Conociendo El Libro de Los Espíritus - Clase 236 - La bellezza del conjunto, armonia del Universo

Mansão do Caminho 20/04/2026 (há 1 mês) 53:05 4,068 visualizações

Conociendo El Libro de Los Espíritus - Clase 236 - La bellezza del conjunto, armonia del Universo

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Muy buenas tardes, muy buenas noches y bienvenidos a una aula más de Conociendo el libro de los espíritus. Mi nombre es Manuel Soñer y como siempre un placer estar una semana más con todos vosotros. Hola a todos, mi nombre es Lorel Martínez y bueno, esta semana vamos a tocar la belleza del conjunto, la armonía del universo o las armonías. Una vez hemos estado tocando todo el tema de las percepciones, sensaciones, sufrimientos y los espíritus, ya la semana que viene cambiaremos absolutamente la concepción, ya será más bien cómo siente el espíritu todo lo que sería como si tuviera su parte física. Pero eh ahora tendríamos que eh tenemos que continuar cerrando lo que sería la pregunta 252. Eh, en esta la semana pasada en esta cuestión de Libros Espíritus se nos ofreció una clave profunda. La percepción de la belleza depende del grado de elevación y sensibilidad del espíritu. Esto creo que todos fuimos entendiéndolo y nos fuimos dando cuenta, porque la belleza no es algo completamente arbitario, o sea, no es hm depende de quién la mire, ¿no? Pero tampoco es fija o igual para todos y se revela de acuerdo con el estado interior de cada conciencia. Así se revela la la belleza. Para unos, por ejemplo, la belleza estará en los cuerpos sexuales. Para otros, eh la belleza estará en algo eh mucho más armónico. Cuanto más elevado es un espíritu, mayor será su capacidad de percibir la armonía verdadera. esa belleza que no se limita a la forma externa, como hemos dicho, a los cuerpos, a la sexualidad, sino que alcanza la esencia, el fondo, el sentido de de lo de lo que está contemplando. En cambio, cuando el espíritu está menos desarrollado, su mirada suele quedarse en lo inmediato, en lo superficial, en aquello que simplemente agrada los sentidos. ¿Por qué? Porque se embriaga de esos sentidos. Por eso existen desacuerdos sobre lo bello, no porque la belleza sea caótica, sino porque las miradas no se encuentran el mismo nivel de sensibilidad ni de desarrollo. En este sentido, la belleza no puede

eso existen desacuerdos sobre lo bello, no porque la belleza sea caótica, sino porque las miradas no se encuentran el mismo nivel de sensibilidad ni de desarrollo. En este sentido, la belleza no puede entenderse solo como algo puramente objetivo ni puramente subjetivo, sino como una realidad que se descubre en el encuentro entre el mundo y una conciencia capaz de reconocerlo. Si nos vamos a lo largo de la historia, nos damos cuenta que la humanidad ha intuido esa relación entre la belleza, orden y elevación. Y entonces nos acordamos lo que hablábamos de los griegos, de los pitagóricos, ¿no? Que vieron en la proporción y en la armonía matemática una expresión de la belleza del cosmos. Pero Platón fue un poco más allá porque afirmó afirmó que lo bello y lo sensible solo está reflejando una belleza más eterna, más alta e inteligible, o sea, en el intelecto que no se puede explicar. Platón nos dijo que lo que llamábamos belleza no nacen las cosas, nace la relación entre lo que vemos y lo que el alma recuerda. ¿Por qué? Porque el alma es la chispa divina y tiene esa esencia divina y sabe que todo es bello, todo es hermoso con respecto a todo lo que es de naturaleza creada por Dios. Para él la realidad tenía dos niveles. Por un lado era el mundo sensible, el que percibimos con los sentidos, aquel que que tocamos, que es cambiante, imperfecto, limitado. Y por otro lado tenía el mundo inteligible, el mundo de las ideas, perfecto, eterno e inmutable. En ese plano superior existen los arquetipos, si os acordáis, aquel eh aquel aquel arquetipo seguro, un arquetipo perfecto que es el que todos queremos imitar. Entonces, en los arquetipos tenía eh que tenía Platón estaba la belleza, la justicia, el bien y la verdad. y eran en sí mismos un arquetipo. O sea, la verdad no tenía variaciones, el bien no tenía variaciones, era el bien en sí mismo, la belleza en sí misma, la justicia en sí misma y, como no, la verdad en sí misma. No había subterrefugios, esa verdad eterna, inmutable,

ciones, el bien no tenía variaciones, era el bien en sí mismo, la belleza en sí misma, la justicia en sí misma y, como no, la verdad en sí misma. No había subterrefugios, esa verdad eterna, inmutable, que dejan de ser conceptos abstractos, sin vida, son realidades puras y perfectas, como decía y perfectas. Y todo lo que vemos aquí nos dice que no es más que una sombra, un reflejo, una participación imperfecta de esas ideas. Entonces, todos los que estamos leyendo el libro los espíritus o sabiendo del mundo espiritual, tenemos que colocarnos en este mundo imperfecto, en estos reflejos que tenemos de la perfección, pero que no lo sabemos qué es. Por eso algo nos parece bello, porque en el fondo participa aunque sea de una manera limitada, muy pequeña, de la belleza verdadera, aquella que fue creada por el propio Dios, ¿no? Platón va aún más lejos. Nos dice que estas ideas no están separadas, que forman una unidad profunda. Todo lo que dice lo bueno, lo bello, lo justo, lo verdadero, no son cosas distintas, son distintas. expresiones de la misma realidad superior. Es como si todo eso formara parte de esa disciplina, de esa de esa creación de Dios, bueno, justo y verdadero. Y si recordáis, siempre decimos que no sabemos lo que es Dios, pero podemos saber lo que no es, ¿no? Porque lo bello atrae, lo bueno que hace nos eleva, lo justo ordena en nosotros lo que es y lo verdadero nos ilumina. Y según nos explica el propio Platón, todas esas cualidades conducen al alma a donde hacia su perfección. Claro, más tarde pensadores como K subrayaron que la belleza también depende de la forma en que la percibimos. O sea, Platón nos plantea, los pitagóricos nos plantean las estructuras perfectas. Platón nos plantea la idea más filosófica de esa verdad, de ese de esa belleza que está ya ahí hecha desde Dios mismo. Pero cuando hablamos de Cam, esa experiencia nos habla de algo interno, de armonía, de una armonía interna que no se reduce al uso práctico de las cosas. O sea, que un vaso no es porque sea práctico para

o cuando hablamos de Cam, esa experiencia nos habla de algo interno, de armonía, de una armonía interna que no se reduce al uso práctico de las cosas. O sea, que un vaso no es porque sea práctico para beber. Un vaso a lo mejor tiene su propia armonía, su propia belleza, cosas que no tienen por qué tener un sentido práctico tal y como nosotros. Está diciendo que es la forma en que percibimos nosotros. Claro. Tal y como lo vemos nosotros en el mundo. Te estoy empezando a entender, ¿no? Entonces, todo eso, todo esto cobra un sentido todavía mucho más amplio. Si el universo responde a una inteligencia suprema, entonces también responde a una orden, a una armonía y por tanto una belleza. estructural y profunda. O sea, sobre todo el universo, los mundos, todo lo que es creación directa de la naturaleza divina, ¿no? Entonces, la naturaleza no sería un simple conjunto de formas agradables, un paisaje, unas montañas, sino una manifestación viva de ese orden universal que educa el alma y despierta su sensibilidad, o sea, los paisajes y todo lo que tenemos a nuestro alrededor. Es para despertar nuestra sensibilidad. Y aquí entra de manera natural la pregunta nueve del libro de los espíritus, que ya ni os acordaréis. Dice, "¿En qué se conoce en la causa primera una inteligencia suprema?" ¿Quién es que es Dios? La causa primera y la inteligencia y la inteligencia primera. La causa primera de todas las cosas, ¿no? Másulo, la ¿Qué es Dios? Inteligencia suprema, causa primera de todas las cosas. Eso mismo, ¿no? Entonces, eh, entonces nos dice, entonces en esta pregunta hay un momento que nos contesta, "¿Tenéis un proverbio que expresa por la obra se conoce a su autor?" Claro, con esta contestación h no está exactamente, no es eso exactamente lo que está sucediendo cuando temblamos el universo, que estamos viendo la obra de Dios. Es exactamente lo que nos ocurre. Entonces, una estrella nos va a conmover, pero el cielo entero nos revela un creador. Es algo mucho más profundo. No necesitamos fórmulas complicadas ni

obra de Dios. Es exactamente lo que nos ocurre. Entonces, una estrella nos va a conmover, pero el cielo entero nos revela un creador. Es algo mucho más profundo. No necesitamos fórmulas complicadas ni telescopios para intuirlo, ¿no? De repente, cuando uno empieza a sentir eso, sabe que hay algo mucho más grande, porque la obra habla por sí misma. Cuando nosotros estamos viendo por aquí, por ejemplo, en en Barcelona la Sagrada Familia, la obra está hablando del pensamiento del autor. Entonces, la obra del universo, del mundo, habla por sí misma. Su proporción, su equilibrio, su inmensidad ordenada. Todo grita una inteligencia suprema, un amor que no improvisa, sino que diseña con sabiduría infinita. Y entonces esta belleza nos habla de Dios directamente. Si una sola estrella refleja belleza, el cosmos enteros entero es el retrato vivo de Dios. Una firma inconfundible en cada galaxia, en cada órbita precisa, en cada explosión de luz estelar. O sea, esa obra es un conjunto gigantesco. Entonces, la literatura espírita nos regala imágenes muy vivas y cercanas sobre otros mundos, sobre las galaxias y sobre todo en las colonias espirituales. Por ejemplo, André Luis nos describe eh esas colonias que nos pintan nos pintan mundos donde la belleza no es un adorno frío. Esos mundos la belleza tiene algo más sin una fuerza viva, colores que sanan, luces que armonizan el alma, sobre todo carmonizan el alma esas luces no no es una luz por estar o salen del mismo alma. paisajes que elevan la conciencia como un bálsamo. Y esto no escriben en ese tipo de libros, no son decoraciones inertes, o sea, no están ahí para hacer bonito. Hay algo más profundo en esa en esas luces, en esas estatuas, en todo lo que nos ponen desde el mundo espiritual en esos edificios. Son expresiones del orden divino que nutren el espíritu y nos recuerdan que la armonía exterior despierta la armonía la armonía interior. Claro, no nos olv no nos olvidamos de Jonathan Angelis, que con su ternura y gran sabiduría nos invita a buscar esa

tu y nos recuerdan que la armonía exterior despierta la armonía la armonía interior. Claro, no nos olv no nos olvidamos de Jonathan Angelis, que con su ternura y gran sabiduría nos invita a buscar esa belleza en lo cotidiano en nosotros, en esta tierra, en el equilibrio de una flor o en la serenidad de un atardecer, porque esta hermosura es el lenguaje del alma para reconectar con su origen. nos dice, "Coge una flor, mírala, reconecta con el origen divino, que eso no es una obra humana, una flor, no, una rosa." nos dice en esencia que necesitamos esa belleza como el aire, no para distraernos, no para hacer bonito, para embellecer nuestra vista, no, no, sino para crecer, para purificarnos, porque nos sentimos como libres, como más puros delante de una flor, de ese tipo de bellezas, para sentir que el universo entero conspira a favor de nuestra evolución y no al revés cuando vemos esos paisajes tan hermosos. Y claro, Emmanuel tiene una mirada serena sobre la historia del mundo. Refuerza que nada en la creación es accidental. Cada estrella, cada planeta, cada ley cósmica forma parte de un de un plan amoroso que se revela progresivamente a medida que el espíritu se afina. Es como el niño que después de descubrir su habitación descubre el piso, después el barrio y después ya el hombre que va descubriendo diferentes partes del mundo, descubre el planeta y aquellos que se van a otros planetas, ¿no? Esta conexión entre la pregunta 9 y la 252 nos habla entendimiento de par en par, porque no solo vemos estrellas, sobre todo presentimos que ellas nos ven a nosotros. Ese presentimiento nos da como hay algo más. ¿Cuántas veces nos miramos a la estrella y pensamos, "Estará mirando alguien de de allí?" Sí, sí, sí. Esta visión de esas estrellas nos invita a no quedarnos en lo superficial, en el brillo fugaz de lo inmediato, sino a elevarnos hacia el conjunto. Viene una estrella, entonces quiero ver más y más y saber más. Una estrella solitaria despierta una nostalgia, algo muy bello.

, en el brillo fugaz de lo inmediato, sino a elevarnos hacia el conjunto. Viene una estrella, entonces quiero ver más y más y saber más. Una estrella solitaria despierta una nostalgia, algo muy bello. Pero el firmamento entero, cuando miramos todas esas estrellas, todo ese firmamento o las nubes, siempre pensamos de noche, el sol, todo eso nos despierta grandeza. Y claro, ¿qué ocurre? Que nos hace pequeños ante lo inconmensurable porque no podemos medirlo, no nos sirve para nada teóricamente no podemos vender una nube, no podemos una estrella. Sí, pero también nos hace grandes porque en ese momento nos invita a recordarnos que somos hijos de de esa misma inteligencia creadora, de quién ha creado eso y nos está invitando a decir eep que esto no está creado de la nada. Entonces, la belleza del universo no es un lujo para poetas o filósofos, es una necesidad para todos nosotros, un puente entre lo material y lo espiritual, entre el caos aparente y la armonía real. Y la búsqueda de la belleza la tenemos continuamente en todas las las capas sociales, en todo eh en todo el universo, en todo el mundo entero, ¿no? Claro, la respuesta de los espíritus en la cuestión 252 es especialmente significativa. Las bellezas de los mundos son tan distintas que apenas las conocemos y cada espíritu las aprecia según su actitud para comprenderlas. y habla de los mundos, diciéndonos que en este mundo conocemos poco de las bellezas. Imagínate de otros. Claro. Pero también nos dice que para los espíritus elevados existen bellezas de conjunto que hacen los que los detalles pierdan importancia porque ven la unidad, la proporción y la armonía global. Claro, esa enseñanza nos recuerda que la belleza también es un camino de evolución, aunque no lo creáis. Esa búsqueda de la belleza, de tener la casa más bonita, de tener de estar mejor cuidados. Cuando más se eleva el espíritu, más amplia, más profunda y más verdadera se vuelve su percepción de lo bello. Entonces, ya no queda en el cuerpo y en las cosas, sino en mucho más.

tar mejor cuidados. Cuando más se eleva el espíritu, más amplia, más profunda y más verdadera se vuelve su percepción de lo bello. Entonces, ya no queda en el cuerpo y en las cosas, sino en mucho más. Para un segundo. Sí, sigo yo. Estoy mirando el tiempo, si no no me das. Voy a continuar hablando de las bellezas, ¿vale? De esas bellezas del conjunto que nos ha explicado Lolín. Vamos a imaginar por un momento que levantamos la noche, o sea, en la noche la mirada al cielo, en una noche clara donde se vean las estrellas. Ella nos está explicando hace un momento que si vemos una sola estrella, que está titilando con esa luz suave, lejana, que parece susurrar algo eterno, ¿no? Nos quedaremos mirando y en ese momento sentimos una emoción, un cosquillo en el alma, ¿no? Que nos hace detenernos, aspirar donde maravillarnos. vosotros, imaginaros el cielo todo oscuro y solo una estrella ahí, ¿no? Pues es verdad, una estrella por sí sola la podríamos poéticamente hablando, decir que es un poema de luz, un recordatorio de que el mundo es mucho más grande que nuestras preocupaciones diarias. Pero si ahora va entrando la noche y en vez de ver solamente una estrella, vamos ampliando la mirada. No nos fijamos solo en esa estrella, sino que nos fijamos en todo el firmamento. Vemos una galaxia, vemos un montón de estrellas, vemos millones de ellas se están desplegando en patrones infinitos, formando constelaciones, galaxias lejanas. Es un tapiz vivo de armonía que envuelve el horizonte. ¿Qué pasa entonces cuando vemos todo eso? Cuando llegamos a captarlo con los ojos aquello que nos parecía tan magnífico, ¿no? Esa estrella que estaba pilando allí. La belleza individual se disuelve en una belleza mayor, en una sinfonía cósmica que nos abraza, que nos hace sentir parte de algo verdaderamente inmenso, algo que parece que está latiendo con vida propia. Y todo empezó bienendo una estrella. Esta es la esencia misma de la enseñanza de la pregunta 252 del libro de los espíritus que estamos

ente inmenso, algo que parece que está latiendo con vida propia. Y todo empezó bienendo una estrella. Esta es la esencia misma de la enseñanza de la pregunta 252 del libro de los espíritus que estamos haciendo. Nos dice que los espíritus son sensibles a las hermosuras naturales, pero que según su actitud para apreciarlas y comprenderlas. y que para los más elevados hay bellezas en conjunto ante las cuales los detalles se desvanecen, como si el espíritu al ascender dejara de afarse a lo pequeño para abrazar la totalidad, ¿no? ¿Qué preferimos? ¿Verr o ver todo ese cosmos? No, no es que la estrella individual pierda su encanto, no sigue estando ahí, pero es que al verlo en relación con el todo, descubrimos una armonía mucho más profunda. Un orden que une lo visible y lo invisible, lo finito y lo infinito. De hecho, si pudiéramos en el fondo contemplarlo así, las cosas en conjunto, nuestra vida diaria cambiaría. Porque hay muchas cosas en las que nos centramos que parecen unitarias, que si miramos el conjunto nos admiraríamos de muchísimas cosas, porque el ser humano en el fondo lo que busca es la sensibilidad, pero no como una capacidad de sentir, sino como un camino hacia una vida más plena, más relacionada con la gente también, mucho más profunda. Estamos buscando la sensibilidad porque anhelamos sentirnos vivos. Yo diría que incluso más que escapar del dolor, que lo que queremos es sentir intensamente el placer, como ha dicho hace momento, la belleza, el amor, la emoción, el asombro, todo eso. Queremos conectar con los demás. Ser sensible significa ser capaz de percibir el estado del otro, de empatizar con el otro, de comprender, de responder con cuidado, tener cuidado de nuestras acciones, nuestras palabras. También tenemos necesidad de entendernos a nosotros mismos, porque la sensibilidad de la que estamos hablando también pasa por escucharnos internamente, por conocer nuestras propias emociones, nuestros límites, nuestros deseos y de esa manera en conjunto dar también un poco de sentido

la que estamos hablando también pasa por escucharnos internamente, por conocer nuestras propias emociones, nuestros límites, nuestros deseos y de esa manera en conjunto dar también un poco de sentido a nuestra propia vida. También nos encontramos que todo lo que estamos hablando lo vamos a encontrar dentro de la psicología. La psicología nos habla de esa búsqueda de sensaciones, de esa tendencia que tenemos a perseguir vivencias nuevas, muy intensas, diferentes, todo aquello que sale, ¿no? Pero el ser humano en el fondo, la verdad es que no busca solo esa excitación, busca que esas sensaciones tengan un significado, porque si no, ¿de qué sirve? Necesitamos coherencia con la verdad interior y con lo que amamos. Desde una vivencia más sabia, esa sensibilidad lo que se hace es entrelazarla con la búsqueda, como ha dicho al principio, de la verdad, de la bondad, de la belleza. Todo eso está relacionado. Buscamos ese sentido. Ahí es donde la sensibilidad se convierte en un verdadero filtro espiritual, ¿no? Porque a través de ella es cuando empezamos a distinguir lo que es superficial de lo que es profundo, lo que es efímero de aquello que puede ser duradero, lo que está vacío, de lo que verdaderamente está lleno de sentido para la vida. y que nosotros como espíritu evolucionamos conociendo la belleza primero en esos pequeños detalles que emocionan y luego lo tenemos que hacer en el conjunto que es lo que transforma. Vamos a hacer un pequeño resumen, si me deja con lo aprendido sobre la filosofía. Pensemos en una frase que se utiliza dentro de la filosofía, que es el argumento de la belleza. Es una idea es antigua, pero que tiene bastante esencia, es bastante, digamos, poderosa, ¿no? Parte de una pregunta muy sencilla, pero que es bastante profunda. ¿De dónde viene esa belleza que nos conmueve? o por qué un paisaje, una sinfonía, un cielo estrellado, como hemos puesto, son capaces de llenarnos el alma de algo que va más allá de lo material. ¿Os lo habéis preguntado? La filosofía sí. Esta

ve? o por qué un paisaje, una sinfonía, un cielo estrellado, como hemos puesto, son capaces de llenarnos el alma de algo que va más allá de lo material. ¿Os lo habéis preguntado? La filosofía sí. Esta intuición filosófica se convierte en un argumento también teológico. ¿Por qué? Porque dice que si existe la belleza y todos la sentimos, la reconocemos de una manera o de otra en la armonía de la naturaleza, daros cuenta que casi siempre que hablamos de belleza nombramos la naturaleza, el cielo, las estrellas, los árboles, un monte, un mar, en la elegancia de las leyes, las matemáticas, como dijimos hace un par de semanas, en el número áureo, en la proporción del cosmos. Si todo eso se ha convertido en algo teológico, es porque se cree que ha tenido que ser creada por algo bello, por una inteligencia suprema, como decía Loli al principio, que la infunde toda su belleza en todo lo que ha creado. Es imposible explicar esto solo a través de mecanismos materiales o azar, ¿no? Es una propiedad metafísica que si la analizamos nos apunta a Dios. La pregunta nueve, como decía Loli, nos recuerda que por sus obras se conoce al autor, que el universo es una obra maestra, está ordenado, es armónico, es bello en su conjunto. Si nos vamos a la pregunta 252, ahí nos añaden que solo los espíritus elevados captan esa belleza total, esa unidad que es capaz de ir más allá, que trasciende los detalles. no se queda en una estrella, es el conjunto. Platón ya intuía al mundo de las ideas, pero Kardec y los espíritus nos lo confirman como una realidad espiritual donde la armonía es una ley viva. Esa es la diferencia 2000 años después. en un mundo que es básicamente bello, que no es feo, no es caótico, eh, aunque a veces veamos cosas, no es vivimos en un mundo feo, no vivimos en un mundo que es caótico, no en un mundo bello, como nos dice el filósofo Richard Swburner, que lo argumenta en sus tesis, vemos la huella de un creador que prioriza la armonía, aunque nos deje espacio para colaborar con nuestras elecciones. Por

o, como nos dice el filósofo Richard Swburner, que lo argumenta en sus tesis, vemos la huella de un creador que prioriza la armonía, aunque nos deje espacio para colaborar con nuestras elecciones. Por eso lo he querido nombrar, aparte de por lo complicado de su apellido, que no lo iba a decir yo, sobre todo es porque la belleza en sí que nosotros creamos no tiene comparación. Siempre imitamos a los peces, los árboles, o sea, las estrellas, la luna, los cuerpos. Siempre estamos imitando la belleza ya construida, ya creada. Hecha su nos dice eso, que vemos la belleza de un creador que es capaz de poner por delante la armonía y encima nos deja espacio para que nosotros tengamos nuestras propias reliciones. Hemos querido traer porque no es alguien espírita y es alguien que dice lo mismo que encontramos que nos dicen los espíritus. Podríamos decir que el mundo muestra una base de armonía, pero que encima también nos da la libertad para que la complementemos con nuestra forma de vivir a través de las diferentes modalidades de expresar esa belleza y esa armonía a través de nuestro arte, todo lo que hacemos a diario con la música, con la escultura, con la pintura, con los edificios, con la arquitectura, con todo. Se nos da esa libertad. Cuando los espíritus superiores en este sentido nos hablan de otros mundos, no están describiendo simplemente paisajes más bonitos que los nuestros, no. Están hablando de una calidad de belleza completamente distinta. Por eso nos dicen que en esos mundos la belleza no se parece ni siquiera a la nuestra, no es comparable, es totalmente diferente. Y no es porque la nuestra sea una belleza falsa o caótica como dice hace un momento, o fea, no, sino porque es todavía muy limitada. Allí en los mundos de los que ellos nos hablan, la belleza es más viva, es más integral, es mucho más sentida, porque se siente, se percibe, se vibra con ella. A veces aquí en nuestro mundo, la tierra, en nuestra casa, en nuestro hogar momentáneo, aparecen destellos de

a, es más integral, es mucho más sentida, porque se siente, se percibe, se vibra con ella. A veces aquí en nuestro mundo, la tierra, en nuestra casa, en nuestro hogar momentáneo, aparecen destellos de esa belleza superior. Es verdad. Y la mayoría de ocasiones llega a través del arte. ¿Os habéis dado cuenta? Un compositor que compone una melodía que nos estremece sin saber por qué. No tenemos grandes compositores o un pintor que es capaz de expresar una luz que cuando la ves o una figura o algo que dices, "Es que no parece de este mundo." O cuando vemos según qué poesías, ¿no? Según qué palabras, que nos transmite algo que seríamos incapaces de expresar nosotros, ¿no? Y él es capaz de decirlo. Es una invitación muy cálida para que contemplemos esta creación, ¿no? Con ojos de gratitud. Como nos dice Johana, psicología de la gratitud, conociendo en cada estrella, en cada reflejo azul de un lago físico, espiritual, da igual, pero tenemos que entender que ahí está la firma de Dios. Así pues, la belleza no es la que nos eleva. La belleza lo que hace es probarnos que venimos de ella y que vamos hacia ella. Lo que hoy muchas veces entendemos por belleza no es solo algo que nos gusta. sino algo que nos hace vivir una experiencia. Eso es verdaderamente bello. Cuando una persona escucha música, cuando lee una obra profunda o contempla una pintura, puede sentir que por un momento se separa de lo cotidiano, de las preocupaciones, del ruido de la vida celerada que tenemos, ¿no? De lo inmediato. Es como si entrara en otro estado, un estado más elevado, más silencioso por dentro, mucho más profundo. Por eso no es extraño que mucha gente describa esa experiencia como algo espiritual. es ese momento interior, no no es necesariamente un momento religioso, no es no en el sentido tradicional, quiero decir, pero sí es cercano a entre comillado lo sagrado. No es algo metafísico, es algo que toca lo íntimo del ser. De hecho, muchas personas nos dicen hoy día cuando hablamos con ellos, cuando

quiero decir, pero sí es cercano a entre comillado lo sagrado. No es algo metafísico, es algo que toca lo íntimo del ser. De hecho, muchas personas nos dicen hoy día cuando hablamos con ellos, cuando consultas que los auditorios, que los museos cumplen un papel parecido al que antes tenían las catedrales, porque nos dicen que son lugares donde el ser humano va a encontrarse con algo que le trasciende y que se quedan horas mirando obras de arte. Es algo que les hace sentir que hay algo más que lo puramente material. Ahí es donde la belleza deja de ser solo una apariencia y se convierte en un verdadero significado, en algo que nos eleva, que nos conecta, que nos transforma. Incluso Dostoyevski tiene una frase muy muy conocida que dice, "La belleza salvará al mundo". Y no se refería a una belleza superficial, sino a esa belleza profunda que es capaz de despertar lo mejor del ser humano, que es capaz de hacernos recordar quién es en realidad y que puede poco a poco transformar la forma en que vivimos. No te lo iba a dejar, pero bueno, no. Ya. Bueno, estamos hablando de la de la belleza como una experiencia profunda, no solo como algo que se ve, sino como algo que se siente y que nos transforma. Pero claro, ahora nos nos vamos a acercar a la psicología positiva. Y aquel otro día eh dentro de una de una clase me pude ver cosas que realmente me me gustaron y que quiero comentaros y compartir. Claro, descubrimos que esto no es solo una idea filosófica, sino que también forma parte de la psique y de lo que hoy se consideran las fortalezas humanas. Bueno, dentro de estas fortalezas de la psicología, especialmente a partir de los estudios de Martin Siliman, reconoce algo muy significativo, la apreciación de la belleza y de la excelencia como una capacidad interior, como una forma de sensibilidad que puede desarrollarse. Entonces, aquí estamos viendo la las fortalezas dentro de de estas cuando nos acercamos a esta psicología positiva dentro de estas fortalezas nos vamos a encontrar, a ver si lo puedo

de desarrollarse. Entonces, aquí estamos viendo la las fortalezas dentro de de estas cuando nos acercamos a esta psicología positiva dentro de estas fortalezas nos vamos a encontrar, a ver si lo puedo ver. Sí, vale. Eh, nos vamos eh nos vamos a encontrar con mucha Es que me me hecho un lío, Manolo. A ver, aclárame. Bueno, voy a voy a volver a a retomar. Esto nos abre una puerta, o sea, eh estas fortalezas una puerta para profundizar en lo que estamos tratando, porque nos permite entender que la eh que sería la psicología. A ver si yo vuelvo, que no es algo externo, es que estamos estamos hablando de Martin Signer. Claro, Martin Signer es un psicólogo que estuvo tratando las fortalezas psicológicas. Es uno de los padres que llaman de la psicología. Pero es que yo me he tapado y a mí no se me ve. Vale, pero bueno. Claro. Entonces es algo externo, sino que también es una forma de percibir, de sentir y en definitiva de crecer interiormente. Esto sería las fortalezas, ¿vale? Son las que tenéis delante ahora mismo. Vamos a explicar un poco estas fortalezas dentro de la psicología positiva, que es lo que me ha hecho un lío, porque claro, yo todavía no iba a hablar de las fortalezas y Manolo me ha colocado ahí. Entonces, nos vamos a encontrar dentro de estas fortalezas eh, que son las las habilidades, rasgos y virtudes que permiten una persona desempeñarse con éxito y bienestar. Y dentro de estas se están, según la psicología positiva, se dividen o se agrupan en seis virtudes principales. Una sería la sabiduría y el conocimiento, ¿no? El primer ítem, el primer ítem en donde nos vamos a encontrar la curiosidad, el amor, el aprendizaje, el pensamiento crítico, la creatividad. Después tendríamos también el coraje, donde está la valentía, la perseverancia. Después teníamos, por ejemplo, la humanidad, el amor, la amabilidad, justicia, cómo no, ese trabajo en equipo, la quiedad, el liderazgo. Después tendríamos la templanza, el perdón, la humildad, la prudencia, la autorregulación. Y entonces aquí nos da

or, la amabilidad, justicia, cómo no, ese trabajo en equipo, la quiedad, el liderazgo. Después tendríamos la templanza, el perdón, la humildad, la prudencia, la autorregulación. Y entonces aquí nos da la siguiente que es la trascendencia, que es la apreciación de la belleza. Y esa es la que a nosotros es la que nosotros estamos trabajando, o sea, que a nivel de las fortalezas nos damos cuenta que que nos da esa trascendencia. A ver, no os desis voy a cambiar de imagen. La apreciación de la belleza, la gratitud y la esperanza, el sentido del humor y el propósito de la vida también, ¿no? Eh, cuando la belleza, cuando la psicología habla de la trascendencia, está hablando de una de las dimensiones del ser humano y nos dice que estas ascendencias es una de las fortalezas más delicadas y más profundas eh y apreciables sería la de la belleza. está hablando de esa capacidad que tenemos de no quedar encerrados solo lo inmediato, ¿no? Cuando hablamos de esas dimensiones del ser humano, eh, o en lo útil o en lo material, en lo que pesa, en lo que preocupa, en lo que exige, que es lo que hemos estado hablando todo el rato. Trascender es ir más allá de ese nivel, es abrirnos a algo que nos supera y que, sin embargo, también nos revela. es descubrir que la vida humana no es solo sobrevivir, resolver problemas o cumplir funciones, no hay algo más. Hay en nosotros una necesidad más alta, la necesidad de de sentido, de profundidad, de elevación. Eso es lo que da la trascendencia. Y entonces ahí encaja lo de la belleza, porque la belleza, si lo pensamos bien, no es un un simple adorno de la existencia, no es un lujo para ratos libres, no es algo superficial reservado al arte o a la estética exterior, ¿no? No, o sea, a ese cuadro maravilloso, ¿no? Y no nos estamos refiriendo a la belleza superficial, que marca la publicidad o las modas, que cambia con el tiempo y depende de de las diferentes tendencias, ¿no? Hablamos de una belleza más profunda cuando hablamos de trascendencia que se

superficial, que marca la publicidad o las modas, que cambia con el tiempo y depende de de las diferentes tendencias, ¿no? Hablamos de una belleza más profunda cuando hablamos de trascendencia que se nos impone, que no se nos impone desde fuera, sino que se reconoce desde dentro, la armonía, la autenticidad, lo que realmente transmite verdad y nos toca el interior. A eso se está se está refiriendo esta fortaleza. Entonces, claro, yo he querido hacer un poquito las fortalezas y después dentro de las fortalezas he ido a la trascendencia, que es la que estaba eh la que de alguna manera estamos trabajando a través de esta pregunta, porque la belleza cumple una función mucho más importante en la vida interior del ser humano. Es muy importante. La verdadera belleza nos detiene, nos hace pararnos, nos saca de la inercia, nos obliga a mirar de otra manera, nos arranca aunque sea por un instante de automatismo en el que muchas veces vivimos, nos plamos, vaya puesta de sol. Y eso tiene un valor inmenso, muy grande, porque hay momentos en los que una persona puede estar cansado, preocupado, incluso herida por dentro y sin embargo basta una música, un paisaje, una palabra verdadera, un gesto noble o una luz determinada al final de la de la tarde que vemos, ¿no? para que en su interior algo se conmueva profundamente y cambia ese chip, cambia esa manera de pensar, ese sufrimiento tan grande, hay un momento que lo relaja y eso no es poca cosa, eso es muy importante para el ser humano. Esa es la señal de que el ser humano existe e en él una sensibilidad capaz de responder a la armonía, incluso los momentos más tristes, más de dolor. Y justamente ahí está el centro del asunto. La apreciación de la belleza no consiste solo en ver algo bonito, sino es un momento que te corta la respiración o que te hace evadirte de tus problemas. Puedes estar incluso en un momento dado en un en el tanatorio pelando a alguien y ver esa flor que te inspira por un segundo, una milésima de segundo ese esa

n o que te hace evadirte de tus problemas. Puedes estar incluso en un momento dado en un en el tanatorio pelando a alguien y ver esa flor que te inspira por un segundo, una milésima de segundo ese esa tranquilidad y consiste en dejarse tocar por lo bello lo que hacemos todos. en reconocer en medio de la vida aquello que tiene armonía, nobleza, profundidad, verdad interior. A veces pensamos en la belleza solo como forma, como apariencia, como estética externa. Pero fijaros que cuando estamos, por ejemplo, ante eh el ser querido, cuando le hemos puesto ya después de muertos las flores, ¿cómo nos fijamos en esa belleza de las flores? La estamos viendo esa belleza, ¿cómo le damos algo que realmente está expresando mucho más? de lo que nosotros creemos. Pero la psicología, pero la psicología nos ayuda a entender que la belleza también puede ser una experiencia interior muy profunda, porque hay bellezas en la naturaleza, en el arte, como ha dicho Manolo, por supuesto, pero también hay una belleza en la bondad, en la dignidad, en la ternura, en el perdón, en la coherencia de una vida, porque no sirve decir soy espírita y después mentir, engañar, robar. Y también en la serenidad de alguien que ha sufrido mucho y no está endurecido. Ahí hay belleza esa persona que ha sufrido mucho. Y hablábamos de de aqu eh de aquella persona que es el que en el campo de concentración, que ahora no me acuerdo cómo se llama, pero hay bellezas que se ven con los ojos, pero hay otras que solo se perciben con el alma. En esos momentos de dolor, cuando ves esas rosas, esas flores, solo las percibes con el alma, porque no son tus ojos, no es tu dolor, es el alma. Por eso esta fortaleza está incluido dentro de la trascendencia, porque cuando una persona percibe de verdad la belleza, sale de sí misma, deja de estar encerrada por completo en sus pensamientos, en sus cálculos, en sus miedos y en sus urgencias, algo se abre, algo se ensancha. La persona siente, aunque sea durante esa milésima de segundo, que la vida

ncerrada por completo en sus pensamientos, en sus cálculos, en sus miedos y en sus urgencias, algo se abre, algo se ensancha. La persona siente, aunque sea durante esa milésima de segundo, que la vida contiene más de lo que parecía. Y esa experiencia tiene una fuerza psicológica enorme porque devuelve amplitud, devuelve sentido. De pronto el ser humano recuerda que no todo en la existencia es conflicto, cansancio o necesidad. También existe la armonía, también existe la profundidad, también existe algo que no se puede medir ni comprar ni reducir a utilidad. una rosa, no lo puedo reducir una utilidad, una margarita, una nube. Y eso es muy importante en nuestro tiempo porque vivimos en una época rápida, ruidosa, saturada de de cosas eh de cosas, funcional, todo es para allá, ya ya. Todo empuja a consumir, a correr, a producir, a reaccionar. Parece que tengamos que estar produciendo 24 horas y en medio de esa aceleración el alma puede ir perdiendo sensibilidad, puede, ¿no? O omite el puede. Bueno, y puede seguir funcionando, pero dejar de vibrar ante esas hermosuras que tenemos a nuestro alrededor y puede seguir cumpliendo, pero no deja de pero deja de contemplar y puede seguir resolviendo, pero deja de asombrarse porque todo me va bien. Ese paisaje, esas montañas, esa casa que tengo tan maravillosa, yo ya no me asombro de nada. Y cuando eso ocurre, la vida se vuelve más plana, más gris, más mecánica y se pierde algo esencial. Entonces es necesario que tengamos un cuadro bonito que nos evoque en casa. Por ejemplo, algo que nos evoque esa flor o esas flores que nos evoquen el amor, que nos evoquen cosas bellas y bonitas. La firma de Dios. La firma de Dios, como dice Divaldo en su aventura por Toledo en España con un campo de amapolas. Por eso recuperar la apreciación de la belleza no es un capricho, es casi una necesidad interior. Es volver a darle al alma un alimento que también necesita para vivir, que necesita el alma de la belleza. En claro, desde la psicología, además, esta fortaleza tiene un efecto

una necesidad interior. Es volver a darle al alma un alimento que también necesita para vivir, que necesita el alma de la belleza. En claro, desde la psicología, además, esta fortaleza tiene un efecto reparador. La belleza no siempre cambia las circunstancias de fuera, pero muchas veces cambia profundamente lo que ocurre por dentro, ese momento que nos paramos. y miramos esa estrella fue ese conjunto, ¿no? De repente nos encontramos a nosotros mismos, aunque sea por segundos. Una persona puede seguir teniendo el mismo problema, la misma preocupación, la misma herida y sin embargo, después de un encuentro verdadero con la belleza, ya no está exactamente en el mismo lugar interior. Ya se ha movido algo, algo se ha ordenado, algo ha cambiado, ¿no? La belleza, en ese sentido, tiene una capacidad de reorganización íntima muy profunda, como si nos recordara a cada ser humano una forma de armonía que llevaba que llevábamos dentro, aunque la hubiéramos olvidado. ¿Por qué? Porque estamos en consonancia con el universo. Somos una chispa de Dios. Por eso, en un sentido profundo, la belleza también puede sanar solamente con ese pequeño movimiento y después todo lo que tengamos que hacer, ¿no? Y quizás una de las cosas más hermosas de esta fortaleza es que nos hace humildes porque ante lo verdaderamente bello uno no domina, uno no posee, uno no controla, más bien recibe, se deja impresionar, se deja enseñar por esa belleza ante un cuadro magnífico, ante paisajes como puede ser los desiertos inmensos, grandes, de luz. La belleza nos coloca en una posición distinta frente a la realidad. Nos invita no tanto a usar las cosas, sino a contemplarlas. No tanto explotarlas, sino a escucharlas. Y eso en el fondo también es trascender, porque trascender no es huir del mundo, es entrar en él con una profundidad nueva, es descubrir en él señales de algo mayor. percibir que la realidad no está agotada por su apariencia más inmediata, sobre todo nosotros ahora que sabemos que hay otra otras maravillas,

fundidad nueva, es descubrir en él señales de algo mayor. percibir que la realidad no está agotada por su apariencia más inmediata, sobre todo nosotros ahora que sabemos que hay otra otras maravillas, otros mundos, pero hemos de encontrarlo en este, porque claro, en este hemos de encontrar eso, porque ahora imaginemos esos mundos de los que hablan los espíritus superiores, realidades que aún nos resultan casi inconcebibles, mientras nosotros aquí en la tierra seguimos aprendiendo paso a paso qué significa realmente la hermosura y la belleza. Entonces, claro, vamos a buscarla, no vamos a pasar de largo, porque hay quien pasa de largo y nosotros hemos de aprender a detenernos. Por eso, cuando hablamos de la apreciación de la belleza como una fortaleza psicológica, estamos hablando de algo muy serio y muy profundo. Y quizá está ahí una de las grandes verdades que la psicología, la filosofía y la propia experiencia humana terminan encontrando una y otra vez, que el ser humano necesita belleza porque necesita recordar que ha nacido para algo más que funcionar, o sea, que vivir, que respirar, ya está. No, necesitamos experiencia que nos conecte con algo más profundo que lo inmediato. Y cuando llegan, aunque sea un instante, algo en nosotros se ilumina y se despierta. Por eso la belleza es tan importante. Es una puerta hacia lo esencial. No nos distrae, nos guía hacia la armonía. No es que me he parado, no, no. nos guía hacia la armonía, la contemplación y el asombro, esa capacidad que hemos perdido y nos guía hacia las creaciones de Dios y a Dios mismo. ¿Vale? Bueno, ya me he enrolado mucho. Sí, por favor. A ver, si observamos un poco la historia con un poco de detenimiento, ¿vale? Nos vamos a dar cuenta que el ser humano no se ha conformado nunca con lo inmediato, con lo visible y con lo puramente material. Siempre ha buscado ir un poco más allá. Una de las formas más poderosas en las que se ha expresado esa búsqueda ha sido a través del arte, a través de la pintura, de la música, de la escultura o

rial. Siempre ha buscado ir un poco más allá. Una de las formas más poderosas en las que se ha expresado esa búsqueda ha sido a través del arte, a través de la pintura, de la música, de la escultura o de la literatura. Ahí es donde el ser humano ha intentado captar algo que no se puede tocar, algo que se intuye, algo que se siente, que se percibe, que es algo como una llamada interior hacia lo trascendente. Por eso, cuando contemplamos las grandes obras de la humanidad, no estamos solo ante manifestaciones técnicas o estéticas, estamos ante sinceros. intentos, ¿no? Intentos de acercarse a lo eterno. ¿Estás de acuerdo? Sí, sí, sí, sí. No, no. Yo estaba en mi mundo. Los grandes artistas de una forma u otra, han sido grandes buscadores, ¿no? Porque han intentado traducir en forma, en colores, en sonidos aquello que pertenece a otro plano, aquello que habla de amor, de sabiduría, de sentido, de espiritualidad, incluso de Dios. Y quizás por eso esas obras siguen tocándonos hoy día, por eso nos llegan al alma, porque no la hacen solo de la mente, sino que tienen una profundidad del ser que conecta con algo universal. Esos artistas lo han buscado. Este valor de la belleza, de hecho, no es algo nuevo, no es algo que se haya inventado ahora. Ya aparece en la Biblia, donde vemos que el arte no es un añadido, sino que el arte tiene su origen en Dios. Y diréis, ¿por qué el arte tiene su origen en Dios? Porque en Eclesiastes se dice que Dios todo lo hizo hermoso en su tiempo. Es decir, la belleza forma parte de la propia creación que está en el orden, en la armonía, en el sentido de las cosas. Eso lo encontráis en Eclesiastés. Y si avanzamos un poco más, hay muchísimos más trozos, solo he traído dos. encontramos en Éxodo que nos dice, está hablando de una persona en concreto, pero dice, "Lo he llenado del Espíritu de Dios en sabiduría, en inteligencia, en conocimiento y en toda clase de arte." Es decir, el arte no aparece como algo secundario, sino como una inspiración que también tiene un origen

o del Espíritu de Dios en sabiduría, en inteligencia, en conocimiento y en toda clase de arte." Es decir, el arte no aparece como algo secundario, sino como una inspiración que también tiene un origen espiritual. Y esto es muy importante que lo entendamos porque nos muestra que la belleza y el arte no son solo una expresión humana, sino que también son canales a través de los cuales se manifiesta algo mucho más elevado y que no están separado lo espiritual, no está separado de la belleza, no está separado del arque, no, no forma parte de él. Por eso, a lo largo de la Biblia encontramos continuamente referencias a la belleza. Puede ser en los salmos, en poesías, en la construcción de un templo, todo está impregnado de armonía, de grandes proporciones milimétricas, de intenciones estéticas. Ahí en el mensaje está muy muy claro en el fondo. La belleza no es superficial. Es un lenguaje a través del cual lo divino también se está expresando. Por eso los espíritus nos hablan de las bellezas que no conocemos y que se encuentran en otros mundos. También nos hablan de la belleza del conjunto que a veces no sabemos entender ni ver ni comprender. Y aquí quería compartir una experiencia que habla sobre esto que nos contó alguien que alguien ahora nos diré un día un grupito de amigos que estábamos con con él y que ilustra de una forma bastante tierna y profunda esa belleza de conjunto de la que hablamos. Por supuesto, os lo cuento con mi emoción, no con sus palabras. El testimonio es de Divaldo Franco y ese mensajero incansable del espiritismo. Él nos explicó que una noche, estando en desdoblamiento espiritual fue llegado por sus guías llevado a un mundo bastante lejano. Uno de esos planos felices, nos cuenta él, donde la evolución espiritual ha tejido un tapiz de belleza, de paz y de armonía. Imaginaros explicar esto de primera mano, ¿no? Nos comentó que allí todo era con una tonalidad azul, un azul profundo, envolvente, como si el mismo cielo se hubiese fundido con la tierra.

de armonía. Imaginaros explicar esto de primera mano, ¿no? Nos comentó que allí todo era con una tonalidad azul, un azul profundo, envolvente, como si el mismo cielo se hubiese fundido con la tierra. No habla de un azul frío, era un azul vivo, armónico, profundamente pacificador. Dice que en un momento de ese viaje se encontró en lo alto de una montaña, una montaña muy elevada, elevado sobre el mundo, sentado sobre una roca que era luminosa, suave y desde donde podía contemplar el horizonte infinito, podía contemplar el cielo, las casas, los árboles, las flores. veía delante, detrás, iba abajo, era capaz de contemplar una inmensidad sin límites, con una belleza y una hermosura que fue incapaz en ese momento de explicar con palabras, solo con emoción y con sentimiento. Dice que todo a su alrededor parecía respirar calma. El cielo estaba estrellado, teñido del mismo azul etéreo, estaba viendo y que se extendía sin límites, que las estrellas no eran solo luces distantes, que formaban parte de un firmamento vivo que pulsaba una energía suave, como si fuese un latido compartido. Entonces, en ese momento, en ese silencio sagrado, dice que Divaldo empezó a notar que su ser se expandía, que ya no era solo él. que no estaba solo sentado en esa cima, que sintió la presencia de su madre, de su primo, de todos sus seres queridos, como si estuvieran allí, pero no como sombras lejanas, sino como una sola vibración cálida. Dice que él allí llegó a sentir la unidad. nos explicó que no perdía su individualidad, que seguía siendo Divaldo con su historia, con su alma única, pero que al mismo tiempo era un uno con todo, con la montaña que lo sostenían, con las estrellas que lo estaban contemplando desde el cielo, con el azul que lo estaba abrazando, con esos lazos de amor que trascienden el tiempo y el espacio. Era como si esa belleza del conjunto, la montaña, el cielo, las estrellas, todo en perfecta armonía le revelara el secreto de los mundos felices, donde allí él nos decía, "No hay separación."

espacio. Era como si esa belleza del conjunto, la montaña, el cielo, las estrellas, todo en perfecta armonía le revelara el secreto de los mundos felices, donde allí él nos decía, "No hay separación." Allí el espíritu se siente parte de todo, envuelto en un amor inmenso que une, pero sin absorber, dice que eleva sin anular. Divaldo lo describía diciendo, "Sentí que era uno con el universo, que era uno con mis seres queridos, con la creación entera. Y existía una paz que no se puede explicar, que solo se puede vivir. Esta vivencia nos ha recordado al hacer la pregunta 252, que nos dice que para espíritus elevados la belleza del conjunto disuelve las barreras, que nos hace sentir esa unidad profunda y que no es perderse, es encontrarse con el todo. Y después de todo lo que hemos visto, volvemos a darnos cuenta de algo muy importante, que las preguntas de Kardec no son simples preguntas, que cada una encraga una profundidad enorme, porque detrás de ellas no hay solo una curiosidad puntual. Cardunta por curiosidad, sino una invitación a pensar, a reflexionar, a ampliar nuestra propia comprensión. En cada cuestión que él hace, se abre un campo entero de filosofía, de ética, de espiritualidad, incluso de ciencia. en la pregunta y en las respuestas de los espíritus. En las dos cosas. Menos mal que te tengo. Por eso, por eso cuando nos detenemos de verdad en una sola pregunta, descubrimos que no es una respuesta a lo que encontramos. Es casi un tratado completo. Y eso es lo que le da un carácter tan especial. Los espíritus Kardec no buscan solo informar, están buscando transformar la forma en que entendemos la vida. En el fondo, cada pregunta es una puerta y cuando la cruzamos con atención, de verdad, prestando atención, cada una de las preguntas nos lleva algo mucho más lejos de lo que imaginábamos. Y me gustaría ahora ya sí acabar con con una frase de Johana de su libro Plenitud, que dice, "El ser humano está destinado a la plenitud y solo la alcanza cuando desarrolla la sensibilidad para

bamos. Y me gustaría ahora ya sí acabar con con una frase de Johana de su libro Plenitud, que dice, "El ser humano está destinado a la plenitud y solo la alcanza cuando desarrolla la sensibilidad para percibir la belleza, el bien y la verdad que lo acercan a Dios." Bueno, ahora ya muchas gracias hasta la semana que viene. Muchas gracias a todos. Muchas gracias como siempre por vuestros mensajes, por vuestros comentarios y por todo lo que nos vais transmitiendo cada semana. Nos vemos la semana que viene. Si os quiero. Un fuerte abrazo a todos.

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