancia kilométrica para entenderlo. Dice, "Sí, son sensibles a ella, según sea su actitud para apreciarlas y comprenderlas." Y aquí ya nos va dando una pista. Para los espíritus elevados hay bellezas de conjunto ante las cuales se suman, por decirlo, la de los detalles. Y esto es un poco como lo de la unicidad que probablemente tratemos la semana que viene. Cuando hablamos de belleza, ¿vale? Porque vamos a tocar ese eh ese punto que es como nosotros lo entendemos aquí

esto es un poco como lo de la unicidad que probablemente tratemos la semana que viene. Cuando hablamos de belleza, ¿vale? Porque vamos a tocar ese eh ese punto que es como nosotros lo entendemos aquí en el mundo y cómo vamos a tener que trasladarlo a lo que sería el mundo espiritual. Muchas veces pensamos simplemente en algo que nos gusta, en algo que nos resulta agradable. Cuando hablamos de belleza, supone que es para nosotros la belleza. Pero si vamos un poco más allá descubrimos que la belleza no es solo una apariencia, es toda una experiencia. Es una experiencia. ¿Por qué decimos que es una experiencia? Porque es esa cualidad que tienen ciertas cosas, un atardecer, un cielo estrellado, una melodía, una una persona o una obra de arte que despierta en nosotros una sensación de de placer, de armonía, de bienestar. No es solo lo que vemos, es lo que sentimos al percibirlo entre nosotros a través de los sentidos. La vemos en las formas, en los colores, en el movimiento. Por eso hace primero esas preguntas. La escuchamos en los sonidos, incluso en menor medida la saboreamos y las olemos. O sea, ese placer de algo que nos da en la eh cuando olemos o cuando comemos algo. Pensemos, por ejemplo, en el aroma de una flor frente al olor de algo en descomposición. No necesitamos que nadie nos lo explique. Hay una respuesta casi inmediata en nuestro interior, o de placer o de repulsión. Y lo mismo ocurre con el sabor. Y hay una cosa curiosa que preferimos lo dulce frente a lo amargo, no a lo salado. Y no es solo por capricho, sino porque en el profundo de nuestro organismo hemos aprendido que lo dulce suele nutrir y lo amargo muchas veces puede advertirnos de algo tóxico y entonces seguiréis comiendo azúcar. Sí. Bueno, pero ya sabemos cuando algo es amargo sabemos que puede ser tóxico. Lo asociamos a algo tóxico. Es verdad. Es decir, incluso en algo tan cotidiano hay una inteligencia natural, o sea, sin necesidad de aprendizaje consciente o razonamiento elaborado que nos orienta

co. Lo asociamos a algo tóxico. Es verdad. Es decir, incluso en algo tan cotidiano hay una inteligencia natural, o sea, sin necesidad de aprendizaje consciente o razonamiento elaborado que nos orienta hacia lo que percibimos como bello o agradable. O sea, tenemos una inteligencia natural que nos dice, "Esto es bello y agradable y esto es desagradable." Por eso, cuando hablamos de belleza, no podemos decir simplemente que todo es subjetivo. No, no. La belleza es subjetiva. Hm. Es cierto que cada persona percibe de una manera distinta, que lo que a uno le emociona otra puede dejarla indiferente. ¿De acuerdo? Pero también es cierto que existe una base común, una especie de lenguaje universal en todo lo que es la la armonía del universo, porque el espíritu de forma instintiva tiende a buscar esa armonía. como como veremos a lo largo de de bueno, pues la charla de hoy, vamos a ver cuando contemplamos un paisaje equilibrado, cuando escuchamos una música bien estructurada, cuando vemos proporción y orden, algunos otros reconoce esa coherencia. Hay algo que lo reconoce. Es como si hubiera una sintonía entre lo que observamos y lo que somos. La belleza tiene una doble naturaleza. Por un lado está el objeto en su forma, en su proporción, su equilibrio, un jarrón, una flor, sobre todo esas proporciones, ¿no?, de las que hablaremos un poquito más adelante de de lo que es el número áureo. Sí, sí, de lo que es el número áureo. Y por otro lado, también reside en nosotros, en nuestra capacidad de percibirla, de sentirla y de interpretarla en esa sensibilidad profunda de los propios espíritus, eh, de los propios espíritus, porque somos espíritus inmortales y tenemos una sensibilidad siempre matizada por nuestra vida psíquica, ya que puede estar en armonía o en desarmonía. Por eso se ha dicho muchas veces que la belleza está en el ojo del que la mira, ¿vale? Y esto es lo que se ha dicho, lo subjetivo, pero esto no significa que todo sea bello. Más bien significa que la belleza se contempla en el encuentro entre lo que

stá en el ojo del que la mira, ¿vale? Y esto es lo que se ha dicho, lo subjetivo, pero esto no significa que todo sea bello. Más bien significa que la belleza se contempla en el encuentro entre lo que es y quién lo percibe, o sea, esa sensibilidad que hemos hablado. Hemos de saber que nuestra capacidad de reconocer la belleza puede desarrollarse. Sí. O sea, no es que tengamos algo natural para la belleza, no, no es que se va desarrollando. Igual que educamos el oído para la música o el paladar para los sabores, también podemos educar nuestro sentido del de lo bello. También lo podemos educar. Y vamos a recordar que fuimos creados ignorantes y que incluso la sensibilidad esa que forma parte de la belleza no es algo acabado, sino también se aprende, se cultiva y se desarrolla con el tiempo, igual que la inteligencia, igual que la moral. Todo esto va unido en un campo de armonía con respecto al universo, a quienes somos en las leyes universales. Y curiosamente, cuando esto ocurre, la persona que profundiza, que observa con atención, que refina su percepción, tiende a coincidir cada vez más en lo que considera verdaderamente bello. Entonces, claro, hay una serie de personas que coinciden en lo que es verdaderamente bello. ¿Por qué? porque han han refinado su perfección eh su percepción. Si reflexionamos la belleza no es solo placer superficial, no es solo me gusta o no me gusta, no hay un tipo de belleza más profunda, una que no depende ni del interés, ni del beneficio, ni de la utilidad inmediata, o sea, ni siquiera de la vista. Es una belleza que se contempla y que nos eleva, porque no todo lo que nos parece bello nos eleva ni nace de la armonía. ni conduce necesariamente a ella, porque hay una belleza que atrae los sentidos, que impresiona, que se duce, pero esta se queda en la superficie. Y hay otra belleza más profunda, más silenciosa, que no solo nos agrada, sino que transforma, que eleva, que nos acerca a lo mejor de nosotros mismos. Cuando contemplamos un paisaje natural

uperficie. Y hay otra belleza más profunda, más silenciosa, que no solo nos agrada, sino que transforma, que eleva, que nos acerca a lo mejor de nosotros mismos. Cuando contemplamos un paisaje natural nos puede estar emocionando, elevando y no es lo que vemos con los ojos, sino es lo que nos hace sentir y lo que percibimos como bello está en gran medida filtrado por nuestro estado interior, por nuestras experiencias, nuestras emociones, nuestros deseos. Por eso algo puede parecer bello y sin embargo no contribuir a nuestro crecimiento porque conecta más con nuestras incliniones pasajeras que con nuestra esencia más elevada. Entonces estamos hablando de que lo bello está en nuestra esencia más elevada es lo que está preguntando realmente Kardec y no la la hermosura, como dice esta pasajera que vemos. sabes que también existe otra parte que es la realidad un poco más incómoda, ¿no? Pero que también debemos entender cuando nuestra sensibilidad, que es lo que estabas tú diciendo hace un momento, que depende del observador, se encuentra desarmonizada cuando la conciencia de alguna forma, digamos, se ha ido endureciendo o cuando ciertas ideas, emociones o incluso experiencias han distorsionado nuestra percepción, algo que objetivamente podría parecernos cruel, inhumano, podemos llegar a percibirlo como atractivo, admirable. Incluso podríamos decir que es bello, ¿no? Pero no es porque lo sea en esencia, sino porque la mirada del que está observando está totalmente alterada, ¿vale? y somos de tener mucho cuidado. Hemos visto muchos ejemplos a lo largo de la historia, ejemplos clarísimos de esa visión distorsionada, ¿no? Personas que han glorificado la violencia, las guerras, las matanzas, que encuentran estética en dentro de lo que es la destrucción, que son capaces incluso de justificar el sufrimiento ajeno como algo necesario o incluso digno, ¿no?, de admiración. Nos encontramos, existen, nos encontramos en esta sociedad. Eh, bueno, pues eh cuando se quiere exterminar a ciertas tribus, razas,

ento ajeno como algo necesario o incluso digno, ¿no?, de admiración. Nos encontramos, existen, nos encontramos en esta sociedad. Eh, bueno, pues eh cuando se quiere exterminar a ciertas tribus, razas, creencias, religiones, se justifica el sufrimiento ajeno y lo ven como algo hermoso y bello para su Dios, para sus intereses o para su o su para su ego o para su ego. En esos casos lo que está fallando no es la belleza en sí, sino ese filtro interior con el que estamos percibiendo el exterior. Por eso es importante lo que estaba diciendo hace un momento, que la sensibilidad también se educa. Es necesario educar nuestra sensibilidad al igual que educamos en todos los conceptos de nuestra vida. Bueno, y la insensibilidad también se se puede se puede educar. Se puede educar. Ya sabemos, por ejemplo, que cuando ponemos vídeos muy crueles a los niños, a los adultos, nos volvemos insensibles. Bueno, al sufrimiento. Solo tenemos que ver las noticias. Sí, 20 años las noticias nos impresionaban y ahora vemos tremendas barbaridades como algo normal y cotidiano. A medida que vamos creciendo, vamos creciendo en conciencia, en empatía, en comprensión, a pesar de lo que acabamos de decir, nuestra percepción de la belleza también se va transformando. Lo que antes nos podía haber parecido atractivo pierde ese brillo y empezamos a reconocerlo como verdaderamente bello. Solo aquello que está en armonía con el bien, con el respeto, con la vida, con las leyes universales. Ahí es donde nos damos cuenta que de verdad estamos cambiando, estamos percibiendo de manera totalmente diferente, porque en el fondo la belleza auténtica, la auténtica de verdad, de la que nos hablan los espíritus, no puede separarse de la armonía. Y todo lo queere, todo lo que degrada, todo lo que destruye, por muy impactante que parezca, no eleva al ser humano. Solo nos impresiona o nos perturba, pero no nos eleva. En el fondo, todas las grandes concepciones de la belleza apuntan a lo mismo, a la armonía, a la relación justa entre las partes y

al ser humano. Solo nos impresiona o nos perturba, pero no nos eleva. En el fondo, todas las grandes concepciones de la belleza apuntan a lo mismo, a la armonía, a la relación justa entre las partes y el todo. Y no hay armonía di, ¿no? que por eso hay ciertas músicas que son para todos, son bellas, hay ciertas composiciones eh artísticas que lo vemos bello y después hay otras que están muy desajustadas, que simplemente hay personas que pueden verlo bello, pero es por un desajuste. Pero la belleza real de la que se está hablando tiene una relación universal para todos e intemporal. E intemporal. Podríamos decepcionirlo como ese equilibrio donde no sobra nada, no falta nada, estamos viendo algo y nos admiramos la naturaleza en el orden divino y esa armonía se muestra de forma natural, equilibrada y es armonía ahora, hace 100 años y dentro de 100. Cuando hablamos de belleza, sin embargo, dentro del pensamiento humano no estamos hablando de algo superficial. Kardec no pregunta por preguntar, sino de uno de los grandes objetos de estudio de la filosofía. No creamos que Kardec ha hecho la pregunta por hacerla. De hecho, no olvidemos que la belleza, junto con el arte y con el gusto, son el centro de la estética. Hablamos de la estética en la filosofía. Recordemos que es una de las ramas de la filosofía la estética y es la que intenta responder a preguntas muy profundas. ¿Por qué esto me parece bello? ¿Qué criterios utiliza el ser humano para valorar una obra de arte o un paisaje, una puesta de sol? Eso es lo que estudia la estética de la filosofía. Sí, porque a ver si cuando penséis hablamos de estética, podéis estar pensando que estamos hablando de de lo de la peluquería o maquillaje, ¿no? Estamos hablando de una belleza, eh, de una hermosura, como lo llama Cartec, de hermosura. Estamos hablando de un concepto filosófico general para toda la humanidad. Desde siempre la belleza se ha entendido como una si fuese una cualidad positiva. De hecho, lo es, se ha comparado con la

ra. Estamos hablando de un concepto filosófico general para toda la humanidad. Desde siempre la belleza se ha entendido como una si fuese una cualidad positiva. De hecho, lo es, se ha comparado con la elegancia, con la gracia, ¿no? Con lo sublime. Y como es lógico, también tiene su contrapuesta. ello que está contrario a la belleza, que sería la fealdad, aquello que es capaz de romper la armonía o de generar mucho rechazo. Pero hoy sabemos algo más. Sabemos que la belleza, lo de la cieldad, lo dejaremos para otro día porque también es subjetivo. No es solo una idea filosófica la belleza, no. Hoy día la neurociencia ha conseguido demostrar que cuando percibimos algo bello, hablamos de un cuadro, de una melodía, como estuvimos hablando estas semanas de la música, unas facciones en una persona, algo armonioso, se activan ciertas zonas concretas del cerebro que están relacionadas con el placer. Estamos hablando, por ejemplo, de la corteza órbito frontal que se activa. ¿Y esto qué hace? moviliza también deseos, emociones, aspiraciones. Cuando tú puedes ver un cuadro [resoplido] te puede inspirar, incluso te eh cuando estás viendo algo que realmente te emociona, que ves bello, todo tu cerebro empieza a activarse de maneras diferentes. A cuando lo que hemos dicho, cuando hueles una flor, a cuando hueles algo podrido. ¿Por qué digo esto? Porque la belleza no solo se piensa o se siente, que es lo que estamos hablando, también se vive biológicamente. Pensad que a lo largo de la historia ha sido considerada como una de las tres grandes valores fundamentales del ser humano, verdad, bondad y belleza. Son los tres valores fundamentales que también están dentro de, o sea, no solamente de la ética y de la filosofía. Son tres caminos distintos, es verdad, pero están profundamente conectados. Entonces, con todo lo que estamos explicando, vemos la verdadera importancia de la pregunta de Kardec, como todas ellas, por supuesto, no es que una sea más importante que otra, es profunda, mucho más que aquello que

do lo que estamos explicando, vemos la verdadera importancia de la pregunta de Kardec, como todas ellas, por supuesto, no es que una sea más importante que otra, es profunda, mucho más que aquello que podemos leer cuando estamos leyendo el libro, que vemos el papel, tenemos la pregunta. Todas las preguntas del libro de los espíritus son mucho más profundas que eso que estamos leyendo en ese momento, porque podemos mirar diferentes niveles, lo que nos dice en ese momento, nuestro nivel de conciencia, la hermosura de las cosas naturales, ¿no? O de la naturaleza. Pero entonces eso nos lleva a que nos habla de otros mundos, a que nos hablan de otras cosas, que nos da para pensar muchísimo en esa pregunta, para darle muchas vueltas. Y como decimos, no es lo mismo el libro de los espíritus ahora. que leerlo por tercera, por cuarta, por quinta vez o dentro de 10 años, dentro de 20 que hemos crecido. Como hemos dicho, es muy importante el papel del observador, en este caso del lector. ¿Vale? Ahora bien, con esto aparece un debate dentro de la filosofía que está abierto hasta hoy. La belleza está en las cosas, o sea, esto es bonito porque es bonito, o la belleza está en nosotros, en los que observamos. Hay algunas, o sea, si es objetiva o es subjetiva, como estábamos hablando, ¿no? Y cómo voy a seguir hablando. Sí, algunas personas, algunas ciencias, algunas filosofías tienden más por esa parte objetiva que es la que depende del orden, de la proporción, de la armonía de lo que observamos. Pero hay otros que se obtienen que es subjetiva, que depende de nuestros sentimientos, de nuestra experiencia, de cómo estamos en un momento dado. La verdad es que, como dice Loli, ambas ideas conviven porque cuando decimos que algo es bello, lo sentimos de manera personal, ¿vale? Esto es bello. ¿Por qué? Porque yo lo veo bello. Pero es que al mismo tiempo si estoy diciendo, "Mira qué bonito que es, estoy esperando que la otra persona lo acepte como bello y yo también lo reconozca como bello." Cuando él me

ue yo lo veo bello. Pero es que al mismo tiempo si estoy diciendo, "Mira qué bonito que es, estoy esperando que la otra persona lo acepte como bello y yo también lo reconozca como bello." Cuando él me dice, "Esto te gusta." Qué bonito es. Quiere que yo lo reconozca o yo quiero que vosotros lo reconozcáis como bello. ¿Y qué pasa cuando los demás nos reconocen como nosotros lo estamos sintiendo? Pues en muchas ocasiones esa diferencia de opinión, yo lo veo bello y ella no viceversa, puede inquietarnos, puede llevarnos a revisar nuestra mirada, a contemplar desde otra perspectiva aquello que consideramos bello. De verdad, no será tan bonito como decía. De verdad, simplemente te pones una pulsera, preguntas a una amiga, ay, es bonita, mm, tú la ves bonita y poco a poco vas a dejar de verla bonita. Es curioso, ¿no? O ya no la consideras tan bonita o la pieza más bonita de tu de todo tu joyero. Cuando lo analizamos de esa forma y nos quedamos sin pulsera, como dice Loli, descubrimos que quizás estábamos hablando de una belleza efímera, pasajera, o que la estábamos viendo únicamente con los ojos de la materialidad. Por eso existen modas dentro de las sociedades y lo que hoy nos parece bello y bonito, mañana puede ser dejar de serlo. Hablamos en esos casos de bellezas temporales, que no es lo mismo, no tiene nada que ver con lo que pregunta Kardec, que tampoco es que sea algo negativo lo de las bellezas temporales. Este proceso forma parte de la afinización de la sociedad, ¿no? Y de cierta sensibilización de todos nosotros hacia un sentido o hacia otro. es que eh, o sea, eh cuando las sociedades tienden a tener ciertas modas, también estamos creando una psicología para toda esa sociedad. Sí, normalmente cuando nos adaptamos a una moda, ¿no? Se adapta toda la sociedad a una moda, hay cosas que cambian, que no podemos hablar, por ejemplo, de cosas que no cambian, como la belleza clásica griega, el arte abstracto, pero lo que realmente ocurre con todas las modas es que empezamos a

y cosas que cambian, que no podemos hablar, por ejemplo, de cosas que no cambian, como la belleza clásica griega, el arte abstracto, pero lo que realmente ocurre con todas las modas es que empezamos a ver a sentir la belleza de una forma compartida, entrando en sintonía unos con otros. Mira qué bonito es esto. Vamos todos diciendo que es bonito y al final quedamos en que es bonito, es bello, es hermoso. Los juicios de belleza muchas veces parecen basarse en bases que son más bien subjetivas, es decir, en nuestros sentimientos. Y al mismo tiempo lo que hacemos, como yo hacía con LOL, es reclamar la corrección universal, ¿no? Que todos piensen que esto es bello y bonito. Vosotros, fijaros cuando sale una moda, si todo el mundo la sigue, hemos conseguido esa corrección universal. Si no la siguen los demás, eh, o sea, se pasa. No quiere decir que esté bien ni mal. Estamos hablando de de cómo nosotros vamos equilibrando o afinando. Estamos hablando de los que la siguen y de los que no la siguen, que hay una tensión entre ellos, una tensión que se llama antinomia del gusto, o sea, que pueden gustar cosas opuestas a la misma persona o personas diferentes dependiendo del momento y de la persona. Y recordemos que la belleza también no se limita solo a lo que vemos. La podemos encontrar en una historia bien contada, en una idea elegante, bonita, bella. que nos mueva sentimientos, incluso una demostración matemática perfecta por su simplicidad. Esto nos muestra que la belleza no pertenece solo al mundo físico, sino que también pertenece al mundo del pensamiento. Hay una distinción bastante influyente dentro de lo que son las cosas bellas que se basa en una opinión que vio Inmanuel Kh. K nos habla de la belleza dependiente y de la belleza libre. Una cosa tiene belleza dependiente, explica el mismo, si su belleza depende de la concepción o está en función de otra cosa, a diferencia de la belleza libre o absoluta, que no depende de nada. Sigue explicando Kant que hay cosas cuya

, explica el mismo, si su belleza depende de la concepción o está en función de otra cosa, a diferencia de la belleza libre o absoluta, que no depende de nada. Sigue explicando Kant que hay cosas cuya belleza depende de lo que son o de su función. Y pone dos ejemplos que hemos querido traer porque son preciosos. Dice, "Un buey puede ser bello como buey, fuerte. proporcionado servir para el trabajo, pero no lo veríamos igual si lo comparamos con la belleza de un caballo, ¿verdad? O una fotografía. Imaginemos una fotografía a una puesta de sol preciosa, linda, bonita o a un edificio hermoso. Pero si la imagen está mal hecha, vamos a sentir que falta algo. ¿Cuántos no nos hacemos fotos, selfies, demás con fondos preciosos? Luego decimos, "Qué mal está, ¿no? Porque está mal encuadrada, porque está movida. Eso es lo que se llama belleza dependiente, porque depende de lo que estamos viendo, de todo el entorno. Y luego existe una belleza que es más libre, más pura, que no depende de nada, que se sostiene por sí misma, que esa es la libre que nos dice K. No depende de nada externo, de nada absolutamente externo. Vamos a poner el ejemplo de un pomelo. Creo que en Sudamérica también tenéis pomelos o cualquier fruta que os guste. Somos capaces de describir la forma, el tamaño, el peso, ¿no? Eso es objetivo. una vaccaí, eh, lo podemos describir muy bien, pero decir si está rica, si me gusta o si no me gusta, eso ya es totalmente subjetivo. Pues bien, la belleza está justo en medio de esos dos mundos cuando es belleza de ver. Porque cuando decimos esto es bello, no solo estamos expresando nuestro gusto personal, también estamos sugiriendo que otros deberían de reconocerlo. Y esto se refleja cuando hablamos. Por un lado, decimos, "¡Qué paisaje tan bello, como si la belleza estuviese en el mundo, ¿no? He puesto el ejemplo de una puesta de sol, qué bonita que es, ¿no? Y por otro lado afirmamos que la belleza está en el ojo del que mira, ¿no? Es que cada uno, ¿sí?, O sea, lo que yo veo todo el mundo

He puesto el ejemplo de una puesta de sol, qué bonita que es, ¿no? Y por otro lado afirmamos que la belleza está en el ojo del que mira, ¿no? Es que cada uno, ¿sí?, O sea, lo que yo veo todo el mundo tendría que poder reconocerlo, ¿no? Pero sin embargo, nos permitimos decir que si no lo ven es porque son libres de verlo, no verlo o tiene otros gustos. Esa es la tensión de la que hemos hablado antes. Y entonces surgen las dos grandes posturas que hemos dicho. El objetivismo que dice que la belleza es la propiedad real de las cosas, que un paisaje es bello independientemente de quién lo mire. Y si alguien no lo percibe, quizás no es porque no exista, sino porque le falta todavía la sensibilidad o el gusto para entenderlo. Eso es lo que nos está diciendo la pregunta 252. Cuando los espíritus al contestar a Kardec le dicen, "Sí, son sensibles a ellas", hablando de la belleza, según sea su aptitud para apreciarlas y comprenderlas, no todos apreciamos y entendemos la belleza de la misma manera. O sea, nos dicen que sí, que la sensibilidad va a hacer que esas bellezas de o esas hermosuras de las que habla Kardec por las que preguntas esas hermosuras naturales, podamos o no apreciarlas, pero que son bellas. es objetivo. Y por otro lado, el subjetivismo, que es el que hemos explicado también que la belleza no existe fuera de nosotros, que depende completamente de la experiencia del observador y que el mismo Egipto puede ser bello para una persona y no decirle nada a otra. Entonces, aquí realmente el subjetivismo está pasando eh, o sea, a decir, "No, no, a mí me puede gustar ver un cuadro horroroso, ¿no? En donde haya sangre y muerte. Entonces te y te está diciendo los espíritus te están diciendo que no, que la vi es algo o las hermosuras son algo mucho más profundo para la psique del ser humano. También hemos de pensar que si todo fuera objetivo, ¿cómo explicaríamos que haya esos desacuerdos? ¿Por qué ante una misma realidad unos son capaces de ver belleza y otros no? Y por otro lado, si

ano. También hemos de pensar que si todo fuera objetivo, ¿cómo explicaríamos que haya esos desacuerdos? ¿Por qué ante una misma realidad unos son capaces de ver belleza y otros no? Y por otro lado, si fuera todo subjetivo, ¿cómo explicar que discutamos sobre la belleza? como si realmente hubiera algo que comprender, algo que afinar, incluso algo que acertar. ¿No es bello o no es bello? No, no hay un punto intermedio en todo eso. Entonces, ya estamos viendo como los espíritus responden a la pregunta de Kardec, de las hermosuras naturales, de todo. O sea, él no está preguntando por nada físico, aunque pueda parecer. Y en la cuestión 252, los espíritus nos dan la clave. Todo depende del grado de elevación. Es decir, la percepción de la belleza no es arbitraria, pero tampoco es fija. Depende del estado del espíritu. Una música, como hablamos, hoy me puede elevar y mañana no me puede ver ni nada porque mi estado anímico o espiritual está muy bajo. ¿Qué nos están diciendo? Cuanto más es un más elevado está un espíritu, mayor es su capacidad de percibir la armonía, de reconocer lo que es verdaderamente bello. Por eso decimos que el gusto y todo se puede afinizar, no solo en la forma, sino en el fondo, en la esencia, en lo que transmite. Cuando hablamos de un paisaje que [resoplido] nos quita el aliento, estamos no solo en la forma, sino todo lo que está y su esencia y lo que envuelve. Y cuanto más limitado es ese grado de elevación, más se reduce la percepción a lo inmediato, a lo superficial, a lo que simplemente agradan los sentidos. Entonces, por eso podemos ver que eh cuando la belleza, por ejemplo, física, como es muy de los sentidos inmediatos, cuando las personas se vuelven mayores, ya a lo mejor no las vemos bellas. En cambio, cuando amamos esa persona, aunque le salgan arrugas, cambie mucho, seguimos viendo esa belleza. Por eso existen desacuerdos, no porque la belleza sea una sea caótica, sino porque las miradas no están en el mismo punto de desarrollo. No hay que pensar en la belleza como

guimos viendo esa belleza. Por eso existen desacuerdos, no porque la belleza sea una sea caótica, sino porque las miradas no están en el mismo punto de desarrollo. No hay que pensar en la belleza como algo puramente objetivo ni puramente subjetivo, sino como algo intersubjetivo entre las dos cosas. Te has inventado la palabra, ¿no? Es decir, algo que depende no de una sola persona, sino de una comunidad, de un conjunto de observadores que comparten ciertos criterios y cierta sensibilidad. Entonces, cuando todos con esa sensibilidad llegamos a que ese cuadro es bello, a que esa paisaje es bello, estamos hablando ya de una belleza intemporal, una belleza que que está llamando a los sentidos. Quizás no todos lo percibimos igual, pero una persona con experiencia, con sensibilidad desarrollada, con el gusto educado, podría hacer juicios más fiables sobre lo bello. Por eso, cuando alguien entiende de música, nos puede hacer eh hablar sobre la belleza de la música o de arte, sería alguien que ha aprendido a ver más allá de lo inmediato, más allá de ese momento, ¿no? Porque la finalidad del espíritu es su evolución en todos los sentidos. Y claro, si miramos la historia vemos que la belleza ha acompañado al ser humano desde siempre. No es algo reciente ni una moda, es una de esas cualidades que parecen formar parte del propio ser humano en todas las culturas. Y ya en la antigua Grecia, los pitagóricos descubrieron que existe una relación profunda entre las matemáticas y la belleza. Observaron que aquello que tiene simetría, proporción, no resulta más atractivo. ¿Qué quiere decir? Que todo tiene una simetría matemática en el universo. Para Pitágoras, la belleza y la espiritualidad estaban intrínsecamente unidas a través de la armonía numérica y geométrica. creía que el cosmos, o sea, el universo, era bello porque seía un orden matemático perfecto. Nosotros sabemos que hay unas leyes universales. Esta armonía invisible subyacía a la música, a la naturaleza, reflejando una realidad espiritual superior que

porque seía un orden matemático perfecto. Nosotros sabemos que hay unas leyes universales. Esta armonía invisible subyacía a la música, a la naturaleza, reflejando una realidad espiritual superior que permitía al alma ascender y purificarse. O sea, que la belleza como tal ayuda o la hermosura ayuda a purificarse el alma, aunque nos puede parecer un concepto complicado, difícil o que no nos habíamos dado cuenta, ya es un término filosófico y no es casualidad. Por ejemplo, la arquitectura clásica griega se construyó precisamente sobre esta idea, equilibrio, proporción, armonía. Por eso la seguimos admirando cuando vemos el Partenón, cuando vemos diferentes eh eh diferentes cosas de esa arquitectura clásica griega, nos quedamos maravillados. Pero luego llega una visión aún más profunda que la arquitectura también la romana que es muy hermosa, la de Platón, que da un paso más allá y dice, "La belleza no está solamente en las cosas, es una idea." Una idea, sí, es una realidad que existe por sí misma. O sea, que la belleza existe por sí misma. Para Platón la belleza no es solo estética, sino una idea absoluta, eterna e inmutable, perteneciendo al mundo inteligible, o sea, las ideas que brillan en el mundo sensible. ¿Os acordáis de los arquetipos? Aquella aquel eh patrón perfecto que queríamos de alguna manera traer aquí al a la a la tierra. es inseparable, dice, de la verdad y del bien. O sea, la belleza, si no está con la verdad y con el bien, deja de ser bello. Actuando como un puente, dice, que eleva el alma desde la apreciación física hasta la contemplación espiritual. O sea, tiene que ir todo unido para que realmente sea bello, nos decía Platón. Y tiene que tener una armonía, como decían los griegos, la belleza no es física ni corpórea, es la esencia pura de lo bello que existe por sí mismo sin nacer ni morir. Es algo Entonces, estamos hablando de esa hermosura, de esa belleza, estamos hablando de esa creación. Entonces también decía que la la belleza sensible es como un reflejo. Las cosas

n nacer ni morir. Es algo Entonces, estamos hablando de esa hermosura, de esa belleza, estamos hablando de esa creación. Entonces también decía que la la belleza sensible es como un reflejo. Las cosas bellas, los cuerpos, el arte, los paisajes son solo copias imperfectas o sombras de la verdadera belleza. Para él es como un recuerdo. Cuando contemplamos la belleza en el mundo sensible, ayuda al alma a recordar la belleza suprema que vive antes de encarnarse. Y lo que vemos en el mundo, un paisaje, una persona, una obra, no sería más que un reflejo, una manifestación de esa belleza verdadera que en realidad pertenece a un plano más profundo, al alma. Es decir, lo bello que vemos fuera sería como una huella de algo que ya existe dentro, que sabemos de esa chispa divina, hermosa, que está creada dentro de nosotros. También hay reflexiones más sutiles como la de Get, que decía que la belleza no actúa solo sobre los sentidos externos, sino sobre algo más interior, como si nos pusiera en armonía con nosotros mismos y con el mundo. Fijaros, algo que nos pone en armonía con el mundo. Y los padres y las madres lo entenderán cuando ven la sonrisa de un hijo cuando está recién nacido. A veces son muy feos porque nacen con todo y vemos lo más hermoso, lo más grande y nos abre el alma. Entonces, la gran pregunta es que nos tenemos, ¿por qué nos conmueve un atardecer? ¿Por qué los pétalos de una flor nos genera paz? Ver una flor nos genera paz. Y para responder a esto, vamos a cruzar diferentes fuentes, o sea, vamos a ir desde la lógica de la ciencia hasta el misterio del espíritu. ¿Por qué? Porque cuando hablamos de la belleza natural, que es de la que se está hablando en esta pregunta, ¿qué es lo que pregunta Kardec? No está preguntando por lo guapo, o lo feo que es las personas o las cosas. Por eso habla de la palabra hermosura, que tiene un concepto mucho más grande. No estamos hablando solo de algo que agrada los sentidos, estamos hablando de una experiencia que toca algo mucho más

as. Por eso habla de la palabra hermosura, que tiene un concepto mucho más grande. No estamos hablando solo de algo que agrada los sentidos, estamos hablando de una experiencia que toca algo mucho más profundo en el ser humano. Y esto curiosamente ya lo intuían los grandes pensadores de la historia. Y como hemos dicho hace un momento con Platón, que es una especie de recuerdo de algo más elevado que el alma ya conoce, para los griegos era la belleza. La belleza no era un accidente, era un orden y una proporción. Y más adelante, Emmanuel K nos diría que la belleza no está solo en lo que vemos, sino en cómo lo percibimos, en esa sensación de armonía interna que se produce cuando todo encaja sin esfuerzo. Es una armonía interna. Y claro, porque todas estas ideas son ideas filosóficas y va y nos da una llave magistral. La belleza es un placer desinteresado. Cuando vemos una montaña y nos pensamos en cuánta madera podemos sacar de sus árboles, simplemente nos maravillamos. Eso sería interesado. Claro, la naturaleza es tan inmensa y poderosa que nos hace sentir pequeños recordando nuestra propia fragilidad. Y la belleza no es solo externa, es una resonancia entre lo de fuera y lo de dentro. Y cuando nos tiramos a cosas desagradables, también es una resonancia y ya no es belleza, aunque nos pueda parecer bello. Y la codificación espírita encontramos una base muy sólida para comprender eso. Cuando Kardec compila las enseñanzas de los espíritus, se nos explica que el universo no es fruto del azar, sino de una inteligencia suprema, una causa primera de todas las cosas. Si hay inteligencia, hay orden. Y si hay orden, hay armonía. Y donde hay armonía, inevitablemente aparece la belleza o la hermosura. ¿Qué es lo que decía Einstein? Que Dios no juega los dados. Entonces, inevitablemente, cuando nosotros estamos hablando en esta pregunta, estamos hablando de la creación de Dios y de todo lo que está en armonía. Y no es una belleza superficial, sino una belleza estructural, profunda, coherente.

osotros estamos hablando en esta pregunta, estamos hablando de la creación de Dios y de todo lo que está en armonía. Y no es una belleza superficial, sino una belleza estructural, profunda, coherente. No es aquello de me gusta o no me gusta, no. Por eso, cuando contemplamos la naturaleza, no estamos simplemente viendo unas formas bonitas, estamos percibiendo, aunque sea de manera inconsciente ese orden inteligente que la sustenta. Hay un momento en el libro espíritu que dice, eh, bueno, eh, de alguna manera pregunta por Dios, ¿cómo podemos saberlo? dice, "Fijaros a vuestro alrededor todo lo que hay." Si queremos ver un ejemplo muy claro de este orden inteligente del que hablamos, podemos mirar algo que a primera vista parece puramente matemático, pero que en realidad está profundamente conectado con la belleza. Y es lo que antes hemos dicho, el número áureo es el número de la proporción. Fijaros, este número aproximadamente es 1,6,18. Y no es solo una curiosidad matemática, es una proporción que aparece de forma sorprendente en la naturaleza continuamente. Aparece la disposición de las hojas, en una planta, en la forma en que crecen las conchas, en los patrones de algunas flores, incluso en algunas estructuras del cuerpo humano, como si la naturaleza en su proceso de creación siguiera una especie de patrón de equilibrio, de armonía o de proporción perfecta. Y también esta proporción ha sido utilizada de manera consciente o inconsciente por artistas y arquitectos a lo largo de la historia. La Mona Lisa, en el Partenón, en todo lo que podemos encontrarnos, está esta proporción del número áureo, porque cuando se aplica el resultado suele producir en quien observa una sensación muy particular, una sensación de equilibrio, de orden, de belleza natural. Pero nadie necesita saber de matemáticas para sentir esa belleza. Pero está incluso las caras cuando son eh tienen esa proporción áurea. Una persona no tiene que conocer el número áureo para percibir que algo es armónico. Lo

r de matemáticas para sentir esa belleza. Pero está incluso las caras cuando son eh tienen esa proporción áurea. Una persona no tiene que conocer el número áureo para percibir que algo es armónico. Lo percibe porque hay algo en su interior que reconoce que esa proporción es correcta, es equilibrada. Entonces, la belleza no es solo lo que vemos, es lo que reconocemos. Y esto es para que nos demos cuenta de que el de que todo lo que tenemos en la creación es mucho más profundo que un número matemático o que una estructura. El número áureo en el fondo es una es solo una expresión más, una expresión matemática de ese orden universal del que hablamos antes, un orden que no solo se manifiesta en las grandes leyes del cosmos o del universo, sino también los pequeños detalles de la naturaleza. Por eso, cuando habla de las hermosuras, está diciendo los espíritus que hay bellezas que no conocemos. ¿Puedes seguir tú? Sí, sí. ya a punto de irnos. Se ha comprobado que cuando se combinan muchos, muchas caras, muchos rostros, una sola imagen mezclando diferentes caras, normalmente el ser humano percibe eso como algo atractivo más que incluso un rostro individual ya formado, ya hecho, ¿no? Y esto lo sabemos desde el siglo XIX con Francis Galton. ¿Cómo lo descubrió este hombre? Él superponía fotografías buscando rasgos comunes a personas y descubre casi por sorpresa que esas imágenes promedio resulta que son mucho más agradables a la vista. En realidad lo que sucede es que esas imágenes promedio están más cerca de la armonía que nuestro cerebro reconoce de forma natural de ese número áureo. Pensemos que cuando se hacen estos experimentos lo que se hace es eliminar las irularidades que son más marcadas, ¿no? Una persona igual tiene un ojo más grande que otro. tiene una esto tiene una falta de simetría, pues entonces todo eso se reduce, se busca la simetría entre esta imagen de esta foto y esta de esta cara y esta otra se eliminan los rasgos extremos y entonces la cara queda como mucho más equilibrada y nosotros de

odo eso se reduce, se busca la simetría entre esta imagen de esta foto y esta de esta cara y esta otra se eliminan los rasgos extremos y entonces la cara queda como mucho más equilibrada y nosotros de manera instintiva respondemos positivamente a ese equilibrio. Digamos que nuestro cerebro tiende a percibir como bello aquello que es simétrico, proporcional y predic. Hoy hemos abordado la belleza desde la estética, la estética de la filosofía, pero también desde otras disciplinas. Hemos hablado de historia, de sociología, de psicología social, comprendiendo su estrecha relación con las formas y con las culturales de todos los países, de todas las sociedades, pero también hemos entendido que la belleza es algo que ocurre en ese encuentro entre lo que está dentro y lo que está fuera. Por eso no basta con que algo tenga ciertas características para que sea bello. Para poder considerarlo bello de forma universal es necesario que haya una sensibilidad capaz de reconocerlo. Y aquí es donde Kardec, como brillante codificador, ya pregunta sobre esa sensibilidad necesaria para entender la hermosura de la naturaleza, donde se engloban aspectos más profundos que una simple belleza. Con esta pregunta él consigue conectar, aunque no lo veamos en puesto en palabras, las ideas de Pitágoras, de Platón, todos los griegos, todo el arte, él consigue englobarlo ahí. Y los espíritus nos invitan a comprender que existen otras formas de belleza que aún desconocemos. dentro de su contestación nos están diciendo que quizás estén presentes en otros mundos, en otros planos, en otros lugares y nosotros no somos capaces de comprenderlo, incluso ellos, porque están diciendo que no somos capaces, habla de nosotros, quiere decir que hay espíritus que no son capaces de entender es con cierto grado de elevación aún se les escapa. Y en el fondo todo eso lo que va demostrando es que todos vamos camino a la angelitud, todos vamos avanzando escalonadamente queramos, ¿no? Por eso la belleza en este sentido no es algo

se les escapa. Y en el fondo todo eso lo que va demostrando es que todos vamos camino a la angelitud, todos vamos avanzando escalonadamente queramos, ¿no? Por eso la belleza en este sentido no es algo superficial, tiene una dimensión que es puramente transformadora, porque nos damos cuenta que si yo antes veía algo que no me parecía bello y ahora veo todo el conjunto y soy capaz de ver esa belleza, es que a lo mejor he crecido. resultado de ese diálogo silencioso entre el mundo y la conciencia. Es verdad, hay belleza en una obra de arte, pero también hay belleza en una acción justa, en una palabra sincera de apoyo, en una emoción auténtica. Y esto lo que hace es ampliar enormemente nuestra comprensión de lo hermoso y de lo bello, porque nos invita a reconocerlo en muchos niveles de la vida, no solo en el arte, no solo en la música, en las acciones. Otro aspecto importante es su relación con el placer, porque aunque no queramos, la belleza produce placer, pero no cualquier tipo de placer. No es un placer inmediato, superficial, efímero. Es un placer profundo, sereno. La belleza no es algo fijo. La belleza es algo vivo, dinámico, en constante transformación, que a medida que perfeccionamos nuestra sensibilidad se puede ir modificando y ampliando enormemente. Por eso hablar de belleza, como hace Kardec, no es solo hablar de estética, es hablar de sensibilidad, de percepción, de conciencia. Es hablar en el fondo de la capacidad humana de reconocer la armonía tanto fuera como dentro de sí mismo. Y esto conecta directamente con algo que también encontramos en el libro de los espíritus. nos dice que nuestras percepciones no son solo físicas, sino también espirituales. Es decir, que no vemos solo con los sentidos, con los ojos, con el oído, como decía Loli, percibimos con todo nuestro ser. Y en esta pregunta también nos lo está diciendo. Esto nos ayuda a entender por qué la belleza natural tiene ese efecto tan profundo en todos nosotros, porque no actúa sobre la vista, actúa sobre el

r. Y en esta pregunta también nos lo está diciendo. Esto nos ayuda a entender por qué la belleza natural tiene ese efecto tan profundo en todos nosotros, porque no actúa sobre la vista, actúa sobre el alma. Por eso cuando Kardec formula la cuestión, los espíritus son sensibles a las hermosuras de la naturaleza. No está preguntando de una forma ligera o sin profundidad. Está hablándonos de belleza, de sensibilidad, del orden de la naturaleza, de la armonía del universo, de Dios. Y la contestación de los espíritus es sublime. Las bellezas naturales de los mundos son tan distintas que estamos, por eso digo que ellos tampoco, si no diría estáis, como dice muchas veces, dice, estamos lejos de conocerlas. Dice, sí, son sensibles a ellas, según sea su actitud para apreciarlas y comprenderlas. Para los espíritus elevados hay bellezas de conjunto ante las cuales se suman, por así decirlo, las de los detalles. Cuando leemos esta respuesta vemos que no nos está hablando solo de belleza, nos está hablando en el fondo de nosotros mismos. Aquí hay algo muy importante y es que se nos dice de alguna manera que lo que nosotros llamamos belleza no es toda la belleza, es solo una parte ínfima, una percepción totalmente limitada de lo que es la belleza. y nos abre la puerta con esta contestación a la idea de que existen mundos, que existen realidades llenas de belleza que nosotros ahora mismo no somos capaces ni de percibir y no porque no estén, sino porque no tenemos todavía la evolución necesaria. Por eso los espíritus están hablando de actitud, como si la belleza fuese algo que se va revelando a medida que el espíritu progresa, ya que todo en el universo es orden y armonía, no existe el caos. Y esto lo describe André Luis, por ejemplo, en sus obras cuando habla de las colonias espirituales, de la luz, de los colores, de la música, que no son elementos decorativos como hablamos en la música en su momento, pero también habla de la luz, de los colores. Son elementos vivos, elementos

tuales, de la luz, de los colores, de la música, que no son elementos decorativos como hablamos en la música en su momento, pero también habla de la luz, de los colores. Son elementos vivos, elementos terapéuticos que armonizan el ambiente e incluso a los propios espíritus. Por eso la belleza en este contexto no es un lujo, es una necesidad del equilibrio espiritual. Pero algo parecido encontramos también en las enseñanzas, por supuesto, de nuestra querida mentora Joana de Angelis, cuando nos habla de esa armonía interior. Ella insiste en que el ser humano necesita belleza, necesita equilibrio, necesita orden, porque todo eso contribuye a la salud emocional y espiritual. Es decir, que la belleza no es algo accesorio, es parte del proceso evolutivo. Podemos decir que la filosofía intuía lo que el arte intentaba expresar, lo que la religión veneraba, lo que la ciencia descubre en sus leyes, pues el espiritismo lo integra y consigue dar una explicación real de ambos lados de la vida. Porque la hermosura natural, como dice Carde, no es casualidad, no es un adorno del mundo, es una expresión del orden universal y al mismo tiempo un instrumento de la educación de nuestra propia alma. Cada paisaje, cada forma armoniosa, cada equilibrio en la naturaleza está hablándonos en un lenguaje silencioso. Es un lenguaje que no pasa por las palabras, sino que pasa por las experiencias y que nos ayuda a crecer y a conocerlos espiritualmente. Creo que ya si no par que yo creo que sí que tienes que parar. Hemos tocado la belleza a nivel eh a nivel físico, como la entendemos, para poder entender lo que está preguntando Kardec a nivel de los espíritus. Siempre estamos en la parte física y en el plano espiritual. La semana que viene acabaremos con esta pregunta, si Dios quiere y gracias por oírnos y por seguirnos. Muchísimas gracias. Un fuerte abrazo a todos. Los comentarios ya que decir. Os agradecemos a todos. Hay muchos amigos que nos hablan, que nos saludan, que nos envían mensajes. No os puedo contestar a

Muchísimas gracias. Un fuerte abrazo a todos. Los comentarios ya que decir. Os agradecemos a todos. Hay muchos amigos que nos hablan, que nos saludan, que nos envían mensajes. No os puedo contestar a muchos de ellos porque estamos con vosotros hablando, pero muchísimas gracias a todos y gracias por animarnos. Semana que viene.

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