Clase 191 • Conociendo El Libro de los Espíritus • Limitaciones de los Espíritus Errantes

Mansão do Caminho 14/04/2025 (há 12 meses) 51:21 785 visualizações

» Videoaula en español - Conociendo El Libro de los Espíritus • Con Manuel Sonyer e Dolores Martinez • Clase 191 - Limitaciones de los espíritus errantes #ElLibrodelosEspíritus #espírituserrantes

Transcrição

Muy buenas tardes, muy buenas noches y bienvenidos a un aula más de Conociendo el libro de los espíritus. Mi nombre es Manuel Señor y como siempre un placer estar con todos vosotros. Buenas noches. Hola a todos. Yo soy Dolores Martínez y continuamos con limitaciones los espíritus errantes en el capítulo 6 de la vida espírita. Antes de comenzar con el tema de hoy, tenemos que hacer o haremos un pequeño repaso de las herramientas que os dimos en la charla anterior para aprender a dominar nuestras pasiones. Son herramientas realmente no no son cosas que podríamos decir con esto lo voy a conseguir, pero bueno, son herramientas. Estuvimos reflexionando sobre cómo manejarlas con sabiduría y equilibrio, reconociendo que aunque ellas pueden ser una fuente poderosa de motivación espiritual, las pasiones también requieren dirección y conciencia para no convertirse en cargas. nos dimos cuenta de la importancia de establecer límites, esos límites que a veces no sabemos poner, entendiendo que cuidar del alma también implica respetar nuestros propios ritmos, necesidades y vínculos afectivos, los nuestros propios. No debemos creer que que somos capaces de dominar nuestras pasiones sin ninguna clase de esfuerzo, porque a veces tenemos eso en la mente como que yo puedo hacerlo sola, esto es fácil para mí, ¿no? Yo solo puedo, ¿no? No, pero bueno, creemos que es fácil para nosotros, ¿no? El amor verdadero, el verdadero se dirige hacia uno mismo para que desde esa plenitud podamos servir mejor al prójimo. Si no tenemos amor por nosotros, por nuestro cuerpo, por nuestros ritmos, es difícil que tengamos paciencia para con los demás, ¿no? hablamos sobre la necesidad de buscar el equilibrio para que incluso nuestras pasiones más nobles, como la dedicación a la doctrina o el trabajo voluntario, no nos conduzcan al desgaste emocional o físico, porque podemos hacer un voluntariado algo y y estar tan cansados que nos va a desgastar emocionalmente, incluso físicamente, porque no debemos llegar al

o nos conduzcan al desgaste emocional o físico, porque podemos hacer un voluntariado algo y y estar tan cansados que nos va a desgastar emocionalmente, incluso físicamente, porque no debemos llegar al desgaste emocional, donde estaremos con un agotamiento mental y afectivo que nos puede llegar incluso generar una sensación de vacío, porque a veces cuando hacemos tantas cosas por los demás porque sobrecargas y falta de recursos para afrontar el día a día, es como que estoy muy cansada de cada vez vamos a ir haciendo menos, men menos menos hasta que puf, ya no podemos más, ¿no? Además, también la semana pasada resaltamos el valor de detenernos con frecuencia a reflexionar, preguntándonos si seguimos disfrutando de lo que hacemos, porque vamos a las reuniones, ayudamos al prójimo, vamos corriendo a ayudar al vecino que nos lo pide, vamos a visitar al enfermo, pero estamos disfrutando con lo que hacemos porque si nuestras acciones no están alineadas con nuestros valores, muchas veces queremos, pero todavía no hemos conquistado estado ese valor, aquello que realizamos no nos lleva el alma, o sea, nos desgasta porque todavía no hemos conseguido ese ese equilibrio. Por eso el autoexamen, como nos recomendaba San Agustín, es un faro que nos ayuda a mantener el rumbo para realmente conocernos y saber qué queremos o qué no queremos. Hemos de tener en cuenta la importancia de la persistencia en el trabajo, pero no hemos de perder de vista el propósito final, porque, por ejemplo, podemos querer que la gente se convierta en el espiritismo. Estamos haciendo adeptos, adeptos que que no eh que no están funcionando, que no están entendiendo. Y el propósito final es que todo el mundo entienda que hay vida después de la muerte, Jesús. Entonces, a veces perdemos ese propósito, ¿no? El propósito del por qué estamos haciendo las cosas. que no se trata de insistir ciegamente en y tengo que leerme el libro, tengo que seguir haciendo, no, sino de adaptarnos sin perder de vista el amor que nos

ito del por qué estamos haciendo las cosas. que no se trata de insistir ciegamente en y tengo que leerme el libro, tengo que seguir haciendo, no, sino de adaptarnos sin perder de vista el amor que nos mueve. Incluso cuando surgen los desafíos, voy a adaptarme porque lo que yo quiero esa autoconquista, quiero mejorarme yo mismo, quiero entender porque estoy ayudando a los demás para mí, no para conquistar un cielo o una gloria. Y esa es la verdadera manera de mostrar nuestra fe, o sea, cuando estamos trabajando, cuando empezamos a hacer cosas, cuando entendemos y y nos iniciamos en un camino de sabiduría porque empecemos a entendernos y a entender el mundo. Y el último punto lo tocamos por encima y os dijimos que hoy lo íbamos a ampliar y eso lo quiero hacer ahora, ¿no? Atrévete a salir de tu zona de confort porque hay esa zona de confort tan complicada muchas veces de salir de ella, que si mis hijos, mi familia, mi trabajo, mi eh mi grupo, mis amigos, acabamos de hablar del equilibrio, los límites y la persistencia. Y a todo esto le hemos añadido la fe, ¿no? Pero hay un punto esencial que nos quedó pendiente, la importancia de salir de esa zona de confort para cultivar veramente esa pasión espírita, porque si no lo que estamos haciendo es simplemente lo que decimos, eh, espiritistas de estar de andar por casa sin esfuerzo, porque crecer, o sea, crecer de verdad nunca ocurre en la comodidad, nunca ocurre en el movimiento del alma. O sea, siempre a través del sufrimiento, del desgaste, del darnos, del entregarnos. Es como nosotros crecemos de verdad. En ese momento, en ese instante que con fe damos un paso más allá de lo conocido, porque sabemos que nos están ayudando, es cuando cultivamos la pasión, ya sea el estudio, la divulgación, el arte, el servicio a cualquier expresión de amor por la por la doctrina implica siempre, siempre asumir riesgos. Hay muchos espiritas que no quieren asumir riesgos. Probar, equivocarse, aprender. Eso es importante. No se trata de hacerlo perfecto, sino de hacerlo con

rina implica siempre, siempre asumir riesgos. Hay muchos espiritas que no quieren asumir riesgos. Probar, equivocarse, aprender. Eso es importante. No se trata de hacerlo perfecto, sino de hacerlo con sinceridad. Muchas personas si no lo hacen perfecto, pues no lo van a hacer. El crecimiento espiritual nos exige mucho coraje y a veces nos olvidamos de eso. Coraje de enfrentarnos a una clase, coraje de hacer nuevas cosas, ¿no? Coraje para intentar algo nuevo, aunque tengamos dudas. coraje para equivocarnos sin dejar de avanzar. A veces es que no tengo dinero, es que y a veces a lo mejor quitándonos del café, haciendo otra otro tipo de de esfuerzos, podemos llegar a a eso, a ese ahorro que queremos, pues, para hacer algo, ¿no? Y nos falta humildad para reconocer que el error también es es un maestro para nosotros, que no nos queremos equivocar cuando damos una comunicación, cuando estamos ayudando a los demás y no nos entienden, cuando damos una clase. Queremos la perfección y y decir que lo hemos hecho nosotros por nosotros mismos. Pero en la pregunta 90 hay un trocito, ¿no? Que dice que dice los espíritus, lo que les falta es la voluntad. A cuán pocos de vosotros os esforzáis. O sea, los espíritus siempre nos dicen que no nos esforzamos, que no estamos a la altura de las enseñanzas, que no estamos con esa fuerza que ellos mismos nos dan. Y esas dificultades que enfrentamos normalmente no son casi nunca eh externas, siempre son internas. suelen ser nuestras propias inseguridades, el miedo a que nos juzguen, la sensación de nuestros preparados y la comodidad es la la mayor, la pereza. O sea, yo es que no puedo hacer esto, yo es que no sé, yo es que no. Bueno, ya lo haré cuando esté preparado. Sí, claro. Y si esperamos para estar preparados al 100%, quizás nunca damos vamos a dar el primer paso. Nadie está preparado cuando empieza, ni nunca estás preparado al 100% para nada. Entonces, ¿qué sería salir de la zona de confort para los espiritistas? No sabemos que tenemos que divulgar,

imer paso. Nadie está preparado cuando empieza, ni nunca estás preparado al 100% para nada. Entonces, ¿qué sería salir de la zona de confort para los espiritistas? No sabemos que tenemos que divulgar, enseñar y autoanalizarnos y aprender, como hemos dicho, ¿no? Pues a veces es hablar eh en voz alta por primera vez en una reunión espiritista, pues haciendo una oración, compartir un mensaje que hemos leído, ofrecer ayuda en una tarea que antes no habíamos intentado. Oye, mira, pues esta esta fiesta que estáis montando, eh, para los niños, esto de hacer bocadillos, yo, mira, no sé, pero voy a intentarlo. A veces es proponer nuevas actividades para incentivar al grupo. Claro, pero muchas veces se proponen, "Oh, yo quiero hacer cosas, oh, yo cuando dices, hazlas tú, no. Lo que queremos es que lo haga el grupo, que lo haga otro. Siento uno mismo el que las realice. Si yo quiero eh dar de comer a los niños, voy a buscar yo la entidad, voy a buscar el sitio, voy a buscar la zona. Claro, es que el grupo espírita tiene que ayudar. mueve tú, haz tú y los demás que se unan, ¿no? Todo eso es movimiento espiritual, todo eso es valentía. La espiritualidad superior no nos exige perfección. ¿Qué nos pide? Voluntad sincera. Y si recordamos el evangelio según el espiritismo que nos dicen en el capítulo 23, "A los que hacen el bien, los buenos espíritus les tienden la mano." O sea, si lo sabemos, lo tenemos tan claro, ¿por qué siempre tenemos ese miedo y nunca proponemos, nunca salimos de nuestras zonas del confort? Y muchos salen de la zona del confort por su orgullo, porque quieren resaltar, no, no hablo de aquellos que están con sencilidad, con humildad, que quieren ser trabajadores y a veces no saben cómo enfrentarse. ¿Por qué? Porque este capítulo del evangelio o esta frase nos dice que no estamos solos, que al menor gesto de entrega, la espiritualidad amiga se acerca, nos asiste y nos inspira. Cuántas veces yo a compañeras he oído cuando se han quedado solas ante una clase y tener que hacer

os solos, que al menor gesto de entrega, la espiritualidad amiga se acerca, nos asiste y nos inspira. Cuántas veces yo a compañeras he oído cuando se han quedado solas ante una clase y tener que hacer la clase y decir, "Ostras, me ha salido, qué inspirada he estado. Nunca nos nos fallan." Es muy fácil declararse espiritista desde la comodidad del hogar, sin comprometerse con la asistencia al centro, observando desde fuera, criticando lo que no nos agrada, sin aportar el crecimiento al crecimiento colectivo y diciendo, "Oh, tenemos que hacer pases, tenemos que hacer esto, tenemos que hacer lo otro." Pero h nunca están para abrir la puerta, nunca se está para barrer. La lo verdaderamente desafiante es convivir con los compañeros, participar y que tener esas críticas, colaborar y esforzarse por ser un ejemplo vivo del cristianismo que predicamos. El católico pues será salir de las procesiones, llevar el santo, pero nosotros se nos pide ese esparcimiento del espiritismo, ese aprendizaje en nosotros mismos y conseguir que los centros espíritas sean realmente centros de amor, de paz, de solidaridad entre todos. Claro, cultivar esa pasión espiritista que nos mueve, que es el amor a Jesús, la creencia en la vida después de la muerte, la ayuda al prójimo, la fe en los postulados espíritas, es todo eso, ¿no? Que es lo que es la pasión, que es nuestras creencias, es el verdadero acto de amor. O sea, realmente poner en práctica todo eso a través de la fe, del trabajo, pero de los trabajos que nos tocan como espiritistas. Es que estoy tan acostumbrada a que las personas, no, yo en mi casa no puedo, no debo, tengo problemas, debíamos implicarnos profundamente fuera de nuestra zona de confort si queremos crecer. Francisco de Asís no se quedó en su casa. Clara de Asís tampoco. Teresa de Ávila salió. Pero tantos y tantos ejemplos que tenemos que nadie, los apóstoles, ninguno se ha quedado en su zona de confort esperando. Pedro no esperó a que sus hijos crecieran. No, todos hicieron esfuerzos,

lió. Pero tantos y tantos ejemplos que tenemos que nadie, los apóstoles, ninguno se ha quedado en su zona de confort esperando. Pedro no esperó a que sus hijos crecieran. No, todos hicieron esfuerzos, sacrificios e entregas. No esperaron tener dinero para ir predicando y poder comer, poder hacer cosas, ¿no? Sino a medida que lo tenían, tenían fe en que después se los ayudara. Es aquel capítulo que dice que hasta los pájaros comen, ¿no? Amar lo que hacemos. Implica también aceptar que a veces vamos a fallar, pero seguiremos. La zona de confort puede ser cómoda, sí, y lo es. Y a veces no nos damos ni cuenta que estamos en la zona de confort, pero también se vuelve una prisión invisible. Atrevernos a salir de de ella es honrar la vida, el llamado interior y el propósito espiritual que late en nosotros. Por eso la gente se desafía nada más hace eh kilómetros, carreras, porque el alma que se mueve, aunque tropiece evoluciona. Eso siempre. Qué callado estás. Es que estaba todo muy bien hasta ahora. Sí, sí. Vamos a tomar la idea que antes ha comentado Loli, donde San Agustín nos recomendaba hacer ese examen de conciencia cada noche antes de dormir porque es muy importante para autoconocernos. Esta práctica consistía en revisar todas las acciones del día, todo lo que nos acordemos, por supuesto, reflexionar sobre lo que hemos hecho, lo que se puede haber hecho mejor, quizás ver también dónde hemos fallado. Todo eso con el propósito de mejorar moralmente día al día. Recordemos que Kin dice que se conoce al espírita por el esfuerzo en intentar superar sus debilidades, sus malas inclinaciones y demás, ¿no? En el libro de los espíritus, en la pregunta 919, los espíritus citan justamente cómo hacer esto. Nos hablan de conócete a ti mismo. Y en la 919 están hablando de San Agustín, que practicaba cada noche esa revisión íntima de su jornada de todo el día, ¿no? se preguntaba, por poner un ejemplo, no estábamos allí, ¿no? Pero a ver, ¿en qué he fallado? He faltado algún deber en sus concesiones, ¿no? He

e esa revisión íntima de su jornada de todo el día, ¿no? se preguntaba, por poner un ejemplo, no estábamos allí, ¿no? Pero a ver, ¿en qué he fallado? He faltado algún deber en sus concesiones, ¿no? He faltado algún deber de los que tenía, de los compromisos que tenía. Ese deber, fijaros, extrapolarlo al espiritismo, a nuestra obligación de de acudir al centro para poder hacer esa caridad cristiana, ¿no? Es que a veces nos lo tomamos como una imposición, ¿no? Y no nos gustan las imposiciones, por lo tanto, no vamos. Pero él se preguntaba, ¿he fallado en algún deber que tenía hoy? ¿He conseguido actuar con caridad en las acciones de mi día a día? ¿He sido justo en todo lo que he hecho, en todo lo que he juzgado? Y una de las preguntas más importantes que se hacía, ¿tengo algo de lo que arrepentirme? Parece que es un ejercicio fácil, pero es uno de los caminos más seguros hacia nuestro propio perfeccionamiento moral, porque nos va a permitir que nuestro alma despierte, que nuestra conciencia sea más consciente, que nos podamos encaminar hacia la verdadera reforma interna. ¿Por qué decimos todo esto? Después del de la de la COVID o del COVID, eh mucha gente dejó de ir al centro y se acostumbró mucho a internet. Ahora otra vez vuelve los centros, pero el contacto humano es muy importante. Unos porque se volvieron muy mayores, otros porque no querían ir por la noche, otros porque no, bueno, pues propongamos actividades durante el día por la mañana, propongamos ese eh acompañar a alguien, hacer algo para esa divulgación, para ese sentimiento espiritista que tenemos dentro. No estamos hablando de dejar la caridad, al contrario, estamos hablando de que todo se puede integrar dentro. ¿Acaso creemos que Jesús necesitaba de los apóstoles? Somos seres que vivimos en sociedad, en grupo, grupales, porque nos apoyamos unos a otros. Pero vamos a continuar ahora con la pregunta del libro de los espíritus que viene ahora, que nos invita a mirar más allá de la muerte física para que

grupo, grupales, porque nos apoyamos unos a otros. Pero vamos a continuar ahora con la pregunta del libro de los espíritus que viene ahora, que nos invita a mirar más allá de la muerte física para que podamos llegar a entender qué es lo que permanece en nosotros después del desencarne. Y sobre todo porque algunas pasiones siguen acompañándonos cuando estamos en la vida espiritual. Pero ya sabemos lo que son las pasiones, ¿no? Ya la hemos las hemos trabajado. Yo creo yo creo que se ha quedado bastante claro. Es la pregunta 229 que dice así. ¿Por qué los espíritus al dejar la tierra no se liberan de todas sus malas pasiones puesto que ven sus inconvenientes? La pregunta está muy bien formulada y creo que la respuesta está superb porque dice, empieza diciendo, tienes en ese mundo, el plano físico, a personas que son envidiosas en extremo. ¿Crees acaso que tan pronto como lo abandonan van a perder ese defecto? Eso es lo primero que dicen los espíritus. Se les queda luego que parten de la tierra, sobre todo aquellos que han alimentado pasiones muy intensas, una especie de atmósfera que los circunda y les hace conservar todas esas cosas negativas, porque el espíritu no está desprendido por completo de la materia. y dice, "Solo por momentos entre vee la verdad como para señalarle el buen camino." Vamos a detenernos un momento en la pregunta porque creo que es muy muy profunda. ¿No sería lógico pensar que al liberarnos de las ataduras del cuerpo físico, contemplar la realidad en el plano espiritual con una mayor claridad? Podríamos decir, los espíritus tendrían más facilidad para abandonar instantáneamente los vicios, los defectos. Ahí sí, yo sé que soy así. Voy a intentar cambiar porque ahora ya estoy en otro plano y ahora lo voy a dejar todo. Claro. Pues esta respuesta de los espíritus nos invita a reflexionar y mucho sobre la continuidad de la vida espiritual más allá de la muerte del cuerpo físico. ¿Por qué? Porque si analizamos la frase, la que nos hace reflexionar de verdad cuando nos dice,

reflexionar y mucho sobre la continuidad de la vida espiritual más allá de la muerte del cuerpo físico. ¿Por qué? Porque si analizamos la frase, la que nos hace reflexionar de verdad cuando nos dice, "¿Tenéis en ese mundo personas que son envidiosas?" Pon un ejemplo cualquiera, en extremo, ¿crees que tan pronto como abandone el cuerpo físico lo van a perder? no nos están dando la respuesta, nos están pidiendo que nosotros la analicemos. Vamos a pensar esto. Muchas veces creemos que la muerte es como una goma de borrar, ¿no? De borrar un lápiz, que al morir todo lo malo desaparece automáticamente y que de pronto somos sabios, libres, alegría, qué alegría. ¿Para qué esforzarse ahora? Bueno, el espíritu no cambia por el simpleo desencarnar. No es la muerte la que transforma al espíritu, sino la conciencia, el esfuerzo, la voluntad de crecer. Eso sí nos hace cambiar. Por eso hemos dado esas herramientas para las pasiones y hemos hablado como espiritistas lo que podemos hacer para conseguir movilizar todo nuestro interior. Esta respuesta que nos dan los espíritus es rompedora con las creencias que había en aquel momento. Hablamos del siglo XIX, incluso hoy en día. Bueno, aún subsisten en el inconsciente de gran parte de la humanidad. Es verdad. Vale. ¿Y qué es esa verdad? esa creencia que subsiste en el inconsciente, pues que nos volvemos perfectos con la muerte, ¿no? Entonces, muchas veces escuchamos frases como, "Ya está descansando, ahora es un ángel, ahora me protege." Alguien que a lo mejor llevaba una vida totalmente disola, pero ahora me protege. Al morir todos se vuelven buenos o incluso no hay que hablar mal de los muertos, ¿no? Estas expresiones es verdad, nacen del cariño de las personas que han convivido con ellos, de respeto para quienes han partido y son formas humanas que tenemos de consolar y dear la memoria de aquellos que han partido. Pero los espíritus han encargado de aclararnos que con la muerte no se transforma mágicamente al espíritu. La desencarnación no va a aborrar ni

consolar y dear la memoria de aquellos que han partido. Pero los espíritus han encargado de aclararnos que con la muerte no se transforma mágicamente al espíritu. La desencarnación no va a aborrar ni defectos, ni debilidades, por supuesto, tampoco perfecciones y no convierte a nadie por sí sola en un ser iluminado y de luz. O sea, incluso aquellas comunicaciones que nos dan algunos espíritus que creemos que porque son espíritus ya no están diciendo la verdad, no hay que analizarlas. Como nos dice Kardec en el libro de los medios imaginemos por un momento a esas almas que durante su existencia terrena, cuando estaban en el cuerpo físico, se han dejado arrastrar por la envidia, por poner un ejemplo, que es ese sentimiento que es muy corrosivo, que es capaz de empañar el corazón y nublarnos el juicio muchas veces. la envidia y tanto que nubla el juicio. ¿Acaso creemos sinceramente que al cruzar el umbral de la muerte esa inclinación va a desaparecer como por arte de magia? La experiencia cotidiana el día a día, nos demuestra que los hábitos, tanto si sean buenos como son malos, se haigan profundamente en nuestro ser y que es muy difícil cambiarlos. Las pasiones cuando son intensamente cultivadas se convierten en parte de nuestra naturaleza íntima y muchas veces ni las vemos. Antes las ven los demás que nosotros mismos. Lo que ocurre con la desencarnación en realidad es que el espíritu continúa siendo quien es con sus virtudes, con sus pasiones, con sus apegos y con sus aprendizajes pendientes. Lo que hoy para nosotros los espíritas resulta tan natural, tan razonable, tan normal en su momento, siglo XIX, fue una idea totalmente revolucionaria. Vino a romper con muchas de las creencias establecidas sobre la vida después de la muerte. Y es que la evolución espiritual no es un premio automático que recibamos por el hecho de haber muerto, ay, ya evoluciono y ya estoy en el cielo con los ángeles, con Dios y alguien tocando el arpa. No, yo estoy pensando que si no hubieran salido de su zona de confort,

bamos por el hecho de haber muerto, ay, ya evoluciono y ya estoy en el cielo con los ángeles, con Dios y alguien tocando el arpa. No, yo estoy pensando que si no hubieran salido de su zona de confort, nosotros seguiríamos creyendo todavía que se mueren y son angelitos. es el resultado de un camino que recordemos con todo nuestro esfuerzo, con toda nuestra conciencia, con todo nuestro amor para llegar a ese cambio. Una cosa es honrar la memoria de los seres que partieron con todo el respeto y otra es suponer que han alcanzado la perfección por el simple hecho de que han desencarnado. con la afirmación que nos hacen los espíritus. Nos están demostrando que la muerte no es una transformación mágica ni es algo instantáneo. Yo ya boom, muero y voy a la luz y soy un ángel y un ser de luz. Nos ayuda desde lo psicológico, desde lo espiritual a comprender que por mucho amor que sintamos por quienes han partido, ellos no se convierten automáticamente en espíritus puros y perfectos. Y el ayudarnos con esta pregunta, hemos llegado ahora a entender que nuestros seres eh queridos de repente no se vuelven ángeles, pero ha sido todo un proceso psicológico y emocional porque claro, yo amo tanto ese ser querido que para mí es un ángel, pero hemos hecho ese cambio psicológico y bueno, sí, mi madre eh no era un ángel, para mí lo era, pero tiene que pasar un proceso, tiene que depurarse todavía con esta puesta, la verdad es que representa un verdadero avance en la comprensión de la vida después de la muerte. Un salto psicológico importantísimo y profundo que rompe con aquella idealización que nos invitaba a mirar al ser espiritual como un ideal. No, no, ahora lo vemos con realismo, con compasión, con conciencia evolutiva. Ahora somos capaces de saber que esa persona que ha desencarnado, ese padre, ese hermano, ese amigo, ese hijo, necesita también de oraciones, necesita de nuestro amor, que aún estamos aquí. Y eso es muy importante. Nuestras cualidades morales, los hábitos y las pasiones del alma no

ermano, ese amigo, ese hijo, necesita también de oraciones, necesita de nuestro amor, que aún estamos aquí. Y eso es muy importante. Nuestras cualidades morales, los hábitos y las pasiones del alma no desaparecen simplemente por haber dejado el cuerpo material. El espíritu cuando desencarna conserva su individualidad y su carácter. Y eso es muy importante, lo tenemos que entender. Cualquier espíritu encarnado que ha alimentado pasiones intensas, envidia, orgullo, ira, egoísmo o lo que sea, no se libera automáticamente de ellas por el desencarnar, va a permanecer adeado, como dicen los espíritus, de esa especie de atmósfera fluídica que va a reflejar como sí es verdaderamente su estado moral. ¿Quieres hablar? Sí. Bueno, eh vamos a ver. Hemos estado ahora ya hablando un poco de al desencarnar, que ya estamos entendiendo psicológicamente cómo son y sabemos que al desencarnar, especialmente aquellos que alimentaron esas pasiones vementes, conservan a su alrededor una especie de atmósfera, como ha dicho Manolo, ¿no? Pero no se trata de una atmófera física palpable, sino de una emanación fluídica impregnada de las vibraciones de esos pensamientos y sentimientos persistentes que salen desde dentro, desde el alma, ¿no? Desde lo que somos. Es como si lleváramos con nosotros un eco de nuestras antiguas inclinaciones que aún influyen en nuestras percepciones y nuestro estado de ánimo. No estamos completamente desprendidos de esas ligaduras ligaduras. Si ocurre cuando estamos encarnados, desencarnados también sigue pasando lo mismo. Esa atmósfera que sirve uno para encarnados que desencarnados está formada por los pensamientos, sentimientos y deseos que cultivamos en vida. siguen afectándonos y en muchos casos nos impiden elevarnos o ver con claridad las verdades espirituales. Cuando muero sigo siendo la misma y aunque sé que estoy en otro mundo, no consigo elevarme para poder hacer ese cambio, porque tampoco sé que los tengo muchas veces porque no me autoanalizo. Claro. Y es todo un conjunto. Ese

la misma y aunque sé que estoy en otro mundo, no consigo elevarme para poder hacer ese cambio, porque tampoco sé que los tengo muchas veces porque no me autoanalizo. Claro. Y es todo un conjunto. Ese ambiente del que nos habla la respuesta es muy significativo. Es el resultado de lo que hemos cultivado en nuestro interior. O sea, nos está diciendo quién somos realmente. Si durante toda una vida alimentamos la envidia, el orgullo y el deseo de poder o de vanidad, esos elementos van a formar parte de nuestro campo vibratorio. Entonces, nosotros cuando estemos en otro plano queremos ser los mismos. Seguiremos teniendo envidia de aquellos que se elevaron, eh, seguiremos teniendo orgullo porque pensamos que fuimos alguien en la tierra, que no nos merecemos lo que nos está pasando entre otras muchas cosas. Y aunque nos liberemos del cuerpo físico, esa atmósfera, ese magnetismo sigue con nosotros. Esa esfera psíquica también la hemos llamado muchas veces psicoesfera. Es el campo de energía sutil, ¿no?, que nos rodea a cada espíritu, que ya hemos hablado de ella, pero vamos a hacer un poquito de compendio y es el conjunto de vibraciones mentales, emocionales y espirituales que nos rodean, generadas por nuestros pensamientos, sentimientos y actitudes. Claro, cada persona, cada grupo, cada hogar o incluso ciudad irradia una energía psíquica que se forma y se mantiene según el estado moral, emocional y mental de quienes locomponen. Cuando morimos también ocurre lo mismo. Podemos imaginar la psicosfera, pues como una especie de atmósfera invisible que no se ve, pero que la podemos sentir. Y vamos a hacer un explícame que la podemos sentir. Podemos hacer eh, por ejemplo, todos en algún momento hemos entrado en un lugar y hemos recibido una energía pesada, o sea, uf, no me cuesta a respirar. Por el contrario, hemos sentido paz en determinados ambientes, o sea, estoy en este sitio, en esta casa, qué a gusto estoy. Eso es la psicosfera actuando. Los espíritus, tanto encarnados como desencarnados, están

ario, hemos sentido paz en determinados ambientes, o sea, estoy en este sitio, en esta casa, qué a gusto estoy. Eso es la psicosfera actuando. Los espíritus, tanto encarnados como desencarnados, están inmersos en esa red de vibraciones, todos. Y cada uno lleva consigo una especie de nube mental. Por eso no ven, no pueden cambiar porque siguen esa nube mental compuesto por lo que piensan, lo que sienten y lo que vibra. Esa nube es su psicosfera personal. Y en el caso de los espíritus que desencarnan, aún apegados esas pasiones intensas, como nos dice la pregunta 229, esa psicosfera se vuelve densa, opaca, incluso limitante, o sea, nos limita para poder evolucionar hasta que nosotros no hagamos ese autoconocimiento o ese entendimiento. Es como una envoltura fluídica que su visión clara no lo no lo consigue hacer, ¿no? y nos los mantiene atados aquello que realmente son. O sea, no ven claramente. Por eso el trabajo espiritual no solo es aprender a servir o servir hoy en día para nosotros, sino también vigilar lo que sentimos, pensamos y proyectamos, porque eso va a formar parte de nuestra psicosfera y nos lo vamos a llevar al otro plano. Y esto, a su vez influye en los ambientes que habitamos y los vínculos que atraemos. Es que muchas veces pensamos que lo que pensamos es nuestro, no va a ningún sitio. Claro, no lo es. Y entonces que es cuando hablamos nosotros de la ley de afinidad que nos enseñan los espíritus, encarnados o desencarnados se atraen según la naturaleza de sus pensamientos, de sus sentimientos o de sus intenciones incluso. O sea, la intención cuenta. Es decir, nos sentimos a gusto en ciertas psicosferas porque vibran en sintonía con nuestro estado interior. Así como una melodía armoniza con otra que tiene la misma frecuencia, nuestras emociones, valores y deseos o pasiones nos conectan con ambientes y personas afines. Si estamos en paz, nos sentiremos cómodos en espacios donde reine la serenidad y estaremos a gusto. Pero si vivimos en la queja, vamos a tener

o pasiones nos conectan con ambientes y personas afines. Si estamos en paz, nos sentiremos cómodos en espacios donde reine la serenidad y estaremos a gusto. Pero si vivimos en la queja, vamos a tener ambientes cargados de descontento. O sea, estaremos siempre con gente que estará descontento y siempre quejándose. La afinidad no es solo una coincidencia emocional, es una ley espiritual en acción. Y esta ley no solo se aplica a nuestras amistades o afinidades humanas, también termina los vínculos con los espíritus que nos rodean y las sintonías que establecemos. Ahora ya todo aquello que empezamos hace ya mucho tiempo a explicar, creo que ahora mismo es como, ay, cómo lo entiendo, está empezando a cuerpo, cómo lo entiendo, ahora sí que lo sé, lo entiendo, pero ahora hemos de profundizar en ese entendimiento. Por eso hemos de elevar nuestros pensamientos, hemos de transformar la psicosfera en la que vivimos y poco a poco también nuestra compañía espiritual. Vamos, no basta con que me calle y diga lo que pienso, sino que además si quiero evolucionar y quiero cambiar no tengo que pensarlo. Qué bueno. Claro, por esa elevar nuestra nuestros pensamientos, transformamos la psicofera en la que vivimos y poco a poco también nuestra esa compañía vamos a irla cambiando. Claro, si pensamos en un pensamiento de odio o rencor persistente, porque odio a mi suegra, porque odio a mi exmarido, porque odio a la vecina, no pueden volver y cargar nuestro ambiente y atraer sintonías afines. En cambio, un pensamiento de gratitud, esperanza, serenidad lo ilumina, ilumina todo nuestro campo espiritual. Es muy curioso, pero eso sucede con personas que piensan mal de alguien y están toda la vida pensando mal de ese alguien. No importa que lo haga bien o lo haga mal, porque has entrado en una sintonía, en un círculo donde ya estás afinizando con ese pensamiento y no te lo puedes quitar. Por eso, bueno, pues muchas veces dices, Alan Cardec no utilizó directamente el término psicosfera, ¿no? En el libro de los

culo donde ya estás afinizando con ese pensamiento y no te lo puedes quitar. Por eso, bueno, pues muchas veces dices, Alan Cardec no utilizó directamente el término psicosfera, ¿no? En el libro de los espíritus, pero el concepto aparece de forma implícita cuando hablamos de la envoltura perespiritual, del fluido universal y de cómo el pensamiento es una fuerza creadora que irradia a nuestro alrededor, que atrae, que nos envuelve, ¿no? Por eso dice una especie de atmósfera, ¿no? Lo está llamando psicosfera. Pero en cambio la literatura espita, la más contemporánea, como las obras psicografiadas por chicos aviar, sobre todo la a través de Andrés Luis, utiliza mucho el término psicoesfera para explicar cómo esa envoltura energética personal puede facilitar o dificultar tanto el trabajo mediúnnico como el intercambio espiritual o a veces puede facilitarlo haciendo que esos espíritus afines se encajen con nosotros y nos lleven por donde no debemos. Pero antes, si os acordáis de Manuel Swordenbor, que fue un científico, filósofo y místico sueco antes de Kardec, 1600 y pico, sí, comenzó su carrera como ingeniero y estudios y estudioso de la ciencia, pero afirmó en una cierta época de su vida haber tenido experiencias espirituales y visiones del mundo espiritual. Y entonces desde aquel momento, él hubo un momento que se decidió, o sea, que salió de su zona del confort y escribió extensamente sobre el cielo, el infierno, sobre los ángeles, la vida después de la muerte, desarrollando una interpretación simbólica y espiritual de la Biblia. O sea, según lo que él sus visiones, lo que veía, lo que notaba, realmente es magnífico, ¿no? Sus lecturas. Entonces, en el libro de historia del espiritismo, Girartur Colandile, podemos leer eh una cosa que relacionada con la psicosfera en este texto, porque nos dice eh Conan Doile que decía Swenderborg. Suenderborg sostenía que se había formado una densa nube alrededor de la tierra debido a la crudeza psíquica de la humanidad y que de vez en cuando había una especie de

an Doile que decía Swenderborg. Suenderborg sostenía que se había formado una densa nube alrededor de la tierra debido a la crudeza psíquica de la humanidad y que de vez en cuando había una especie de juicio y una limpieza, ¿no? Así como una tormenta eléctrica limpia la atmósfera material. O sea, fijaros como ese concepto existía, no estaba en las palabras, pero existía. Eso en Denbor lo explica Conan Doiler también lo explica eh, de lo que decía el otro, ¿no? Y vemos como en vemos como en pleno siglo XVI ya se hablaba de la de la psicosfera de otra manera, pero hay una cosa muy interesante que la psicosfera es contagiosa, se contagia. Explica eso también. Vamos a explicarlo a nuestras eh, porque cuando a veces nos decimos, "Bueno, ¿por qué tanta gente se junta para asesinar a alguien, se se juntan dos y deciden matar, violar, asesinar?" Porque eh y esta y esa psicosfera que se contagia, podemos ver lo que esas vibraciones mentales y emocionales van a influir en el ambiente y en las personas con las que convivimos y al mismo tiempo también nos dejamos influenciar por lo que otros emiten hasta poder captar o captar nosotros a los otros. Claro, cada pensamiento, cada emoción genera una energía que es como un imán. Esa energía se irradia a nuestro alrededor formando nuestra atmósfera espiritual y personal y podemos irradiarla a los otros y también envolverla a los otros. Entonces podemos llegar a hacer grandes desastres en conjunto. Cuando entramos en contacto con esas personas, nuestras esferas psíquicas interactúan, se mezclan, se afectan unas con otras, o sea, están prácticamente se conectan. Por eso, si alguien está con ira, tristeza, odio o miedo y no trabaja interiormente esos sentimientos, puede impregnar el ambiente de esa carga vibratoria, afectando el estado emocional de quienes están cerca. O sea, estoy triste, voy a poner triste a todo el mundo. Si siento odio, voy a hacer también esa carga de odio, que los demás sientan ese odio. Y sobre todo si estas personas están

uienes están cerca. O sea, estoy triste, voy a poner triste a todo el mundo. Si siento odio, voy a hacer también esa carga de odio, que los demás sientan ese odio. Y sobre todo si estas personas están vulnerables o con bajas defensas espirituales, cuando decimos, "Es que, ¿cómo se pueden unos chicos jóvenes juntarse para asesinar, para esto, para lo otro? ¿Cómo se encuentran, no? Esas personas pues ese es ese es este método, ¿no? Este esta psicosfera, esta atracción psicológica y física que que hacemos. En el libro Misioneros de la Luz, Andrés Luis nos dice que existen más naciones de naturaleza psíquica que envuelven a la humanidad proveniente de las colonias de seres desencarnados que rodean la Tierra. O sea, la esfera física puede estar de envuelta de una esfera psíquica de las colonias que hay de seres perturbados. Claro. Y en los mensajeros de en los mensajeros, André Luis también nos dice, "Disamciadamente las emisiones vibratorias de la humanidad encarnadas son de naturaleza mucho más baja si se refieren a la mayoría de las criaturas terrestres. Estas regiones están llenas de residuos oscuros, o sea, en el mundo espiritual de materia mental proveniente de encarnados y desencarnados de baja condición. lo que emitimos desde los dos planos, cómo nos circunda, cómo está, ¿no? A ver, pero seamos positivos, lo opuesto también sucede. Eh, una persona que sea capaz de tener pensamientos elevados, paz interior, buenos sentimientos, simplemente con su presencia es capaz de armonizar el ambiente. Solo con la presencia puede limpiar, puede, ¿no? Bueno, es lo es que yo lo veo muy duro que llegar a ciertos ambientes y que puedas limpiar el ambiente tienes que estar muy elevado también, pero sí armonizarlo, yo lo veo eso como más lógico, ¿no? Puede por lo menos puede colaborar en los mensajeros. También podemos continuar leyendo, como nos dice Andrés Luis en hacen una excursión al plano, no han llegado todavía al plano físico, ¿vale? y está comentando lo que ven. Están penetrando por esas al grupo

én podemos continuar leyendo, como nos dice Andrés Luis en hacen una excursión al plano, no han llegado todavía al plano físico, ¿vale? y está comentando lo que ven. Están penetrando por esas al grupo que lo acompaña, dice, "Estamos penetrando en la esfera de vibraciones más fuertes de la mente humana, ¿sí? Esferas más fuertes de la mente humana que no están en la propia Tierra." Dice, "Nos encontramos a gran distancia de la corteza. Sin embargo, ya podemos identificar desde el principio la influencia mental de la humanidad encarnada. Imagínate hasta dónde lo llevamos, ¿no? Esa, o sea, o sea, que morir no significa de repente que lo veamos todo claro y vamos a cambiar. No, no creo que ha quedado claro que no. Continúa diciendo Andrés Luis, grandes batallas se desarrollan en estos planos y miles, miles de hermanos abnegados aquí se dedican a la misión de enseñar y consolar a todos los que sufren, porque el apoyo divino no falta en ninguna parte. Creo que es muy importante entender que el plano espiritual está en constante ayuda a todo aquel que quiere ser ayudado. Y eso es algo que debemos tener en cuenta, porque la transmisión de la psicosfera, como he dicho antes, no es verbal, no es porque yo hable, voy a invadir su psicosfera tal. Es tan sutil que sucede en el plano mental, en ese sutil plano mental que desconocemos, como si nuestros campos espirituales se tocaran, ¿no? Yo ahora tengo pensamientos y la invado a ella sin que ella se dé ni cuenta o viceversa y más si ya está todo unido, no solamente sus pensamientos, sino todas las emisiones de nuestro alrededor. Cuando es algo a gran escala es brutal. Y lo malo de esta influencia es que es silenciosa, pero muy poderosa. Por eso es importante que seamos capaces de vigilar nuestros pensamientos, nuestras emociones y nuestras pasiones. No solo por nosotros, sino porque somos capaces de afectar directamente la vibración de los espacios que habitamos de nuestro hogar, nuestro espacio de trabajo, cuando vamos por la calle a las personas que nos

or nosotros, sino porque somos capaces de afectar directamente la vibración de los espacios que habitamos de nuestro hogar, nuestro espacio de trabajo, cuando vamos por la calle a las personas que nos rodean y no somos conscientes ni nos damos cuenta. André Luis en los libros chicografiados por Chico Xavier explica que tanto en los hogares como en los centros espíritas y hasta en los hospitales, la caridad del pensamiento de los que allí están presentes es capaz de atraer entidades afines, afines al dolor, afines a la desesperación que hay en ese momento. Pero también si se está en oración y se está en una sintonía agradable, se puede crear un ambiente protector y armonioso. En nuestra mano está utilizarlo de una forma o de otra. Esta influencia energética o lo que hemos llamado psicoesfera, lo que se llama ya psicosfera, no solo afecta al ambiente físico, sino que también refleja el estado íntimo de los espíritus que la generan, influye en nosotros y también influye en quienes rodean a nuestro pensamiento, a lo que estamos emanando en este momento. Por eso resulta fundamental entender que el desprendimiento de las, digamos, imperfecciones no es un proceso gradual, una labor de purificación que a menudo se va a extender a lo largo de múltiples existencias. Si en una vida a veces no somos capaces de dejar de fumar, imaginemos dejar vicios que a lo mejor son vicios íntimos, pensamientos, cosas que los demás ni saben que tenemos. Esto debe llevarnos a realizar una profunda reflexión sobre nuestra propia existencia. Las pasiones que alimentamos hoy, los vicios a los que nos integramos, no desaparecen en el último suspiro. van adheridas a nuestro periespíritu, a esa envoltura sutil que sobrevive al cuerpo y nos van a acompañar en el mundo espiritual, influyendo sobre todo en nuestro estado y dificultando nuestro progreso porque no estamos capacitados para ver más allá por esa atmósfera que dicen los espíritus que creamos a nuestro alrededor. La muerte del cuerpo físico

en nuestro estado y dificultando nuestro progreso porque no estamos capacitados para ver más allá por esa atmósfera que dicen los espíritus que creamos a nuestro alrededor. La muerte del cuerpo físico simplemente es una etapa, no es el final de nuestra evolución. Entonces, tenemos que aprender a prepararnos para ese momento también, porque aquí en la vida física podemos hacer un paralelismo si lo miramos bien con lo que nos enseña Kardec en el cielo y el infierno, cuando hablamos de lo cuando nos desprendemos, cuando encarnamos, cuando desencarnamos. En la primera parte del cielo y el infierno, cuando se habla del paso de la vida corporal a la espiritual, se nos recuerda que el espíritu desencarnado es exactamente el mismo que la Tierra, con los mismos gustos, con las mismas inclinaciones, con las mismas tendencias, solo que no tiene el velo del cuerpo físico, aquel cuerpo material que queda aquí. Y por eso a veces en algunos determinados momentos puede tener la claridad necesaria para ver cuáles son sus defectos. Esos momentos de claridad podríamos determinarlos como si fuesen una especie de ventanas, ¿no?, que se abre durante un momento y puedes ver más allá. Son instantes en los que el espíritu es capaz de vislumbrar una verdad más elevada. No te abro la puerta, veo dónde puedes ir, pero tienes que ser tú el que de el paso para salir. Y para salir de ahí tienes que dejar tus vicios, tus pasiones, como mínimo dominarlas, controlarlas poco a poco. Esas ventanas no bastan si no somos capaces nosotros de construir ese puente para pasar. ¿Y cómo lo vamos a construir? ¿Cómo lo podemos hacer? con esfuerzo moral, con trabajo interior, con autoconocimiento, con el famoso conócete a ti mismo, con la decisión de transformar nuestras pasiones en virtudes. Y estamos hablando ya del plano espiritual, o sea, vislumbramos ese momento, pero si no nos ponemos manos a la obra, no vamos a hacer nada. La luz de la verdad no se extingue por completo para los espíritus aún más imperfectos. Todos en algún momento

vislumbramos ese momento, pero si no nos ponemos manos a la obra, no vamos a hacer nada. La luz de la verdad no se extingue por completo para los espíritus aún más imperfectos. Todos en algún momento tenemos ese momento de lucidez. Pueden ser destellos más largos, menos largos, pero durante ese momento se puede entrever la realidad, vislumbrar el camino del bien, ver nuestros defectos que tengo que cambiar. Uy, pues yo no sabía que había tratado así a mi esposa, a mi hijo, a mi marido, a mis compañeros de trabajo, a mis compañeros de la casa espírita. Entonces, ahí es donde comprenderé las malas pasiones que tengo, lo que me ha causado estar donde estoy. Y ese será el primer paso para empezar a cambiar. Y me doy cuenta que aún me están causando daño todo eso no es como una guía tenue, ¿no? Muy sutil, una señal que está indicando a los que ya están en el plano espiritual la dirección correcta, pero que aunque no tengan ahora mismo la fuerza la caridad para seguir de manera constante, ya se les está diciendo por aquí. Pensemos que además los espíritus nos dicen y nos aclaran que todos los espíritus desencarnados en algún momento entrevenidez que les muestra el camino. Entonces, no estamos nunca solos, ¿no? Sin embargo, esos momentos a veces no son suficientes por sí solos porque requieren voluntad, esfuerzo, sincero deseo de transformación. Esta idea está profundamente vinculada con la ley del libre albedrío y la justicia divina. Porque muchas veces decimos, "Ay, ¿por qué me pasa esto? ¿Por qué Dios deja que nos que suframos?" No, no. Es nuestro libre albedrío, que por un lado es una virtud y por otro lado, como la utilizamos a veces es un gran laste. Cada espíritu debe recorrer su propio camino de evolución aprendiendo de sus errores y esforzándose para corregirlos. Y muchas veces es a lo largo de múltiples existencias, no en una. Esto nos enseña que la vida en la tierra es una oportunidad invaluable para progresar moralmente, sobre todo cuando tenemos la oportunidad, como en

s es a lo largo de múltiples existencias, no en una. Esto nos enseña que la vida en la tierra es una oportunidad invaluable para progresar moralmente, sobre todo cuando tenemos la oportunidad, como en esta vida, de conocer algo como el espiritismo o como cualquier otra filosofía que nos lleve a ser mejores cada día. Aprovechemos el momento porque no sabemos qué pasará en la siguiente encarnación. Tampoco debemos esperar a estar en la vida espiritual para cambiar, porque está en nuestras manos empezar ahora, aunque estemos encarnados. la envidia, el odio, el orgullo, todas esas pasiones que nos encadenan al sufrimiento, podemos empezar a superarlas desde el presente con trabajo interior, con autoconocimiento, poniendo en práctica las virtudes, la caridad, el amor al prójimo, el trabajo, el evangelio. Por supuesto, el desprendimiento de esas malas pasiones no va a ser de la noche a la mañana, no va a ser tras la muerte, porque el progreso del alma es un progreso gradual. y coherente con el uso que cada uno haga de su voluntad y de su conciencia moral. Ahí es donde entra la encarnación. Es una expresión máxima de la justicia divina porque es lo que nos va a ofrecer infinitas oportunidades para poder avanzar paso a paso hacia ser seres de luz en el futuro o ser arcángeles como dicen, lo que queramos, espíritus elevados. Ese es nuestro destino. Ahora bien, si comprendemos que el espíritu no se transforma de forma inmediata al dejar el cuerpo, surge otra pregunta importante. ¿Qué factores influyen en esa transformación? ¿Cómo puede el espíritu liberarse entonces de esas pasiones que lo atan? La respuesta la encontramos en el propio principio de la ley del progreso. Todos los espíritus están destinados a evolucionar, sí, pero lo hacen cada uno a su ritmo, de acuerdo con su voluntad, con su esfuerzo y con su grado de conciencia. Pero todos poco a poco y en especial con la ayuda de espíritus elevados, muchas veces que nos inspiran, nos ayudan, nos guían con espíritus familiares, con

on su esfuerzo y con su grado de conciencia. Pero todos poco a poco y en especial con la ayuda de espíritus elevados, muchas veces que nos inspiran, nos ayudan, nos guían con espíritus familiares, con guías, con mentores, poco a poco el alma va tomando conciencia de la realidad, de todos sus fallos, sus errores, de la necesidad de reparar, de mejorar y de aprender. Es verdad que es un proceso doloroso, sí, pero también es profundamente liberador porque a mí me dolera conocer mis defectos, mis vicios, mis pasiones, pero cuando sé que las tengo y que puedo empezar a cambiarlas es muy liberador. Todo en el plano espiritual que entonces podemos ver las cosas con más, ¿no? Y estos espíritus nos van a ayudar, los familiares, los guías a que nos demos cuenta de de ese punto en el que estamos. Ese despertar de conciencia es el primer paso hacia la verdadera reforma íntima. Alan Cardec, los espíritus superiores, insiste mucho en ese punto, en la purificación del alma, que no se da por imposición externa, sino por una decisión interna de cada uno de nosotros. Es decir, nadie puede forzar a otro evolucionar. Yo no puedo forzarla a ella, ella no puede forzarme a mí. Es un trabajo que cada uno debe asumir con total responsabilidad. No existen los castigos eternos, no existen condenas que no tengan fin. Todos son oportunidades para rectificar, para aprender y para seguir adelante. Esa es una máxima donde se manifiesta la justicia divina. no es un castigo arbitrario, sino que se consigue ahí a través de la justicia divina la pedagogía del amor, porque aprendemos y tenemos infinidad de oportunidades. Creo que sí, realmente creo que cuando se dice que se entrevé, ¿no?, también vemos como eh se va evolucionando. Hemos explicado cómo se evoluciona a través de de esos guías, de ese entrever, de darnos cuenta de quiénes somos. Entonces, esta pregunta creemos que como ya la conocíamos más o menos, lo único que hemos estado haciendo es un poco que nos demos cuenta, analizar y entenderla

ver, de darnos cuenta de quiénes somos. Entonces, esta pregunta creemos que como ya la conocíamos más o menos, lo único que hemos estado haciendo es un poco que nos demos cuenta, analizar y entenderla para nosotros mismos, ¿no? Yo creo que ya va siendo hora de que acabemos. Sí, sí, yo creo que sí. Muchas gracias por habernos escuchado y hasta la semana que viene. Un fuerte abrazo. Como siempre, gracias por los comentarios. Muchísimas gracias a lo que nos acompañáis cada semana y nos vemos la semana que viene.

Vídeos relacionados