Clase 195 • Conociendo El Libro de los Espíritus • El Castillo Interior

Mansão do Caminho 12/05/2025 (há 10 meses) 49:47 771 visualizações 85 curtidas

» Videoaula en español - Conociendo El Libro de los Espíritus • Con Manuel Sonyer e Dolores Martinez • Clase 195 - El castillo interior

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Muy buenas tardes, muy buenas noches y bienvenidos a una ola más conociendo el libro de los espíritus. Mi nombre es Manuel Soñer y es un placer estar una semana más con todos vosotros. Hola a todos, mi nombre es Dolores Martínez y quiero daros las gracias por estar una semana más con nosotros en el capítulo 6 de Vida Espírita donde estamos hablando de los espíritus errantes. Queremos hacer un pequeño parón y vamos a hablar sobre el castillo interior, sea esta la primera parte y probablemente la semana que viene acabemos la segunda por no hacerlo muy muy pesado, ¿no? Pero hoy vais a tener que estar atentos. Porque vamos a hablar un poco del capítulo 14 del Evangelio de Juan, donde siempre estamos encontrando varias expresiones que están profundamente arraigadas en el espiritismo, que son significativas de para los espiritas y que utilizamos con mucha frecuencia y que forman parte de expresiones que normalmente utilizamos y que sería interesante ver de dónde proviene. Vamos, vamos a ver Jesús en el evangelio que es de Juan 14 y nos dice, "No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay. Si así no fuera, yo os lo hubiera dicho. Voy pues a preparar el lugar para vosotros. Y si me fuere y os prepararé el lugar, vendré otra vez y os tomaré a mí mismo para que donde yo estoy vosotros también estéis y sabéis a dónde voy y sabéis el camino. Ya veis cómo os va sonando, ¿no? En la casa de mi padre muchas moradas. Bueno, entonces Tomás le dice, "Señor, no sabemos a dónde vas. ¿Cómo pues podemos saber el camino?" Y Jesús les dijo, "Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí. Es otra frase también super dicha en el espiritismo. Yo soy el camino, la verdad y la vida. No. Entonces continúa Jesús, si me amáis, guardad mis mandamientos y yo rogaré al Padre y os daré otro consolador para que esté con vosotros para siempre. Y aquí es donde nosotros siempre decimos, es que el consolador prometido es el espiritismo. Y continúa

damientos y yo rogaré al Padre y os daré otro consolador para que esté con vosotros para siempre. Y aquí es donde nosotros siempre decimos, es que el consolador prometido es el espiritismo. Y continúa Jesús y el espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir porque no le ve ni le conoce, pero vosotros le conocéis porque mora con vosotros y estará en vosotros hablándonos de la mediunidad de todo lo que se nos dará. No es muy interesante que no dice estará con vosotros sino está en vosotros. más el consolador, el Espíritu Santo, que es como se llama muchas veces la mediunidad dentro del de la del espiritismo, las lenguas de fuego y todo es el momento de la mediunidad que lo hemos explicado alguna que otra vez, a quien el Padre enviará en mi nombre y él os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he dicho. Eso también lo utilizamos mucho. Entonces, una vez hemos entrado en el contexto de los mundos, del consolador, de las cosas que hemos de aprender, estas frases que hemos remarcado, ¿no? están todas en el mismo contexto y muchas veces las utilizamos aparte y son muy interesantes todas ellas y cuando las utilizamos parece que provengan de versículos diferentes, pero está en ese momento, en ese capítulo en el que Jesús consuela a sus discípulos con una promesa que resuena profundamente cuando se la contempla desde la perspectiva, desde la pluralidad de los mundos habitados tal y como la enseña el espiritismo, pero también dice, "Yo soy el camino, la verdad y la vida." O sea, y nos nos hace eco, ¿no? Y cuando dice, "En la casa de mi padre y muchas moradas", Jesús no solo se está refiriendo a un estado espiritual o simbólico, sino como aclare el libro de los espíritus, que ya hicimos la pregunta 55 a la 58, es también una referencia directa a la diversidad de mundos que existen en el universo. Todos ellos son creados por Dios y destinados al progreso de los espíritus. Estas moradas no son idénticas ni estáticas. Hay muchos mundos más avanzados moral intelectualmente que la

n en el universo. Todos ellos son creados por Dios y destinados al progreso de los espíritus. Estas moradas no son idénticas ni estáticas. Hay muchos mundos más avanzados moral intelectualmente que la Tierra, así como otros aún más atrasados. Todo este contexto lo conocemos, lo entendemos, pero de repente vemos en qué en dónde está, en esa consolación, ¿no? Está en ese pasaje del evangelio donde Jesús consuela como diciendo, "Yo volveré, yo os enseñaré." Hay más cosas. El mensaje de Jesús en este contexto adquiere una dimensión universalista y consoladora universal. Nos asegura que el camino del alma no termine en esta vida ni en este planeta y es para todos. Es universal para todos. No es para el espiritismo, no es para unos pocos. Y cuando dice, "Voy a preparar lugar para vosotros", no solo alude al progreso espiritual después de la muerte, sino a la evolución continua del espíritu, que al elevarse puede habitar otros mundos más armonios y puros conforme asegurado de adelanto. Claro, más adelante en este mismo eh versículo, Jesús nos predice la venida del Consolador, el Espíritu de verdad, que vendrá a recordar y a completar su enseñanza o sus enseñanzas, como queramos decir, ¿no? Y el espiritismo es la manifestación de ese consolador prometido. Por eso lo llamamos el consolador. Creo que a estas alturas ya vais comprendiendo todo el concepto, trayendo nuevas luces sobre antiguas verdades, que es que estaban, y ofreciendo explicaciones racionales sobre la vida del alma, su inmortalidad y la justicia divina a través de la reencarnación y el progreso espiritual. Y es precisamente en este marco donde la pluralidad de mundos habitados cobra sentido. Si el espíritu es inmortal y progresa sin cesar, debe tener también múltiples oportunidades y escenarios donde desarrollarse. Así la afirmación de Jesús, "Nadie viene al Padre sino por mí, no limita el acceso a Dios a un solo grupo creencia, sino que señala que el amor, la verdad y la vida, valores encarnados en su ejemplo, son el camino

ción de Jesús, "Nadie viene al Padre sino por mí, no limita el acceso a Dios a un solo grupo creencia, sino que señala que el amor, la verdad y la vida, valores encarnados en su ejemplo, son el camino hacia el perfeccionamiento, sea cual sea el mundo donde el espíritu se encuentre." Por eso lo decimos que es eh el punto central del espiritismo. La vida, por lo tanto, no es exclusiva de la Tierra y el mensaje del maestro se dirige hacia todas las humanidades, estén donde estén. En este vasto universo está, vamos, infinidad. Y esas moradas no son iguales, no están en todas, en el mismo nivel. Tal vez por eso Jesús dice que va a prepararlas. Tal vez. ¿Por qué lo dice? pues le vamos a ir descubriendo a lo largo de del tiempo, ¿no? Son expresiones la justicia divina que acoge a cada espíritu en el sitio que le corresponde según su estado de conciencia. A veces es como muy complicado, es como no lo entiendo, es tanto, ¿no? Eh eh es muy grande como si pudiéramos encerrar la humanidad, los estados de conciencia en en una en nuestras limitaciones. No hay favoritismos, todo sigue el orden de la ley universal. Así comprendemos que las moradas de las que hablaba Jesús no son mundos solo materiales, sino esferas de existencia vibracional a las que accedemos según nuestro adelanto. Por eso, la semana pasada recordamos la pregunta 87 del libro de los espíritus. ¿Qué decía la 87? Ocupan los espíritus una región determinada y circunscrita en el espacio los espíritus se encuentran por doquier. Los espacios infinitos se hallan poblados por ellos. Losis que están sin cesar al lado de vosotros, observáos y obrando sobre vosotros sin que lo advirtáis, porque los espíritus son una de las potencias de la naturaleza y los instrumentos que de Dios se sirve para el cumplimiento de sus designios providenciales. O sea, los espíritus, Dios se sirve de ellos, pero cuando decimos, "No, ¿por qué me tienen que ayudar a reencarnar? ¿Por qué no? ¿O por qué me obseden?" No, son las potencias. Pero no todos van a todas partes porque

ritus, Dios se sirve de ellos, pero cuando decimos, "No, ¿por qué me tienen que ayudar a reencarnar? ¿Por qué no? ¿O por qué me obseden?" No, son las potencias. Pero no todos van a todas partes porque hay regiones que están prohibidas a los menos adelantados. Pregunta 87. Sí. Y si saltamos a la 184, que la semana pasada ya no nos dio tiempo a leer porque más o menos nos quedamos en ese contexto, dice, "¿Puede el Espíritu escoger el nuevo mundo en el que ha de residir?" dice, "No siempre, pero le cabe solicitarlo y podrá obtenerlo si lo ha merecido, porque los mundos solo son accesibles a los espíritus de acuerdo con su grado de elevación." Por eso, cuando hacem la pregunta 232, ¿no? La la estamos resumiendo un poco, pero vemos que ya teníamos ahí unas bases. ¿Y qué nos dice resumiendo la pregunta 232? que si se han cultivado virtudes, ha trabajado en su desapego, en su moralidad, puede elevarse y entonces sí le es posible acercarse a los mundos más evolucionados. Aún así, no está no está listo del todo. Pues bueno, pues nos dicen los espíritus que estará allí como un extranjero. Solo podrá entreverlo, sentir su belleza, respirar su atmosfera superior, pero no quedarse aún. Por eso, cuando esos mundos espirituales que nos explican o esas eh o esos sitios es como que nos gustan, pero no es todavía donde podemos quedarnos. Dice que esa fugaz contemplación es, sin embargo, profundamente transformadora, o sea, nos va a transformar mucho, que nos va a despertar un anhelo, una aspiración legítima de progreso, un deseo ardiente de llegar a ser digno de habitar en esos espacios de armonía y dicha. Y esto tiene un eco en muchas tradiciones del pensamiento humano. Entonces, una vez nosotros ya hemos puesto ese marco, nos damos cuenta de de que esa pregunta que vamos indagando cada vez más es muy importante para nosotros lo de entender esos mundos mejores, más arriba, más abajo, donde nos toca, donde nos toca. Platón nos decía que el alma para poder elevarse debía desligarse de esas

más es muy importante para nosotros lo de entender esos mundos mejores, más arriba, más abajo, donde nos toca, donde nos toca. Platón nos decía que el alma para poder elevarse debía desligarse de esas cadenas que él llamaba del mundo sensible, que solo cuando el alma está purificada puede regresar al mundo de las ideas que según él era es el bien supremo. También algo parecido nos enseñan los estoicos. La verdadera libertad no está en hacer lo que uno quiere, sino en haber conquistado el dominio sobre uno mismo. En pocas palabras, nos están diciendo lo mismo, que el acceso a los mundos superiores no se logra por deseo, sino por mérito. Entonces, tenemos a Teresa de Jesús, por ejemplo, o Teresa de Ávila, que tiene una obra que se llama En su castillo interior. Ella allí describe como el alma va atravesando diversas moradas, desde las más oscuras hasta las más luminosas, en un camino que ella llama de purificación y comunión con Dios. En el castillo interior, no su castillo, pero bueno. En el castillo interior, pero ella nos habla de su castillo, cómo funciona, ¿no? El llamado su castillo anterior, porque es su obra, su libro, las moradas. Sabemos que el ego de todos nosotros es esa parte que se identifica con lo que tenemos, con lo que hacemos y con lo que creemos ser en un momento determinado. Podríamos decir que es el yo de esta encarnación, de este cuerpo, de este contexto, de este momento, mientras que por otro lado el self. ¿Estás de acuerdo? Sí. No, porque ella nos describe que va desde lo más oscuro a lo más luminoso. Entonces, claro, desde el ego hasta el self. Sí, sí. Y ese camino, ¿no?, de que vamos purificando y pasando diferentes etapas. ¿Puedo seguir? Sí, sí, sí. Por favor. El self, por otro lado, es mucho más amplio. El self diríamos que es la totalidad de todo lo que somos, incluyendo cosas que no recordamos todavía, cosas que no vemos porque están ahí ocultas en ese self y cosas que están en proceso de ser y que hay que sacarlas en un momento dado. Y la

do lo que somos, incluyendo cosas que no recordamos todavía, cosas que no vemos porque están ahí ocultas en ese self y cosas que están en proceso de ser y que hay que sacarlas en un momento dado. Y la reencarnación, la verdad es que nos invita a pensarnos de esa totalidad, no del yo, sino del self, a no quedarnos atrapados en única versión, podríamos decir, de nosotros mismos, ¿no? sino a llegar a entender que somos una conciencia en evolución, viajando a través del tiempo, del espacio y como nos dice Jesús y nos dice la doctrina incluso a través de otros mundos, ¿no? Es que ahí puedes imaginar que las diferentes vidas no vas a tener la misma personalidad, no vas a parecer el mismo, no vas a parecer otro. Eh, entonces es eso. Somos eh estamos atrapados en una única versión versión ahora mismo de nosotros mismos, pero no tenemos que vernos así porque no somos eso, somos mucho más. Solo vemos un poquito. Entonces, cuando Jesús dijo en ese momento, "En la casa de mi padre muchas moradas". Estamos reflexionando porque quizás también estaba hablando del alma, de las muchas formas en que esta alma puede habitar un cuerpo, el espíritu puede habitarlo para aprender, para transcender, para evolucionar. Y en ese sentido, la idea de los mundos habitados, que no es una idea, que es una realidad, no son solo planetas exteriores. ¿Quién sabe si quizás Jesús no estaba hablando también de esos niveles interiores de conciencia que vamos a ir despertando vida tras vida? Por eso el verdadero viaje, como decía Loli hace un momento haciendo un spoiler, no es un viaje hacia las estrellas, sino también es un viaje hacia dentro, hacia ese punto en que el ego se disuelve y el espíritu reconoce su origen y su destino. Podríamos decir que es el encuentro, ¿no? El su encuentro con el self, encontrarnos a nosotros mismos de verdad. Pero de igual forma el espíritu ante que desea habitar mundos muchos más elevados, primero va a tener que aprender a habitar plenamente su propia transformación. Eso creo que a lo largo

mos de verdad. Pero de igual forma el espíritu ante que desea habitar mundos muchos más elevados, primero va a tener que aprender a habitar plenamente su propia transformación. Eso creo que a lo largo de todas estas 195 clases ya lo hemos intentado dejar ya muy claro. Desde un punto de vista un poco más contemporáneo. También podemos hacer un paralelismo con las investigaciones sobre los niveles de la propia conciencia, ¿no? Porque hay diversas conciencias. Hemos traído hoy, por ejemplo, a Ken Gilbert o Wilber, que es escritor, es filósofo y fue uno de los que contribuyó, ¿no? Diversos corrientes, no conciencias, que hay diversas corrientes de pensamiento. Cuando miran las No, no es que tengamos diversas conciencias, no quería decirle nada que contribuyó al desarrollo de la psicología transpersonal. Esta psicología transpersonal nos plantea que la conciencia humana evoluciona en espiral. Según él va ascendiendo desde los estados más básicos y egoicos hasta formas más compasivas, integradoras y universales. Y esas etapas no no no son y esas etapas no se pueden saltar, ¿vale? Cada una requiere un trabajo interior, reflexión, experiencia, madurez para ir avanzando, ir evolucionando, ir creciendo, ir ascendiendo. Incluso nos vamos a encontrar con muchos testimonios hablándonos de la FM, de las experiencias cercanas a la muerte que hablan de esto, ¿no? Y muchas personas que dicen, que relatan haber visto o haber percibido espacios con una luz indescriptible, pero que sentían que no pertenecían allí, que no podían permanecer. Y no es por un castigo, no es decir, no es que os tenéis que ir, no, no es que ellos sentían desde su propia alma que aún no estaban listos para habitar esos lugares donde habían ido momentáneamente. Sí, todos te dicen lo mismo, ¿no? Eh, no, no podía quedarme, pero me hubiera quedado de buena gana. Entonces, cuando estas personas regresan, muchas veces hay una gran transformación en ellos. Muchos en ellos, en la mayoría, no en todos, ¿vale? Pero nos basamos en lo que más o

quedado de buena gana. Entonces, cuando estas personas regresan, muchas veces hay una gran transformación en ellos. Muchos en ellos, en la mayoría, no en todos, ¿vale? Pero nos basamos en lo que más o menos conocemos y comprenden estas personas que deben vivir de otro modo, cambiar hábitos, costumbres, buscar propósitos nuevos con más amor, con más consciencia, con más dedicación. Ya digo que en la mayoría de los casos con esto estamos viendo que la respuesta que nos están dando los espíritus a Kardec le dieron en aquel momento, es totalmente confirmada por las grandes verdades que la humanidad ha venido intuyendo desde hace siglos. ¿Qué verdad es esa? Pues que no podemos acceder a mundos superiores porque queramos. Yo es que quiero ir a un mundo superior, no tiene que ser porque vibremos en esa sintonía. Y esa vibración, ¿cómo la lograremos? con esfuerzo, con renuncia, con aprendizaje, con sacrificio, con amor, poniendo en práctica nuestras virtudes. Incluso cuando el espíritu no puede habitar todavía esos mundos, no está preparado. Esos mundos podemos llamarlos de armonía solamente como estas personas que han ido durante un momento o a nosotros que a veces nos explican lo que hay ahí, ¿no? El solo hecho de vislumbrarlos ya nos siembra un poco ese deseo de avanzar, ese deseo de intentar cambiar para ser merecedores de ir a lugares mejores. Esto nos da para comprender que el universo no está cerrado para nadie, que todos pueden ir donde quieran si se lo merecen, pero que tampoco está abierto por capricho para todo el mundo. Cada uno va donde se merece, donde ha aprendido a ir en su hábitat. natural que diríamos aquí con los animales. Cada mundo tiene su puerta y cada puerta se abre con la llave del esfuerzo y del trabajo propio. Y yo aquí es donde quería hacer una una reflexión personal, ¿no? ¿Qué tipo de mundo estoy construyendo en este momento dentro de mí? No fuera dentro. ¿Estoy preparándome como espíritu para evolucionar o aún estoy atado a todo aquello que no debería estar atado?

no? ¿Qué tipo de mundo estoy construyendo en este momento dentro de mí? No fuera dentro. ¿Estoy preparándome como espíritu para evolucionar o aún estoy atado a todo aquello que no debería estar atado? Y sobre todo y muy importante también, ¿qué estoy haciendo con esta oportunidad presente, con la vida encarnada que tengo ahora mismo, que me ha sido concebida justamente para poder crecer y liberarme? ¿Os acordáis que la semana pasada hablamos de cómo es el proceso y lo complicado que es el proceso de la reencarnación? Vamos a ver si hemos conseguido, si hemos podido desgranar la pregunta 232, que es la que iniciamos la semana pasada y que es la que preguntaba si en estado errante pueden los espíritus ir a todos los mundos. Y la contestación de los espíritus empezaba con un según según. Luego, cuando el espíritu ha dejado el cuerpo, no se haya por eso enteramente desprendido de la materia y pertenece aún al mundo en que ha vivido o a un mundo de igual vibración al mismo grado, a menos que en el transcurso de su vida se haya elevado. Y en esto nos dicen los espíritus que es donde reside el objetivo a que debemos tender todos, sin el cual no perfeccionaríamos nunca jamás. Pero continúa la pregunta diciendo, sin embargo, puede trasladarse a ciertos mundos superiores, pero en tal caso estar allí como un extranjero. Creo que lo hemos explicado, creo que ha quedado bastante claro. Dice, "No hace más que entreverlos, por si así vale decirlo." Y eso es lo que le infunde el deseo de perfeccionarse para ser digno de la felicidad que allí se goza y poder habitarlos más tarde. Yo creo que ha quedado bastante explicado. Lo hemos intentado hacer con la máxima claridad, con todos los ejemplos y también hemos explicado por qué nos dejan ver esos mundos, esos lugares, intuir que hay algo mejor, ¿no?, para incentivarnos. Pero hay una cuestión que me gustaría profundizar ahora mismo y es cuando dicen al mundo en que ha vivido o a un mundo de igual grado, a menos que en el transcurso de

mejor, ¿no?, para incentivarnos. Pero hay una cuestión que me gustaría profundizar ahora mismo y es cuando dicen al mundo en que ha vivido o a un mundo de igual grado, a menos que en el transcurso de su vida se haya elevado y en esto reside el objetivo que debe tender, sin el cual no se perfeccionará jamás. Y eso es lo que tenemos que aprender, que tenemos que intentar ser cada día mejores. Hoy vamos a intentar hacer, como hacemos a veces con vosotros, un viaje un tanto especial. Vamos a intentar hacer un viaje del alma hacia su unión con lo divino, pero no hablaremos de un camino exterior, sino de ese camino interior, un sendero que cada espíritu transita desde su despertar más primitivo hasta la plenitud de la luz, ¿vale? desde el átomo hasta el arcángel. Entonces, Johana de Angelis nos explica que el self, del que os he hablado antes, es un concepto espiritual profundo que lo que hace es representar la esencia divina del ser, ese espíritu inmortal que se manifiesta a través de la personalidad humana, pero que trasciende al ego. Johan está normalmente definiendo a Sisel cuando habla de él en los libros, el autodescubrimiento, la serie psicológica, como el núcleo espiritual del ser, donde habita la verdad, la sabiduría, el amor y la conciencia cósmica. dice que el ser es la meta del desarrollo personal y espiritual, ya que el ser humano debe ser capaz de superar el ego, que es esa máscara social, los instintos primitivos, los traumas para descubrir y manifestar su verdadero self. Para Joana de Angelis, el ego es una construcción psicológica necesaria en las primeras etapas del desarrollo humano, pero que debe ser trascendida para poder alcanzar esa plenitud espiritual. Entonces, el ego ahí lo que representa es la identidad superficial moldeada muchas veces por los condicionamientos sociales, instintos, mecanismos de defensa que lo que hacen es alejar al individuo de su verdadera esencia, que es el self o el yo superior. ¿Vale? Entonces, una guía interna que tenemos

icionamientos sociales, instintos, mecanismos de defensa que lo que hacen es alejar al individuo de su verdadera esencia, que es el self o el yo superior. ¿Vale? Entonces, una guía interna que tenemos todos, que impulsa al ser humano hacia la plenitud, hacia la autorrealización y hacia la comunión con lo divino. Eso es el self que está dentro de nosotros y nos impulsa desde dentro, ¿verdad? En su serie ecológica hablamos del ser consciente, ostrocubrimiento, plenitud, todos ellos. Joana nos enseña que la evolución espiritual consiste en integrarse con el ser mediante el autoconocimiento, la vivencia del amor, la superación del egoísmo y el despertar de la conciencia superior. No sé si dejarte hablar. Yo he intentado dejarte lo que puedo. Venga, va todo tuyo. Vamos a hablar. Vamos a ver. Para esa conquista que nos propone Johana del ego al self. Hoy nos guiaremos por una obra mística de una gran mujer española, Teresa de Jesús o Teresa de Ávila y su castillo interior. Su castillo, sí, y su castillo interior, también conocido como las moradas, que es una joya de la espiritualidad universal. Entonces, Jesús nos deja una afirmación profunda y consoladora cuando dijo, "En la casa de mi Padre hay muchas moradas o muchas moradas hay." Así inspira a su gran seguidora y servidora Teresa de Jesús a ver, en estas palabras una invitación a concebir la existencia espiritual no como un lugar único y estático, sino como un camino dinámico y ascendente, lleno de etapas, revelaciones y transformaciones interiores. Esta idea de múltiples moradas de distintos niveles o estadios del alma en su camino hacia la unión con lo divino resuena profundamente la obra mística de Teresa. Es como ir encontrando dentro esa brújula divina, ¿no? En su libro Las moradas, también conocida como el castillo interior, Teresa describe el alma como un castillo de cristal o diamante con muchas estancias o moradas por las que el alma debe pasar por alcanzar la la unión con Dios. Entonces, la casa del padre se convierte

Teresa describe el alma como un castillo de cristal o diamante con muchas estancias o moradas por las que el alma debe pasar por alcanzar la la unión con Dios. Entonces, la casa del padre se convierte entonces no solo en un símbolo del más allá, sino en una metáfora del propio interior del ser humano, donde cada morada representa un grado de conciencia, de purificación y de acercamiento al amor divino. O sea, fijaros ella cómo cómo lo ve. Va viendo dentro de nosotros esas capas de de que tenemos h dentro de lo que sería el self, el ego, esa construcción psicológica. Como dice, vamos a ir quitando eh esas capas hasta llegar adentro. Esta imagen es como el reflejo del viaje evolutivo del espíritu. A través de muchas existencias, en distintas condiciones y pruebas, el alma va despertando, creciendo, depurándose hasta poder habitar plenamente esta última morada, la del amor y las sabiduría absolutas o como lo llamamos espíritus puros, ¿no? Claro, hoy no vamos a pretender hacer un estudio teológico ni histórico, más bien queremos reflexionar en qué morada nos encontramos, cómo podemos avanzar una más, qué obstáculos nos están impidiendo acercarnos a esa presencia divina que habita dentro de todos nosotros, o sea, ese self. Cada morada representa una etapa del alma, un desafío, una oportunidad y también a la vez una promesa, porque si Dios nos habita lo más profundo, entonces todo camino es posible. Entonces, cuando nosotros hablamos de chispa divina, que lo habéis oído muchas veces, estamos buscando ese Dios que habita en nosotros, no fuera, sino dentro. Claro. Entonces, Teresa de Jesús escribe el castillo interior en 157. motivada por una perdición de sus hermanas del Carmelo Descalzo y también de algún cura, ¿no? De un confesor. Sí, claro. Ellas le pedían orientación sobre cómo profundizar en la vida espiritual. Ya era mayor, ya no le apetecía escribir, estaba cansada, no quería. Y y bueno, algún día os explicaré lo que dice de que que bueno, de cómo lo quería escribir. Teresa con humildad y

vida espiritual. Ya era mayor, ya no le apetecía escribir, estaba cansada, no quería. Y y bueno, algún día os explicaré lo que dice de que que bueno, de cómo lo quería escribir. Teresa con humildad y obediencia accedió a escribir esta obra no por su propia voluntad, sino por mandado, como ella misma dice, o sea, porque me lo han mandado y porque lo tengo que hacer, ¿no? Su inción era ofrecer una guía práctica y espiritual sobre el camino del alma hacia Dios, explicando las diferentes etapas interiores por las que pasa una persona en su búsqueda de la unión divina. Eh, ella tenía visiones, ya sabéis que estaba en esa búsqueda, pero lo hizo con un lenguaje cercano cargado de imágenes, usando la la metáfora del castillo con muchas moradas para ilustrar como el alma habitada por Dios se va acercando cada vez más a él a medida que se purifica esa entrega con amor, o sea, medida que se va acercando más ese self, esa chispa divina, que va entendiendo más su concepto del mundo y cómo debe debe ser. Claro, cuando Teresa escribe el castillo interior, nos ofrece una imagen profunda y viva del alma, un castillo de cristal puro con muchas moradas, donde Dios habita en lo más íntima y luminosa y más luminosa de todas. Entonces, ya estáis viendo como podemos hacer ese castillo en nuestra cabeza, en nuestro fondo y ver esa luminosidad, ¿no? Como al principio es como oscuro, ¿no? Y podemos comprender este camino como una metáfora del progreso del espíritu, pero nosotros no concebimos que se pueda lograr en una sola vida. Hay un momento de su obra que para poder llegar allí nos está diciendo que el alma debe atravesar un montón de etapas y no son etapas tranquilas, son etapas que son marcadas por luchas, no está hablando de nada, por descubrimientos, por transformaciones, o sea, que no lo vas a alcanzar solamente por decir, quiero pasar de una habitación a otra que el castillo. Es lo mismo que nos decían los espíritus hace un momento. Sí, pero nosotros no nosotros no concebimos como espiras que se pueda

amente por decir, quiero pasar de una habitación a otra que el castillo. Es lo mismo que nos decían los espíritus hace un momento. Sí, pero nosotros no nosotros no concebimos como espiras que se pueda lograr en una sola vida, sino a lo largo de múltiples existencias. avanzando poco a poco hacia la perfección. Entonces, ¿cuáles serían esas primeras moradas? Son aquellas en las que el alma apenas comienza a despertar. sería el estado de ego o egoico de del ser humano cuando empezamos a despertar, no cuando estamos en el estadio animal o cuando somos todavía muy muy primitivos, sino cuando ya empezamos, ¿no? aún se encuentra muy influenciada por el mundo exterior, el alma, por las pasiones, por los intereses materiales, todo aquello de lo que hemos estado hablando estas últimas semanas, o sea, está como envuelta en esa oscuridad, o sea, esa luz que estamos buscando que está en el fondo, ¿no? En ese castillo, ¿no? En Palabras de Teresa hay muchas bestiolas, o sea, vicios, pasiones, instintos. Bestiolas es una palabra que es es como bestias pequeñas que que están habitando, ¿no? Animales pequeños, ¿sí? Que le impiden avanzar. Podríamos decir que el espíritu en estas etapas todavía está más apegado a esas pasiones que lo atan a la materia que preocupado por la búsqueda espiritual. Todavía está muy apegado, está aprendiendo, está cometiendo errores, pero también está empezando a buscar algo más en esa etapa. Es el momento del despertar cuando empieza a entrar en ese castillo. Claro, aquí la misericordia divina se manifiesta en forma de oportunidades. Nos dan oportunidades para que aprendamos a entrar, ¿no? Nosotros sabemos que nacemos, renacemos y poco a poco vamos tomando conciencia de que hay algo más allá del cuerpo, más allá del egoísmo, más allá de este mundo. Entonces el alma comienza a orar, a buscar aunque sea de forma torpe o inconstante, y eso para Dios ya es un paso inmenso. ¿Por qué hemos dicho que el alma empieza a orar? Porque hay un momento que cuando Teresa dice que el

za a orar, a buscar aunque sea de forma torpe o inconstante, y eso para Dios ya es un paso inmenso. ¿Por qué hemos dicho que el alma empieza a orar? Porque hay un momento que cuando Teresa dice que el alma comienza a orar, se refiere a un momento en el camino espiritual donde la oración ya no es simplemente un acto externo verbal como rezar fórmulas, ¿no? Es una experiencia interior silenciosa, auténtica y de y transformadora. Fijaros que todo el rato hablamos de de esa transformación, o sea, es el primer momento donde nos damos cuenta. Es el inicio de una oración más profunda, donde el alma misma movida por el amor, el deseo de Dios o incluso el sufrimiento se expresa directamente aunque sea en silencio, o sea, aunque sea sin palabras, es una oración que llega a Dios, que expresa, que busca. Este es un instante de conexión con Dios. Y en términos teresianos, esto puede marcar el paso de una oración vocal o meditativa, aún más contemplativa en la que Dios toma la iniciativa y el alma se vuelve más receptiva a su presencia. O sea, esas oraciones que a veces decimos, "Vamos reciando, pero hay un momento en que hay un puf, ese despertar, ¿no?" Pero esta expresión del alma comienza hablar que es que me encanta, significa que ha dado el primer paso hacia el encuentro con Dios. Aunque la oración aún sea torpe, seca, distraída o llena de lucha, ay que me duermo, ay que no puedo, ay que no sé qué, no importa si no se siente devoción, no importa o si se distrae constantemente. Lo que importa es que ha comenzado el camino, o sea, es como está empezando a abrir esa puerta del castillo. Es el inicio del despertar espiritual, cuando el alma empieza a volver su mirada hacia el creador, aunque sea un instante, sea un segundo, no lo va a a volver, no lo olvidará nunca va a quedar marcada. Claro, en la primera morada orar no es fácil, pero es un comienzo valiente y necesario. El alma apenas ha abierto la puerta, pero ya está dentro del castillo y eso basta. Entonces, nos vamos a la segunda morada

la primera morada orar no es fácil, pero es un comienzo valiente y necesario. El alma apenas ha abierto la puerta, pero ya está dentro del castillo y eso basta. Entonces, nos vamos a la segunda morada que corresponde a esos momentos en el que el alma empieza a escuchar con más atención la voz interior. Ya no vive completamente entregada al mundo, pero todavía duda, todavía vacila. No, no estoy al 100%, estoy casi al 90% del mundo, pero tengo un 5% ya. Tiene un pie dentro y un pie fuera, ¿no? Pero ya está dentro. Es como el espíritu que ya comprende la existencia de una ley moral, que comienza a vislumbrar la justicia divina, pero un lucha con sus inclinaciones antiguas, ¿no? A veces avanza, a veces retrocede, pero no se rinde. Y eso es lo importante, no rendirnos. Estamos en esa segunda morada con el pie todavía en la primera porque es que no estamos diciendo que sea algo, sino con el pie de que nos cuesta todavía orar, pero ya sabemos orar, ya sabemos lo que buscamos, ¿no? Teresa nos dice que el alma empieza a tener deseos de servir a Dios, aunque las tentaciones no cesan y ese deseo ya te está indicando que estás pasando esa segunda morada, aunque todavía estés luchando la primera. Es el momento en el que el espíritu encarnado o en retacidad empieza a buscar constantemente el bien, aunque todavía tropiece con frecuencia. No es cuando comienzo a despertar el verdadero libre albedrío, no como una simple lección me toca hacerlo, sino como un compromiso con el bien. Estoy haciendo el bien porque me miran, no lo hago porque yo me he comprometido. Vamos a pasar a la tercera morada que nos hablan de almas que ya se esfuerzan, sinceramente. Ya dices, uy, puede estar la primera, el segunda y la tercera. Sí, puedes estar porque vas a cerrar un momento que vas a cerrar la primera para quedarte con la segunda y la tercera, cerrarás la la segunda. Esas personas son personas justas, buenas, que oran, que ayudan, que se alejan, como dirían, del pecado, del vicio. Pero aquí ocurre algo

quedarte con la segunda y la tercera, cerrarás la la segunda. Esas personas son personas justas, buenas, que oran, que ayudan, que se alejan, como dirían, del pecado, del vicio. Pero aquí ocurre algo curioso. Muchas veces el alma cree que ha llegado a su meta y sin saberlo se estanca. Ya lo he conseguido, ya estoy bien. Yo rezo o hago el bien por hacerlo. Estuvo muy inspirada, Teresa, eh, en esta morada. Y y en esta tercera morada, esto puede compararse con espíritus que han alcanzado cierto adelanto moral, pero que aún están apegados a la idea de su propio mérito. Y lo vemos en muchos eh en los curas, sacerdotes, dentro de espiritismo, en los oradores, en los en medios. Falta humildad, falta rendirse no al mundo, sino a la voluntad superior, porque todavía les, o sea, soy bueno, hago el bien, quiero ayudar, quiero cambiar, quiero no sé qué, quiero no sé cuánto, pero hm están muy apegadas a su mérito, a esa falta de humildad que hablamos el otro día, ¿no? La prueba en estas moradas es la del orgullo sutil, de la vanidad espiritual, porque yo soy tan bueno, yo acabo las cosas, de creer que ya no hay más por donde aprender. Y es ahí porque muchos es ahí cuando la vida con sabedur día nos va a colocar nuevas situaciones para seguir creciendo y a veces pueden ser muy duras esas situaciones. Gracias. Yo continuaré con la cuarta morada, las cuartas moradas. Porque ahí es donde se marca un cambio muy profundo, según Teresa. Aquí dice que ya no es tanto el alma quien busca a Dios, sino daros cuenta que se utilice, sino que Dios se deja sentir dentro del alma. Entonces yo lo visualizo, ¿no? Como que ya hemos ido quitando esas capas y dentro ya está vibrando, ¿no? Esa chispa divina que ya podemos hasta percibirla con con más claridad que en los primeros momentos, ¿no? Es cuando descubrimos de verdad que somos hijos de Dios. Sí. por ejemplo, es lo que podríamos llamar un momento de gracia, de recogimiento, de dulzura interior, donde el alma experimenta consuelos espirituales que no ha provocado por sí

somos hijos de Dios. Sí. por ejemplo, es lo que podríamos llamar un momento de gracia, de recogimiento, de dulzura interior, donde el alma experimenta consuelos espirituales que no ha provocado por sí sola. ¿Vale? Entonces, quiero explicar que cuando hablamos de gracia nos referimos a la palabra que deriva de la ingratia, que quiere decir benevolencia, favor o beneficio que se recibe sin ningún tipo de merecimiento, enseñando al hombre a rechazar los deseos mundanos y los vicios. Quiere decir que no hemos alcanzado como nos dicen los espíritus, pero tenemos una previsualización de dónde podríamos llegar, ¿no? Y y en el momento y en el momento en que tú tu búrgula divina hm está o o ese eh o ese self está irradiando, es que te va a hacer rechazar los deseos, te va a hacer rechazar los vicios, aunque no entiendas todavía por qué, pero porque ya está irradiando. Si esto lo extrapolamos a lo que estamos buscando, podríamos decir que sería un encuentro con nuestro self, con esa chispa divina que, como dice Loli muy bien, es la que nos enseña el camino. Es como si por un instante, ¿vale?, se le mostrase una luz que le confirma, "Sí, esa chispita te está diciendo sí, ese es el camino. Sigue por aquí, tienes que hacer esto, ¿no? Eso es lo que llaman a veces la gracia divina, ¿no? También. Entonces podríamos ver esto como la le sigue podríamos ver esto como la acción de los buenos espíritus, ¿no? Cuando nos inspiran esa sintonía con los planos elevados, con los primeros destellos de una conciencia que despierta. Pero atención porque no nos está pidiendo Teresa ni los espíritus elevados que vivamos de esos consuelos. Vale, me voy consolando con las miguitas que me van dando, ¿no? Se trata de prepararnos para las pruebas más profundas que vendrán después. Fijaros, o sea, nos da esa chispita, pero diciendo, "Veis, esto es lo que vais a lograr cuando ya despertéis en el self. Ay, pero es para que nos preparemos. Os doy el alcohol y el algodón y las tiritas. El espíritu ahí es capaz de sentir paz. una paz que no

esto es lo que vais a lograr cuando ya despertéis en el self. Ay, pero es para que nos preparemos. Os doy el alcohol y el algodón y las tiritas. El espíritu ahí es capaz de sentir paz. una paz que no es de este mundo, pero ahí también es donde se da cuenta de que debe seguir trabajando interiormente porque aún no ha llegado a la unión plena. Daros cuenta. Por eso es por lo que nos dicen los espíritus que en determinados momentos nos pueden dejar ver esos planos más elevados. Y esto si lo extrapolamos también al camino interior podemos conocer que está ahí nuestra chispa divina, o sea, podríamos decir que es el camino del ego hacia el self, ¿vale? Y con esto llegamos a las quintas moradas. Las quintas moradas son las que nos conducen a un terreno mucho más sutil. Aquí ya no se trata solamente de hacer el bien o evitar el mal, sino de transformarnos por dentro. Podríamos decir que es donde el alma ha sido tocada por el amor divino y quiere corresponder no por temor ni por deber. Esta vez lo quiere hacer por amor auténtico. Ya ese despertar, puf, ¿no? Qué diferencia. un despertar que ya hemos dicho, o sea, ya aquí ya estoy preparada para las pruebas y ya sé dónde tengo que ir, ¿no? Aquí es donde está Descartes diciendo solo sé que no sé nada, admitiendo que le queda mucho todavía. Teresa llega a comparar este momento con la crisálida, con el capullo que está a punto de convertirse en mariposa y es una etapa de profunda intimidad interior. Ahí es cuando el espíritu de verdad empieza a liberarse del peso del pasado, no porque ya no tenga errores que reparar, tenemos mucho que todavía que ir reparando a nuestro paso, sino porque ha comprendido el valor del perdón, de la humildad y de la entrega. Aquí ya no se trata de ninguna forma de aparentar una virtud, ¿no? Aquí se trata de vivirla de forma natural. Por supuesto, las pruebas no van a desaparecer, pero el alma comienza a responder con serenidad, con aceptación, con una fe activa, con manos trabajadoras. Esta etapa muchas veces

la de forma natural. Por supuesto, las pruebas no van a desaparecer, pero el alma comienza a responder con serenidad, con aceptación, con una fe activa, con manos trabajadoras. Esta etapa muchas veces viene acompañada de pruebas intensas. Las hemos de pasar. Estamos hablando de pérdidas. de enfermedades, de conflictos morales profundos, nada que no vayamos a poder superar, pero que las tenemos que pasar. Son pruebas que lejos de derrumbar al espíritu, estas experiencias le sirven para purificarse. Es el fuego del crisol que libera lo más puro del alma. Es eso, ¿no? Es que estás pasando tanto sufrimiento que estás haciendo ya eh y ya te estás entregando, ya te estás rindiendo. Entonces, cuando no has pasado por esas etapas, tal vez no puedes entregarte de la misma manera. Entonces, eh nos habla de esa sexta morada como un momento muy muy doloroso, de esa quinta morada, perdón. Quinta. Ahora yo voy a la sexta. La sexta ya representa un territorio de despojo interior. Aquí es donde el alma sufre, pero ya no lucha contra el sufrimiento. Aquí lo que hace es transformarlo. Es una morada que está marcada, como diría Juan de la Cruz, San Juan de la Cruz, está marcada por la noche oscura, pero también por las visiones más sublimes. Ahí es donde el alma llora, pero sus lágrimas ya no nacen de la desesperación, sino del amor que la desborda y que no sabe cómo contener. Recordar que San Juan también tenía grandes visiones y eran dos grandes mediuns, ¿no? Lo que lo que tenían una mediunidad muy muy activa. Se dice que los dos se elevaban, ¿no?, cuando estaban juntos. En el espiritismo podríamos entender esta etapa como la de los espíritus que ya casi han vencido el orgullo, ya casi han vencido el egoísmo y ya casi han vencido la rebeldía. Estamos hablando de espíritus misioneros o en transición hacia estados más elevados, espíritus que han sufrido mucho, no por castigo, sino como parte de su proceso de redención y de expansión del alma. Los conocemos hoy en día esos grandes misioneros que han ido por la tierra,

evados, espíritus que han sufrido mucho, no por castigo, sino como parte de su proceso de redención y de expansión del alma. Los conocemos hoy en día esos grandes misioneros que han ido por la tierra, ¿no? En la alticidad estos espíritus se preparan para encarnaciones con tareas muy importantes o para dejar de reencarnar en mundos de prueba y expiación e ir a otros lugares. En esta morada es donde el alma ya no se pertenece. La vida, los deseos, los planes, todo se ofrece a lo alto. Trabajamos por una idea superior y mayor, no porque se hayamos perdido la individualidad, todo lo contrario, sino porque se aprende a alinearla con la voluntad divina. Entonces, no nos perdemos en nuestra individualidad, sino que de repente sabemos que tenemos que hacer y seríamos y seguimos siendo únicos individuales, pero siempre alineados con la voluntad divina. Y así con todo esto llegamos a la séptima morada. Esa morada que es la más íntima, la más misteriosa, podríamos decir que es la más sagrada. Teresa la llama la del matrimonio espiritual, que dice que no es una visión y no es una emoción. Dice que es una unión. una unión que no se trata de una absorción ni de una pérdida de tiridad, sino de una fusión armónica con el creador. Y hoy en día salen que todos vamos a somos uno, que son esas todas lo que nos y ya Teresa de Ávila ya nos hablaba de esa unión con lo divino, ese todos somos uno, esa fusión armónica. En esta séptima morada, lo que representa para nosotros es el estado de los espíritus puros, aquellos que ya no necesitan reencarnar, que viven para servir, que aman con sabiduría, que haan luz sin necesidad de palabras. Hablamos de espíritus como Jesús, que ya no luchan contra la oscuridad porque son luz en sí mismos. Pero esta morada no es una promesa lejana. Esta morada es un destino para todos nosotros. Cada uno de nosotros, por más imperfecto que sea hoy, tiene dentro de sí la capacidad de llegar a esta unión, a esta fusión divina, no confundirnos con ir al todo, con Teresa lo llama fusión en el sentido

uno de nosotros, por más imperfecto que sea hoy, tiene dentro de sí la capacidad de llegar a esta unión, a esta fusión divina, no confundirnos con ir al todo, con Teresa lo llama fusión en el sentido metafórico y esa esperanza es el motor de nuestro progreso que llegaremos ahí después. Sí, creías que no, no, no, no iba a hablar después de pasar por estas siete moradas del alma, desde sus primeros pasos inciertos, en la primera morada, como decíamos, que si entro, que si me quedo, que si salgo, que si tengo un pie dentro, un pie fuera, estoy en esa estado de liminalidad, ¿no? Hasta su unión definitiva con lo divino es cuando nos preguntamos, ¿y ahora qué? ¿Ahora qué? No es una respuesta sencilla, pero sí es una respuesta muy muy luminosa, muy iluminativa, porque ahora lo que nos toca es mirar hacia dentro. No importa en qué etapa estemos cada uno de nosotros, si apenas sentimos la inquietud del alma, si ya oramos o no con sinceridad, si sufrimos por crecer o si vivimos momentos de consuelo espiritual. Lo importante es seguir caminando. El espiritismo nos recuerda que somos espíritus inmortales en constante evolución que nunca cesa y que cada experiencia, cada encuentro, cada dolor, cada alegría tiene un propósito en nuestra transformación. Estamos viendo a través de Teresa que nos legó ese símbolo del castillo de las moradas, de ese castillo de cristal puro con una pureza brutal, bestial, imaginaros, con sus siete moradas para que entendamos cómo poder llegar hasta ahí. Alancarde que el codificador es como si nos estuviese dando la clave para poder llegar a entender ese castillo como parte de nuestro proceso a través de múltiples existencias para que aprendamos, para que seamos capaces de de poner en práctica lo que hay. Nos está explicando Teresa Cardic dice, "Necesitáis esto, esto, esto, esto, codifica y los espíritus nos informan de todo." Y Joana, Joana de Angelis llega a aclararnos a través de su psicología profunda los procesos psicológicos y mentales que vivimos en nuestro interior para que nos

y los espíritus nos informan de todo." Y Joana, Joana de Angelis llega a aclararnos a través de su psicología profunda los procesos psicológicos y mentales que vivimos en nuestro interior para que nos conozcamos un poco más, para que seamos capaces de dar ese primer paso. Ella nos dice que el acceso al self, es decir, a nuestra esencia espiritual y divina, es un proceso gradual de autodescubrimiento, de maduración moral y de evolución interior. Bueno, podemos dejarlo y la semana que viene, si no podemos, no tenemos, tenemos que dejarlo y la semana que viene vamos a, bueno, pues hablar un poco de ese proceso psicológico, lo ampliaremos un poquito más y seguiremos avanzando. Esta clase era especialmente para que parar un momentito y ver lo aprendido eh, a nivel espiritista y a nivel de autoconocimiento y de búsqueda. A ver qué en qué punto estamos, ¿no? Espero que que os haya servido. A ver en qué morada estoy. De la 1 a las 7 vamos a elegir. No, no lo digo. Ahora es cuando decimos que aún tenemos que entrar en el castillo. Bueno, muchas gracias por vuestros comentarios, por vuestros buenos deseos. Un saludo a todos y os invito a que estéis con nosotros otra vez la semana que viene. Un fuerte abrazo a todos.

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