Conociendo El Libro de los Espíritus | Clase 214 • ¿Quién puede ver a Dios?
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Muy buenas tardes, Muy buenas noches y bienvenidos a un aula más de Conociendo el libro de los espíritus. Mi nombre es Manuel Señor y como siempre es un placer estar con todos vosotros. Hola a todos, yo soy Dolores Martínez y hemos nos hemos hecho una pregunta que por eso lo hemos titulado así, ¿quién puede ver a Dios? Hace varias clases estuvimos hablando del porvenir y nos preguntábamos si los espíritus pueden conocer su futuro y el de los demás. Pero claro, cuando uno muere parece que todo lo tiene que saber. Esa reflexión que nos traía la pregunta 243 del libro de los espíritus, que si recordáis la pregunta decía más o menos así, conocen los espíritus el porvenir y contestaban, "También esto depende de su grado de perfección. con frecuencia solo lo entrev, pero no siempre se les permite revelarlo y cuando lo ven les parece el presente. Claro, a partir de de esta respuesta o de esta enseñanza comprendimos que el futuro no está escrito al detalle porque fuimos reflexionando que solo Dios conoce el porvenir porque los espíritus perciben según su grado de evolución y cuando lo ven lo sienten como un presente que se despliega ante su conciencia como si ya estuviera ocurriendo. Lo hablamos de cómo pasa en nuestra mente. Un Doctor Strange, ¿sí? Para los espíritus más adelantados, pues el tiempo se volvía un todo simultáneo. El pasado, del presente y el futuro coexistían juntos. ¿Por qué? Porque igual que la semilla contiene el árbol que será, pero para la mayoría de los espíritus y nosotros no encarnados solo alcanzamos a entreverlo parcialmente. ¿Por qué? Porque esas semillas saben el árbol que va a ser, ¿no? Pero y los espíritus pueden ver como si dijéramos todo ese desarrollo hacia el futuro. A veces durante la vida física recibimos intuiciones o advertencias y hoy también trabajaremos en otra vertiente de la intuición, pero ahora vamos a hacer un repaso de lo de la de las últimas clases anteriores clases. Y esas intuiciones, advertencias vienen de los buenos espíritus,
trabajaremos en otra vertiente de la intuición, pero ahora vamos a hacer un repaso de lo de la de las últimas clases anteriores clases. Y esas intuiciones, advertencias vienen de los buenos espíritus, pero ¿qué pasa con ellos? Que siempre es con un propósito moral, ayudarnos a actuar mejor, fortalecer la fe o prevenir un peligro. ¿Por qué no? Nunca se nos concede esa luz para satisfacer la curiosidad, porque el conocimiento sin finalidad útil, no aporta crecimiento. ¿Para qué sirve que nos digan algo si no hay un fin? Y muchas veces es para que nosotros busquemos dentro de nosotros, porque si a mí me dicen que va a haber un terremoto en la otra parte del mundo, aunque yo lo sueñe y no pueda hacer nada, tal vez sea para que yo busque dentro de mí esas advertencias y todo eso, ¿qué está significando? Las advertencias que recibimos no son una revelación exacta del futuro, sino orientaciones para que podamos elegir con más conciencia, porque habrá cosas que sean muy exactas y que no podamos cambiar, pero otras cosas que sean como coincidencias. A veces una voz interior nos invita a no seguir cierto camino o un impulso nos mueve a tender la mano justo en el momento preciso. No se trata de un anuncio de lo que está por venir, sino de una lección más profunda. Y así aprendemos que cada decisión nace de muchos senderos posibles. O sea, no hay solamente una manera de hacer las cosas, ni hay un solo camino y que solo el equilibrio con las leyes divinas nos guía hacia a la elección más sabia. Pero hay muchas lecciones, hay muchas maneras de hacer las cosas. De este modo comprendemos que nuestro destino se construye día a día con nuestras decisiones y con nuestro libre arbetrío. No somos marionetas del destino ni piezas de un guion inmutable. Dios nos da la capacidad de decidir, de aprender de los errores y de moldear nuestro propio porvenir a través de cada elección, las grandes y las pequeñas. No solamente las grandes, ¿no? El libre albedrío es precisamente eso, la oportunidad de crecer eligiendo.
es y de moldear nuestro propio porvenir a través de cada elección, las grandes y las pequeñas. No solamente las grandes, ¿no? El libre albedrío es precisamente eso, la oportunidad de crecer eligiendo. Cada decisión que tomamos, incluso la más sencilla, como detenernos a ayudar a alguien, puede transformar no solo en nuestro día, sino el rumbo de nuestra vida. Y así paso a paso vamos entendiendo que el conocimiento espiritual no busca quitarnos la incertidumbre, sino enseñarnos a caminar con responsabilidad. ¿Con quién más? Pues con esperanza y confianza en Dios. Porque eh cada vez que vamos aprendiendo mal, más, perdón, vamos mejorando muchas de esas capacidades, porque el futuro no está hecho para ser adivinado, sino para ser construido con amor y conciencia, porque mucha gente se engancha al tarot, a las cartas, a lo que me dirá los espíritus, ¿no? A que tomen las decisiones por nosotros y a que nos digan lo que va a suceder, ¿no? Entonces, esto creo que lo dejamos muy claro, pero si vamos a retomar la idea del tiempo, porque claro, nos habéis preguntado mucho sobre eso, hemos ido desgranando estas que hemos ido desgranando estas semanas atrás, vemos a medida que el espíritu evoluciona, su percepción del tiempo cambia. Cuando estamos encarnados, el futuro nos parece algo lejano. Mañana, el mes que viene, dentro de unos años, pero conforme el espíritu se desprende de la materia y amplía lo que es su conciencia, comienza a percibir los acontecimientos futuros con un presente que se abre su mente, como hemos dicho, se va abriendo y es como más rápido, o sea, de repente voy a tomar una decisión y puedo ver rápidamente lo que va a ocurrir, ¿no? Esto no significa que los espíritus más adelantados lo conozcan todo, porque solo Dios posee el conocimiento absoluto. Lo que ocurre es que cuanto más elevado es el espíritu, mejor comprende las causas que ya están sembradas y por lo tanto puede incluir con más claridad sus efectos. es una cuestión de conocimiento, de estar eh en sintonía
cuanto más elevado es el espíritu, mejor comprende las causas que ya están sembradas y por lo tanto puede incluir con más claridad sus efectos. es una cuestión de conocimiento, de estar eh en sintonía con Dios, ¿no? Dar cuenta que cuando un espíritu puede recordar sus vidas pasadas adquiere una visión mucho más profunda de sí mismo. ¿Por qué? Porque estoy recordando cosas. ya no se ve solo desde una existencia limitada, sino desde un recorrido más amplio donde puede reconocer sus aciertos, sus errores y sus tendencias, sobre todo cuando desencarnamos y se puede ir sabiendo algunas vidas. Esa comprensión le permite prever con cierta lógica qué tipo de experiencias volver a encontrar, no porque su destino esté escrito, sino porque sabe cuáles son sus debilidades y sus fortalezas. Y esto podemos comprarlo un estudiante que recuerda en qué preguntas falló en un examen anterior, no sabe exactamente qué saldrá esta vez, pero tiene claro en qué debe prepararse mejor, en en lo que falló, ¿no? En lo que falló. Claro. La misma forma, un espíritu que ha sido dominado por el orgullo sabrá que en una nueva existencia tendrá que enfrentarse a pruebas que toquen su vanidad. O sea, ya lo vas a tener claro. Uy, qué orgullosa fue en otra en otras vidas. Pues ahora me va a tocar estas pruebas. Y aquel que desarrolló la paciencia o compasión entenderá que estas virtudes le ayudarán a superar las pruebas futuras con serenidad. Bueno, eh, voy a tener muchas pruebas, pero tengo paciencia, tengo compasión, ¿no? Lo esencial es que este conocimiento no se da para alimentar la curiosidad, sino para para el progreso moral, para favorecerlo. El espíritu no ve su futuro como una película que ya está grabada, no, sino como una oportunidad de aprender y transformarse. Ahí radica la grandeza de la reencarnación que nos brinda vida tras vida, la posibilidad de conocernos mejor y avanzar con con recuerdos o a veces avanzamos con el olvido dependiendo de nuestras necesidades. Y claro, cuando el espíritu comprende
e nos brinda vida tras vida, la posibilidad de conocernos mejor y avanzar con con recuerdos o a veces avanzamos con el olvido dependiendo de nuestras necesidades. Y claro, cuando el espíritu comprende sus caídas pasadas, ya no se siente víctima del destino, sino aprendiz de la vida, constructor de su propio porvenir. Ay, ¿por qué me pasa esto? Pobre de mí. No somos constructores de nuestro destino y nos pasa por cosas que hemos sembrado. Kardec amplía esta enseñanza. La pregunta 243a cuando pregunta si los espíritus llegados a la absoluta perfección tienen un conocimiento completo del futuro. Claro. No, no. Si son perfectos tienen que saberlo todo. La respuesta es muy clara. Completo no es el término porque solo Dios es el soberano Señor y nada y ni nadie puede igualarlo. Cuando hablamos de absoluta perfección nos referimos al punto más alto de evolución del ser nuestro, un espíritu que ya no necesita encarnar más porque ha superado las pruebas, se ha purificado, ha purificado sus pasiones y ha alcanzado la plenitud de amor y la sabiduría. O sea, ella está en el la escala más alta de los de los espíritus puros. Es un colaborador con Dios, un servidor fiel de las leyes divinas, pero no así. No es igual a Dios. Porque si Dios es infinito, eterno y único, el espíritu, por más perfecto que sea, siempre será criatura, o sea, siempre habrá sido su criatura y su creación. Esto nos debe dar humildad y a más a más arriba estamos en la escala espiritual, más humildad. y nos enseña que por mucho que avancemos siempre habrá un misterio reservado a la sabiduría divina, siempre habrá algo que no podamos saber. Por eso ni siquiera los espíritus más elevados lo saben todo. Eso quiere decir que Dios preserva nuestra libertad, que el futuro no está cerrado y que seguimos siendo los artesanos de nuestro propio destino, aunque Dios lo sepa todo, porque él ve ese germen y ve todos los futuros posibles. Porque cada día, con cada decisión estamos trazando el camino que mañana vamos a llamar o llamaremos
propio destino, aunque Dios lo sepa todo, porque él ve ese germen y ve todos los futuros posibles. Porque cada día, con cada decisión estamos trazando el camino que mañana vamos a llamar o llamaremos nuestro futuro. Hoy vamos a a continuar con la siguiente pregunta, ¿vale? Que es breve porque yo ya acabo de lo de la semana pasada, ha hecho un resumen de estas últimas semanas también para que tengamos la mente fresca porque escuchar solamente una vez no nos ayuda. Entonces repetimos con otras palabras, intentamos acordarnos de lo que os explicamos y entonces volvemos. Yo digamos voy a empezar ahora la la clase de hoy, ¿vale? Voy a empezar con la pregunta 244, que es la que ha dado título a la conferencia de esta semana, que se llama, o dice, mejor dicho, no se llama, dice Cardec, ¿ven los espíritus a Dios? Es una pregunta breve, ¿no? Pero muy inmensa en su profundidad y muy sencilla. Sí. Sí. Pero también es muy poderosa. La respuesta de los espíritus es que únicamente los espíritus superiores lo ven y comprenden. Los inferiores, por su parte, solo lo sienten y adivinan. Claro, cuando leemos la contestación nos preguntamos, ¿estará Kardec hablando de ver a Dios físicamente o qué es lo que está preguntando? No, claro, nosotros le damos todas las vueltas. ¿Estará preguntando físicamente ver a Dios? Hemos ido a buscar a la fuente. La fuente en este caso era ir lo más atrás posible. Los escritos nos hemos ido a la Biblia a leer el Génesis. No teníamos nada mejor que hacer y nos hemos dado y hemos leído el Génesis con Adán y Eva. Cuando hay un momento en que dicen Génesis 3:8, "Dios caminaba por el jardín al fresco del día." Y después, mira, allí ya iba paseando Jesús, Dios. por el jardín. Sí, en el jardín del Edén, ¿no? Sí. Aquí se está hablando de una presencia cercana y perceptible, porque el texto en ningún momento especifica si Adán o Eva vieron literalmente a Dios con los ojos físicos o si simplemente era una manifestación espiritual o simbólica. No lo explica, no lo dice.
le, porque el texto en ningún momento especifica si Adán o Eva vieron literalmente a Dios con los ojos físicos o si simplemente era una manifestación espiritual o simbólica. No lo explica, no lo dice. Vale, nos encontramos por un lado la teología cristiana tradicional podríamos decir, ¿no? Sobre todo aquellos que creen en la forma trinitaria, ¿no? La Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Sí. la teología que prácticamente todos los católicos y parte de la cristiandad siempre ha oído y que está muy metida en nuestra psique. Se enseña que Dios es uno solo, es verdad, pero que existe en tres personas distintas que son el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Y esas tres personas no son tres dioses diferentes, sino tres manifestaciones o modos de ser de ese mismo Dios eterno. Sí, cuando te explican, yo recuerdo cuando era pequeña que nos explicaban, no, eso es muy complicado de entender y tanto y lo es. Dentro de esa visión, Jesús correspondería entonces a la segunda persona de la trinidad, es decir, Jesús sería el Hijo. Según este tipo de doctrina, el hijo de Dios encarnó en la persona de Jesús de Nazaret. tomó la forma humana para cumplir una misión única, que era la de manifestar el amor divino en la tierra y ofrecer la redención a la humanidad. Eso significa que para el cristianismo trinitario, vuelvo a decir, los que creen en la santísima trinidad, Jesús no fue solo un profeta, ni únicamente un hombre inspirado por Dios, no, ni un espíritu encarnado, no, sino Dios mismo que se hizo hombre. Entonces, su nacimiento, su vida, sus palabras, sus milagros, incluso su muerte y su su reacción aquí son entendidos como esa forma en que Dios se reveló plenamente al mundo. ¿Vale? A ver, la verdad es que esta visión es bastante antagónica con lo que nos dicen los propios espíritus, ya que esta visión trinitaria, o sea, contraria, creo que sabéis lo que quiere decir antagónica, ¿verdad? No, pero lo quería decir. Ay. Esta visión trinitaria procede, porque también es que ahí sale de algún
esta visión trinitaria, o sea, contraria, creo que sabéis lo que quiere decir antagónica, ¿verdad? No, pero lo quería decir. Ay. Esta visión trinitaria procede, porque también es que ahí sale de algún sitio, sí, sale del evangelio de Juan, que expresa esta idea con una gran fuerza simbólica, simbólica cuando dice, "Y el verbo se hizo carne y habitó entre nosotros." Lo dice en Juan 114 o 1. Sí, 114. Entonces, es una de las interpretaciones que se han hecho más literales, que es una de las interpretaciones que más se han dado por válidas. Perdón. En este contexto tomamos que la palabra verbo viene de logos, que es principio, inteligencia. Entonces, igual Juan estaba hablando de ese principio, ¿vale? Ese principio representa la sabiduría divina, el pensamiento creador de Dios. O sea, decir que el verbo se hizo carne significa que esa sabiduría divina se encarnó en Jesús haciendo visible lo invisible, como dicen ellos, y trayendo al plano humano la esencia misma de Dios. Para la teología católica, incluso para algunas creencias cristianas, Jesús entonces es Dios hecho hombre. No es un simple mensajero celestial, sino la propia divinidad descendiendo al mundo para enseñar, para sanar, para salvar, para redimir, para todo lo que queramos. Pero quizás es por ese el motivo, porque nos encontramos con muchas personas cuando hablas con ellos que confunden la figura de Jesús con Dios mismo, con Dios encarnado. ¿Vale? Y ahí sí que tenemos que hacer las distinciones porque esta idea de una forma muy soslayada, ¿qué quiere decir soslayada? de lado se extiende dentro del espiritismo de una manera encubierta psicológicamente con pensamientos que a veces los analizas y son más católicos, católicos no cristianos que espíritas. Es cuando hablamos de cuerpos fluídicos para preservar la virginidad de María, etcétera, etcétera, etcétera, nos estamos aproximando a darle a Jesús las cualidades de Dios. Sí, muchísimas veces eh vemos que psicológicamente prevalece todos estos conceptos eh espíritas en los conceptos
ra, etcétera, etcétera, nos estamos aproximando a darle a Jesús las cualidades de Dios. Sí, muchísimas veces eh vemos que psicológicamente prevalece todos estos conceptos eh espíritas en los conceptos espíritas, estos conceptos católicos están muy arriesgados. Entonces nos encontramos muchas veces esa tergiversación católicos y a veces patriarcales y demás. Por eso, ¿por qué? ¿Por qué lo digo? Porque bueno, ya el la conferencia donde hablamos de las mujeres que acompañaron a Jesús, espírita de Montevideo. Sí, la verdad es que hemos recibido muchos emails por vuestra parte hablándonos hablándonos de de este impacto psicológico que todavía persiste dentro de de todo de todo lo que es la psicología espírita. Y cómo no, no va a estar eh la virginidad, las mujeres, todo esto también está ahí metido. Bueno, sigue. Pero, ¿qué nos dicen los espíritus? Un saludo a los amigos de de Uruguay. Los espíritus nos dicen que Jesús no es Dios encarnado, sino que es el espíritu más puro y elevado que ha habitado en la tierra. ¿Vale? Vamos a a saltar un poquito en el libro de los espíritus hasta la pregunta 625. Es un buen salto. Bueno, también a la velocidad que vamos. Ahí es cuando se pregunta, ¿cuál es el tipo más perfecto que Dios ha ofrecido al hombre para servirle de guía y modelo? Los espíritus aquí sí que son concisos, incluso lo podríamos dejar en una palabra solo. Ellos dan tres, dicen, "Ved a Jesús." Podríamos quitarlo todo y pod decir Jesús. Vale, nos están diciendo que es el tipo que Dios ha ofrecido al hombre para servirle de guía y modelo. ¿Vale? Por supuesto, esta pregunta la desarrollaremos cuando llegue el momento, cuando lleguemos a ella, ¿vale? Pero ya vamos haciendo ese constructo mental para que vayáis pensando y profundizando en ella. 625. ve a Jesús. Aunque muchas veces parece que vamos eh muy lentos, pero vamos dando muchas pinceladas, adelantando para después seguir construyendo. Entonces, el libro de los espíritus cuando llegáis aquí a estas clases, tenéis que haberlo ya
que vamos eh muy lentos, pero vamos dando muchas pinceladas, adelantando para después seguir construyendo. Entonces, el libro de los espíritus cuando llegáis aquí a estas clases, tenéis que haberlo ya leído y volver a leerlo. Entonces, vamos construyendo a través de lo también de los conocimientos que hemos adquirido con esas primeras lecturas. Hemos comentado muchas veces que el libro de los espíritus es un libro vivo. Cada vez que uno lo lee, si verdaderamente ha crecido, aunque sea un poco solo, se da cuenta que las preguntas son cada vez más profundas. ¿Por qué estamos hablando de la pregunta 625? Porque Jesús representa la perfección moral y espiritual llevada a su más alto grado en el plano humano que nosotros conocemos. Es un ser que ya ha alcanzado la completa unión con las leyes divinas, cuya voluntad se identifica plenamente con la del creador. No decimos que sea el más elevado, ¿no? Pero sí está muy próximo, ¿vale? Porque vive en total armonía con las leyes divinas, con Dios, con todo lo que podemos llegar a conocer aquí. Y su pureza es fruto de su evolución espiritual que ha llegado al límite de lo que podemos comprender nosotros como humanidad que un espíritu puede alcanzar. Pero no es Dios mismo. Sigo. Sí, sí, sí. Dios es el principio supremo, es eterno, es inmutable, es inmaterial, es único, ¿vale? Es la causa primera de todas las cosas. La inteligencia suprema del universo. Así es como se lo define en la primera pregunta del libro de los espíritus, ¿qué es Dios? Ningún ser creado, por perfecto que sea, se puede confundir con Dios, porque Dios no encarna, Dios no se humaniza, Dios no se transforma. Es inmutable. Por lo tanto, Jesús es nuestro modelo moral perfecto que encarna la voluntad divina. Sí, es un espíritu crístico cuya misión fue guiar a la humanidad por el camino del amor, la justicia y la verdad con el ejemplo. Fue es fue en el pasado del cuando estuve encarnado, pero es ay paciencia mucha es y seguirá siendo porque de momento no hay nadie que haya encarnado con sus
r, la justicia y la verdad con el ejemplo. Fue es fue en el pasado del cuando estuve encarnado, pero es ay paciencia mucha es y seguirá siendo porque de momento no hay nadie que haya encarnado con sus cualidades. Su presencia en la tierra no fue una manifestación directa de la ley divina absoluta. Fue una expresión sublime de la perfección alcanzada por un hijo de Dios como cualquiera de nosotros en plena comunión con el creador. En otras palabras, para que no confundamos, ¿vale? Jesús no es Dios hecho hombre, sino el hombre que más se ha acercado a Dios. Esta frase nos encanta. ¿Qué le vas a decir? Jesús no es Dios hecho hombre. sino el hombre que más se ha acercado a Dios. Por lo tanto, es el reflejo más puro de su luz y de su amor en nuestro mundo que podamos llegar a conocer. A lo largo de los siglos, la figura de Jesús ha sido interpretada en diversas formas. según la comprensión espiritual o filosófica de cada tradición, de cada época, de cada era. Hay dos visiones especialmente significativas que son la teología cristiana trinitaria que hemos dicho, y la doctrina espírita, que es la que nosotros practicamos, que coinciden en reconocer en él el ser más elevado que ha pasado por la tierra. Lo que sí hacemos es diferir en su naturaleza y en la relación con Dios, pero están de acuerdo con nosotros. De este modo, cuando Jesús decía, "El Padre y yo somos uno," no habla de una identidad esencial, sino de una unidad moral y espiritual. Eso lo tenemos que tener muy claro, porque a veces confeso, "El Padre y yo somos uno." Sí, somos uno como una unidad moral y espiritual, fruto de su perfecta comunión con las leyes divinas. ¿Puedes hablar? Sí, sí. Una vez que hemos visto la figura de Jesús, vayámonos a la contrapartida. Ay, ¿cuál es la contrapartida de Jesús? ¿Es el ¿Es Satán? No, a los primeros pecadores conocidos. Nos vamos a ir un momento a hablar de Adán y Eva. Y vamos a recordar cuando estaban en el jardín del Edén, como os he dicho en en la Génesis, al Génesis, dice que oyeron
primeros pecadores conocidos. Nos vamos a ir un momento a hablar de Adán y Eva. Y vamos a recordar cuando estaban en el jardín del Edén, como os he dicho en en la Génesis, al Génesis, dice que oyeron la voz de Jehová que se paseaba en el huerto al aire del día, oyeron la voz, ¿vale? Y Adán y Eva se escondieron ante la presencia de Dios, entre los árboles del huerto, escondiditos allí. Mas Dios llamó al hombre y le dijo, "¿Dónde estás?" Él no pudo estar callado y respondió, "Oí tu voz en el huerto." No dice que lo vio. "Oí tu voz en el huerto y tuve miedo." Ahí es cuando dice, "Porque estaba desnudo y me escondí, ¿no?" Y entonces Jesús le ay Dios. Dios le pregunta, "¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol que yo te mandé que no comieses?" y ta empiezan, ¿vale? Pero en ningún momento él dice que ve. Todos sabéis cómo acaba la historia, ¿no? Echándonos la culpa a nosotras. Yo creo que todos sabéis cómo acaba la historia y por culpa de quién comemos la manzana. Claro. Vale. Entonces, según podemos entender, ningún espíritu encarnado puede ver a Dios de forma directa. Lo que Adán y Eva percibieron en ese momento era, por lo tanto, una manifestación de su presencia divina. Podríamos denominarlo como una voz interna, una intuición, una mediación espiritual, porque a lo mejor podía ser un emisario, pero no era una visión corporal. O sea, cuando os digan, "Es que Adán y Eva vieron a Dios." No, no, no. En ningún momento dice que lo vieron físicamente. Por eso, en ese sentido, el ver a Dios en el jardín del Edén es simbólicamente porque estaban antes de comer por culpa de la mujer la manzana en comunión con las leyes divinas. Es decir, estaban en un estado de pureza y armonía con las leyes naturales y morales del creador. Pero vemos que incluso estando dentro de esas leyes tenemos libre albedrío. Por eso pudimos comer, porque una cosa es que nos prohíban o nos digan que no debemos hacer algo y otra es que no lo hagamos. Tenemos libre aledrío y es lo que hicieron a
leyes tenemos libre albedrío. Por eso pudimos comer, porque una cosa es que nos prohíban o nos digan que no debemos hacer algo y otra es que no lo hagamos. Tenemos libre aledrío y es lo que hicieron a romper esas leyes, ¿no? Es lo que hicieron Adán y Eva teniendo esa guía divina tan cercana. necesitaban probarse a sí mismos. Ahora ya vamos intuyendo a través de lo que nos explican los espíritus que Dios no se manifiesta directamente a los seres humanos porque su naturaleza es infinitamente superior y espiritual. Si hemos dicho muchas veces que la luz espiritual del propio Jesús nos podría doler, lo explicamos en su momento. Imaginaros la de Dios en el caso de que tuviese luz, que le estamos dando unas propiedades que desconocemos. No digáis luego que Manuel ha dicho que Dios es un ser luminoso. Bueno, estamos estamos hablando, ¿no?, de en ningún momento se dice que se ve a Dios. O también cuando se habla la de las tablas de de la ley o como Moisés cuando se les dio habla de una zarza diente, de unas voces, ¿no? Entonces ahí eh las interpretaciones eh que se nos están dando son muy diferentes. Entonces, vamos a detenernos ahora en lo que se dice la pregunta 244. ¿A qué se refiere realmente con ver a Dios? Porque no se trata de una visión con los ojos físicos. Ver a Dios significa percibirlo con la conciencia, comprenderlo en su esencia, sentir su presencia sin ningún velo. No es algo físico, sino espiritual, porque Dios no tiene nada material. Y esto no quiere decir que siendo espíritus vamos a poder verlo. Claro que mucha gente cree. Entonces vamos a empezar a tirar ese ese esa parte psicológica que va a ver a Dios, no los espíritas, pero es necesario que nosotros comprendamos también esa parte psicológica que sigue viendo dentro de nosotros y que la entendamos para poder explicarla, ¿no? A veces a lo mejor no yo creo que no voy a ver a Dios, pero en el fondo psicológicamente sigo pensando en eso, sino que es esa claridad que solo la alcanza el espíritu cuando ha elevado su
carla, ¿no? A veces a lo mejor no yo creo que no voy a ver a Dios, pero en el fondo psicológicamente sigo pensando en eso, sino que es esa claridad que solo la alcanza el espíritu cuando ha elevado su vibración, cuando ha purificado su alma y se ha acercado lo suficiente a la perfección divina. Los espíritus inferiores, como la mayoría de nosotros aún en proceso de crecimiento, no lo ven directamente, pero lo sienten, lo intuyen, lo adivinan. ¿Por qué? Porque hemos visto a Jesús el máximo y los primeros pecadores que conocemos, ¿no?, que son los que nos, bueno, los que han tienen la culpa de todo junto con la mujer, son ellos los culpables, ¿no? Entonces vemos las sus contrapartidas. ¿Cómo percibimos a Dios? como una certeza interior, aunque todavía no podamos comprenderlo por completo. Es como cuando miramos el sol desde la tierra, no podemos contemplarlo de frente sin cegarnos, pero sentimos su calor, su luz, su vida y sabemos que está ahí, aunque no lo veamos plenamente, aún en los días nublados, ¿no? Claro, pero sabemos y y podemos ver parte o parcelas, ¿no? De la misma manera, los espíritus que aún están en evolución perciben a Dios a través de sus leyes, de la armonía del universo, de la justicia que rige la vida. Siente su presencia en lo bello, en lo justo, en lo bueno. Por eso nos dicen que únicamente los espíritus superiores lo ven y comprenden. Los inferiores, por su parte, solo lo sienten y adivinan. Y en este lo ven, están dejando una amplitud muy grande y en este comprenden todavía más más. Claro. Entonces, la parte de si lo ven físicamente no tendría sentido porque no es físico ni es material. Por eso es muy importante entender las contestaciones que nos dan los espíritus. No se limitan a decir los espíritus superiores lo ven, lo ven y comprenden. Claro, ¿qué están viendo si dicen que no tienen nada material? Por eso Kardeca ahonda en lo sienten y lo adivinan, o sea, ahonda en la siguiente pregunta, porque él se ha percatado que dice, "Bueno, eh, aquí hay algo más que tengo
cen que no tienen nada material? Por eso Kardeca ahonda en lo sienten y lo adivinan, o sea, ahonda en la siguiente pregunta, porque él se ha percatado que dice, "Bueno, eh, aquí hay algo más que tengo que buscar." cuando hace la siguiente pregunta en las 244a pregunta, cuando un espíritu inferior dice que Dios le prohíbe o le permite alguna cosa, ¿cómo sabe que procede de él? Claro, estamos diciendo que ahí entonces le responden los espíritus, no ve a Dios, pero siente su soberanía y cuando no debe hacer una cosa o decirse algo, percibe como una intuición, como una advertencia invisible que le impide hacerla. ¿No tenéis vosotros los mismos presentimientos que son como advertencias secretas de que hagáis o dejéis de hacer tal o cual cosa? Eso es lo que nos dicen los espíritus en la contestación. Lo mismo nos sucede a nosotros refiriéndose y ahora ya se refiere todo a los superiores y a los no tan superiores, pero en mayor grado, dice los espíritus porque comprenderás que siendo más sutil que la vuestra, la esencia de los espíritus, pueden percibir mejor las advertencias divinas. En este en este momento nos están diciendo cuando dice nos sucede a nosotros está dando a entender que suceda todas las categorías de espíritus, desde el más grande hasta el más pequeño. Y eso es importante, ¿no? Cuando Alan Carde formula la pregunta del 244A en el libro de los espíritus, está buscando comprender algo muy profundo. ¿Cómo sabe un espíritu inferior que algo proviene realmente de Dios y no de su propia imaginación o de otra influencia espiritual? Que es lo que hemos hablado muchas veces, las influencias espirituales, eh, que hemos hablado de que nos advierte los espíritus superiores. Y la respuesta que nos da es muy sencilla. No ve a Dios, pero siente su soberanía. Y vamos a tener detenernos aquí un momento. Los espíritus como nosotros no ven a Dios con los ojos. Ni los encarnados ni los encarnados tienen esa visión directa del creador, pero sí sienten su presencia, su ley, su
detenernos aquí un momento. Los espíritus como nosotros no ven a Dios con los ojos. Ni los encarnados ni los encarnados tienen esa visión directa del creador, pero sí sienten su presencia, su ley, su autoridad moral. Del mismo modo en que nosotros sentimos el calor del sol sin mirar directamente al astro. O sea, sentimos la presencia de Dios todos, unos más, otros menos. Por eso, cuando el Espíritu dice que Dios le prohíbe o le permite algo, no se trata de una voz que le dicta órdenes ni de una visión grandiosa del Altísimo. No, lo que experimenta es una intuición, una advertencia silenciosa, una especie de impulso interior que le señala esto. No, no digas eso, no sigas por ahí, no sería de alguna manera, por decirlo, para que nos hagamos esa para que lo entendamos. Sí, es la conciencia moral en acción que está sintonizada con la ley divina. Y el espíritu agrega algo que nos involucra directamente. No tenéis vosotros mismos presentimientos que son como advertencias secretas de que hagáis o dejéis de hacer tal o cual cosa. Es decir, todos nosotros en mayor o menor medida, ya experimentamos ese mismo fenómeno. Todos. O sea, no hay ningún ser humano que no haya sentido ese fenómeno. A veces dudamos de ir un sitio y algo dentro nos dice, "Mejor no. o estamos a punto de decir una palabra hiriente y algo nos hace callar. Esta voz interior suave pero firme no viene del miedo, sino de una vibración moral más alta que intenta guiarnos. Y no es una solamente una cuestión cultural, no, no es una vibración, algo interno. Sentir la advertencia divina es una experiencia íntima del alma. Y aquí tendríamos que que hablar y tendido, pero ya nos tendríamos que meter en teología. Es una forma de percepción espiritual o moral en la que la conciencia nos alerta de que algo, una decisión, un pensamiento, una actitud o un camino se desvía del bien de la armonía o de las leyes divinas. Pero claro, hay una cosa, no siempre se manifiesta como una voz o una visión, a menudo es un impulso silencioso
miento, una actitud o un camino se desvía del bien de la armonía o de las leyes divinas. Pero claro, hay una cosa, no siempre se manifiesta como una voz o una visión, a menudo es un impulso silencioso o una inquietud interior, aquello que tengo que mejorar o un presentimiento o una sensación de que algo no está bien. Es el modo en que la providencia o los buenos espíritus nos invitan a reflexionar antes de actuar. Y hemos de diferenciar la providencia y los buenos espíritus porque tendríamos dos maneras de la intuición. Una sería los espíritus superiores que con sus consejos nos ayudan y otraud la brújula divina esa chispa de Dios que habita en nosotros y que también se puede manifestar como hemos estado viendo del jardín del Edén y todo que nos guía. Y ahora vamos a entrar en otro tema para clarificar las ideas, porque claro, hemos estado exponiendo ahora muchas, muchas ideas que se parecen, pero que no están, que están eh en el mismo punto, pero que después divergen. ¿Cómo diferenciar esa voz interior de lo que a veces decimos que son otros espíritus? Cuando es de espíritus superiores, no nos debe importar la procedencia. Si es esa voz divina, da igual, si es de la bruja y la divina o de ellos, porque va a ser siempre buena. Pero sí que podemos tener unas herramientas que podríamos que podríamos usar, por ejemplo, buscar la fuente. ¿Qué quiere decir eso? Esa fuente que nos está dando fuerza. Porque si no nos da fuerza, si nos apaga dentro de una experiencia o un sentimiento que me acerca más a Cristo, es una buena fuente y pone a Dios en el centro siempre esas experiencias. Ahí es posible que se trate de una advertencia, ¿no? Claro. Entonces ahí es más probable que se trate de esa advertencia divina que dice Manolo. En cambio, si yo soy el centro y se da más importancia a lo material, entonces no proviene de esa guía superior. Cuando no, no, tú haces esto porque así vas a estar mejor, porque así vas a a ganar más dinero, no es una guía interior, ¿no? Y esto está relacionado con lo que Car
s no proviene de esa guía superior. Cuando no, no, tú haces esto porque así vas a estar mejor, porque así vas a a ganar más dinero, no es una guía interior, ¿no? Y esto está relacionado con lo que Car pregunta o o con lo que los espíritus explican sobre la intuición y esa fuerza interior. Otra manera, porque esa fuerza es es una fuente muy viva. Otra manera es reconocer su origen para saber si ese sentidos de advertencia realmente tiene una procedencia elevada. Entonces vamos a buscar a veces el origen. El origen de esa voz interior puede venir de nosotros mismos. Perfecto. A veces es un pensamiento que nos inquieta, o sea, que nosotros mismos nos estamos advirtiendo, pero también puede provenir de una inspiración externa, una conversación que nos impacta, una canción que escuchamos en el momento justo y que nos está impulsando a reflexionar o actuar de determinada manera. Entonces, también ese origen interior o exterior también no está hablando, pero no sería la voz divina. Y para disir si esa inspiración viene realmente de los espíritus, debemos evaluar su propósito, los espíritus superiores. Una advertencia auténtica tiene como objetivo siempre protegernos o guiarnos, alejándonos de un peligro y orientándonos hacia un camino más seguro. Y no estamos hablando de protección material, no es que no pases por aquella calle, ¿verdad? No, sino espiritual, de aquello que nos conduce de la verdadera espiritualidad. hablamos de la separación del bien y del mal, de la brújula divina, de lo que entendemos. O sea, que lo de buscar aparcamiento a través de la intuición, no no hay gente que hace que hace hasta oración para buscar un aparcamiento. Y esa presencia divina de la que hablamos, ¿cómo descubrirla? Pues muchas veces esa presencia divina o esa luz o esa eh voz interna también puede sentirse y normalmente se puede sentir y no nos damos cuenta como una profunda paz. Es una paz profunda, profunda, un gozo interior o incluso como describen algunos santos, un amor abrummador.
n puede sentirse y normalmente se puede sentir y no nos damos cuenta como una profunda paz. Es una paz profunda, profunda, un gozo interior o incluso como describen algunos santos, un amor abrummador. Pero es que no nos lo perdamos cuando es esa voz divina que a veces acompaña de sensaciones físicas. de calor, de cosquilleo, de una especie de chispazo. Y los anos te decían que podían notar el amor como salía de dentro de ellos, como dolía y cómo podía. Sí, esas sensaciones eran físicas porque provenía de la chispa divina, porque proviene del interior. De ahí que hablemos del amor de Dios, que se manifiesta como una conexión espiritual que trasciende lo físico y genera un deseo sincero de seguir acercándonos a él. Fijaros todo el camino recorrido de esa chispa divina, cómo puede manifestarse a través de de como una barrera que comprende los espíritus más inferiores o a través de algo prácticamente físico que comprenden los santos. La diferencia entre nosotros y los espíritus es que ellos perciben esas advertencias con más claridad cuando estás desencarnado, porque su envoltura fluídica es más sutil. Entonces, claro, imaginaros y físicamente cuando estamos encarnados pueden notarlo, imaginaros cuando ya están sin la capa grosera de la materia. Nosotros en cambio, tenemos el cuerpo físico que actúa como un filtro. Por eso nuestra inducción llega amortiguada, a veces incluso borrosa, pero ellos, libres de la materia captan directamente la orientación divina como una corriente de pensamiento universal que atraviesa todo el espacio, incluido los más elevados y los más inferiores. Entonces, esta pregunta es muy profunda. Creo que hemos dado muchos conceptos y necesitamos aquí un poquito de respirar, ¿no? Un poquito. A ver, ¿o no vas a dejar que respiren, no? Voy a intentarlo. A ver, estás diciendo entonces que cuando un espíritu que no ha alcanzado aún ciertos grados de niveles de conciencia, ¿vale?, que no ha alcanzado, está diciendo, "Es que Dios me lo permitió o Dios me lo prohibió,
diciendo entonces que cuando un espíritu que no ha alcanzado aún ciertos grados de niveles de conciencia, ¿vale?, que no ha alcanzado, está diciendo, "Es que Dios me lo permitió o Dios me lo prohibió, cualquiera de las dos, no podemos imaginarnos un diálogo tú a tú con la divinidad cara a cara, ¿no? O que ha escuchado esa voz de que le dice, no, esa voz divina es que siente la ley de Dios, las leyes divinas actuando en él. una ley que lo va a contener, que lo educa y que lo impulsa como una especie de fuerza campo moral, ¿no? Y aún así, con todo lo que siente de que tiene que hacer o no tiene que hacer, está por encima nuestro libre albedrío, como pasó con Adán y Eva. No se descarta, por mucho que sintamos que se nos dice, "No toques", porque y que sale dentro de nosotros y sale dentro de nosotros, ¿no? Esa voz interior o interna, esa voz divina. Hemos ya separado intuiciones, diferencias como nos ayudan, como puede ser incluso por una música, puede ser por muchas cosas, pero esa voz es otra cosa. Eso es algo que nos ocurra muy a menudo en nuestra vida diaria. La voz de la conciencia, esa voz que nadie oye, pero que todos sentimos, es la manifestación más pura de las leyes de Dios en nosotros. Pasa es que, como decimos, muchas veces, nos hemos tapado los oídos, ¿no?, ante los avisos. A veces nos preguntamos, ¿cómo podemos escuchar o sentir a Dios? Y la verdad es que no siempre se trata de oír una voz o de ver una imagen como está explicando Loli. Muchas veces se trata de ser capaz de percibir una idea, una certeza interior, una inspiración, algo que llega de manera suave, sin imponerse, pero que nos va a dejar una huella profunda. Cuando decimos esa frase que qué haría Jesús en mi lugar, no estamos buscando esa inspiración. Alan Card y los espíritus nos explican en el libro de los Médiums que esa forma de comunicación interior, la de la intuición, es quizás una de las mediunidades más perfectas porque es la más pura, la más directa, la que menos necesita de la parte material para
diums que esa forma de comunicación interior, la de la intuición, es quizás una de las mediunidades más perfectas porque es la más pura, la más directa, la que menos necesita de la parte material para llegar a manifestarse. Y aquí también estamos haciendo una reparación de la mediunidad intuitiva con esa eh ese sentimiento de la divinidad, porque todo está relacionado, aunque no sea lo mismo o no seamos capaces todavía de separarlo. Es lo que iba a decir, no somos capaces de no la piel, los huesos, el dedo, todo está relacionado y y podemos separarlo. Sí, sí, pero es complicado. Es complicado que luego vuelva a funcionar igual. Sí, sí. Cuando un espíritu se comunica por intuición, no usa nuestra voz, no usa nuestra mano para psicologiar, usa nuestro pensamiento, actúa directamente sobre el alma, podríamos decir, ¿no? Y es el alma la que capta llamamos alma porque estamos encarnados. Entonces, es capaz de comprender, traducir en palabras, emociones, decisiones y soltarlas. Por eso Kardec dice que la mediunidad intuitiva, el espíritu y el medium piensan al unísono, que no hay una voz extraña ni una sensación forzada, es una comunión interior, una sintonía entre dos mentes que son capaces de vibrar en la misma frecuencia. Y si lo pensamos bien, es así también como percibimos la voz de Dios. No es algo que se oiga con los oídos, sino algo que se siente con el alma, que nos llega en forma de calma, de claridad, antes según qué situaciones y de impulso, siempre hacia el bien. A veces ese pensamiento es el que nos detiene antes de hacer algo, ¿no? Y que podría hacernos daño o hacer daño a alguien, que de verdad si estamos haciendo daño a alguien es que luego al final nos estamos haciendo daños a nosotros mismos. Hay gente que no entiende eso. También puede ser esa idea repentina que nos da fuerza cuando creíamos que no podíamos llegar a algún sitio. Es un lenguaje silencioso, pero profundamente real. Por eso los espíritus dicen que todos tenemos mediunidad. Todos en mayor
ina que nos da fuerza cuando creíamos que no podíamos llegar a algún sitio. Es un lenguaje silencioso, pero profundamente real. Por eso los espíritus dicen que todos tenemos mediunidad. Todos en mayor o menor grado somos capaces de sentir esa guía interna. Porque la intuición no hablamos ya de la comunicabilidad directa, plasmar, escribir, ver, sentir, no, no es una mediunidad natural la intuición, una puerta abierta entre el mundo espiritual y nuestro corazón. Cuanto más nos esforzamos por vivir con amor, con humildad y perseveramos para crecer intelecto moralmente, más claro se vuelve esa voz interior, porque llegamos a estar en sintonía con los buenos espíritus y vibramos más cerca de Dios. Podemos imaginarlo así. Cuando el alma está inquieta, está llena de ruidos, de egoísmos, de miedos. La señal llega distorsionada. Es como una radio que estuviese mal sintonizada. No sé si los más jóvenes entienden otra radio mal sintonizada, ¿no? Es como si internet tuviese interferencias. Entonces, cuando un alma, cuando una persona se encuentra en paz, en estado de gratitud y de fe, esa señal se vuelve nítida. Es como si tuviésemos fibra, ¿vale? Y entonces le es mucho más fácil reconocer la inspiración que viene de lo alto. Tenemos la figura de Divaldo Franco cuando hacía una orientación sin estar en mediunidad. Esas inspiraciones, esas palabras sabias. Escuchar a Dios entonces no es cuestión de oídos, sino cuestión de sintonía. Y no es buscar algo extraordinario, sino de abrirnos a lo esencial. Y la intuición, como los enseñan los espíritus, es ese canal puro por el que la sabiduría divina es capaz de alcanzarnos sin palabras. directamente al corazón. Por eso cuando un espíritu inferior dice, "Esto viene de Dios, no lo ha visto directamente, pero lo ha sentido." Es una intuición moral, una vibración interna que le hace reconocer el bien y rechazar el mal. Lo interesante es que esta visión no es exclusiva del espiritismo, deis es algo que viene, no, no, no, no. A lo largo de
n moral, una vibración interna que le hace reconocer el bien y rechazar el mal. Lo interesante es que esta visión no es exclusiva del espiritismo, deis es algo que viene, no, no, no, no. A lo largo de la historia, la filosofía, el msticismo ha hablado de eso mismo, pero con diferentes palabras. Los místicos de todas las religiones, ya sean cristianos, ya sean sufís, ya sean hinduís, ya sean budistas, hablan de esos grados en la experiencia divina. Algunos son capaces de sentir la presencia de Dios como algo que los envuelve, que les da una paz profunda. Otros cuando llegan a ese clima, esos estados de unión donde ya no se sienten separados, donde son capaces de ver que son uno con Dios. Hay una frase muy bonita de Santa Teresa que decía, "No es ver con los ojos del cuerpo, sino con los del alma." Y los sufis, por ejemplo, enseñan que el conocimiento de Dios no se logra pensando en él, sino siendo con él, vibrando en su misma esencia. No dicen siendo él, siendo con él. También nos encontramos con Platón ya haciendo recorrido por todo, ¿no? Cuando decía que el alma al purificarse recuerda la belleza divina que contempló antes de encarnar como si su interior hubiese quedado esa huella de esa luz divina. El hinduismo también lo encontramos ahí. Los sabios explican que el hombre no puede no es capaz de ver el brahma como algo externo, porque el brahma es el todo y solo es capaz de experimentarlo aquel que es capaz de despertar a la conciencia espiritual. Estamos viendo que todas estas corrientes al final coinciden con lo que nos enseña el espiritismo, que la visión de Dios no es un privilegio místico o milagroso, sino una consecuencia natural del progreso del alma y que cuanto más puro es el espíritu, más se va a acercar a esa caridad. Ahora bien, ¿cómo podemos dialogar con la ciencia sobre este tema? De ninguna manera. Porque no podemos dejar a la ciencia. ¿Cómo que no? Ay. mujer de poca fe. Sabemos que la ciencia no estudia lo divino, por lo menos como una realidad espiritual, ¿no?
bre este tema? De ninguna manera. Porque no podemos dejar a la ciencia. ¿Cómo que no? Ay. mujer de poca fe. Sabemos que la ciencia no estudia lo divino, por lo menos como una realidad espiritual, ¿no? Pero sí que ha observado cómo cambia la conciencia cuando una persona vive experiencias que ellos las describen como trascendentes, trascendentales o místicas. Eso sí lo ha estudiado la ciencia. La neurociencia, por ejemplo, ha investigado qué sucede en el cerebro de monjes y de personas que se hallan en estado de meditación o incluso durante estados profundos de oración o de contemplación. Y lo que ha descubierto es muy interesante. En esos momentos no pueden decir que exista Dios, pero las áreas del cerebro relacionadas con la percepción del yo, o sea, el sentido del yo, del yo soy, disminuyen la actividad y aumentan las zonas asociadas a la empatía, a la paz, a la sensación de unidad, unidad con todo. Y esto no es una prueba de la existencia, claro está, pero tampoco la niega. La verdad es que sí es una muestra de que la mente humana es capaz de experimentar estados de conciencia donde se trasciende la sensación de separación, donde podemos percibir que algo mucho más grande, más vasto, más luminoso existe dentro de la filosofía, la filosofía de la conciencia, nos vamos a encontrar autores como Williams James o Kem Wilder, del cual hemos hablado en alguna ocasión también, son grandes filósofos y ellos también hablan de esos niveles de percepción espiritual porque estabais diciendo, ¿por qué hablan ahora de de ellos? Porque ellos han hablado de esos niveles de percepción. Ellos dicen que así como hay distintos grados de desarrollo intelectual o emocional, también hay distintos grados de conciencia espiritual y que a medida que somos capaces de expandir nuestra conciencia, somos capaces de ampliar la capacidad de percibir realidades mucho más profundas. Así que si lo pensamos bien, eso no está tan lejos de lo que nos enseña la pregunta 244, que hay grados de percepción de lo
capaces de ampliar la capacidad de percibir realidades mucho más profundas. Así que si lo pensamos bien, eso no está tan lejos de lo que nos enseña la pregunta 244, que hay grados de percepción de lo divino desde el simple sentir hasta la comprensión plena. Y entonces nos podríamos preguntar, entonces para nosotros aquí ahora, ¿qué significa ver a Dios? Pues ver a Dios en realidad es un proceso interior. Una experiencia del alma que se despierta a medida que se purifica y sea y se eleva significa comprender su ley, sentirla como ya constante, no impuesta, sino elegida con nuestra propia conciencia. Por eso, cuando Kardec nos habla de esos mundos más adelantados o cuando Jesús dice, "Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios", nos invita a entender que esa visión no es un privilegio reservado a unos pocos, sino que es una conquista del alma. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Cuanto más limpio está nuestro corazón, es decir, cuanto más liberado está del egoísmo, del orgullo, del rencor, de la ira, del odio, de todo lo que más clara se va a volver nuestra percepción del creador. Ver a Dios, por tanto, no es mirar hacia el cielo, hacia las estrellas, hacia arriba, sino mirar hacia adentro. No es esperar una aparición, sino permitir que la luz divina se refleje en nuestros pensamientos, en nuestros sentimientos y sobre todo en nuestras obras. Porque Dios no se revela en la vista física, como hemos dicho, sino en una visión interior que nace de la pureza, del amor, del trabajo interior. Y como dice Kardec, solo los espíritus superiores pueden verlo y comprenderlo. No lo dice Kardec, se lo dicen a Kardec, pero todos nosotros paso a paso podemos aprender a sentirlo más profundamente cada día a través de nuestras experiencias. Bueno, ya estaba mirando el tiempo porque pensaba que me estaba pasando. Digo, uy, que me Sí, sí, sí. No, porque es que es es muy profundo lo de ver a Dios, cómo lo percibimos, cómo psicológicamente lo
ueno, ya estaba mirando el tiempo porque pensaba que me estaba pasando. Digo, uy, que me Sí, sí, sí. No, porque es que es es muy profundo lo de ver a Dios, cómo lo percibimos, cómo psicológicamente lo vemos, qué nos están diciendo y cómo ha ido traspasando la barrera de todas las religiones ese ver a Dios. Entonces, tal vez tengamos la semana que viene que hacer un pequeño resumen y colocar las cosas en su sitio. Yo creo que para ver a Dios, como dicen los espíritus, quizás primero tenemos que comprender qué es Dios, ¿no? Bueno, entonces no lo veremos nunca. Muchas gracias por seguir con nosotros y por estar un una vez más con nosotros. Como podéis ver por el decorado ya estamos en casa. Por fin. Hasta la semana que muchísimas gracias por vuestros comentarios una vez más, por seguirnos. estemos donde estemos y por estar ahí apoyándonos y haciéndonos compañía. Un fuerte abrazo y nos vemos la semana que viene.
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