Conociendo El Libro de los Espíritus | Clase 215 • Sentir y adivinar a Dios
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Muy buenas tardes, muy buenas noches y bienvenidos a una aula más de Conociendo el libro de los espíritus. Mi nombre es Manuel y como siempre un placer estar con todos vosotros una semana más. Hola a todos, mi nombre es Dores Martínez y estoy muy contenta de que un lunes más nos podamos ver y podamos estar en sintonía, porque hoy lo que vamos a a trabajar es el sentir y adivinar a Dios. Esa sensación que muchas veces tenemos todos dentro de nosotros. Y vamos a ir eh desgranando un poco a poco a poco la pregunta 244, la A y la B. Vamos a ver, según estas reflexiones, pensemos en una cosa. Si solo los espíritus superiores pueden ver y comprender a Dios, entonces nos va a surgir una pregunta pero muy humana. ¿Qué ocurre con los que todavía estamos en camino? ¿Qué pasa con los espíritus y sobre todo con nosotros que aún no podemos verlo, pero sí sentirlo y adivinarlo. Esto es lo que nos preguntamos, ¿no? ¿Qué ocurre en estas circunstancias con nosotros, con los espíritus? El libro de los espíritus en él se nos dice que los espíritus inferiores no ven a Dios, pero lo sienten. Yo me yo entonces digo, bueno, estoy en buen camino porque lo siento, ¿no? ¿Qué significa esto? que aunque su conciencia todavía no haya despertado completamente, hay en ellos como una vibración interior, una intuición profunda que les hace percibir su existencia. Y todos podríamos vernos reflejados en ese punto, pero no lo ven como un rostro ni como una figura, sino como una presencia constante. Normalmente es como una voz silenciosa que inspira, que llama, que advierte. Esa percepción, aunque es imperfecta todavía, es una forma de contacto con lo divino. Y si lo pensamos bien, también nosotros encarnados vivimos de esta manera. No vemos a Dios con los ojos, pero lo sentimos en lo más íntimo. Porque yo puedo sentirlo, vosotros también. Hay personas que te dirán, yo no puedo sentirlo. Pero es porque tienes que estar en ese silencio. ¿Cómo lo podemos sentir? Pues a veces en forma de conciencia. Otra es como una
irlo, vosotros también. Hay personas que te dirán, yo no puedo sentirlo. Pero es porque tienes que estar en ese silencio. ¿Cómo lo podemos sentir? Pues a veces en forma de conciencia. Otra es como una inspiración o incluso como una certeza inexplicable de que algo nos guía. Sé que esto va a ocurrir así. Sé que esto va a seguir hacia delante, ¿no? Y entonces nos acordamos de Teresa de Ávila, que decía, "No es menester ir al cielo para hablar con Dios, ni hay que alzar la voz para que nos oiga. Tan cerca está de nosotros que basta hablarle quedito, muy quedito, dentro del corazón." Entonces estas palabras siempre me me conmueves como muy quedito, muy muy despacio, muy tranquilo, ¿no? Qué hermoso, ¿verdad? Porque Teresa entendía que la verdadera visión de Dios no está en mirar hacia arriba, ¿no? Ay, Dios, ¿dónde estás? No, sino en mirar hacia dentro. Ella misma confesaba que en sus primeros estados de oración no veía a Dios, pero lo sentía presente de una forma tan viva que le llenaba el alma de paz y de ternura. O sea, lo podía sentir. No había imágenes, no había sonidos, solo cuenta ella. Solo un sentimiento profundo de unión, como si algo invisible pero real la envolviera y respondiera a su amor. Es como lo siento, sé que me está envolviendo, sé que aunque esté dentro también lo siento fuera. Sé que existe, sé que está, ¿no? Y sí, y que me envuelve incluso, ¿no? Por eso es lo de sentir a Dios. Eso es sentir y adivinar a Dios, percibir su existencia por la emoción espiritual, por la armonía interior que produce su cercanía. Es muy triste cuando alguien te dice que no lo siente, ¿no? Porque es una vibración, es algo como alguien que te que te dice que no ve o que no puede apreciar la música, ¿no? Nosotros que aún no podemos verlo como los espíritus puros, podemos, sin embargo, reconocer su huella en todas las cosas. Es como muchas veces le decimos que viendo la naturaleza, viendo todo, vamos a reconocer esa huella. Lo sentimos cuando la conciencia nos detiene, nos para antes de hacer algo
ella en todas las cosas. Es como muchas veces le decimos que viendo la naturaleza, viendo todo, vamos a reconocer esa huella. Lo sentimos cuando la conciencia nos detiene, nos para antes de hacer algo injusto. Es como m párate que eso que vas a hacer no está bien. Eh, claro, lo presentimos cuando un pensamiento de consuelo aparece justo en medio de la tristeza. cuando estamos tan tristes, tan decaídos, que sentimos que que no, que no estamos solos. Lo adivinamos, bueno, cuando vemos la belleza de la naturaleza que nos sobrecoge o cuando el perdón nos alivia más que la venganza, más que a veces ver la naturaleza. A veces cuando nos quitamos ese odio o esa rabia que tenemos, entonces nos sentimos tan liberados y ahí es cuando lo sentimos. Claro, no los sentimos todos la misma manera. Interesante, porque cuando yo perdono, de verdad, me libero. Claro. Pero cuando me vengo el sentimiento de ira y de rabia lo sigo teniendo aunque me haya vengado. Claro. Entonces, el sentir a Dios está en muchas formas, de muchas maneras. Y todas esas formas de sentir a Dios sin verlo es para cada uno de nosotros diferente. El alma lo busca continuamente, lo intuye y aunque no lo pueda comprender aún, se conmueve ante su presencia, o sea, ante esas cosas que estamos diciendo. Nos conmovemos ante esa ley divina que nos llama. Teresa hablaba de las moradas del alma y decía que las primeras el alma todavía estaba distraída por el ruido del mundo. Solo escuchaba ecos de Dios, murmullos, intuiciones. Y tal vez ese es el proceso en el que estamos ahora mismo. Todos los que estamos aquí estamos eh en esa distracción del mundo y solamente podemos oír esos ecos de Dios. Pero conforme avanza y se purifica, la voz divina se hace más clara hasta que llega un punto en que ya no hay duda posible. Dios está allí en el centro esperando ser sentido y comprendido. Entonces, claro, todo ese camino, el centro sobre todo del castillo, ¿no? Con Sí. o en el centro, pero en el centro nuestro mismo también, ¿no?
á allí en el centro esperando ser sentido y comprendido. Entonces, claro, todo ese camino, el centro sobre todo del castillo, ¿no? Con Sí. o en el centro, pero en el centro nuestro mismo también, ¿no? Y claro, esta enseñanza coincide plenamente con la visión espiritista, porque para el espiritismo cada espíritu, sea encarnado o desencarnado, va despertando poco a poco su capacidad de percibir lo divino. Entonces vemos que todo lo que nos dice el espiritismo ya lo sabíamos de alguna manera a través de esa búsqueda del Cristo, ¿no? Primero lo intuye, después lo siente y finalmente lo comprende con claridad. En ese sentido, los espíritus inferiores no están lejos de Dios por castigo, no, sino porque su propia opacidad interior les impide percibirlo con una entidad. Nos damos cuenta que no es que Dios se aleje, sino que uno está alejado. Dios no se esconde. Es el alma la que aún no sabe mirar. Es el espíritu que no sabe mirar hacia dentro ni buscarlo. Y lo mismo ocurre con nosotros. No necesitamos estar desencarnados para sentirlo o adivinarlo, ¿no? ¿Por qué? Porque cada vez que hacemos el bien, que perdonamos, que elegimos la humildad sobre el orgullo, nuestro corazón se vuelve más sensible a su presencia. O sea, estamos como como esa eh como más ablandados, como más eh empáticos. Es como si dentro de cada uno de nosotros hubiera un radar espiritual que se afrina con la práctica del amor. Sí, parece raro, pero es así. O sea, a más amamos afinando y más buscamos amar, ¿no? Cuando más amamos, más sintonía tenemos con la vibración divina. Por eso, aunque no podamos verlo, podemos experimentarlo, no con los ojos, sino con la conciencia, porque claro, verlo con los ojos no puede ser, como ya dijimos la semana pasada, no con la mente, sino con el alma. Pero Dios no es una un acto de visión, sino de comunión. Y sentirlo, aunque sea débilmente, ya es un comienzo del cielo dentro de nosotros. Porque el que lo siente, aunque no lo vea, ya ha empezado a encontrarlo. Y ahí es donde en ese punto, esa herramienta,
sentirlo, aunque sea débilmente, ya es un comienzo del cielo dentro de nosotros. Porque el que lo siente, aunque no lo vea, ya ha empezado a encontrarlo. Y ahí es donde en ese punto, esa herramienta, supongo que casi todos los que estamos aquí en el espiritismo, en esa búsqueda, ya estamos, ya hemos empezado a buscarlo y hemos empezado a encontrarlo. Y decíamos que los espíritus inferiores y nosotros mismos no vemos a Dios, pero lo sentimos y lo adivinamos. Y en ese sentir y en ese adivinar es donde estamos todos en ese camino de continuar. buscándolo. Ahora bien, ese sentir no es una un simple consuelo emocional, como muchas veces nos quieren decir, ¿no? La gente que cree en Dios es como un consuelo emocional, es una señal viva, una brújula interior que oriente nuestra conciencia y aquel que no lo siente no puede entenderlo. No, eso es porque te lo han enseñado, porque no, no, no es cierto. Es una señal que vive en nosotros y que sabemos que está. Es como vernos las manos, vernos delante de una de un espejo. Es una señal. Y cada alma, por imperfecta que sea, lleva dentro una chispa divina. Es una especie de luz silenciosa que no se apaga nunca. Y aunque el espíritu esté envuelto en ignorancia o en sombras morales, esa luz sigue ahí esperando ser escuchada, o sea, no se apaga jamás. Entonces, claro, normalmente las personas que que no lo buscan, que dicen que no creen, esa luz está dentro. Entonces, por eso decimos que es muy difícil que alguien realmente no crea en nada. En la desesperación la mayoría pedimos ayuda a Dios. Ay, Dios mío. Esa exclamación es que la tenemos. Y lo decimos como un sentimiento más bien aprendido de que Dios no existe y no al revés. Cuando alguien te dice que Dios no existe, es porque simplemente no lo ha buscado. Y aunque el espíritu esté envuelto en esa ignorancia, no se va a pagar jamás. Podríamos decir que sentir a Dios es como tener una brújula que siempre se adñala hacia hacia el bien, hacia lo correcto. Aunque estemos perdidos en el
uelto en esa ignorancia, no se va a pagar jamás. Podríamos decir que sentir a Dios es como tener una brújula que siempre se adñala hacia hacia el bien, hacia lo correcto. Aunque estemos perdidos en el bosque de nuestras propias pasiones, de todo lo que lo que hacemos mal, esa brújula siempre va a señalar hacia lo correcto. A veces no entendemos las pruebas que vivimos. en los caminos que se nos abren o cierran, pero en lo más profundo sentimos una fuerza que nos empuja hacia lo correcto, una voz que nos susurra por aquí. Este es el camino, ¿no? A veces cuando decimos, tendría que haber cogido y haber pegado una bofetada, haber pegado un golpe, haber hecho esto, lo otro, pero sabemos en el fondo que no era por ahí, que estuvimos haciendo lo correcto, ¿no? Y esa voz que está dentro no grita, no, no, no impone, simplemente invita, nos invita y cuando decidimos seguirla, aunque sea un paso, el alma avanza. O sea, no es una esa brújula no es una una voz que nos vaya a a hacer perder el libro alberío. Teresa decía algo bellísimo. Dentro de nosotros hay un palacio de grandísima riqueza donde muera el mismo rey y explicaba que ese rey que es Dios nos guía desde no nos guía desde fuera, sino desde el silencio de nuestro propio interior. Y eso coincide plenamente con la enseñanza espírita. Dios no nos gobierna con milagros ni castigos, sino por medio de las leyes morales que resuenan en nuestra conciencia. Y traemos a Teresa porque como ya hemos trabajado la parte con ella, ese castillo interior, vamos a ir construyendo un poco más. Y por eso cuando un espíritu empieza a escuchar esa voz interna, aunque todavía no vea el origen de esa luz, ya está dando sus primeros pasos hacia la visión divina, porque esos pasos son tan necesarios para ese autoencuentro. Ya, pero de todas formas sentir a Dios tal y como estamos nosotros ahora mismo no implica comprenderlo, no quiere decir que lo comprendamos, pero sí que, como estás diciendo, podemos alinearnos con él, como esa flor, ¿no?, que busca la
ios tal y como estamos nosotros ahora mismo no implica comprenderlo, no quiere decir que lo comprendamos, pero sí que, como estás diciendo, podemos alinearnos con él, como esa flor, ¿no?, que busca la luz de forma automática, ¿no? Sí, que se va girando hacia el sol, ¿entiendes? va buscando. Cada intuición moral, cada impulso de bondad que tenemos, ¿no? Cada pensamiento noble es un pequeño reflejo de esa conexión interior y si le hacemos caso, nos va ayudando a avanzar y a crecer espiritual y moralmente. Y lo más interesante es que esa brújula divina, si la sabemos escuchar, no se equivoca nunca. Estuvimos hablando en algunos capítulos del desvío de la brújula cuando nosotros la hemos perturbado. Entonces, la verdad es que podemos ignorarla, podemos no entenderla. Pero siempre nos está señalando hacia las leyes divinas, porque su origen está en Dios mismo. Esa es la brújula que tenemos interior, ¿no? Esa sensación, ese digamos presentir a Dios no es imaginación, es el eco del mundo espiritual dentro de nuestra propia conciencia. Es la manera en que podríamos decir que lo infinito, que es todo lo espiritual, nos habla a través de lo finito, que es nuestro cuerpo, para recordarnos de dónde venimos y hacia dónde vamos. Llegados a este punto, quizás muchos os estéis preguntando, ¿no? Pero entonces, ¿cómo debemos entender a esos mediuns? Porque conozco mediuns o videntes, ¿no? Es que incluso gente que tienes. Yo he visto a Dios, ¿no? Vamos a intentar explicarlo. Mucha gente años atrás, ahora no tanto, gente que decía, "He hablado con Dios, he visto a Dios y y no tienen enfermedades mentales, nada por el estilo, que creen firmemente que han hablado con Dios." Bueno, vamos a intentar tomarlo con seriedad y con discernimiento, ¿vale? Porque es una respuesta profunda, es una respuesta que no que no tiene una visión simplista de eso es mentira. No, no, no es una es una eh es una reflexión más profunda que una respuesta simplista. Sí, continuamos. Primero vamos a recordar lo que nos dice
no que no tiene una visión simplista de eso es mentira. No, no, no es una es una eh es una reflexión más profunda que una respuesta simplista. Sí, continuamos. Primero vamos a recordar lo que nos dice el libro de los espíritus en la pregunta 244, que es la que estamos haciendo. 244, 244A y 244B. Entonces nos dicen los espíritus que únicamente los espíritus superiores lo ven y comprenden y que los inferiores solo lo sienten y lo adivinan. Eso significa que la visión directa de Dios no está al alcance de los espíritus que aún estamos en proceso de evolución, que creo que eso nos incluye a todos los que estamos encarnados porque estamos todavía en un mundo que aún no ha llegado a regeneración al 100%. Por lo tanto, por nuestra vibración creo que estamos en esa etapa de proceso evolutivo, ¿no? Y aquel que no se cae en esa etapa, pues tiene que hacérselo mirar que pida que lo lleven a otro lugar que está en el sitio equivocado. Pero no hemos de confundir esa visión directa de Dios con una expresión que se utiliza en algunas filosofías, religiones, creencias, en especial en la cristiana. ¿Estás haciendo spoiler? Bueno, bueno, la visión directa de Dios en el cristianismo, o sea, muchas veces esa visión directa de Dios, ¿no? No, yo he visto a Dios. Bueno, también se llama visión beatífica, ¿vale? Y es la experiencia espiritual de contemplar la esencia divina sin intermediarios. Eso es lo que nos dice la Iglesia Católica, el cristianismo en sí. Vale. Sí. Por eso hemos hablado de de Teresa de Ávila, que tenía esa visión beatífica también. Sí, pero ella lo entendía y lo comprendía muy bien, no como los que dicen, "Yo he visto a Dios". Entonces, eso representa el estado más elevado del alma para el cristianismo, la unión plena con Dios y la comprensión absoluta de su verdad. Para muchos sería lo que significa ver a Dios cara a cara. Y estas religiones las diferencian entre lo que son visiones proféticas o revelaciones que muestran mensajes o imágenes, pero con un film determinado. Y la versión
ue significa ver a Dios cara a cara. Y estas religiones las diferencian entre lo que son visiones proféticas o revelaciones que muestran mensajes o imágenes, pero con un film determinado. Y la versión beatífica que no comunica algo en concreto, ¿no? Que es el encuentro mismo con Dios. Yo me he encontrado con Dios a través de una meditación, a través de lo que sea, a través de un éxtasis, ¿no? Donde el espíritu alcanza la plenitud, la luz y el amor divino. Bueno, este ver a Dios cara a cara es donde muchos creen que lo están viendo de forma física o que lo verán o que lo verán de forma física. Pero, ¿de dónde viene? Porque claro, esto tiene que salir de algún sitio, porque si las religiones están hablando, si el cristianismo está hablando de esto, yendo a la fuente, lo encontramos una de las primeras veces es en la Génesis. Allí es donde podemos leer. Y llamó Jacob, el nombre de aquel lugar, Peniel, porque dijo, "Vi a Dios cara a cara y sin embargo conservo la vida." es uno de los primeros que nos dice que vio a Dios cara a cara o que sabemos que lo, o sea, está escrito que el único por eso he dicho uno, no he dicho el primero ni el único, me guardo, me curo en salud por si acaso. Entonces también aparece una idea muy similar en Éxodo, Éxodo 33:11 donde dice, "Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara como habla cualquiera con un amigo. Sin embargo, en el propio Éxodo, en el 3220, hablábamos del 3311, ahora 32 3320, se aclara lo que sería una paradoja con lo que acabo de leer. Dice, "No, el propio Dios está comunicando, dice, no podrás ver mi rostro porque no me verá hombre y vivirá." Aquí ya dices, hm, perdona si dice que estaba hablando cara a cara con él. Bueno, esto muestra que la expresión de verlo cara a cara no debe entenderse literalmente, sino como un encuentro íntimo y profundo con una presencia divina. Una presencia divina, sin necesidad de una visión física. Cuando en Éxodo dice, "No me verá hombre y vivirá", también tenemos que saber interpretarlo, porque no está hablando
con una presencia divina. Una presencia divina, sin necesidad de una visión física. Cuando en Éxodo dice, "No me verá hombre y vivirá", también tenemos que saber interpretarlo, porque no está hablando de la muerte física, sino de una transformación de estado espiritual. Pensemos que cuando el espíritu que alcanza la visión directa de Dios, lo de podríamos decir verlo cara a cara, lo que nos dicen los espíritus, poder comprender a Dios es de los espíritus muy muy elevados, entonces ya no necesita un espíritu que ha llegado a esa categoría pasar por la experiencia encarnatoria. No tiene que reencarnar porque ha completado ya su circo de aprendizaje en los mundos materiales. Otra cosa es que lo haga para enseñar por cualquier motivo, por una misión. Pero es lo que nos está diciendo, no vivirá, pero no vivirá como hombre porque ya ha trascendido la condición humana. Por eso no me verá hombre y vivirá. Está diciendo que los que los ven ya han alcanzado una elevación muy pronunciada. No, pues que el verbo se hizo carne, que hablábamos la semana pasada, que es como si Dios se hubiera convertido, ¿no?, en un ser humano. También aquí no verá cara a cara con ver cara a cara a Dios o todo lo esa visión de Dios que se nos habla en el en el Antiguo Testamento y también vamos a ver en el evangelio cómo se visualiza, cómo se ve, hace que toda nuestra conquista psicológica a veces esté basada en ese ver, en ese sentimiento de ver como vemos con los ojos físicos, porque es lo que conocemos. Claro. Entonces estamos eh muchas veces os dirán, "Es que ponen esto en el evangelio o pon esto en la Biblia." Entonces, tenéis que comprender con más profundidad qué es lo que se nos está diciendo. Y vemos también que Kardec tiene una visión pedagógica y psicológica muy importante, impresionante, de lo que es la teología cristiana. Por eso cuando alguien asegura haber visto a Dios, vamos a empezar a entenderlo de otra manera, porque lo más probable es que haya percibido una representación simbólica, una imagen
eología cristiana. Por eso cuando alguien asegura haber visto a Dios, vamos a empezar a entenderlo de otra manera, porque lo más probable es que haya percibido una representación simbólica, una imagen adaptada a su propio entendimiento, no la esencia divina misma, ¿vale? Porque el espíritu cuando está encarnado no tenemos la capacidad de abarcar lo infinito. Nuestra percepción espiritual está limitada por nuestro propio estado moral, por la vibración en la que nos encontramos y sobre todo por la materia de la que estamos revestidos, ¿no? Por eso las visiones que algunos mediuns, algunos videntes dicen tener, suelen ser con formas figuradas, manifestaciones que pueden ser más o menos luminosas o proyecciones simbólicas que reflejan una idea de lo divino, pero no a Dios mismo. Muchas veces nosotros les explicamos de una manera también simplista, estáis viendo un espíritu superior. Claro. Y así nos quitamos el el problema de encima, ¿no? Cuando [risas] alguien que saber explicar un poco más. Sí, pero bueno, pero esa manera simplista que también tenemos de explicarlo y vamos a primero a comprenderlo nosotros para después poderlo explicar más porque esa persona entonces se queda así. No sirve, no sirve decirle, "A ver, mírame." No, no era un espíritu elevado, no era Dios, ¿no? Entonces ahí nosotros tenemos que aprender más porque no es mentira que lo vean, ¿eh? Pero tampoco es verdad que están viendo a Dios tal cual es, ¿vale? Están viendo una imagen creada por su propia mente o sugerida por espíritus superiores con fin educativo o moral. Ojito que también puede ser inspirado por espíritus inferiores que le estén alimentando el ego. Entonces, hay que saber explicar las cosas y entenderlas. A través de la codificación se nos explica que todos estos sucesos para que los podamos comprender, nos dice los espíritus que el mundo espiritual se expresa en formas que el alma pueda comprender porque no sirve de nada que a mí se me expresen en formas que no entiendo, que no están relacionadas con
os dice los espíritus que el mundo espiritual se expresa en formas que el alma pueda comprender porque no sirve de nada que a mí se me expresen en formas que no entiendo, que no están relacionadas con como soy yo ahora físicamente. Sí. Eh, no hace mucho se nos acercó una persona y les y le explicó a través de la mediunidad unas cuestiones muy complejas, muy incluso que le habían hablado en hebreo y así. ¿Para qué? Claro, en hebreo que antiguo que he tenido que buscar a alguien para que traduzca. Entonces, además no es un mensaje que sirva para aprovechar ni para los demás ni para mí, simplemente es una facultad mediúnica, es un espíritu que manifestó efectivamente, se comprobó y era en un hebreo antiguo, pero ¿de qué sirve? Por eso, cuando un medium percipe una figura resplandeciente o siente la luz que lo envuelve, va a interpretar esa experiencia como es que estoy viendo a Dios. No, en realidad está contemplando una representación parcial de lo divino, igual que Moisés, por ejemplo, lo vio a través de una zarza ardiendo o Isaías en un trono rodeado de serafines, cada uno según lo que tiene en su mente. No estaban viendo a Dios o al creador absoluto, sino una imagen adaptada a su grado de comprensión. Eso es lo que veían. Y aquí volvemos a traer a Teresa de Ávila. ¿Por qué? Porque ella vivió experiencias místicas intensísimas y aún así con toda su pureza en aquel momento, con toda su profundidad era muy clara porque decía, "Dios no se muestra al alma en figura ni en imagen. Se siente y se comprende más, no se ve." Es que esa enseñanza de Teresa, por eso es eh una doctora de la iglesia eh cristiana, porque no vamos a decir católica, vamos a decir cristiana. que ella era cristiana, porque vemos cómo traspasa las barreras del intelecto eh de ese momento porque su entendimiento estaba se se daba cuenta de qué es lo que estaba ya percibiendo. Ella sabía que las visiones pueden ser símbolos del amor divino. Es verdad. Reflejos comprensibles para la mente humana de una realidad que la verdad es
cuenta de qué es lo que estaba ya percibiendo. Ella sabía que las visiones pueden ser símbolos del amor divino. Es verdad. Reflejos comprensibles para la mente humana de una realidad que la verdad es que no sobrepasa. Si lo analizamos con nuestra visión, todos los que nos estáis viendo, nos seguís semana a semana, tenéis un conocimiento más o menos profundo del espiritismo. Entonces, sabemos que Dios no puede ser contenido en una forma ni reducido a una imagen o a una figura, porque toda forma pertenece al mundo de lo limitado. Todo lo que podemos decir al imaginar es limitado y él es lo ilimitado. ¿Vale? Entonces, las visiones, las luces, las voces celestes son apenas lenguajes adaptados a nuestra capacidad de sentir y de comprender. Son, podríamos decir, manifestaciones pedagógicas, destellos del infinito que se traducen en un código para que nosotros lo podamos llegar a entender, para nuestra percepción. Pero la esencia de Dios no puede ser vista con los ojos del cuerpo ni imaginada con las herramientas de la mente. ¿Vale? Entonces, solo puede sentirla o ser sentida cuando el alma humana, cuando el espíritu tiene la pureza suficiente para vibrar en su misma frecuencia o una frecuencia parecida. ¿Vale? De hecho, Teresa misma estaba hablando muchas veces y hablaba de los peligros del autoengaño espiritual y recordaba que no toda luz viene del cielo y que el alma debe distinguir siempre entre lo que eleva y lo que deslumbra. esta advertencia, ¿no? O este aviso cuando hablamos de Teresa que nos está avisando de lo que el alma debe aprender a distinguir y todos sabéis que ella era era medium y nos advierte los peligros de la propia mediunidad y de esas visiones. Fijaros que ella llegaba a lo más alto, pero también a veces tenía esas visiones demoníacas que la torturaban, ¿no? o de esos espíritus todavía de de épocas de atrás. El espiritismo enseña que la mediunidad es una facultad sagrada, pero también sensible y puede reflejar tanto inspiraciones sublimes como ilusiones de
de esos espíritus todavía de de épocas de atrás. El espiritismo enseña que la mediunidad es una facultad sagrada, pero también sensible y puede reflejar tanto inspiraciones sublimes como ilusiones de la mente o influencias de espíritus imperfectos. Por eso, cuando alguien asegura haber visto a Dios, debemos analizar el fruto de es de esa experiencia. Si esa visión produce humildad, amor, caridad y serenidad, entonces proviene del bien, aunque sea simbólica. Entonces, cuidado, no tenemos derecho a a a romper o a quebrar esa persona, sino a enseñar. No debemos ir de listos, de sabios, de que lo sabemos todo y machacar o humillar a los demás. Vale, entonces un poco empáticos, pero si genera orgullo, sensación de superioridad porque yo veo a Dios o deseo de dominio, entonces no viene de lo alto. Y esto es una gran premisa para esas personas que siguen esos líderes espirituales o esos mediums que van corriendo detrás de esos mediums, ¿no?, que no tienen esa enseñanza superior. Porque Dios no se muestra para engrandecer a nadie, ¿no?, sino para inspirar amor y servicio. O sea, Dios como tal, como lo que hemos dicho, como lo que ven, como lo que siente o como lo que se inspira desde dentro. Podríamos decir entonces que el verdadero medium de Dios no es quien dice haberlo visto, sino quien lo refleja con su vida. Muchas personas pueden decir que son el medium de Dios, ¿no? O o de otras maneras, ¿no? Porque pueden hacer según qué cosas, pero es el reflejo de sus actos. No es quien proclama una visión, sino quien ejemplifica. la sabiduría eterna con su luz interior. Esa persona con ese ejemplo, con esa luz que emana, es la que realmente está cerca de esas enseñanzas. Recordemos el propio Divaldo, incluso chico, ¿no? Con los espíritus que han comunicado con ellos. Son ellos, con su ejemplo, los que han dado a la gente a conocer a los espíritus. No se ha presentado un espíritu superelevadísimo diciendo, "Ahora yo voy a a este medio." Ha sido al contrario. Claro. Eh, el que realmente sienta a Dios no lo
do a la gente a conocer a los espíritus. No se ha presentado un espíritu superelevadísimo diciendo, "Ahora yo voy a a este medio." Ha sido al contrario. Claro. Eh, el que realmente sienta a Dios no lo anuncia con las palabras, lo demuestra en su conducta, en su mirada, en su capacidad de amar. Y esto vale la pena que recordemos las palabras de Jesús, que nos dejó una advertencia tan clara como actual. Hoy va la noche de advertencias. De advertencias. Sí. Guardaos de los falsos profetas que vienen a vosotros con vestidos de oveja, pero dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. Eso lo dice Mateo 7:15. Y realmente es una reflexión para todos los que hoy en día hay tanto por internet y nos enseñan tanto y todo el mundo quiere quiere explicar y quiere enseñar. Yo siempre digo, fijaros en la vida de esas personas. Si cambian de pareja cada 10 minutos se van a por hombres o mujeres más jóvenes. Si su vida es un caos o un desastre, o sea, si pasan las vicitudes de la vida normal, pero dentro de esas visicitudes vemos que hay unos desvíos bastante importantes. Son esos lobos rapaces. Si estamos mirando a ciertas personas y esas personas las vemos con ese orgullo, esa prepotencia o ese querer pisar o quedar por encima, vamos a ser precavidos. Porque Jesús no nos hablaba solo de los profetas de su tiempo, sino también de todos aquellos que con apariencia de pureza o de inspiración divina pretenden hablar en nombre de Dios. Yo siempre digo que hay mucho cura disfrazado, mucho eh sacerdote disfrazado que nos da esas esas bendiciones todavía de otras épocas a los espiritistas. Y esto no es así, porque aquí no hay nadie que pueda darnos esa bendición, solamente nosotros a través de nuestra conducta. Hoy encontramos personas que aseguran haber visto a Dios o haber sido elegidas por él. Y si no nos lo dicen, es como que se dan de que ellos están muy por encima, pero cuando observamos sus frutos, sus palabras, sus actos, su manera de vivir, no siempre encontramos humildad, más bien vamos a encontrar
dicen, es como que se dan de que ellos están muy por encima, pero cuando observamos sus frutos, sus palabras, sus actos, su manera de vivir, no siempre encontramos humildad, más bien vamos a encontrar vanidad, deseo de destaque o búsqueda de poder espiritual. Y es muy importante que os deis cuenta de eso, sobre todo para no seguir esos falsos profetas, porque todos nosotros intentamos a veces seguir a ese líder espiritual, que sabemos que es Jesús, que que está Dios por encima, pero a veces como seres humanos lo necesitamos todos los que estamos aquí. Y lo importante es que tengamos claro cuando seguimos alguien, cuando alguien nos inspira, conocer un poco más. El maestro nos enseña a discernir con sencillez, no por las palabras ni por las visiones, sino por los frutos y por las obras, no porque hicieran grandes maravillas, grandes curaciones, no, no decía que el árbol bueno da buen fruto y que verdaderamente el que siente a Dios lo traduce en bondad, en paz, en servicio. Y ahí fijaros en qué servicio, en qué hace, porque decía que el más grande es el será el más pequeño, ¿no? Y en otro pasaje Jesús vuelve a insistir, ¿no? Muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos. Mateo estaba inspirado, ¿eh? Sí, sí, sí. Porque se levantarán y también eh dice, "Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas y harán señales y prodigios de tal manera que engañarán, si fuera posible, aún a los escogidos." Y no y no necesitamos que hagan grandes prodigios de curaciones, no, no. simplemente con la palabra hoy en día, con la atracción, eh, a través de las masas, de las gente que enseña, nos pueden desviar. Estamos viendo, por ejemplo, y voy a poneros un ejemplo que no tiene nada que ver el espiritismo, estos grandes cantantes que sufren hoy en día, pero que en realidad no están vendiendo sexo, drogas o una manera de vida que nos aleja. ¿Qué mensaje están dando? también son esos los falsos profetas, ¿no? Es decir, no debemos guiarnos por lo espectacular ni por la forma brillante
diendo sexo, drogas o una manera de vida que nos aleja. ¿Qué mensaje están dando? también son esos los falsos profetas, ¿no? Es decir, no debemos guiarnos por lo espectacular ni por la forma brillante de las manifestaciones o por la oratoria brillante, sino por su esencia moral, porque manifestaciones ha habido y hay y habrá siempre desde el plano espiritual, algunas más grandilocuentes, otras más sencillas, otras más humildes, porque hasta la sombra puede brillar un instante, pero la luz verdadera verdadera permanece y nos da calor y nos acompaña y nos recoge y eso sigue ampliándose en el evangelio según el espiritismo en el capítulo 21 donde explica que estos falsos profetas también existen en el mundo espiritual, o sea, no solamente aquí en la tierra cuando hemos hablado de todo esto, son espíritus que aprovechando la credulidad humana inspiran mensajes grandilocuentes, exagerados o vanidosos, pretendiendo hacerse pasar por mensajeros divinos y lo estamos viendo. A veces nos pasan por los por las redes ciertos mensajes de espíritus que ponen que es fulanito o menganito, pero la profundidad no la tienen. No son las palabras de estos seres de luz, pero el buen sentido dice Kardec es la clave de todo discernimiento. Entonces, no os lo creáis todo lo que pasa por las redes, no os lo creáis todo lo que lo que estáis leyendo, ni lo que se publica, ni lo que se publica, ya venga de cualquier institución superimportante vosotros leerlo, adaptarlo y ver si es real y analizarlo. Si un mensaje nos invita al bien, al perdón y a la humildad o al progreso interior, no viene de Dios, por muy luminosa que parezca la voz que lo transmite. viene de un espíritu y puede traer, explicar más o menos. Entonces, nosotros vamos a a saber así discernir esos mensajes. Por eso, ante quien diga haber visto a Dios o ser su portavoz, recordamos, recordemos las palabras de Jesús, pues sus frutos los conoceréis. Entonces, podríamos tener una madre Teresa de Calcutá que ella, por ejemplo, podía decir que había visto a Dios y
ortavoz, recordamos, recordemos las palabras de Jesús, pues sus frutos los conoceréis. Entonces, podríamos tener una madre Teresa de Calcutá que ella, por ejemplo, podía decir que había visto a Dios y estaba ejemplificando. Entonces, no podemos decir que no. Con espiritistas sabemos que podría estar siendo muy inspirada por espíritos superiores, pero su fruto era bueno, entonces era portavoz. Pero que no tenga frutos, pues ya sabemos. Por eso, más que buscar ver a Dios, lo que debemos buscar es permitir que Dios se vea a través de nosotros. Y quizás esa sea la gran enseñanza de todo esto, que mientras hay quien diga, "Yo he visto a Dios, todavía hay un gran ego." El día que el alma lo contemple de verdad, ya no dirá, "Yo lo vi". Sino que es absorbida por su amor. Y solo podrá decir, parafraseando a Pablo en Gálatas, "Yo vivo en él y él vive en mí." ¿Qué es lo que decía Pablo? No, Cristo vive en mí. Pablo nos habla nos nos habla de una profunda unión espiritual asociada con el Cristo, donde cada uno de nosotros siente que su vida está completamente integrada con Dios a través del camino crístico. Y vamos a introducirnos un poco en este en este camino, en este concepto del camino crístico que ya lo habéis oído muchas veces. También se llama el camino del Cristo interno. Esa expresión hace referencia al proceso de transformación interior del ser humano, a imagen y semejanza de Cristo. No se trata de solo de seguir una religión o imitar exteriormente a Jesús, no, sino de vivir sus enseñanzas desde dentro, despertando y desarrollando en nosotros los valores divinos que le encarnó. Y este camino representa el ascenso del alma hacia la perfección moral y espiritual. Eso significa el camino crístico. Claro. O sea, ese camino que tenemos que trabajar. Los espíritus superiores enseñan que todos estamos eh destinados a alcanzar la plenitud y que Jesús es el modelo y guía que nos muestra cómo recorrer ese trayecto. Así, el camino crístico no es un sendero externo, sino una evolución de
e todos estamos eh destinados a alcanzar la plenitud y que Jesús es el modelo y guía que nos muestra cómo recorrer ese trayecto. Así, el camino crístico no es un sendero externo, sino una evolución de conciencia donde el ego se va disolviendo y el espíritu va manifestando su naturaleza divina. Es una relación de interdependencia y amor donde se vive por y para Cristo quien ha subido a nos guía. Por eso esa confusión muchas veces del Dios interno y el Cristo es diferente. Es diferente porque el camino crístico es el camino hacia Dios. Y esta idea se encuentra en Gálatas. Dices, "No, no es es que es muy nuevo esto." No, con Cristo estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí. O sea, eso del camino crístico no es nuevo, no es ninguna novedad, es 2000 años. Esa conexión no es solo una creencia, sino una experiencia de amor que lleva a la obediencia y a la y a la voluntad de Dios, ya que la unión con él hace imposible actuar fuera de su voluntad. es cuando tú amas, ya se hace imposible salir fuera de de ese amor y encima que nos hace tanto bien. Y ahora Alan Cardec plantea una cuestión muy interesante. ¿Cómo reciben los espíritus sus órdenes divinas? ¿Dios se comunica directamente con ellos o lo hace a través de la de intermediarios? Claro. Y la respuesta es clara y profunda. Que no es la 244. Claro, no les llega a Dios en forma, no les llega de Dios en forma directa. Para comunicarse con él hay que ser digno de ello. Dios les notifica sus órdenes sirviéndose de los espíritus más elevados en perfección e instrucción. Eso está en el libro, que es la que estamos, la pregunta que estamos un poquito desarrollando hoy. Eso significa que la comunión o la comunicación divina no es un privilegio, sino una consecuencia natural del progreso espiritual de cada uno. Dios no necesita hablar palabra alguna. Su voluntad fluye a través de las leyes del universo y de los espíritus que ya han alcanzado una sintonía más pura. No necesita hablar, no necesita decir, "Tú haz esto." No.
ita hablar palabra alguna. Su voluntad fluye a través de las leyes del universo y de los espíritus que ya han alcanzado una sintonía más pura. No necesita hablar, no necesita decir, "Tú haz esto." No. Los espíritus superiores son mensajeros y transmisores del pensamiento divino. No porque sean favoritos de Dios, sino porque han aprendido a vibrar en la misma frecuencia del bien. Os dais cuenta que tenemos los espíritus superiores que nos ayudan y ese Cristo interno que es ese camino que también nos orienta, esa vibración y esa brújula divina que tenemos dentro. Fijaros que todo está eh a favor para el crecimiento y no al revés. Así como la radio solo capta una emisora cuando está correctamente sintonizada, el alma solo puede percibir el pensamiento divino cuando su conciencia está afinada con sus leyes. Los espíritos imperfectos no recibimos órdenes directas del creador, pero sí intuiciones, inspiraciones y orientaciones que descienden gradualmente. Yo le pregunto a Manolo, ¿y eso cómo que descienden gradualmente? No. Entonces, los espíritus imperfectos no recibimos órdenes directas, ¿no? Porque, ¿qué pasa? Que los espíritus más elevados, cercanos a la perfección reciben la orientación divina en su pareja original. A su vez estas los van transmitiendo a otros espíritus de menor grado que las adaptan según su propio nivel de comprensión y capacidad vibratoria. Esto me lo explicó él porque a mí me Sí, porque la comunicación divina no se establece de manera inmediata ni personal. En cambio, esas influencias superiores van descendiendo gradualmente a través de una cadena de intermediarios espirituales. Así el mensaje va descendiendo por grados, desde las esferas más luminosas hasta aquellas más cercanas a la humanidad, donde finalmente llegan los espíritus afines al receptor encarnado, a quienes pueden inspirarlo, intuirlo o comunicarlo de forma más accesible e incomprensible. Y también tenemos ese camino directo con nuestra bruja divina, con nuestras leyes divinas que también se puede ir
nes pueden inspirarlo, intuirlo o comunicarlo de forma más accesible e incomprensible. Y también tenemos ese camino directo con nuestra bruja divina, con nuestras leyes divinas que también se puede ir alineando. ¿Lo puedo asumir? Sí, resúmero, por favor. Los espíritus más elevados transmiten la voluntad divina a otros de menor grado y así sucesivamente hasta que la influencia llega al plano terrestre en forma de idea, de sentimiento, de impulsos morales. Entonces, Kardec mismo lo explica en otro lugar de la de la codificación cuando dice que Dios no necesita intervenir en cada detalle de la vida universal porque ya ha establecido leyes eternas que rigen con una sabiduría perfecta. Y esas leyes son ejecutadas y difundidas por espíritus que son capaces de comprender su pensamiento y lo traducen a esos planos inferiores. ¿Vale? Entonces, incluso cuando creemos que una idea surge de la nada, ¿no? Una idea brillante, luminosa, en vez de brillante, llamarla luminosa, una idea brillante. En realidad estamos recibiendo una chispa que ha viajado desde lo alto a través de conciencias más puras hasta alcanzar nuestro entendimiento, o sea, a saber lo que salió de allí y lo que ha llegado a nosotros. [risas] Entonces, no es Dios qui está hablando directamente, pero su presencia se filtra a través de miles de intermediarios. Cada uno desde su nivel va a servir como transmisor de amor, del bien y de lo que nos quieran hacer llegar. Todos no pueden servir. A veces unos seran miles y otros seran cinco. A saber. Bueno, no seamos tan quisquillosos. Por eso cuando oramos, cuando inspiramos a alguien, que estamos hablando con alguien, nos sentimos inspirados, nos convertimos, aunque sea por un pequeño instante, en canales de la voluntad divina. Así es como poco a poco el alma que antes solo sentía y adivinaba a Dios, va a empezar a colaborar con él porque va a ser instrumento de su obra, aunque no lo vea directamente, cada vez que oramos por alguien, cada vez que hacemos una obra de bien, cada vez que nos sentimos
va a empezar a colaborar con él porque va a ser instrumento de su obra, aunque no lo vea directamente, cada vez que oramos por alguien, cada vez que hacemos una obra de bien, cada vez que nos sentimos inspirados para dar un consejo. De esta forma podemos comprender mejor el papel de esos emisarios del bien que tantas veces se han manifestado a lo largo de la historia. Yo creo que con todo esto que estamos explicando, estamos intentando leer y comprender, ya hemos analizado bastante bien la siguiente pregunta, que es la 244B, que es la que tú decías, ¿no? Cuando dice, "¿Se le transmite Dios directamente o lo hace a través de otros espíritus?" Claro, la orden dice si se la transmite directamente, ¿no? Esa orden se la transmite directamente. Entonces, claro, los espíritus son claros, dice, no les llega de Dios en forma directa para comunicarse con él, como ha dicho Loria, que ser digno de él. Dios se le notifica sus órdenes sirviéndose de espíritus que son más elevados en perfección e instrucción. Por ese motivo, si Dios se sirve de espíritus más elevados para transmitir su voluntad, es natural que encontremos entre nosotros la acción constante de mensajeros desencarnados, de almas nobles que, habiendo avanzado en el camino de la luz, no descansan, que siguen colaborando desde el plano espiritual en la educación moral y espiritual de la humanidad y los encontramos en todos los tiempos. Hemos pedido algunos simplemente para ponerlos como ejemplos, ¿no? Ejemplos del de sobre todo de espiritismo, ¿no? Esta vez vamos a poner ejemplos espiritistas. Sí, vamos a poner si no tenemos en Manuel que durante décadas orientó a Chico Xavier con enseñanzas de equilibrio, de sabiduría, de ternura. A través de él, Dios, entre comillado, nos no habló con una voz de trueno, no, esto es así, no, no habló con serenidad, enseñándonos a través de Manuel que el amor es la ley suprema del universo. Luego no podíamos dejar de traer a Joana de Angelis. Joana de Angelis nos invita desde la psicología profunda del alma a
ad, enseñándonos a través de Manuel que el amor es la ley suprema del universo. Luego no podíamos dejar de traer a Joana de Angelis. Joana de Angelis nos invita desde la psicología profunda del alma a conocernos, a transformarnos y a vivir el evangelio, pero no como dogma, sino como experiencia interior. Sus mensajes son un puente entre la ciencia del alma y la moral del evangelio. Es una luz que nos ayuda a integrar azón y sentimiento. Tampoco podíamos dejar de traer a Becerra de Meneses, el médico de los pobres, que después de desencarnar no se retiró a descansar, sino que continúa asistiendo a los sufrientes, inspirando centros espíritas y recordándonos que la caridad es la medicina del alma. Hemos traído también recordando a Amelia Rodríguez, la llamémosla dulce cronista del evangelio, ¿no? Que con su palabra poética y luminosa viste de ternura las enseñanzas de Jesús. Las hace que sean mucho más cercanas a nosotros, mucho más vivas, mucho más humanas y sus relatos nos devuelven al maestro caminando entre nosotros, hablándonos al corazón. Por otro lado, tenemos a Manuel Filomeno de Miranda. que nos revela los bastidores espirituales del mundo, nos muestra la profundidad y la compasión de esas luchas invisibles del alma y la acción constante de bienhechores espirituales en favor de la humanidad doliente. Daros cuenta como cada uno tiene un trae mensajes absolutamente diferentes, un perfil totalmente diferente, todos en el mismo contexto, pero eh diferentes la las ideas. La hora de Manuel Fino, de Miranda nos invita a la vigilancia moral y a la fe activa, la que no te ve mirar al dolor, involucrarse, porque sabe que detrás de toda sombra brilla el propósito del amor divino. Y como ya la hemos nombrado, hemos traído también a Teresa de Ávila, esa gran mística de la interioridad que siglos antes ya nos enseñaba que Dios está en lo más profundo de nosotros. Hoy como Espíritu sigue haciéndolo a través de sus mensajes, sus libros. Y su testimonio nos recuerda que la
interioridad que siglos antes ya nos enseñaba que Dios está en lo más profundo de nosotros. Hoy como Espíritu sigue haciéndolo a través de sus mensajes, sus libros. Y su testimonio nos recuerda que la senda del espíritu no se recorre fuera, sino dentro, con la oración, con el silencio, con el trabajo constante para poder purificar nuestros corazones. Hoy continúa orientándonos a muchos desde el plano espiritual, inspirando corazones a través de diversos mediums. Ellos y tantos otros espíritus son ejemplos vivos de que esa jerarquía espiritual de la que estamos hablando y Kardec nos nombra y nos describe, no son intermediarios que sustituyan a Dios, sino colaboradores del bien, instrumentos conscientes de la voluntad divina. Y lo más hermoso es que no se presentan con títulos ni con exigencias. Ninguno de ellos. No dicen, "Yo he visto a Dios, vengo de su parte." No buscan que los adoremos tampoco. Sus mensajes no buscan asombrar, buscan despertar. No nos están prometiendo privilegios, al contrario, nos están solicitando que crezcamos interiormente y nos recuerdan que cada uno de nosotros puede y debe ser también un canal de esa misma luz y de esa misma transmisión cuando nos dicen que divulguemos, que prediquemos, que no paremos de trabajar, porque el trabajo divino no se interrumpe. Desde los planos más elevados de la Tierra hay una corriente continua de inspiración, de consuelo y una red enorme de espíritus que trabajan para acompañar y apoyar la evolución humana. Y cada vez que un pensamiento noble toca es que has dicho de los planos más elevados la tierra, ¿no? Los más relevados hasta la tierra. Es que aquí en la tierra como estar pendiente de todo, en la tierra no hay muchos planos elevados, ¿eh? Desde los más elevados hasta la Tierra, ¿vale? Sí, sí. Vale, entonces ahora ya me va a tocar volver a inspirarme por voy a pedir un pensamiento elevado. Cada vez que un pensamiento noble toca nuestra mente, cada vez que sentimos el impulso de hacer el bien, de perdonar,
ahora ya me va a tocar volver a inspirarme por voy a pedir un pensamiento elevado. Cada vez que un pensamiento noble toca nuestra mente, cada vez que sentimos el impulso de hacer el bien, de perdonar, es quizás uno de esos emisarios cumpliendo su misión silenciosa a nuestro lado, inspirándonos, orientándonos, aconsejándonos. Y ellos no vienen a sustituir en ningún momento la voz de Dios, ni nuestra conciencia, ni nuestra brújula. Vienen a ayudarnos a que escuchemos mejor esa voz y esa colaboración invisible. A través de ella, la humanidad entera no nos damos cuenta, pero va avanzando paso a paso hacia una comunión plena con lo divino. Por eso es importante autoconocernos, trabajarnos. ¿Qué vas a decir? No, pues que la charla de hoy estaba eh estaba normalmente para que aprendamos a escuchar a Dios. Ya dijimos que había una manera que era desde dentro. Ahora también hemos hablado de cómo los espíritus superiores se nos comunican, de esas experiencias, como hay muchas maneras de sentir a Dios, de poder escucharlo, que no hay una sola manera. Y cuando Kardec hace la pregunta de, "¿Y cómo se las órdenes llegan hasta nosotros?" No, o sea, nos lo describen con una sencillez diciendo dependiendo diferentes dados, ¿no? Entonces, como los mensajeros antes que iban a caballo en las guerras, que uno pasaba el mensaje a otro, a otro, a otro. Es igual. Así. Muchas gracias por habernos escuchado una semana más y porque continuamente nos estáis apoyando con vuestras preguntas y y con vuestro ingenio, que muchas veces nos llega. Muchas gracias. Muchísimas gracias. Gracias por vuestros mensajes, por vuestro apoyo y como dice Loli, porque muchas veces nos inspiran a llevar la charla hacia un lado, hacia el otro. Muy buenas noches y nos vemos la semana que viene. Yes.
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