Clase 197 • Conociendo El Libro de los Espíritus • El Mensaje Eterno de la Evolución

Mansão do Caminho 26/05/2025 (há 10 meses) 52:07 848 visualizações 105 curtidas

» Videoaula en español - Conociendo El Libro de los Espíritus • Con Manuel Sonyer e Dolores Martinez • Clase 197 - El Mensaje Eterno de la Evolución #ElLibrodelosEspíritus #Evolución

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Muy buenas tardes, muy buenas noches y bienvenidos a una aula más de Conociendo el libro de los espíritus. Mi nombre es Manuel Soñer y es un placer estar una semana más con todos vosotros. Hola a todos, mi nombre es Dolores Martínez y aunque nos toca el capítulo 6, la vida espírita, lo hemos titulado El mensaje eterno de la evolución. Estamos hablando de cómo la este mensaje eterno da lo mismo hace 2000 años, 3000, 5000. o hace 500. El mensaje es eterno, el mensaje es único y queremos rendir un pequeño homenaje y daros sobre todo una pequeña eh noticia de la desencarnación de de nuestro querido Divaldo. En la vasta sinfonía de la vida, la evolución no es solo un proceso biológico o físico, es ante todo una ley espiritual que nos impulsa a crecer, aprender, a descubrir nuestro verdadero propósito, que es lo que hablamos siempre, ¿no? Desde las primeras chispas de de conciencia hasta la más alta aspiración de cualquier espíritu, la evolución nos susurra un mensaje constante. Todo cambio es oportunidad. Todo progreso es un peldaño hacia la luz. Y eso lo sabemos, ¿no? Claro, a lo largo de esta charla queremos explorar este mensaje eterno que guía nuestros pasos en el camino de la existencia y cómo podemos escucharlo con mayor claridad en nuestro día a día. Sabemos que la vida es eterna, pero las encarnaciones tienen su inicio y su final. Y hoy queremos iniciar con un mensaje de Johana donde nos narra cómo fueron esos últimos minutos de la desencarnación de nuestro querido amigo y mentor Divaldo Franco en el plano espiritual, cómo se vivió y cómo lo hicieron. Y de esta manera comprenderemos más como esta evolución es tan importante y sobre todo a la hora de partir. Yo ahora nos dice y voy a leer la la comunicación a todos. Bueno, primeramente os puedo decir que se dio en el centro Manuel Edivaldo el día 17 del 5 del del 25 en Reus y la Medium pues fui yo, Dolores Martínez, ¿no? A todos los trabajadores de la luz. Son momentos diferentes de cambio y compromiso. Una era termina y otra

l Edivaldo el día 17 del 5 del del 25 en Reus y la Medium pues fui yo, Dolores Martínez, ¿no? A todos los trabajadores de la luz. Son momentos diferentes de cambio y compromiso. Una era termina y otra comienza. El líder, la cabeza visible de los misioneros espíritas, partió para la tierra prometida. aquella que tanto soñó para encontrarse con sus seres queridos, con pena de los que dejaba y con alegría de los que reencontraba. Salió con amor de su cuerpo y con mucho dolor de los años vividos. Las moratorias son instrumentos del calvario para depurar las aristas de la propia vida, los tormentos internos que aún perduran en el cuerpo de carne. Ganó la batalla en una vida física llena de siembra y dolor, una vida de intriga y misionera que demostró quién era su jefe y a quién servía. Misionero de la doctrina a un niño en el corazón, porque solo los puros de corazón alcanzan el reino de los cielos si son como niños. Y él era un alma cándida en el amor y vieja en experiencias. Amaba y era amado por muchos en la tierra, pero no eran pocos los enemigos desencarnados y encarnados. Al partir, una luz intensa que venía desde las estrellas iluminó la habitación como nunca antes había visto. Llegando a kilómetros, el perímetro de seres que envolvían su partida de todos los confines vinieron a proteger esos momentos sagrados de la partida de un mundo a otro. En la habitación un silencio y una sola oración en el corazón de todos los presentes y en el espacio. Y yo, su querida amiga y sirvienta de Cristo, acompañándolo sin palabras, pero sí asegurándolo con una mano amiga, el que siempre ha sido mi hijo del alma más que del cuerpo. Cristo enviaba un mensaje desde las estrellas que él tanto contempló esperando su partida que parecía que no llegaba. El corazón del hombre estaba en paz. Di, mi querido amigo, discípulo, hermano hijo, empezó a dormir con suavidad y me miraba con esos ojos dulces del deber cumplido, sin miedo y con decisión de partir y empezar un nuevo recorrido. Todos estábamos a su lado, su

iscípulo, hermano hijo, empezó a dormir con suavidad y me miraba con esos ojos dulces del deber cumplido, sin miedo y con decisión de partir y empezar un nuevo recorrido. Todos estábamos a su lado, su primo Nilson y su madre. Un poco más atrás, su padre y algún hermano con otros familiares. Así se iba ensanchando el círculo. Estaban todos aquellos que lo amaron hasta que se perdía la vista en el infinito. Y en medio de la sala una luz que inundaba toda la habitación. Las lágrimas corrieron por las mejillas de los que quedaron y una canción sonaba en todo el círculo espiritual, suave, hermosa. Sus vibraciones eran un canto para despertar a la nueva vida, una oración para el que regresaba a casa y un abrazo que envolvía el corazón de todos los planos. Él sonreíó y durmió. Fue recogido por su madre en sus brazos y en mis manos sus manos que vibraban. Es una nueva era para los espíritas, una era de compromiso con la propia doctrina. No había un líder ni un profeta, había un misionero que enseñó con su ejemplo cómo continuar. La vida aún larga es un suspiro. Seguimos todos juntos preparando el mundo para el cambio que está ocurriendo. Trabajadores de la doctrina, es el momento de seguir más unidos que nunca en el Cristo. Kardec asentó las bases de una doctrina consoladora. Di solo enseña una vivencia y una experiencia de ver el mundo y al nuevo hombre. De ver al nuevo mundo y al nuevo hombre. Ahora, en este nuevo camino del mundo, tenemos las bases de la doctrina con el evangelio como guía. No os perturbéis, nada os faltará. Y seguirá la luz del maestro acompañándos con la fuerza del amor que entregáis y que les entrega. Desde la espiritualidad, los espíritus amigos, no marchamos, seguimos anando luz para reconfortaros y deciros que hay una estrella más en el firmamento de aquellos que os cuidan. Joana de Ángeles. Era importante que os transmitiéramos este mensaje que tenemos ya hace días guardado. Al escuchar estas palabras que nos llegan como un susurrado eterno de parte

ellos que os cuidan. Joana de Ángeles. Era importante que os transmitiéramos este mensaje que tenemos ya hace días guardado. Al escuchar estas palabras que nos llegan como un susurrado eterno de parte de Johana, recordamos a todos aquellos que lo amaron, a todos los que compartieron sus ideales, a todos los que caminaron junto a él en la senda de la luz, a todos los que fueron fuimos testigos de su entrega y de su fe inquebrantable. Su partida no significa un adiós, sino una transición sagrada que lejos de separarnos nos une aún más. Su obra no termina con un viaje de un lado al otro de la vida, al contrario, su legado se convierte en una semilla fecunda que germina en cada uno de nosotros, floreciendo en nuestras manos y en nuestros corazones y sobre todo a través de nuestras acciones. Cada enseñanza que nos dejó, cada palabra de aliento, cada consejo, cada gesto de bondad siguen vivos. Hay sonanto como un eco que nos impulsa a seguir adelante con decisión y con esperanza. Divaldo amaba profundamente y lo demuestran sus más de 685 hijos adoptivos y los millares de hijos de corazón. Y también era, por supuesto, y es amado con la misma intensidad. Y esa fuerza de amor compartido es el motor de toda su obra, la que inició junto a Nilson de Souza Pereira, consiguiendo hacer en plena favela de Salvador de Bahía un recanto de amor. Aunque su presencia física ya no esté con nosotros, su espíritu continúa acompañándonos como una estrella más en el firmamento. Su vida fue un testimonio de lo que significa servir con humildad y con entrega. Bueno, una vez ya hemos hecho este pequeño homenaje que necesitábamos hacerle, nos habíamos esperado un tiempo, pues para no estar tan emocionados y es un espíritu misionero. Y entonces pasaremos de un espíritu misionero actual a la otra gran pupila de Jesús, que como muchos de vosotros nos habéis preguntado y mostrado un gran interés por la figura de Teresa de Ávila, hoy queremos continuar este hermoso camino de descubrimiento adentrándonos un poco más en la vida y

uchos de vosotros nos habéis preguntado y mostrado un gran interés por la figura de Teresa de Ávila, hoy queremos continuar este hermoso camino de descubrimiento adentrándonos un poco más en la vida y obra de esta mujer extraordinaria de Furia, porque es importante que entendamos, que aprendamos, ¿no? Teresa no fue solo una mística y reformadora incansable, sino también una guía profunda en el viaje anterior hacia el conocimiento de uno mismo. Por eso, además de conocer nuevos aspectos de su historia, que sé que os gusta mucho, también profundizaremos en algunas de sus enseñanzas más valiosas, especialmente en aquellas que nos invitan a la conquista interior, ese trabajo silencioso y constante de transformación que nos permite avanzar en nuestro crecimiento espiritual y personal y va y todo eso va a configurar todo un paisaje interno para nosotros. Teresa de Jesús en el siglo XV tuvo conciencia de ser mujer, algo impensable, aunque os parezca como sí es como que ser mujer no era nada. Una mujer, a pesar de ser monja de clausura y sospechosa de falsas experiencias místicas, tuvo la valentía de asumir con dignidad su condición femenina y la audacia de defender la igualdad entre hombres y mujeres en una sociedad profundamente patriarcal y en una iglesia cuyos modelos y enseñanzas estaban marcados por una visión androcéntrica. Entonces, la mujer no era nada. Tú no podías asumir tu papel de ser mujer porque no eras nada. animó a las mujeres a defender su estatus, sumándolas al cró de protestas contra la situación social y eclesial para llevar a cabo en plenitud el proyecto espiritual y reformador que ella asumió. Teresa no podía limitarse a ser simplemente una mujer. Necesitaba ser una mujer libre, libre en su pensamiento, en su fe, en su palabra. Y esa libertad la vivió desde dentro, aún sabiendo que podía ser juzgada como hereje o insubordinada por las estructuras rígidas de su tiempo. Y claro, en pleno siglo XV, bajo la vigilancia constante de la Inquisición, Teresa eligió caminar

n sabiendo que podía ser juzgada como hereje o insubordinada por las estructuras rígidas de su tiempo. Y claro, en pleno siglo XV, bajo la vigilancia constante de la Inquisición, Teresa eligió caminar por la delgada línea entre la obediencia y la subversión espiritual. Sí, o sea, parecía obediente, pero tenía una gran subversión espiritual y rebeldía, pero no lo hizo desde la confrontación como muchos de nosotros que pelearíamos directa, ¿no? Sino desde una estrategia profundamente inteligente y espiritual. Pero claro, imaginaros el mundo en el que vivía. Ahora podemos confrontar las mujeres de una manera más directa. En ese momento no se convirtió en lo que podríamos llamar como una rebelde sumisa, o sea, era una máscara de su misión que ella le entregaba a Dios, no a los hombres, pero su rebeldía era hacer lo que Dios quería y usó con sabiduría todos los recursos a su alcance, su humildad, su entrega, su lenguaje profundamente cristocéntrico. O sea, a través del Cristo ella con ese lenguaje convenció y esos dones místicos, o sea, esas mediunidades para proteger su obra y su vocación y lo logró. No solo evitó la condena, sino que llegó a convencer a las más altas autoridades eclesiásticas de que su voz era tan importante como el que más. No se conoce ninguna otra mujer de su época, ni ni seglar ni religiosa que haya cultivado relaciones tan estrechamente respetuosas y efectivas con figuras tan influyentes de la Iglesia y la nobleza. O sea, ella conseguía conquistar a su alrededor que la gente la amara porque ella tenía esa poder de atracción. Teresa dialogó de tu aú con teólogos inminentes. Recordemos que no tenía una gran educación. profesores universitarios, obispos, inquisidores, miembros de órdenes religiosas y altos cargos civiles y eclesiásticos, o sea, con todo el mundo. Ella no le importaba, sino era transmitir. Y no lo hizo desde el privilegio, sino desde la fuerza luminosa de su alma, que sabía que su causa no era personal, sino divina, o sea, tenía esa fuerza. En su obra,

le importaba, sino era transmitir. Y no lo hizo desde el privilegio, sino desde la fuerza luminosa de su alma, que sabía que su causa no era personal, sino divina, o sea, tenía esa fuerza. En su obra, Teresa deja claro que fenómenos como la transverberación, y os explicamos, los arrodamientos o las visiones, no son experiencias otorgados para el disfrute personal ni para la exaltación del ego. O sea, ella tiene muy claro que esas mediunidades no es para decir, "Mira quién soy." Lejos de buscar protagonismo o reconocimiento a través de sus mediumnidades, Teresa vivió esas manifestaciones con humildad, temor reverente y un profundo sentido de responsabilidad. Cuando escribíamos esto me acordaba mucho de Divaldo, ¿no? Bueno, vamos a continuar. lo que nos mostró analizando al analizado la luz del espiritismo era un verdadero proceso mediúnnico, cómo iba subiendo ese proceso mediúnnica, mediúnnico y cómo la iba transformando. Ella no era simplemente una contemplativa, era un alma en contacto constante con el mundo espiritual, receptiva a las influencias superiores, pero también consciente de los riesgos del autoengaño y de la vanidad. Por eso hablaba de sus visiones donde veía igual a ángeles que a demonios. Ya decía, he visto un ángel, o sea, como diciendo, puedo ver cualquier cosa, no solamente lo bueno, no solamente como una santa, sino que puedo ver demonios. Y eso era muy peligroso en ese momento, pero muy peligroso. A través de sus escritos y de su ejemplo, comprendemos que la mediunidad no es un privilegio, sino una herramienta sagrada que ha de ser puesta al servicio del prójimo. Lo que ella hizo. No se trataba de buscar consuelo propio en lo sobrenatural. sino de consolar a los demás, no de brillar, sino de iluminar discretamente. Teresa lo vivió con tanta claridad que sus experiencias místicas se convirtieron en fuente de guía, consuelo y reforma para muchos, no porque las impusiera, sino porque las compartía con propósito, discernimiento y entrega. Imaginaros, estaba entregando

as místicas se convirtieron en fuente de guía, consuelo y reforma para muchos, no porque las impusiera, sino porque las compartía con propósito, discernimiento y entrega. Imaginaros, estaba entregando su mediunidad, algo tan peligroso en ese momento para todo el mundo, sabiendo que podía ser condenada. Así nos lo recuerda también la codificación espiritual. Los fenómenos sin caridad ni utilidad carecen de valor espiritual. No, yo es que vivo de esto, no es que yo cobro, no. Teresisa lo comprendió y lo vivió con la autenticidad de los grandes espíritus enviados para sembrar en silencio, sin ruido, pero con frutos eternos. ¿Por qué es eso? Frutos eternos. En palabras de ella, ¿qué dice? Para esto es la oración, hijas mías. De esto sirve este matrimonio espiritual, de que nazcan siempre obras y obras. Está la séptima morada, ¿no? Es cuando llega al final, cuando ella le dices a sus monjas, cuando ya has hecho esa comunión con Dios. Y es que no radica los fenómenos extraordinarios, la vida de la experiencia mística. Esto lo decía yo, lo decía Teresa. La verificación vendrá por la calidad del amor que la persona vive. ¿Sabéis que ser espirituales de veras es hacerse esclavo de Dios? Eso también nos lo dicen las moradas. Teresisa de Ávila es plenamente consciente de estar escribiendo un tratado de teología espiritual al que le da el título de tratado al final de la obra con satisfacción y sentido del humor. Porque eso de vamos a tratar, no tratado también, aunque al inicio se muestra insegura y modesta, al concluir revaloriza lo escrito y considera superior incluso a su libro de la vida. Dice, "Es mejor este escrito todavía. Me van a entender mucho más. van a llegar más todavía las personas. Recordemos que el libro de la vida estuvo 12 años en stop pausado por la Inquisición, eh, ¿vale? Y que bueno y que ya guarda una copia, describe simbólicamente, ¿vale? eh en este libro que lo hemos dicho muchas veces como un castillo de siete morados, pero lleno de jardines, fuentes, laberintos

? Y que bueno y que ya guarda una copia, describe simbólicamente, ¿vale? eh en este libro que lo hemos dicho muchas veces como un castillo de siete morados, pero lleno de jardines, fuentes, laberintos espirituales. O sea, ella va como como dándonos una visión y todo lo hace a través también del evangelio de y de diferentes eh eh situaciones. En el plano doctrinal, la doctrina Teresa conoce la estructura tradicional de las tres vías de la vida espiritual, la monja, que era la purgativa, la iluminativa y la unitiva. según la teología cristiana. Pero, ¿qué hace ella? Opta por una organización propia. O sea, no me van a decir como lo tengo que hacer, sino que lo estoy viviendo. Y lo hacen siete etapas, lo que llama ella moradas, inspiradas en una visión antropológica y teologal del alma como morada de Dios, o sea, como el ser humano que tiene esa chispa divina. Cada morada va a representar un nivel más profundo de interiorización, relación con Dios y transformación espiritual. La clave del avance no es la perfección formal, aquello de no harás pecado, no, sino el amor que ensancha el castillo y lo dinamiza hacia el servicio al prójimo. O sea, ese trabajo continuo, ese amor que se entrega. Como este libro es muy interesante para nuestro propio crecimiento interior, vamos a hablar un poco de su estructura en general. Y como ya hay unos cuantos que nos han dicho que lo están leyendo, claro, y como hay muchos que lo estáis ya leyendo, en la primera etapa, la antropológica, se está reconociendo la dignidad del alma como morada de Dios. O sea, y aquí es muy importante porque, o sea, mi alma es una morada de Dios, luego tengo alma. El camino espiritual que Teresa de Jesús describe las moradas comienza con una afirmación profunda y revolucionaria. El alma humana es morada de Dios. O sea, no está fuera. No es que Dios esté, sino es está dentro. Y este reconocimiento constituye la base de todo el castillo, sobre todo el castillo interior, o sea, lo que llamamos nosotros chispa divina, lo que los

uera. No es que Dios esté, sino es está dentro. Y este reconocimiento constituye la base de todo el castillo, sobre todo el castillo interior, o sea, lo que llamamos nosotros chispa divina, lo que los espíritus han llamado chispa divina de lo que estamos hechos. O sea, esa llama eterna de Dios que se puede confundir con la con lo que sería eh Dios eh sería seríamos Dios, ¿no? Es una llama, es un una esporna. Estamos ante una una chispa, sí. En catalán estamos ante una etapa antropológica en que la lo que lo que se afirma es la grandeza, la belleza y la dignidad del ser humano desde su raíz espiritual. Decimos ser humano. Pero en el caso concreto de esa afirmación va más allá. Tiene un enorme valor liberador para la mujer. No olvidemos que esta obra está dirigida a sus hermanas del convento. O sea, les está diciendo, "No, no, vosotros sois también hijas de Dios, también tenéis alma." Claro, en una época en la que la voz femenina apenas tenía valor en cuestiones teológicas o espirituales, Teresa procrama algo radical. Las mujeres tienen alma y no cualquier alma, sino un alma capaz de Dios, digna de estar habitada por él y de entrar en la intimidad con con su creador. Fijaros lo que está diciendo. Es muy revolucionario y este punto es vital. Teresa, sin enfrentarse directamente al poder eclesiástico, introduce una enseñanza que transformará silenciosamente la conciencia colectiva. O sea, no es la noche a la mañana, pero en ese momento yo lo leo como mujer, tengo alma, no lo voy a decir, pero yo sé que la tengo. Entonces, eh eh y para los hombres también. Entonces introducen eh esto en la conciencia colectiva, que la mujer no es inferior espiritualmente, ni está excluida del camino místico, ni del conocimiento de Dios. Por el contrario, puede recorrer todas las estancias del castillo, desde la más externa hasta la más íntima. Y aunque ahora os parezca una cosa muy fácil, es una cosa muy complicada a nivel psicológico. Muchas mujeres pensaban que no tenían alma. Estamos hablando del 15 y expresar así

na hasta la más íntima. Y aunque ahora os parezca una cosa muy fácil, es una cosa muy complicada a nivel psicológico. Muchas mujeres pensaban que no tenían alma. Estamos hablando del 15 y expresar así abiertamente que las mujeres están a la misma altura espiritualmente que los hombres era muy complicado. Ella lo hace de una forma tan sutil, ¿no?, en su libro, que es cuando ella está hablando de las primeras moradas, por ejemplo, lo que hace es invitarnos a entrar en nuestro propio interior. Recuerda ella que muchas veces hemos estado viviendo fuera de nosotros mismos, dispersos, distraídos por las cosas del mundo, sin darnos cuenta de todo lo que llevamos dentro. Estamos hablando hace 500 años y es algo que podríamos decir ahora mismo, sin decir que pertenece a las moradas, que es totalmente actual. Por eso hemos dicho que es eterno el mensaje de la evolución es eterno. Ella nos dice que la oración es la puerta que nos permite comenzar este camino hacia dentro, hacia el alma, hacia ese espacio inmenso donde Dios nos está esperando, que ya está dentro de nosotros. Solo hay que ir a buscar lo que nos dice Johana y lo que nos dice el evangelio. En este primer contacto con el alma empieza también el conocimiento de la misma relación de nosotros con Dios. lo que algunos llaman el socratismo teresiano. Sócrates que se acaba lo de dentro. Teresa quiere hacer lo mismo, que salga lo que tenemos dentro. No, no es otra cosa nada más que mirarnos a nosotros mismos. Autoanálisis, como os dice Joana, pero con los ojos del alma, desde la luz divina para poder despertar a la verdad de que somos hijos de Dios, almas habitadas, como dice ella, seres con una capacidad infinita de amar, de transformarnos, de progresar. En definitiva, esta primera etapa no es un paso menor decir, no es el primer paso. No, no, no es muy importante porque es el fundamento sobre el que ella construye todo el camino interior. Primero, reconocer que el alma humana y en especial el alma femenina, como ha dicho Loli, libro escrito para sus

importante porque es el fundamento sobre el que ella construye todo el camino interior. Primero, reconocer que el alma humana y en especial el alma femenina, como ha dicho Loli, libro escrito para sus monjas, no solo tiene valor, sino que es un templo, un castillo, una morada divina. Eso es un mensaje profundamente vigente en pleno siglo XXI, que somos, que Dios está dentro de nosotros. Hay una segunda etapa, no hablamos de moradas, hablamos de etapas, las tres etapas en las que divide ella al principio, que es la etapa cristológica. Dentro de esta etapa nos está hablando de la unión transformadora con Cristo y eso lo vemos a partir de las quintas moradas, ¿no? Es el camino espiritual en que Teresa de Ávila o Teresa de Jesús es la misma nos propone esa segunda gran etapa con ese claro enfoque cristológico. Habla muchísimo de la figura de Cristo, centrado en Cristo como modelo, como camino, como presencia viva también dentro del alma. Y esta etapa lo que refleja es especialmente en esas quintas moradas es donde se va a producir lo que llamamos una unión transformadora. Vamos a encontrar de verdad al Cristo. Aquí el alma ya un largo trayecto, ¿no? Ya ha entrado en el castillo, ya llegado a la quinta morada, ha pasado por ese despertar interior, por la lucha espiritual, por la fidelidad con todas esas pruebas que ha ido pasando, incluso ha comenzado o ha empezado a experimentar momentos de recogimiento, de gracia, entender lo que es la oración de verdad. Pero aquí cuando estamos en las quintas moradas, cuando lees el libro te das cuenta de que sucede algo muy profundo, porque el alma ya no solo está buscando a Cristo, empieza a unirse a él de una manera real y transformadora. Teresa lo describe, lo explicamos también la semana pasada como esa imagen del gusano de seda, ¿no? Que va trabajando en silencio, que se encierra en sí mismo, que finalmente muere, pero para renacer como mariposa. Entonces, así nos dice Teresa también que nuestro alma muere a su egoísmo, muere a su voluntad propia, a

n silencio, que se encierra en sí mismo, que finalmente muere, pero para renacer como mariposa. Entonces, así nos dice Teresa también que nuestro alma muere a su egoísmo, muere a su voluntad propia, a su modo de amar limitado y entonces nace en Cristo con un amor mucho más nuevo, mucho más puro, mucho más libre. Amar como Cristo amaba. Es esta unión con Cristo lo que se manifiesta de distintas formas. nos dice que a veces se hace como una experiencia mística muy profunda, silenciosa y gozosa de hacer las cosas bien en lo más íntimo del alma, pero otras veces es como una conformidad cada vez mayor con la voluntad de Dios. Y dice que eso se va traduciendo en obras en concreto, obras de caridad, obras de servicio, obras de entrega a los demás. O sea, aquí ya hay un trabajo constante. Y Teresa insiste mucho en esto. Es lo que antes ha dicho Loli de obras y obras. Cuando ella dice que obras quiere el Señor, porque el verdadero amor de Cristo no se queda en el alma como una emoción espiritual, sino que necesita y se traduce en acción, en compromiso, en amor al prójimo. Es lo mismo que nos está diciendo el espiritismo. Sí. Caridad acción. Estaba pensando la misma frase. En esta etapa es donde el alma puede decir, como dijo San Pablo en su momento, no ya no soy yo quien vive, sino Cristo vive en mí. Daros cuenta como todos estos grandes místicos, grandes santos, grandes seguidores de Cristo llegar un mensaje eterno, eterno. No importa que sea Pablo, que sea Teresa, que sea Rivaldo, que sea Johana. Aquí el alma ya no solo conoce a Cristo, sino que vive en él, se transforma y ama como él por lo menos lo intenta. Por lo tanto, esas quintas moradas marcan una etapa decisiva, porque el alma ahí representa que ya ha llegado a esa madurez para amar. Y Cristo entonces no es solo un modelo externo, aquello que quiero seguir, esa figura, no, no es una presencia interior que da sentido, forma y fuerza a todo lo que el alma es y hace, o sea, a todo lo que hacemos. es donde empezaría ese matrimonio

aquello que quiero seguir, esa figura, no, no es una presencia interior que da sentido, forma y fuerza a todo lo que el alma es y hace, o sea, a todo lo que hacemos. es donde empezaría ese matrimonio espiritual, podríamos decir ese compromiso, ese germen de ese matrimonio que veremos luego en la siguiente etapa. Y ahí es donde todo empieza a cambiar, pero empieza a cambiar desde dentro. Y ahí es donde finaliza la segunda etapa y empieza la tercera. ¿Qué sucede con esta tercera etapa? Con la visión cristiana católica de aquella época. Para Teresa es un concepto trinitario donde aparecen padre, Hijo y Espíritu Santo, donde Dios empieza a habitar plenamente en nosotros. Y ahí sí hablamos ya de la séptima morada. Estamos hablando de que ese concepto trinitario cuando habla del Espíritu Santo, está hablando de los espíritus eh que ella está también recibiendo esos espíritus eh puros, ¿no? Que es lo que se llama el Espíritu Santo. Ahí es donde llegamos ya a la cima del camino espiritual, a lo que Teresa llama séptima morada o séptimas hablar en plural moradas. Es el lugar más íntimo y sagrado del alma. es el centro de ese castillo donde tiene lugar ese matrimonio espiritual y donde Dios en su plenitud habla y habita de forma definitiva. Es en esta tercera etapa donde el alma ya no solo experimenta la presencia, sino que es capaz de vivir en unión permanente con él. Teresa usa una expresión que conmueve cuando la analizas porque dice, "Nunca más se fueron de con el alma." O sea, que una vez que se alcanza el alma, ese punto, ese estar con Dios, ya no es capaz de abandonarlo. Esto pasa muchas veces en la fila del espiritismo cuando decimos a alguien, "Es que se ha ido no es que no ha alcanzado." No, no. Entonces es una forma muy sencilla, muy afectuosa, casi infantil, ¿no? Lo que dice aquí Teresa, de expresar una verdad teológica inmensa, que la unión con Dios puede llegar a ser tan profunda que ya nada ni nadie puede separarnos de él. Cuando dice, "No, mi marido, mis hijos, no, esa

quí Teresa, de expresar una verdad teológica inmensa, que la unión con Dios puede llegar a ser tan profunda que ya nada ni nadie puede separarnos de él. Cuando dice, "No, mi marido, mis hijos, no, esa unión no la separa nadie." Diría que son excusas, pero bueno, a veces nos ponemos excusas. Bueno, aquí hemos buscado, ¿no? Porque nos sonaba mucho esto que dice Teresa de que nada nos puede separar y hemos encontrado que en Juan 14 nos dice el cumplimiento de lo que Jesús prometió cuando dice, "Y vendremos a él y haremos morada en él." vendremos a él y haremos morada en él porque ya es la casa de Dios, ya es los espíritus superiores y todo. Aquí es donde se consuma ese verdadero amor, no como un momento pasajero, no es alcanzar un clímax, es no, no es una presencia estable, transformadora, fecunda. Y esta unión no es una evasión ni una retirada del mundo, todo lo contrario. Aquí es donde el alma llega a ese estado y desea profundamente servir, amar, enseñar a otras almas a ir hacia adelante. Cuántas veces no Divaldo, Nilson, Chico Xavier, todos estos grandes espíritus que vemos que es que parece que no se les acaban nunca las fuerzas de seguir de intentar tirar adelante, pues es cuando se llega ese momento. Aquí es cuando se supone que ya se ha comprendido que la verdadera contemplación no termina en sí misma, no es una contemplación, sino que tenemos que llevarlo todo a la acción, a la caridad, a la entrega verdadera. Y es importante recordar que esta experiencia que podríamos considerar mística en grado sumo no es un privilegio de unos pocos ni es inaccesible a un alma sencilla. ¿Vale? Teresa de Ávila, como ha dicho Loli antes, era una mujer sencilla. Teresa escribe este libro para sus monjas, muchas de ellas sin ningún tipo de formación académica. hablamos de 16, pero tenían un corazón profunda. 100. Yo la quería que sobreviviese un poco más, pero con un corazón profundamente abierto a Dios. Estamos al tanto de todo lo que decimos. Eh, es que la las monjas que ella eligió fueron también unas

100. Yo la quería que sobreviviese un poco más, pero con un corazón profundamente abierto a Dios. Estamos al tanto de todo lo que decimos. Eh, es que la las monjas que ella eligió fueron también unas divulgadoras. Por tanto, esta unión no es una excepción. Cualquiera puede llegar a hacerla. Es un destino posible cuando el alma de verdad desea trabajar, desea amar y desea ser guiada por Dios. Aquí ya no se trata de pedir, de buscar. Aquí se ama desde el verdadero ser, desde el alma, desde la intimidad más plena con el creador. Y es cuando el alma se convierte en ese templo vivo. En este estado no es de descanso, no es un estado de comodidad, es un estado de plenitud de vida y de misión, como nos diría Johana. Vamos a repasar las moradas un poco por encima porque nos lo habéis pedido porque no sé si lo hicimos muy complicado la semana pasada, ¿vale? Vamos a intentar para poder tener ese andamiaje mental y psicológico que se necesita para acabar de comprender esta maravillosa obra, ¿vale? Entonces, esto va a petición vuestra un poco, ¿no? En esas primeras moradas es donde el despertar del alma sucede. Es donde empezamos nuestro recorrido por ese castillo interior. Es el momento en el que el alma decide por fin entrar en sí misma. Da ese paso inicial, es el inicio del camino y por eso también es una etapa muy delicada, pero profundamente esperanzadora. Entrar en el castillo de nuestra alma es empezar a mirarnos desde dentro. No con los ojos del mundo, sino con los ojos del alma. Y la llave que va a abrir la puerta para poder acceder no es otra que la oración, pero no una oración mecánica, sino una oración que nos lleva al silencio, al acogimiento, al descubrimiento de nuestra verdadera identidad espiritual. Es ahí donde empieza esa relación viva y personal con Dios. Aquí es donde aprendemos que el alma humana está llamada a mucho más de lo que podemos llegar a imaginar, que hay dentro de nosotros una dignidad inmensa, una capacidad de amar y de ser amados que proviene directamente de Dios.

e el alma humana está llamada a mucho más de lo que podemos llegar a imaginar, que hay dentro de nosotros una dignidad inmensa, una capacidad de amar y de ser amados que proviene directamente de Dios. Porque decimos muchas veces que esa chispa divina que tenemos, que es Dios, pero no nos lo acabamos de creer. Sin embargo, muchas veces esa grandeza interior la olvidamos, la cubrimos con el ruido de la vida diaria, con las prisas por el dolor que a veces tenemos o por el simple desconocimiento de lo que realmente somos. En este primer paso tan importante es donde el alma va a empezar a despertar, va a volver en sí. Es lo que podríamos llamar hablar, ya que estamos usando expresiones celesianas, el socreatismo, esta vez espiritual, ¿no? El autoconocimiento, conocerse a sí mismo, pero no para encerrarnos en el ego, sino para encontrarnos en la luz de Dios. ¿Qué diría Teresa? Porque no es solo esa relación con lo divino, que el conocimiento de uno mismo se vuelve verdaderamente transformador. Es mucho más ir mucho más allá. Teresa utiliza ejemplos bíblicos para ilustrar cada una de las etapas. Los que lo estáis leyendo, estaréis dando cuenta que utiliza, por ejemplo, a Pablo de Tarso, que dice que su vida cambió a partir de esa luz que vio, ¿no?, cuando cayó del caballo o el paralítico que le cambió la vida tras levántate y anda, ¿no? Entonces son momentos puntuales, como decimos muchas veces de liiminalidad. Ahí es la decisión. Tenemos también a la mujer, todo lo contrario, ¿no? La mujer de Lot. Y tenemos todo lo contrario. La mujer de Lot que lo tenía todo, que podía ver, pero se quedó porque quería ver, no es porque fuese mujer, eh, quería ver lo que pasaba detrás de ella y entonces en vez de dirigirse sin mirar hacia atrás, hacia su interior, se quedó ahí volcada, ¿no? Entonces, Teresa nos lo dice con esa claridad de pongamos los ojos en Cristo, porque ese es el primer acto de amor, es el primer paso hacia nuestra libertad. Vamos a hacerlo un poco más a meno y rápido, pero bueno, ese andamiaje es

n esa claridad de pongamos los ojos en Cristo, porque ese es el primer acto de amor, es el primer paso hacia nuestra libertad. Vamos a hacerlo un poco más a meno y rápido, pero bueno, ese andamiaje es necesario para ya poder pasar a los siguientes temas. Las segundas moradas es la lucha interior, ¿no? Después de haber entrado dentro de nosotros o el alma se encuentra ahora en un terreno donde comienza el verdadero combate espiritual, porque me estoy intentando autoconocer y llegar a Dios. Claro, aquí la persona se enfrenta a sus resistencias internas, a sus dudas, sus miedos y también las distracciones del mundo exterior que intentan desviarlo del camino. En la parte psicológica, Joana nos va a hablar de la duda, del miedo, de todas esas consistencias y es una etapa crucial. Hay que decidir si se quiere seguir avanzando o no. Ya quiere decir, no, no, esto no es para mí. Teresa lo expresa con una expresión muy suya, determinada determinación. O sea, vamos a hacerlo sí o sí. Es decir, una decisión firme, valiente, que no retroceda ante las dificultades. Ah, es que me ha pasado esto. No, no. La oración sigue siendo el pilar de esta etapa porque es la que nos va a dar fuerzas, aunque a veces cueste, aunque parezca que no haya respuesta. El alma aquí libra una batalla verdadera, verdadera, como la la del hijo pródigo que decide volver o como los soldados de Gedeón que se preparan para la lucha con lo poco que tienen. Y me va a preguntar, ¿quién es Gedeón? Pues era que se ría a Dios. estaba contra un ejército muy grande, eran unos pocos. Y le dijo Dios, "Tú prepárate, tú ves." Hizo lo de lo que era lo que Dios le pidió y ganó. Las terceras moradas es donde se pone a prueba la fidelidad. He dicho lo del Gedeón porque son ejemplos que ya ponen. Hemos quitado algunos ejemplos a lo largo de esta charla porque si no tendríamos que explicar muchas cosas históricas o de donde ya se acaba, ¿no? En estas moradas el alma ha alcanzado ya en la tercera, eh, que lo nos van a poner a prueba cierta estabilidad. Se

ue si no tendríamos que explicar muchas cosas históricas o de donde ya se acaba, ¿no? En estas moradas el alma ha alcanzado ya en la tercera, eh, que lo nos van a poner a prueba cierta estabilidad. Se vive con orden, con compromiso, incluso con fervor. Pero ahora comienza las pruebas más útiles, como dice ella, la sequedad interior, el sentimiento de impotencia, la ausencia de consuelo. Estás tan mal por este autodescubrimiento de ti mismo que que estás perdido. Y es una etapa de purificación más profunda. Dios permite que el alma se vea tal como es, sin apoyos emocionales. Hemos hablado de las emociones para que no se confíe en sí misma, o sea, en su ego, sino que aprenda a confiar únicamente en él. Fijaros si es conflictiva esta etapa. ¿Por qué? Porque, o sea, no vas a tener un apoyo emocional de quién, no es de los demás, no te lo pueden dar, sino de ti misma, que tienes que confiar en Dios y entregarte plenamente. Teresa menciona tres figuras bíblicas para ilustrar este momento. el joven rico que no se te voy a dar el paso al final sabéis que mu el día siguiente David contra Goliat que se mantiene fiel pesa las pruebas y Salomón que a pasar de toda su sabiduría que sabía muchísimo como muchos espíritas va y caer. Aquí se trata de aceptar el plan de Dios con humildad aunque no lo comprendamos del todo. Vamos a las cuartas moradas. Es el nacimiento de la vida mística. Sí, hombre, lo estamos haciendo ya un resumen para que la gente lo tenga más claro. Ese es un momento de transición muy especial. El alma empieza a experimentar una nueva profundidad en su relación con Dios. Empiezas como que empiezas a entender muchas cosas y que no se trata ya solo de fuerza del esfuerzo humano, sino de la acción clara y directa de la gracia divina, lo que ya os explicamos, de esa fuerza que te da para continuar. Surgen momentos de recogimiento espontáneo donde la mente se quieta y la voluntad se llena de una paz amorosa. Aunque esas experiencias aún son breves, o sea, esas experiencias de

e da para continuar. Surgen momentos de recogimiento espontáneo donde la mente se quieta y la voluntad se llena de una paz amorosa. Aunque esas experiencias aún son breves, o sea, esas experiencias de recogimiento, de sentirme plenamente con Dios, son breves y esporádicas, pero van a dejar una huella muy profunda. Es como si comenzaran a brotar una fuente de vida desde dentro. Ostras, desde dentro me estoy dando yo misma vida. Tenéis acompar este momento con los jernaderos de la parábola que son llamados la viña en la viña en distintas horas y también nos hace una analogía lo que sería el evangelio según el espiritismo en la parábola de los que son llamados, ¿no? Trabajadores. Y qué dicen los trabajadores de la última hora. Aquí el alma empieza a intuir que es Dios quien toma la iniciativa, que es él el que nos llama, que es él el que nos está diciendo cómo comportarnos siempre y cuando nosotros estemos dispuestos al trabajo. Y en las quintas moradas nos habla de la unión transformadora. Aquí se inicia la verdadera unión con Dios. Es el alma que muere a sí misma para renacer en Cristo. Y esta unión puede sentirse profundamente en el alma o vivirse como una conformidad total de la voluntad de Dios. No importa, a veces no es siempre sensible, pero se manifiesta claramente en el amor concreto, en el servicio, en las obras. A veces no nos estamos dando cuenta de que ya estamos llegando esa etapa, sino nuestras obras son las que están hablando por nosotros, el servicio que hacemos a los demás hasta el final de nuestros días. Por eso Teresa insiste con fuerza, obras quiere el Señor, no basta con sentir, hay que amar con hechos. Entonces ya llegamos a la sexta morada, lo que llam lo que llamamos el exposorio espiritual o lo que ella llama. El alma entra en una comunión íntima con Dios. Es un momento de gracia intensa, pero también de grandes pruebas, muchas pruebas, porque aquí el alma siente la imperfección como una herida propia. Cristo se hace presente de una manera viva, constante,

un momento de gracia intensa, pero también de grandes pruebas, muchas pruebas, porque aquí el alma siente la imperfección como una herida propia. Cristo se hace presente de una manera viva, constante, envolvente y claro, aquí surgen fenómenos místicos, visiones, éxtasis y lo que Teresa llama heridas de amor con su cerebiencia de la transverbaración. O sea, entonces empieza a ver el mundo espiritual de otra manera, se ve de una manera muy intensa y todo eso no es para glorificarse, sino para amar más, para entregarse más. Y Teresa recurre a muchas imágenes bíblicas para hablar de esta etapa de Jacob su escalera, Moisés ante la zarza, Pablo en el tercer cielo, la samaritana sedienta de agua viva, todos símbolos de un alma que ha sido tocada por lo alto y que ya no puede vivir igual. O sea, nos dice, "Ves aquí a esta parte de la samaritana, léelo, vete a lo de Moisés ante la zarza." ¿Qué ocurrió? O sea, estamos hablando de una persona que teóricamente no tenía esa cultura. Y por fin las séptimas moradas, el matrimonio espiritual, que es aquí donde el espiritismo y podríamos entender lo del espíritu, los espíritus puros es donde empiezan el despertar. Aquí el alma viven una unión permanente con Dios. Es la que ya no en la que ya no hay separación ninguna. Pero lejos de ser una experiencia estática o privada, aquello que busca la contemplación para encontrarse a sí mismo, ¿no? Esta unión impulsa el alma hacia los demás, hacia el trabajo continuo, hasta el último suspiro, aunque tengas 100 años, el alma quiere convertirse en instrumento de amor. Vive la locura del amor divino, ese fuego que no destruye, sino que transforma y da vida. Yo creo que vosotros vayáis analizando, ¿no? Y aquí hemos acabado ya con lo que sería lo de las moradas para dar paso a a nuevas eh cosas, ¿no? Sí. Bueno, a ver, hemos visto que Teresa nos lega un símbolo que es el del castillo, ¿no? Aran Card nos enseñó a entenderlo como el progreso del espíritu a lo largo de todas las existencias. Y Joana de Angelis nos guía en ese

isto que Teresa nos lega un símbolo que es el del castillo, ¿no? Aran Card nos enseñó a entenderlo como el progreso del espíritu a lo largo de todas las existencias. Y Joana de Angelis nos guía en ese proceso psicológico que es el vencer el ego, descubrir el self, encontrar nuestra chispa divina. El símbolo del castillo que Teresa nos legó en las moradas presenta esa estructura del alma como una morada interior compuesta por múltiples estancias. Y esta imagen tiene una poderosa correspondencia con la psicología, la psicología espírita, que es la que nos propone Johana de Angelis dentro de toda su serie psicológica y de todos aquellos libros que también van, digamos, colgados de la serie psicológica, vinculados a ella, que no sé si lo sabéis, pero cada uno de los libros de la serie psicológica tiene unos libros que dependen de ella. Johana describe ese viaje del autoconocimiento como un proceso de introspección progresiva donde vamos a ir retirando nuestras máscaras, ese ego, ¿no?, para reconectarnos con la claridad esencial, con el espíritu inmortal. Es que es lo mismo que nos interesan. Este trayecto de autodescubrimiento se alinea con lo que nos está diciendo ese tránsito por las moradas del castillo, ¿no? Donde el alma va enfrentando pruebas, ilusiones, recuerdos reprimidos, pasiones hasta llegar a ese núcleo divino. Es el self en términos para que nos podamos entender, ¿no? Pero también es el Cristo interno que nos diría Joana de Áncheles. El autoconocimiento y en el libro sobre todo autodescubrimiento de Johana, que se llama autodescubrimiento, una búsqueda interior, Johana nos está hablando de que el alma necesita atravesar niveles de conciencia, enfrentar a las sombras, reconciliarse con su historia y cultivar virtudes superiores. Es lo mismo que nos está diciendo Teresa, pero a nivel ya con este nivel de conciencia de hoy en día, ¿no? Pero ya es mucho más psicológico. Es un proceso, digamos, paralelo a la travesía de esas moradas teresianas que nos hablan de humildad,

pero a nivel ya con este nivel de conciencia de hoy en día, ¿no? Pero ya es mucho más psicológico. Es un proceso, digamos, paralelo a la travesía de esas moradas teresianas que nos hablan de humildad, de desapego, de oración para llegar a esa unión mística, ¿no? Y ambos espíritus, tanto Teresa como Joana, proponen una psicología, ¿no?, del alma que no está negando en ningún momento que no exista dolor, que no existan conflictos, sino que los tenemos que integrar como parte del camino hacia la luz interior. No estamos exentos por elegir un tipo de vida o por elegir el espiritismo o por elegir lo que sea del dolor, del sufrimiento. Todo eso son cosas que forman parte de nosotros. Teresa lo hace con un lenguaje simbólico, místico, mientras que Joana le da un enfoque mucho más psicológico, mucho más espiritual, mucho más espírita y sobre todo profundamente terapéutico. Acordemos psicológico, espiritual, no más espiritual, porque tienes que le dar un enfoque espiritual al 100%. Solamente que aquí llega a la mente, a otra a otro nivel de conciencia y a otro nivel de cultura. No había inteligencia artificial, no había todo lo que vemos siguen. Bueno, da tiempo a tiempo. Recordemos que Joana fue una gran amiga cuando era Joana de Cusa y entonces nos anima a esa parte psicológica mucho más profunda. nos está animando a liberarnos de la sombra, a encontrarnos con Dios a través de unos pasos que los podemos comparar con los que nos da su amiga Teresa en las moradas, ¿no? Ella nos propone el autoconocimiento, que sería el primer paso, observarnos sin máscaras, sin juzgarnos, al conocer nuestras sombras, nuestras heridas, nuestros traumas reprimidos, no negarlas. Esto es lo que nos propone Johana, no negarlas, sino reconocerlas y trabajarlas. Ahí el ego debe ser entendido. No hemos de eliminarlo. Es necesario para la vida terrenal, pero no tenemos que dejar que nos gobierne. Un segundo paso para Johana es la autoaceptación. Después de ese primer contacto con lo mismo, el alma debe

eliminarlo. Es necesario para la vida terrenal, pero no tenemos que dejar que nos gobierne. Un segundo paso para Johana es la autoaceptación. Después de ese primer contacto con lo mismo, el alma debe enfrentar resistencias y contradicciones internas. Hemos de aprender a aceptar la propia realidad emocional de lo que somos emocional y espiritualmente y permitirnos iniciar esa transformación, lo que va a implicar dejar de luchar contra lo mismo, comprender que el error es parte del aprendizaje, que aprendemos muchas veces a través de esos errores. Y ahí es donde nos lleva un tercer paso, esa transformación moral, donde el alma ya ha decidido seguir un camino espiritual y trabaja conscientemente para su mejora. Estos son algunos de los pasos que nos da Johana. nos dice que tenemos que hacerlo a través del esfuerzo consciente para superar el egoísmo, el orgullo, la vanidad, todos los defectos de nuestro carácter, que en ese momento es cuando tenemos que fortalecer la conexión con nuestras virtudes, el amor, la humildad, la compasión, la caridad, la autenticidad, para poder llegar a conquistar estos escalones que nos propone a través del silencio interior y de la meditación. ¿Qué es lo que nos propone? lo mismo que que Teresa es un umbral de acogimiento mucho más profundo. Ahora, la oración que nos propone Johana es una oración de quietud, que nos tranquiliza, que nos aquiieta y que nos conecta con nosotros mismos. Ella nos propone el silencio mental y emocional porque eso nos va a favorecer el contacto con nuestra voz interior, con nuestro ser, para que nos vayamos conociendo. Esa la chispa divina, el centro del castillo. Exacto. La oración, la reflexión, la meditación, el autodescubrimiento son canales para poder oír esa sabiduría interior, ¿no? Nos tenemos que conocer. Y todos estos pasos nos dice Johana que tienen que ir unidos también al servicio al prójimo y a la vivencia del amor. Ahora es cuando dices tú igual que Teresa, ¿no? Servir, servir y servir. Aquí comienza ese proceso de despojarse

ohana que tienen que ir unidos también al servicio al prójimo y a la vivencia del amor. Ahora es cuando dices tú igual que Teresa, ¿no? Servir, servir y servir. Aquí comienza ese proceso de despojarse más profundamente del ego. Es donde empezamos a tener experiencias místicas pasajeras, ¿vale? Ahí es donde se atraviesan pruebas internas, donde el alma debe elegir entre sus deseos y la entrega. Y ahora la acción brota de ese amor auténtico, no del deber. Lo hacemos porque queremos. Joan aquí nos enseña que el self se manifiesta plenamente cuando nos volvemos instrumentos del bien. Amar, servir y vivir con propósito nos va a permitir que nuestro ser real brille más allá del ego. Ella nos explica cómo llegar a esa conexión con lo divino y lo que nos va a ocurrir cuando alcancemos ese punto es esa unión plena con Dios. El alma habita ya, como diría Teresa, en el centro del castillo. Johana nos habla de ese self, que es esa chispa divina, como decía Lori hace un momento, por lo que su despertar implica también una reconexión consciente con Dios. Tenemos que ser conscientes de nuestros actos, de lo que hacemos, de lo que queremos hacer. Es ese estado de unión que se manifiesta en una paz interior, en una lucidez espiritual y en una plenitud. Y hablamos de un proceso que no es inmediato, sino que es algo que tiene que formar parte de nuestro viaje evolutivo del espíritu a lo largo de muchas existencias. No es porque yo diga, "En esta vida ya quiero voy a alcanzarlo." Tenemos muchas mochilas a nuestras espaldas que superar. Joana nos habla, eso sí, del despertar de la conciencia superior, donde el ser humano va a dejar de ser esclavo de sus pasiones y se va a convertir en luz para sí mismo y para el mundo. Y ambos caminos se entrelazan en esa búsqueda del amor verdadero, de la humildad, del servicio desinteresado. Estamos hablando de que las dos nos están dando pautas muy similares. Ambas nos están dando herramientas poderosas para nuestro crecimiento. ¿Qué hemos de aprender a

ildad, del servicio desinteresado. Estamos hablando de que las dos nos están dando pautas muy similares. Ambas nos están dando herramientas poderosas para nuestro crecimiento. ¿Qué hemos de aprender a utilizar y trabajar con ellas? Yo creo que ya deberemos ir acabando. Creo que ya no hemos visto la obra. Yo creo que hemos visto claramente ese proceso para llegar a espíritus puros, como el mensaje de la evolución es eterno, cómo hemos tenido misioneros a lo largo de de siempre y cómo este pequeño homenaje que hemos querido hacerle a Divaldo con las comparativas, con su trabajo con Joana. Espero que os haya servido y que de sus propios frutos. Hasta la semana que viene, si Dios quiere. Una vez más, gracias por vuestros comentarios, vuestros saludos, vuestro ánimo y vuestro apoyo, vuestras consultas a través del email, que a veces es las que nos hacen que vayamos dirigiendo las charlas en un en una dirección o en otra. Y bueno, pues gracias a todos porque formáis parte de esta familia espiritual que es conociendo el libro de los espíritus. Nos vemos la semana que viene. Un fuerte abrazo a todos.

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